Cristal:
Dos paros cardiacos... le habían dado dos paros cardiacos en la ambulancia. Dios, ¿por qué ahora que parecía estar tan bien?
La sala de emergencias estaba llena de gente, peor afortunadamente lo atendieron de inmediato.
Cami y yo esperamos en los pasillos, abrazándonos la una a la otra. Los chicos llegaron una hora después, acompañados de Yos y Abii. -¿Ya pudieron verlo?
-No.- mi voz se quebraba. -Está en el quirófano.- Bill se acercó, rodeándome con sus brazos. Tom hizo lo mismo con mi pequeña hermana. -Ya verán que saldrá bien.
Las chicas tomaron asiento, tratando de tranquilizarnos, pero no podíamos estar en paz: sabíamos que lo que seguía no iba a ser nada alentador.
Ya habíamos pasado por algo parecido antes; un par de semanas después de la muerte de nuestra madre, pero ahora era diferente. Algo nos decía que ésta vez iba a ser diferente.
La noche la pasamos en el pasillo: Abii llamó a su padre y en un lapso cosrto de tiempo estuvo a nuestro lado, apoyándonos... y, al igual que el resto, diciéndonos que todo iba a estar bien.
Pasaron las horas: todos nos quedamos ahí, velando a mi padre... esperando no tener que escuchar una mala noticia.
El doctor se acercó, por fin, con gesto serio. -¿Familiares del señor Richard?
-Sí, nosotras.- nos apartó del resto.
-Les seré franco: el estado de su padre es delicado. Tiene que quedarce unos días.
-¿Qué tan grave es?- dudó al decirnos. Como yo no tenía el valor suficiente para repetirle la pregunta, mi hermana lo hizo.
-Les diré que está muy delicado. Ahora, si quieren pasar a verlo...- no esperamos a que nos dijera más, fuimos directamente a su habitación, con los gemelos siguiéndonos, pues la pequeña acababa de dormirce sobre el regazo de su padre y Yos ya tenía que irse.
Entramos en silencio. Al escucharnos, giró su rostro a vernos, tratando de sonreir. -Lamento haberles arruinado el día.- apenas si se oía su voz.
-Por favor, papá, no hables, ¿quieres? Te harás daño.- dibujó una media sonrisa. Ya sabía yo que no me iba a hacer caso, pues rara vez lo hacía.
-¿Ya estás mejor?- Cami se acercó y pasó su mano por su rostro. Él sonrió aún más.
-¿Quieres que las dejemos solas?- preguntó Bill. Le pedí que no; necesitábamos de ellos en éstos momentos.
-Chicos... ¿puedo hablar con ustedes?- nos hicimos a un lado, dándoles espacio. Por el gesto de seriedad de los tres, pudimos darnos cuenta que no era algo alentador.
-Cristal...- mi hermana se aferró a mi brazo. -...papá se pondrá bien, ¿verdad?
-Claro que sí, ya verás.- mentía tratando que no se diera cuenta; haciéndome la fuerte frente a la adversidad... -Se pondrá bien y los tres volveremos a casa. Siempre pasa eso, ¿no? Siempre se arreglan las cosas.
Quizás se había dado cuenta de que mentía... después de todo, ella era muy sencible en cuanto a eso. Si lo hizo, no dijo nada. Tal vez ella también buscaba consuelo en las mentiras...
-Cris, Cami.- Tom nos llamó y nos tomó de la mano. -Escuchen, si quieren...
-En dos días tenemos que regresar.- interrumpió Bill, dejando caer sus manos sobre nuestros hombros. -Si quieren, podemos alargar nuestra estancia.
-Podríamos decirle a David y a los chicos que tenemos cosas que atender aqui y así...
-David no querrá eso.- ví a papá ahí recostado, viéndonos fijamente. -Tienen que regresar.
-Pero...
-El trabajo los espera.- traté de sonreir.
-Pero...
-Ella tiene razón: tienen que regresar.- ya no dijeron nada. Se quedaron ahí, con nosotros, velando el sueño de nuestro padre, hasta la tarde siguiente.
Les pedimos que nos dejatan solas, así servía que podrían ir a dormir un poco. Y aunque al principio no quisieron, terminaron por irse, al igual que Abii y su padre.
-Niñas...- alargó sus manos para que las tomáramos. -..tienen que prometerme que estarán juntas, siempre.
-Sabes que eso no nos lo tienes que pedir.- tratamos de detener las lágrimas y de no mostrarnos tristez. Le pedí a mi hermana que saliera un momento, usando de pretexto que le haría bien un poco de aire.
Nos dejó con desgano. -Papá, te pondrás bien, ya verás. Regresaremos a casa y prepararé esa pasta que tanto te gusta.
-Cristal... muñequita, escucha: tú y yo sabemos que esta vez no será así.
-Siempre terminas por reponerte, ¿por qué esta vez tendría que ser diferente?
-Sabes que me he escapado de ésto muchas veces... esta vez no podré hacerlo.
-Papá...
-Esos chicos las quieren... les he pedido que las cuiden.- sonrió.
El doctor entró, interrumpiendo la conversación. -Señor, me temo que el pronóstico no es alentador.- ambos cerramos los ojos fuertemente.
-¿Cuánto?- preguntó él.
-Poco. Un mes a lo mucho.- sentí un tremendo golpe en el pecho. Las lágrimas se agolparon en mi garganta... ¿por qué ahora? -Si hubiese guardado completo reposo en el tiempo señalad, tal vez hubiera podido conseguir más tiempo.
-De haberlo hecho me hubiera perdido gran parte de la vida.- sonrió.
Cami entró de pronto, enontrándonos serios, menos a nuestro padre. Richar estaba tranquilo, como si nada malo pasara.
Le pidió que se acercara a él; besó su mano y le dijo que todo iba a estar bien...
viernes, 28 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
Cuídalas
(Bill)
Todo parecía ir bien; sin nada fuera de lo normal: mi hermano y yo nos estábamos llevando de maravilla con Richard, el padre de las chicas.
-La semana está por terminar, chicos.- nos dijo él serio. -¿A dónde irán?
-Tenemos que regresar a Alemania a atender unos asuntos pendientes.
-Espero que no se les ocurra llevarse a mis niñas... ni dejarlas abandonadas por mucho tiempo...
-Papá, por favor...
-No podríamos olvidarnos de ellas, señor.- Tom se separó un poco de nuestra conversación para ir a ducharse y arreglarce un poco... buena falta que le hacía... y que le sigue haciendo. -Nos gustaría que nos acompañaran, pero no podemos llevarlas si vamos a estar todo el tiempo trabajando...
-Y aún si pudieran llevarlas con ustedes, no los dejaría. Ellas son mi todo, no puedo vivir con ellas lejos.
La plática se llevaba a cabo sin ningún problema: Cami se encontraba sentada a un lado de su padre, mientras Cristal estaba a un lado de mí, dejando que mis manos rodearan su cintura.
De pronto, la vista de Richard parecía perderce y su cuerpo comenzaba a perder fuerza. Cami, alarmada, trató de que se sostuviera, pero fue inútil: cayó pesadamente al suelo. Las chicas le llamabanen vano.
Llamé a gritos a Tom, haciéndolo salir malhumorado y con una toalla anudada a la cintura. -¿Qué demonios quieres ahora, Bill? ¿No puedes esperar a que...?- se calló al verlo en el suelo.
-¡No te quedes ahí parado como un idiota! ¡Llama a una ambulancia!
-¡¿Y cómo se supone que lo haré, imbécil?! ¿Crees que tengan un traductor?- ya tenía el celular a la mano y me desesperaban sus palabras... pero tenía razón.
-¡Dame acá!- Cristal marcó y llamó a urgencias, mientras su hermana permanecía al lado de su padre.
La ambulancia llegó, al mismo tiempo que Abii y Yos.
Mi chica lloraba a la par de su hermana. Ambas subieron al lado de él, dejándonos en la cabañuela, diciéndoles que las alcanzaríamos luego.
-No es la primera vez que pasa.- Me dijo Yos en voz baja.
-¿Qué?
-Bill: tienes que cuidarlas mucho. A partir de hoy no sabemos qué pasará con él y no quiero verlas sufrir mucho.
Todo parecía ir bien; sin nada fuera de lo normal: mi hermano y yo nos estábamos llevando de maravilla con Richard, el padre de las chicas.
-La semana está por terminar, chicos.- nos dijo él serio. -¿A dónde irán?
-Tenemos que regresar a Alemania a atender unos asuntos pendientes.
-Espero que no se les ocurra llevarse a mis niñas... ni dejarlas abandonadas por mucho tiempo...
-Papá, por favor...
-No podríamos olvidarnos de ellas, señor.- Tom se separó un poco de nuestra conversación para ir a ducharse y arreglarce un poco... buena falta que le hacía... y que le sigue haciendo. -Nos gustaría que nos acompañaran, pero no podemos llevarlas si vamos a estar todo el tiempo trabajando...
-Y aún si pudieran llevarlas con ustedes, no los dejaría. Ellas son mi todo, no puedo vivir con ellas lejos.
La plática se llevaba a cabo sin ningún problema: Cami se encontraba sentada a un lado de su padre, mientras Cristal estaba a un lado de mí, dejando que mis manos rodearan su cintura.
De pronto, la vista de Richard parecía perderce y su cuerpo comenzaba a perder fuerza. Cami, alarmada, trató de que se sostuviera, pero fue inútil: cayó pesadamente al suelo. Las chicas le llamabanen vano.
Llamé a gritos a Tom, haciéndolo salir malhumorado y con una toalla anudada a la cintura. -¿Qué demonios quieres ahora, Bill? ¿No puedes esperar a que...?- se calló al verlo en el suelo.
-¡No te quedes ahí parado como un idiota! ¡Llama a una ambulancia!
-¡¿Y cómo se supone que lo haré, imbécil?! ¿Crees que tengan un traductor?- ya tenía el celular a la mano y me desesperaban sus palabras... pero tenía razón.
-¡Dame acá!- Cristal marcó y llamó a urgencias, mientras su hermana permanecía al lado de su padre.
La ambulancia llegó, al mismo tiempo que Abii y Yos.
Mi chica lloraba a la par de su hermana. Ambas subieron al lado de él, dejándonos en la cabañuela, diciéndoles que las alcanzaríamos luego.
-No es la primera vez que pasa.- Me dijo Yos en voz baja.
-¿Qué?
-Bill: tienes que cuidarlas mucho. A partir de hoy no sabemos qué pasará con él y no quiero verlas sufrir mucho.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Mucho Gusto
Bill:
-Mi padre ha venido a verte.- me dijo aún con la respiración agitada. Me puse nervioso... y un poco preocupado. Ni siquiera me daba tiempo de cambiarme o ponerme un poco más presentable.
La tomé de la mano, diciéndole que todo estaría bien y que me moría de ganas de conocerlo. Lo dije tratando de calmarla... tal vez para calmarme más a mí que a ella.
Desvié la mirada a sus espaladas, viendo a su hermana y a un hombre de mediana edad, dentro de un abrigo café. Por su gesto de nerviosismo, supuse era su padre. No se veía a como lo pintaba Cristal: parecía buen hombre, bastante alegre.
-Buenos días, señor.- me presenté con un apretón de manos. -Soy...
-Bill Kaulitz, lo sé. El chico que me robó el corazón de mi hija.- sonrió.
-Papá...- Cristal quiso detener la plática... o así me dió la impresión, pero antes que dijera algo más,le pedí que le dejara continuar.
-El mismo, señor. Lo siento.- les ofrecí sentarce en la bardilla. Hacía frío y lo mejor era pasar a la salilla, pero Tom se había quedado dormido, como siempre,en el sofá y cuando uno lo despierta se pone de mal humor.
-Dime algo, Bill, ¿en verdad quieres a mi muñeca?- abrazó fuertemente a mi chica... a su hija, como temiendo perderla para siempre.
-Con mi vida, señor.
-Llámame Richard.
-Richard.- repetí en una sonrisa. Parecía que me lo estaba ganando. -La quiero con toda el alma. Ja más le haría daño...
-¿Cómo estoy seguro que lo que dices es real?
-Yo daría mi vida por ella, si fuera necesario... sin pensarlo dos veces. Ella ya es dueña de mi corazón...
-Y él del mío, papá.- le dijo firmemente. -Lo quiero...
-La amo.- los tres sonrieron. -En verdad la amo. Jamás... tenga por seguro que jamás la lastimaré ni le harán daño mientras esté conmigo.
Se quedó un momento en silencio. La dejó ir lentamente hacia mí; su hermana nos observaba con dulzura.
-Confiaré en tí, muchacho.- se acercó, poniendo su mano en mi hombro. -Quiero que sepas que ellas son lo más preciado para mí... que son mi todo y me mataría el saber que les han hecho daño.
-Sé exactamente lo que quiere decir. No se preocupe, cuidaré bien de las dos.
-¿Qué acaso piensas quedarte con mis dos niñas?- dijo en una carcajada.
-No, pero puesto que Cami es hermana de mi novia, pasa a ser parte de mi familia también. Algo asi como...
-Como su hermana menor.- completó ella.
-¡Bill!- mi hermano gritó desde dentro de la cabaña. -¡Bill!
Me disculpé y entré a prisa. -Maldita sea... ¡Bill!
-¿Qué pasa? ¿Por qué gritas así? ¿Qué no sabes que tenemos visitas?
-¿Se te olvida que no debes tocar mi guitarra?- estaba sosteniendo su instrumento.
-No se me olvida. La moví un poco, nada más.
-¿Y se puede saber para qué?
-Estaba sobre mis cosas. ¿Por qué tanto alboroto?
-Se cayó.- hay, por Dios, ¿así o más dramático? -¿Entiendes ahora por qué no me gusta que la muevas?- había olvidado lo sensible que era en cuanto a su guitarra.
-Ya, ya... lo siento.
-¿Y si se hubiera roto? ¿Eh?
-Ya dije que lo siento.
-Buenos días, Tom.- Cami entró a la habitación sonriente, haciéndole dejar de lado su instrumento y relajarlo.
-Buen día, Cami.
-¿Por qué tanto alboroto?
-Mi querido hermano movió mi guitarra.
-Ah, ya. Tom: ¿no es mucho exagerar?
-Eso creo.- sonrió. Sí, claro: con los demás es más tranquilo, pero conmigo es todo una molestia.
Cristal y su padre entraron detrás de ella, saludándolo. -Tú debes ser Tom, ¿cierto? Las chicas me han hablado de tí un poco.
Tom pasó una de sus manos por su cabeza y con la otra le saludó. -Mucho gusto señor...
-Ah, por favor: díganme Richard. Eso de señor... como que no me agrada mucho.
Las cosas estaban de maravilla... iban de maravilla, hasta que algo en el aire cambió el ambiente.
-Mi padre ha venido a verte.- me dijo aún con la respiración agitada. Me puse nervioso... y un poco preocupado. Ni siquiera me daba tiempo de cambiarme o ponerme un poco más presentable.
La tomé de la mano, diciéndole que todo estaría bien y que me moría de ganas de conocerlo. Lo dije tratando de calmarla... tal vez para calmarme más a mí que a ella.
Desvié la mirada a sus espaladas, viendo a su hermana y a un hombre de mediana edad, dentro de un abrigo café. Por su gesto de nerviosismo, supuse era su padre. No se veía a como lo pintaba Cristal: parecía buen hombre, bastante alegre.
-Buenos días, señor.- me presenté con un apretón de manos. -Soy...
-Bill Kaulitz, lo sé. El chico que me robó el corazón de mi hija.- sonrió.
-Papá...- Cristal quiso detener la plática... o así me dió la impresión, pero antes que dijera algo más,le pedí que le dejara continuar.
-El mismo, señor. Lo siento.- les ofrecí sentarce en la bardilla. Hacía frío y lo mejor era pasar a la salilla, pero Tom se había quedado dormido, como siempre,en el sofá y cuando uno lo despierta se pone de mal humor.
-Dime algo, Bill, ¿en verdad quieres a mi muñeca?- abrazó fuertemente a mi chica... a su hija, como temiendo perderla para siempre.
-Con mi vida, señor.
-Llámame Richard.
-Richard.- repetí en una sonrisa. Parecía que me lo estaba ganando. -La quiero con toda el alma. Ja más le haría daño...
-¿Cómo estoy seguro que lo que dices es real?
-Yo daría mi vida por ella, si fuera necesario... sin pensarlo dos veces. Ella ya es dueña de mi corazón...
-Y él del mío, papá.- le dijo firmemente. -Lo quiero...
-La amo.- los tres sonrieron. -En verdad la amo. Jamás... tenga por seguro que jamás la lastimaré ni le harán daño mientras esté conmigo.
Se quedó un momento en silencio. La dejó ir lentamente hacia mí; su hermana nos observaba con dulzura.
-Confiaré en tí, muchacho.- se acercó, poniendo su mano en mi hombro. -Quiero que sepas que ellas son lo más preciado para mí... que son mi todo y me mataría el saber que les han hecho daño.
-Sé exactamente lo que quiere decir. No se preocupe, cuidaré bien de las dos.
-¿Qué acaso piensas quedarte con mis dos niñas?- dijo en una carcajada.
-No, pero puesto que Cami es hermana de mi novia, pasa a ser parte de mi familia también. Algo asi como...
-Como su hermana menor.- completó ella.
-¡Bill!- mi hermano gritó desde dentro de la cabaña. -¡Bill!
Me disculpé y entré a prisa. -Maldita sea... ¡Bill!
-¿Qué pasa? ¿Por qué gritas así? ¿Qué no sabes que tenemos visitas?
-¿Se te olvida que no debes tocar mi guitarra?- estaba sosteniendo su instrumento.
-No se me olvida. La moví un poco, nada más.
-¿Y se puede saber para qué?
-Estaba sobre mis cosas. ¿Por qué tanto alboroto?
-Se cayó.- hay, por Dios, ¿así o más dramático? -¿Entiendes ahora por qué no me gusta que la muevas?- había olvidado lo sensible que era en cuanto a su guitarra.
-Ya, ya... lo siento.
-¿Y si se hubiera roto? ¿Eh?
-Ya dije que lo siento.
-Buenos días, Tom.- Cami entró a la habitación sonriente, haciéndole dejar de lado su instrumento y relajarlo.
-Buen día, Cami.
-¿Por qué tanto alboroto?
-Mi querido hermano movió mi guitarra.
-Ah, ya. Tom: ¿no es mucho exagerar?
-Eso creo.- sonrió. Sí, claro: con los demás es más tranquilo, pero conmigo es todo una molestia.
Cristal y su padre entraron detrás de ella, saludándolo. -Tú debes ser Tom, ¿cierto? Las chicas me han hablado de tí un poco.
Tom pasó una de sus manos por su cabeza y con la otra le saludó. -Mucho gusto señor...
-Ah, por favor: díganme Richard. Eso de señor... como que no me agrada mucho.
Las cosas estaban de maravilla... iban de maravilla, hasta que algo en el aire cambió el ambiente.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Mi Novio
Cristal:
Los días pasaban. En compañía de Yos, ibamos a la pequeña cabaña escondida a las afueras de la ciudad. Cami y Abii habían salido de vacaciones, así que las llevábamos con nosotras... no sólo porque les gustaba psar el tiempo con los chicos,sino que así el padre de Abii no pagaba niñera, ya que Tom servía igual.
Mi padre no sabía nada de ésto, sólo que salíamos a pasear después del trabajo. Creía que sólo era por motivos de amistad con las chicas... jamás sospechó nada, pero no podíamos tenerlo en secreto por siempre.
-¿En qué piensas, amor?- Era un día lluvioso, igual a cuando estuvimos por primera vez aquí.
-En mi padre...
-De nuevo.
-Sí... de nuevo.- Estábamos sentados en los escalones. Bill me abrazaba por detrás, cubriéndome con una frasada. Tom estaba dentro, con las demás... sólo escuchábamos las risas. -Sabes que él aún no...
-Tenemos que decirle entonces.
-¿Y si reacciona mal?
-¿Siempre tienes malos presentimientos de tu padre?
-Es que es muy distante.Casi no pasa tiempo con nosotras desde que nuestra madre murió... hace ya como 7... quizás 8 o 9 años... perdí la cuenta.
-Cuánto lo siento.
-No deberías. A ella casi no la conocimos. Se la vivía de viaje en viaje. Siempre trabajando. Se puede decir que crecimos solas.
-Ahora ya no tendrán que estar más solas.- me aferró más a él. -Porque ni Tom ni yo dejaremos que esten solas de nuevo.
-Gracias, mi vida.- Nos quedamos en silencio, viéndo la lluvia caer.
En cuanto regresamos a casa, papá ya nos esperaba en la sala, sentado en su sillón, con la televisión encendida, como siempre. -Pensé que ya no llegarían a dormir.
-Hola, papá.- Cami se acercó a él y besó su mejilla a manera de saludo. Yo me limité a saludarlo desde la entrada. -Hola.
-Hola, pequeñas. ¿Qué tal la lluvia?
-Hermosa.- Me disponía a retirarme a mi habitación.
-Cristal... tenemos que hablar.- Regresé sobre mis pasos, situándome a su lado. -Cami, ¿podrías dejarnos solos?- Ella no puso peros. Se fue a la cocina.
-Dime.
-La verdad: Ya van tres días...
-Cuatro.
-...Cuatro días que salen después del trabajo. Me han dicho que las han visto afuera de la ciudad.- una descarga de nerviosismo recorrió mi espalda. -Y que se pierden después por varias horas... y, guiándome por supociciones... no vas a diverirte con tus amigas... ¿cierto?
-Yo... nosotras...
-Sabes que puedes decírmelo, muñeca.- Mi hermana y yo eramos sus muñecas y, como tales, éramos sus más grandes tesoros... según no shabía dicho una vez, pero hace ya mucho de eso.
-Bueno, nosotras...
-Ella tiene novio, papá.- Dijo mi querida hermanita desde la cocina. -Y es lindo, y caballeroso y amable y talentoso y...
-¿Y puedo saber cómo se llama?- djo en una sonrisa. parecía que lo iba a tomar mejor de lo que me imaginé.
-Él... bueno...- empecé a retorcer mis manos. -...él... él es...- Volteé a ver a Cami, pidiéndole ayuda. Ella me sacaba muy a menudo de los problemas y sabía que podía decírselo sin problemas.
-Es Bill.- y,como esperaba, no me falló.
-Bill... ¿Tiene apellido ese tal Bill, muñeca?
-Es Bill Kaulitz, papá.- la vió interrogante. -Sí, Bill... el Bill que canta en Tokio Hotel. El vocalista de la banda alemana...
-¿Ese chico? ¿Es en serio?- giró a verme.
-Sí.
-¿Cuánto llevan?
-Unos días.
-¿Y cuándo podré conocerlo?
-Mañana iremos de nuevo. Sólo se quedarán una semana y queremos aprovecharlos.- Aunque también me metía en problemas muy seguido.
-Mañana entonces.- sonrió una vez más y volvió a su programa.
Subimos a mi habitación. -¿Por qué tenías que sugerirle ir mañana?
-Es mejor que lo conozca cuanto antes.
-Pero... ¿cómo le avisaré a Bill? No quiero que sea sorpresa...
-Será una sorpresa linda.- Nos quedamos un rato más sentadas en el balcón, viendo las estrellas, hasta quedarnos dormidas, cerca de las 2 de la madrugada.
Al día siguiente, papá no fue a trabajar. -Me gustaría...- dijo poniéndoce su abrigo, ya que estaba baja la temperatura. -...que no fueras a trabajar hoy, Cris.
-¿Puedo preguntar a qué se debe eso?
-Ya hablé con Yos y está de aacuerdo.- Tomó las llaves de su auto y llamó a Cami, que estaba en la cocina.
-Eso está bien, pero dime por qué.
-Ya después nos alcanzará junto con esa niña a la que tanto afecto le tienen.- Ynos pidió que subiéramos al vehículo.
-Papá, ¿tenemos que ir tan pronto?- ella subió al frente, con él.
-Sí, sí tenemos qué.
-¿Que nadie piensa decirmelo que traman?- nadie respondió. Me concentré en mirar através de la ventana, hasta que comencé a reconocer el camino.
-No es cierto...- Nos estábamos desviando a la cabañuela. -No podemos llegar así.
-¿Por qué no?
-Tal vez sigan dormidos.
-Ese pretexto no es válido, hermanita. Ya son las 12.
-Sí, pero Tom duerme a veces hasta más tarde.
-Ya, ya. Nada vale ahora.- Mi padre estaba sonriendo ampliamente. Tal vez por nerviosismo, tal vez por tratar de ocultar lo que en verdad sentía... o quizás, sólo quizás... estaba contento.
Llegamos a la cabañita. Bill estaba afuera, sentado en la barda, con un cuadernillo sobre las piernas. En cuanto se detuvo el auto, bajé y corrí a su lado.
-¡Hola, amor!- me besó a manera de saludo. -No te esperaba ahora.
-Es que... es que.
-¿Es que qué?
-Mi padre ha venido a verte.
Los días pasaban. En compañía de Yos, ibamos a la pequeña cabaña escondida a las afueras de la ciudad. Cami y Abii habían salido de vacaciones, así que las llevábamos con nosotras... no sólo porque les gustaba psar el tiempo con los chicos,sino que así el padre de Abii no pagaba niñera, ya que Tom servía igual.
Mi padre no sabía nada de ésto, sólo que salíamos a pasear después del trabajo. Creía que sólo era por motivos de amistad con las chicas... jamás sospechó nada, pero no podíamos tenerlo en secreto por siempre.
-¿En qué piensas, amor?- Era un día lluvioso, igual a cuando estuvimos por primera vez aquí.
-En mi padre...
-De nuevo.
-Sí... de nuevo.- Estábamos sentados en los escalones. Bill me abrazaba por detrás, cubriéndome con una frasada. Tom estaba dentro, con las demás... sólo escuchábamos las risas. -Sabes que él aún no...
-Tenemos que decirle entonces.
-¿Y si reacciona mal?
-¿Siempre tienes malos presentimientos de tu padre?
-Es que es muy distante.Casi no pasa tiempo con nosotras desde que nuestra madre murió... hace ya como 7... quizás 8 o 9 años... perdí la cuenta.
-Cuánto lo siento.
-No deberías. A ella casi no la conocimos. Se la vivía de viaje en viaje. Siempre trabajando. Se puede decir que crecimos solas.
-Ahora ya no tendrán que estar más solas.- me aferró más a él. -Porque ni Tom ni yo dejaremos que esten solas de nuevo.
-Gracias, mi vida.- Nos quedamos en silencio, viéndo la lluvia caer.
En cuanto regresamos a casa, papá ya nos esperaba en la sala, sentado en su sillón, con la televisión encendida, como siempre. -Pensé que ya no llegarían a dormir.
-Hola, papá.- Cami se acercó a él y besó su mejilla a manera de saludo. Yo me limité a saludarlo desde la entrada. -Hola.
-Hola, pequeñas. ¿Qué tal la lluvia?
-Hermosa.- Me disponía a retirarme a mi habitación.
-Cristal... tenemos que hablar.- Regresé sobre mis pasos, situándome a su lado. -Cami, ¿podrías dejarnos solos?- Ella no puso peros. Se fue a la cocina.
-Dime.
-La verdad: Ya van tres días...
-Cuatro.
-...Cuatro días que salen después del trabajo. Me han dicho que las han visto afuera de la ciudad.- una descarga de nerviosismo recorrió mi espalda. -Y que se pierden después por varias horas... y, guiándome por supociciones... no vas a diverirte con tus amigas... ¿cierto?
-Yo... nosotras...
-Sabes que puedes decírmelo, muñeca.- Mi hermana y yo eramos sus muñecas y, como tales, éramos sus más grandes tesoros... según no shabía dicho una vez, pero hace ya mucho de eso.
-Bueno, nosotras...
-Ella tiene novio, papá.- Dijo mi querida hermanita desde la cocina. -Y es lindo, y caballeroso y amable y talentoso y...
-¿Y puedo saber cómo se llama?- djo en una sonrisa. parecía que lo iba a tomar mejor de lo que me imaginé.
-Él... bueno...- empecé a retorcer mis manos. -...él... él es...- Volteé a ver a Cami, pidiéndole ayuda. Ella me sacaba muy a menudo de los problemas y sabía que podía decírselo sin problemas.
-Es Bill.- y,como esperaba, no me falló.
-Bill... ¿Tiene apellido ese tal Bill, muñeca?
-Es Bill Kaulitz, papá.- la vió interrogante. -Sí, Bill... el Bill que canta en Tokio Hotel. El vocalista de la banda alemana...
-¿Ese chico? ¿Es en serio?- giró a verme.
-Sí.
-¿Cuánto llevan?
-Unos días.
-¿Y cuándo podré conocerlo?
-Mañana iremos de nuevo. Sólo se quedarán una semana y queremos aprovecharlos.- Aunque también me metía en problemas muy seguido.
-Mañana entonces.- sonrió una vez más y volvió a su programa.
Subimos a mi habitación. -¿Por qué tenías que sugerirle ir mañana?
-Es mejor que lo conozca cuanto antes.
-Pero... ¿cómo le avisaré a Bill? No quiero que sea sorpresa...
-Será una sorpresa linda.- Nos quedamos un rato más sentadas en el balcón, viendo las estrellas, hasta quedarnos dormidas, cerca de las 2 de la madrugada.
Al día siguiente, papá no fue a trabajar. -Me gustaría...- dijo poniéndoce su abrigo, ya que estaba baja la temperatura. -...que no fueras a trabajar hoy, Cris.
-¿Puedo preguntar a qué se debe eso?
-Ya hablé con Yos y está de aacuerdo.- Tomó las llaves de su auto y llamó a Cami, que estaba en la cocina.
-Eso está bien, pero dime por qué.
-Ya después nos alcanzará junto con esa niña a la que tanto afecto le tienen.- Ynos pidió que subiéramos al vehículo.
-Papá, ¿tenemos que ir tan pronto?- ella subió al frente, con él.
-Sí, sí tenemos qué.
-¿Que nadie piensa decirmelo que traman?- nadie respondió. Me concentré en mirar através de la ventana, hasta que comencé a reconocer el camino.
-No es cierto...- Nos estábamos desviando a la cabañuela. -No podemos llegar así.
-¿Por qué no?
-Tal vez sigan dormidos.
-Ese pretexto no es válido, hermanita. Ya son las 12.
-Sí, pero Tom duerme a veces hasta más tarde.
-Ya, ya. Nada vale ahora.- Mi padre estaba sonriendo ampliamente. Tal vez por nerviosismo, tal vez por tratar de ocultar lo que en verdad sentía... o quizás, sólo quizás... estaba contento.
Llegamos a la cabañita. Bill estaba afuera, sentado en la barda, con un cuadernillo sobre las piernas. En cuanto se detuvo el auto, bajé y corrí a su lado.
-¡Hola, amor!- me besó a manera de saludo. -No te esperaba ahora.
-Es que... es que.
-¿Es que qué?
-Mi padre ha venido a verte.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Regresando al Principio
Bill:
Tenía que disculparme, pero no era muy bueno en eso. -Cristal, escucha... yo...- ella me miraba atenta, sin decir nada. -...yo... ayer...
-Bill.- Por fin habló. Puso un dedo sobre mis labios para callarme. -Ayer me dejaste en silencio. No supe qué pensar más que ya no te importaba... que no estabas seguro de lo que sentías... y pensé que tus besos eran falsos.- Sus palabras me hicieron sentirme aún más miserable. -Dime que estoy equivocada... dime que todavía te importo.- Pensé que me diría que ya no le importaba nada de ésto; que ya no queria verme, porque sentí que lo que había hecho había sido gravísimo y, en cuanto me dijo eso, me sentí aliviado.
-Me importas... y mucho.- me relajé un poco al tiempo que ella sonreía. -Lamento el haber actuado así ayer, pero estaba...
-Nervioso. Lo sé. Cami supo verlo mejor que yo.
-¿Entonces qué piensas ahora?
-Mmm...- se quedó pensando un buen rato. -Que aún quiero que te quedes conmigo para siempre.
Me llenó de felicidad el escucharla. Me acerqué a ella, dispuesto a besarla, pero alguien se interpuso en mi camino.
-¡Hey! ¿Se les olvida que están en público?- Cami caminaba por delante de los demás. -Además, que yo sepa, todavía no son novios.
-En eso tiene razón, Bill.- Tom parecía niñera con Abii de la mano. Se veía... no sé... tierno.
-¿Ya arreglaron sus cosas?- preguntó inocentemente la pequeña.
-Sí, ya está todo mejor.
-Entonces podemos irnos.
-¿Por qué la prisa?
-A Abii le gustó la cabaña y quiere ir lo más pronto posible.
Regresamos al hotel, después de haber conocido al padre de la pequeña y pedirle permiso para que se quedara con nosotros un poco más y nos ayudara a acomodarnos en nuestro hogar provisional.
"Parecen buenos chicos" nos había dicho. "Si, soy el mejor de todos, señor." y eso le había respondido mi hermano, haciéndolo reír. Mr. Ego no se podía resistir a sus comentarios...
David y Nathaly nos ayudaron a empacar y llegar.
La camioeta iba seguida del auto del padre de Abii... creo que aún no nos tenía la confianza suficiente como para dejarlas solas con nosotros de nuevo.
-Llegamos.- David bajó por delante, revisando el lugar con la mirada. -¿Seguros que estarán bien?
-Por centésima vez: sí, David, estaremos bien.- Tom hizo gesto de fastidio. Yo me dediqué a caminar hasta el vehículo y ayudar a bajar a las chicas.
-Eres todo un caballero, Bill.- dijo el señor. -Eso es admirable en un chico de hoy.
-Gracias.- le agradecí en una sonrisa.
Terminaron de bajar y entramos. David y Nathaly se quedaron hablando cosas de seguridad y eso... éramos como un par de niños con niñera... nada agradable.
-Bill...- Cristal tomó mi mano y me apartó un poco del resto. -¿Tienes tiempo?
-Para tí todo el del mundo.- sonrió.
-Creo que es hora de que aclaremos las cosas entre nosotros. ¿No?
-¿Aclarar?
-Sí. Es que...- salimos y nos sentamos en una pequeña barda del frente. -...¿qué somos? ¿conocidos, amigos o qué?
Tomé aire y le respondí muy seguro ya de lo que quería. -Yo a tí ya te concideraba una gran amiga desde antes de conocerte...- tomé sus manos entre las mías. -... pero ahora...- cerró los ojos. -...ahora...- no me pude resistir al ver su carita toda dulce y tierna. Me acerqué a ella, aprovechando que tenía cerrados los ojos, la besé. -Ahora quiero que seas mi novia...
Abrió los ojos y clavó su mirada en la mía. -¿No... novia?
-Sí. ¿Qué dices?
-Que es... maravilloso.- casi lo dijo en un susurro. -Y muy pronto, ¿no crees? A penas me conoces... ¿cómo sabes si soy la indicada o no?
-Sólo lo sé.- la volví a besar.
Abii y el resto salieron de la cabaña. -¡Hey! ¿Qué piensan que hacen?
-Hemanita, te presento a tu cuñado.- dijo cerradno un ojo. -¿Qué te parece?
-¿Es en serio?
-Sip.
-¡Genial!- Cami se echó en mis brazos. El resto le imitó e,incluso el padre de Abii, nos felicitó.
Ahora sí, todo está en orden y bien en mi vida...
Tenía que disculparme, pero no era muy bueno en eso. -Cristal, escucha... yo...- ella me miraba atenta, sin decir nada. -...yo... ayer...
-Bill.- Por fin habló. Puso un dedo sobre mis labios para callarme. -Ayer me dejaste en silencio. No supe qué pensar más que ya no te importaba... que no estabas seguro de lo que sentías... y pensé que tus besos eran falsos.- Sus palabras me hicieron sentirme aún más miserable. -Dime que estoy equivocada... dime que todavía te importo.- Pensé que me diría que ya no le importaba nada de ésto; que ya no queria verme, porque sentí que lo que había hecho había sido gravísimo y, en cuanto me dijo eso, me sentí aliviado.
-Me importas... y mucho.- me relajé un poco al tiempo que ella sonreía. -Lamento el haber actuado así ayer, pero estaba...
-Nervioso. Lo sé. Cami supo verlo mejor que yo.
-¿Entonces qué piensas ahora?
-Mmm...- se quedó pensando un buen rato. -Que aún quiero que te quedes conmigo para siempre.
Me llenó de felicidad el escucharla. Me acerqué a ella, dispuesto a besarla, pero alguien se interpuso en mi camino.
-¡Hey! ¿Se les olvida que están en público?- Cami caminaba por delante de los demás. -Además, que yo sepa, todavía no son novios.
-En eso tiene razón, Bill.- Tom parecía niñera con Abii de la mano. Se veía... no sé... tierno.
-¿Ya arreglaron sus cosas?- preguntó inocentemente la pequeña.
-Sí, ya está todo mejor.
-Entonces podemos irnos.
-¿Por qué la prisa?
-A Abii le gustó la cabaña y quiere ir lo más pronto posible.
Regresamos al hotel, después de haber conocido al padre de la pequeña y pedirle permiso para que se quedara con nosotros un poco más y nos ayudara a acomodarnos en nuestro hogar provisional.
"Parecen buenos chicos" nos había dicho. "Si, soy el mejor de todos, señor." y eso le había respondido mi hermano, haciéndolo reír. Mr. Ego no se podía resistir a sus comentarios...
David y Nathaly nos ayudaron a empacar y llegar.
La camioeta iba seguida del auto del padre de Abii... creo que aún no nos tenía la confianza suficiente como para dejarlas solas con nosotros de nuevo.
-Llegamos.- David bajó por delante, revisando el lugar con la mirada. -¿Seguros que estarán bien?
-Por centésima vez: sí, David, estaremos bien.- Tom hizo gesto de fastidio. Yo me dediqué a caminar hasta el vehículo y ayudar a bajar a las chicas.
-Eres todo un caballero, Bill.- dijo el señor. -Eso es admirable en un chico de hoy.
-Gracias.- le agradecí en una sonrisa.
Terminaron de bajar y entramos. David y Nathaly se quedaron hablando cosas de seguridad y eso... éramos como un par de niños con niñera... nada agradable.
-Bill...- Cristal tomó mi mano y me apartó un poco del resto. -¿Tienes tiempo?
-Para tí todo el del mundo.- sonrió.
-Creo que es hora de que aclaremos las cosas entre nosotros. ¿No?
-¿Aclarar?
-Sí. Es que...- salimos y nos sentamos en una pequeña barda del frente. -...¿qué somos? ¿conocidos, amigos o qué?
Tomé aire y le respondí muy seguro ya de lo que quería. -Yo a tí ya te concideraba una gran amiga desde antes de conocerte...- tomé sus manos entre las mías. -... pero ahora...- cerró los ojos. -...ahora...- no me pude resistir al ver su carita toda dulce y tierna. Me acerqué a ella, aprovechando que tenía cerrados los ojos, la besé. -Ahora quiero que seas mi novia...
Abrió los ojos y clavó su mirada en la mía. -¿No... novia?
-Sí. ¿Qué dices?
-Que es... maravilloso.- casi lo dijo en un susurro. -Y muy pronto, ¿no crees? A penas me conoces... ¿cómo sabes si soy la indicada o no?
-Sólo lo sé.- la volví a besar.
Abii y el resto salieron de la cabaña. -¡Hey! ¿Qué piensan que hacen?
-Hemanita, te presento a tu cuñado.- dijo cerradno un ojo. -¿Qué te parece?
-¿Es en serio?
-Sip.
-¡Genial!- Cami se echó en mis brazos. El resto le imitó e,incluso el padre de Abii, nos felicitó.
Ahora sí, todo está en orden y bien en mi vida...
lunes, 6 de diciembre de 2010
"Vamos a Verlos."
Bill:
Todos se fueron a dormir, menos yo. Me acosté en la cama, con la vista clavada en el techo, repasando mil veces el rostro de Cristal mientras se alejaban del hotel.
-Tonto... Idiota...- me recriminaba a mí mismo. ¿Cómo demonios no pude ni siquiera abrazarla? -Estúpido...- Ni siquiera pude despedirla con una sonrisa... Maldición. -...Tarado...
-Farsante... cabeza hueca...- Tom apareció en la puerta, completando con más insultos. Ni siquiera me dí cuenta de cuando entró. -No creas que no es divertido decirte tus verdades pero, ¿no es algo tarde para estar haciéndolo?- ni siquiera me molesté en contestar. Seguí acostado, con la mirada en él. -¿Qué pasa?
-Nada.- Por suerte, no podíamos ocultarnos nada y no hacían falta palabras para saber lo que pasaba.
-Parecía triste cuando se fue.
-Lo sé.- Se acercó y se sentó a mi lado, clavando su mirada en mí.
-Dijimos que nos quedaríamos una semana...- y no se le ocurría decir nada de lo que me había pasado. -...Quizá mañana las véamos después de dejar a los chicos en el aeropuerto.
-¿Por qué, Tom?
-Porque tienen que regresar a Alemania.
-Eso no, tonto. ¿Por qué no pude hacer nada?
-Si hiciste algo.
-¿Sí?
-Sí: te quedaste parado como tonto, sin hablar, sin nada... Vaya:ni siquiera agitaste la mano.
-Eres un idiota.- le dije molesto, dándole la espalda. Escuché com una risa pequeña escapa de su boca. Le encantaba molestarme.
-Tal vez mi hermanito es demasiado tímido con las mujeres...- posó su mano en mi hombro. -...o eres pésimo para las despedidas.- y se rió de nuevo.
-No séqué me pasó. No pude hacer nada... ni siquiera pude acercármele... es... ¡ah!- me desesperaba el recordar la escena. -Tom...
-¿Sí?
-Soy un idiota.
-Ya era hora que lo reconocieras.- Y el muy maldito seguía riéndo
-¿Esperas que me sienta mejor con tus bromas de mal gustoo qué?
-No es para que te enojes, Bill. Mira: mañana de seguro vendrán a vernos por la tarde y ya podrás arreglar las cosas.
-¿Y si me pasa lo mismo?
-Entonces eso quiere decir que ya no tienes remedio.- Se levantó y salió de la habitación sin agregar nada más.
Cristal:
La noche pasó sin más contratiempos. Pude dormir como una hora... si no es que menos... no me importaría de no ser por el trabajo... tenemos que llegar temprano o perderemos la clientela.
Yos me llamó temprano. Maldición... y tengo que llevar a Cami al colegio, porque a nuestro padre se le ocurrió aceptar horas extra.
-¡¡¡Cristaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!- mi hermana entró gritando a mi habitación y saltó sobre la cama... se estaba haciéndo tarde y tenía que levantarme a como diera lugar.
-¡Ya, ya!- Dibujé una sonrisa, tratando de borrar la cara de indiferencia de Bill en nuestra despedida. -Ya voy, ¿sí? En cinco minutos me levanto.
-¡No, no y no! Eso decías cuando ibas en la escuela y siempre llegabas tarde.
-¿Y tú cómo sabes?
-La maestra Luz me lo dijo.
-Ok, ya. Déjame visto y en seguida bajo, ¿de acuerdo?
-Esta bien.- salió sin decir nada más... raro en ella. Normalmente me insiste de más y terminamos con un aguerra de almohadas.
Me estiré y me dirigí al clóset. Saqué una faldilla negra y una blusa blanca. Al verme en el espejo mientras me abrochaba la blusa,pude ver claramente el rostro de Bill,con esa hermosa sonrisa y su mirada tan dulce... que se rompió al recodar su frialdad al término de nuestra estancia con ellos.
-¡Cristal!
-Ya voy, ya voy.
Bajé a prisa y fuimos a su colegio. Los parques me recordaban tanto a él:esa tranquilidad... esa magia que nos había rodeado por unas horas... todo me lo traía a la mente.
-Hoy iremos a verlos, ¿verdad?
-¿Qué?
-Hoy Gus y Geo se van. Tom me dijo que podíamos ir si queráimos despedirnos.
-¿Yos y Abii lo saben?
-La única que no lo sabía eras tú.
-Les diré que si pueden llevarte.- Le decía como si estuviera ausente.
-¿Tú no irás?- Se paró en seco,a unos pasos detrás de mí y a unas calles de llegar.
-Tengo mucho trabajo, Cami.
-Pero ellos querrán que te despidas...
-Deseales un buen viaje de mi parte,¿si?
-No quieres ver a Bill.- Sus palabras me hicieron voltear a verla. -Me dí cuenta que ni siquiera te dijo adiós.- y clavé mi mirada en la de ella. -Pero no fue porque no le imprtaras. Se puso nervioso.- Tal vez tenía razón... siempre tenía razón a pesar de ser más pequeña que yo.
-Si voy, ¿quién me asegura que actuará como cuando nos conocimos?- aún así no quería darle mucho crédito.
-Tienes que confiar.
-Trataré.
Ya con ella en el colegio y yo en la tienda en compañía de Yos, me detuve a pensar mejor las cosas. -¿Irás, Cristal?
-No sé. Quizás.
-Anda,vamos.- Abii había salido temprano del colegio. -A Bill y a los G's les dará gusto verte de nuevo.
-¿Y qué hay de Tom?
-Y también a Tomi.- dibujó una amplia sonrisa.
-¡Buenos días!- el padre de la pequeña apareció en la entrada. -Abii, pensé que no halabas en serio cuando me dijiste que pasarías directamente con ellas.
-Hola, papá. Es que tenemos que ir a despedirnos de unos amigos al aeropuerto.
-Entonces llego justo a tiempo. Vamos, las llevo.
-Pero mi hermana...
-¡Presente!
-¿Qué haces en el auto del señor...?
-Salí temprano. Me encontró a unas calles.- Fantástico: ahora no tenía pretexto para quedarme. Subimos y el camino al aeropuerto fue de los más tortuoso.
Bill:
Geo y Gustav estaban con sus maletas, esperando la salidade su vuelo. - No creo que lleguen.
-Llegarán, no te desesperes.
-Si no llegan tendrán una buena excusa, ya verás, Gus.- mientras Gustav se desesperaba por ver una vez más a Yos, o me mantenía en silencio.
-¡Hey, chicos!- cuando los gritos animados de Yos y Cami robaron mi atención. Todas ellas venáin en una comitiva de despedida, con Cristal detrás.
Se dirigió directamente a saludar a los chicos, haciéndome a un lado.
Platicaron durante un bun rato, hasta que llegó el momento de que partieran. comenzaron por despedirce de las chicas; siguieron con Tom, Davbvid, Nathaly y el resto que se quedaría un poco más, como nosotros,para terminar onmigo.
-Si no quieres perderla, será mejor que hables con ella ahora que puedes.-Me susurró Geo, seguido de un "hasta pronto".
-No cometas otra tontería como la de ayer de quedarte callado,Bill.- Incluso Gustav me echaba en cara mi error, seguido también de un "nos vemos luego".
Estuvimos algún tiempo viendo cómo cruzaban el pasillo para abordar el vuelo. -¿Qué les parece si comemos algo?- Nos quedamos juntos hasta que mi hermano las invitó a ir a la cafetería, lo que aceptarón de inmediato, dejándonos solos.
-Cristal...- me sentía tan tonto aún... ni siquiera podía hablar bien: sólo podía susurrar. -Cristal...- y como no me esuchaba, tuve que tomarla del brazo. Ella volteó a verme sin alterarse. -Tengo que hablarte.
-Esta bien.
Ahora sólo faltaba disculparme por haber sido tan "frío" ayer y pedirle que fuera mi novia formalmente.
Todos se fueron a dormir, menos yo. Me acosté en la cama, con la vista clavada en el techo, repasando mil veces el rostro de Cristal mientras se alejaban del hotel.
-Tonto... Idiota...- me recriminaba a mí mismo. ¿Cómo demonios no pude ni siquiera abrazarla? -Estúpido...- Ni siquiera pude despedirla con una sonrisa... Maldición. -...Tarado...
-Farsante... cabeza hueca...- Tom apareció en la puerta, completando con más insultos. Ni siquiera me dí cuenta de cuando entró. -No creas que no es divertido decirte tus verdades pero, ¿no es algo tarde para estar haciéndolo?- ni siquiera me molesté en contestar. Seguí acostado, con la mirada en él. -¿Qué pasa?
-Nada.- Por suerte, no podíamos ocultarnos nada y no hacían falta palabras para saber lo que pasaba.
-Parecía triste cuando se fue.
-Lo sé.- Se acercó y se sentó a mi lado, clavando su mirada en mí.
-Dijimos que nos quedaríamos una semana...- y no se le ocurría decir nada de lo que me había pasado. -...Quizá mañana las véamos después de dejar a los chicos en el aeropuerto.
-¿Por qué, Tom?
-Porque tienen que regresar a Alemania.
-Eso no, tonto. ¿Por qué no pude hacer nada?
-Si hiciste algo.
-¿Sí?
-Sí: te quedaste parado como tonto, sin hablar, sin nada... Vaya:ni siquiera agitaste la mano.
-Eres un idiota.- le dije molesto, dándole la espalda. Escuché com una risa pequeña escapa de su boca. Le encantaba molestarme.
-Tal vez mi hermanito es demasiado tímido con las mujeres...- posó su mano en mi hombro. -...o eres pésimo para las despedidas.- y se rió de nuevo.
-No séqué me pasó. No pude hacer nada... ni siquiera pude acercármele... es... ¡ah!- me desesperaba el recordar la escena. -Tom...
-¿Sí?
-Soy un idiota.
-Ya era hora que lo reconocieras.- Y el muy maldito seguía riéndo
-¿Esperas que me sienta mejor con tus bromas de mal gustoo qué?
-No es para que te enojes, Bill. Mira: mañana de seguro vendrán a vernos por la tarde y ya podrás arreglar las cosas.
-¿Y si me pasa lo mismo?
-Entonces eso quiere decir que ya no tienes remedio.- Se levantó y salió de la habitación sin agregar nada más.
Cristal:
La noche pasó sin más contratiempos. Pude dormir como una hora... si no es que menos... no me importaría de no ser por el trabajo... tenemos que llegar temprano o perderemos la clientela.
Yos me llamó temprano. Maldición... y tengo que llevar a Cami al colegio, porque a nuestro padre se le ocurrió aceptar horas extra.
-¡¡¡Cristaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!- mi hermana entró gritando a mi habitación y saltó sobre la cama... se estaba haciéndo tarde y tenía que levantarme a como diera lugar.
-¡Ya, ya!- Dibujé una sonrisa, tratando de borrar la cara de indiferencia de Bill en nuestra despedida. -Ya voy, ¿sí? En cinco minutos me levanto.
-¡No, no y no! Eso decías cuando ibas en la escuela y siempre llegabas tarde.
-¿Y tú cómo sabes?
-La maestra Luz me lo dijo.
-Ok, ya. Déjame visto y en seguida bajo, ¿de acuerdo?
-Esta bien.- salió sin decir nada más... raro en ella. Normalmente me insiste de más y terminamos con un aguerra de almohadas.
Me estiré y me dirigí al clóset. Saqué una faldilla negra y una blusa blanca. Al verme en el espejo mientras me abrochaba la blusa,pude ver claramente el rostro de Bill,con esa hermosa sonrisa y su mirada tan dulce... que se rompió al recodar su frialdad al término de nuestra estancia con ellos.
-¡Cristal!
-Ya voy, ya voy.
Bajé a prisa y fuimos a su colegio. Los parques me recordaban tanto a él:esa tranquilidad... esa magia que nos había rodeado por unas horas... todo me lo traía a la mente.
-Hoy iremos a verlos, ¿verdad?
-¿Qué?
-Hoy Gus y Geo se van. Tom me dijo que podíamos ir si queráimos despedirnos.
-¿Yos y Abii lo saben?
-La única que no lo sabía eras tú.
-Les diré que si pueden llevarte.- Le decía como si estuviera ausente.
-¿Tú no irás?- Se paró en seco,a unos pasos detrás de mí y a unas calles de llegar.
-Tengo mucho trabajo, Cami.
-Pero ellos querrán que te despidas...
-Deseales un buen viaje de mi parte,¿si?
-No quieres ver a Bill.- Sus palabras me hicieron voltear a verla. -Me dí cuenta que ni siquiera te dijo adiós.- y clavé mi mirada en la de ella. -Pero no fue porque no le imprtaras. Se puso nervioso.- Tal vez tenía razón... siempre tenía razón a pesar de ser más pequeña que yo.
-Si voy, ¿quién me asegura que actuará como cuando nos conocimos?- aún así no quería darle mucho crédito.
-Tienes que confiar.
-Trataré.
Ya con ella en el colegio y yo en la tienda en compañía de Yos, me detuve a pensar mejor las cosas. -¿Irás, Cristal?
-No sé. Quizás.
-Anda,vamos.- Abii había salido temprano del colegio. -A Bill y a los G's les dará gusto verte de nuevo.
-¿Y qué hay de Tom?
-Y también a Tomi.- dibujó una amplia sonrisa.
-¡Buenos días!- el padre de la pequeña apareció en la entrada. -Abii, pensé que no halabas en serio cuando me dijiste que pasarías directamente con ellas.
-Hola, papá. Es que tenemos que ir a despedirnos de unos amigos al aeropuerto.
-Entonces llego justo a tiempo. Vamos, las llevo.
-Pero mi hermana...
-¡Presente!
-¿Qué haces en el auto del señor...?
-Salí temprano. Me encontró a unas calles.- Fantástico: ahora no tenía pretexto para quedarme. Subimos y el camino al aeropuerto fue de los más tortuoso.
Bill:
Geo y Gustav estaban con sus maletas, esperando la salidade su vuelo. - No creo que lleguen.
-Llegarán, no te desesperes.
-Si no llegan tendrán una buena excusa, ya verás, Gus.- mientras Gustav se desesperaba por ver una vez más a Yos, o me mantenía en silencio.
-¡Hey, chicos!- cuando los gritos animados de Yos y Cami robaron mi atención. Todas ellas venáin en una comitiva de despedida, con Cristal detrás.
Se dirigió directamente a saludar a los chicos, haciéndome a un lado.
Platicaron durante un bun rato, hasta que llegó el momento de que partieran. comenzaron por despedirce de las chicas; siguieron con Tom, Davbvid, Nathaly y el resto que se quedaría un poco más, como nosotros,para terminar onmigo.
-Si no quieres perderla, será mejor que hables con ella ahora que puedes.-Me susurró Geo, seguido de un "hasta pronto".
-No cometas otra tontería como la de ayer de quedarte callado,Bill.- Incluso Gustav me echaba en cara mi error, seguido también de un "nos vemos luego".
Estuvimos algún tiempo viendo cómo cruzaban el pasillo para abordar el vuelo. -¿Qué les parece si comemos algo?- Nos quedamos juntos hasta que mi hermano las invitó a ir a la cafetería, lo que aceptarón de inmediato, dejándonos solos.
-Cristal...- me sentía tan tonto aún... ni siquiera podía hablar bien: sólo podía susurrar. -Cristal...- y como no me esuchaba, tuve que tomarla del brazo. Ella volteó a verme sin alterarse. -Tengo que hablarte.
-Esta bien.
Ahora sólo faltaba disculparme por haber sido tan "frío" ayer y pedirle que fuera mi novia formalmente.
lunes, 29 de noviembre de 2010
El Regreso a Casa
Bill:
En cuanto paró de llover, entramos a la cabaña. Geo nos dió unas toallas para secarnos, mientras Gustav ancendía el fuego en la chimenea... pensé que no sabía cómo hacerlo.
-¿Habrá ropa?- Cami entró rápidamente a una de las habitaciones, a buscar algunas prendas. Cristal se sentó en el suelo, a mi lado, recargándo su cabeza en mi hombro.
-Se veían lindos ahí afuera.- decía Abii sentada en el sofá, al lado de mi hermano.
-¿En serio?- mi chica empezaba a temblar un poco. No la culpo: empezaba a hacer frío y a mí se me había ocurrido entrar hasta que ya estábamos empapados por completo. Soy un tonto.
-Sí: se veían felices.
-¿Estás diciendo que yo no me veo felíz?- le recriminó Tom.
-No, pero ellos se veían divertidos.
-¿Eso quiere decir que yo no soy divertido?
-Lo eres.
-¿Qué tanto?
-Muy, muy divertido.- con eso contentó a mi gemelo: le encanta escuchar lo "perfecto" que és. Demasiado egocéntrico, para mi gusto, pero ni modo.
-Tomen.- su hermana nos dió un par de prendas que encontró en un baúl, según nos dijo. Un vestidillo azul para ella, un conjunto negro para mí, perfectos.
La noche ya caía sobre el lugar, por lo que Gustav nos apresuró a subir a la camioneta. Georg condució de vuelta al hotel, donde David estaba esperándonos a la entrada, al fondo de todos esos periodistas y fans.
-¿Saben qué el lo que han hecho?
-Nos divertimos.- Tom le respondió con una enorme sonrisa. -¿Algún problema, David?
-¿Te parece poco haber desaparecido sin decir nada, sin llamar y llegar de la nada?
-Tranquilo, David.- Gustav se acercó a su lado, tratando de calmarlo.
-Pero...
-Ya, ya... David, escucha: no regresaremos en mucho, así que decidimos salir a ver. ¿Hay problema con eso?
-Creo que no.- Georg era el único que lo podía calmar. -Está bien... está bien...
-¡Chicos! ¿Se divirtieron?
-¡Nathaly! Debí suponer que tú estabas detrás de todo ésto.- Ya no estaba molesto. Nathaly nos abrazó como si tuviera tiempo de no vernos, incluso a las chicas.
-Ya, ya. No les pasó nada, David. Te preocupas demasiado.
Tom me golpeó un poco en el brazo, haciéndome señas para ir a nuestras habitaciones. Asentí. Me disculpé con ellos y lo seguimos.
Abii y mi hermano entraron con nosotros. -Cristal... tenemos que irnos.- decia la pequeña en un puchero. -No quiero irme todavía.
-Pero tenemos qué.
Toc- toc.
-Pasa.
-Ehm, no quiero interrumpir, pero...- Cami entró con la cabeza baja. -...llegaron por nosotras.
-¿Tan pronto? Pero...
-El padre de Abii acaba de llegar.
-Ok, ya bajamos.- dijeron un poco tristes.
-Vendremos a verlos, ¿cierto?
-Si.
-Está bien.
Las acompañamos abajo. Yo... no sabía qué me pasaba. Debí besarla; debí abrazarla como mínimo... pero sólo se me ocurrió tomarla de la mano, sin decir nada.
Cristal:
¿Qué pasa?
No me besa, no me abraza... no me acaricia... no dice nada. Quizás ya se dió cuenta de que no soy la que esperaba...
Yos ya estaba en la camioneta. Cami se despidió de todos con un "hasta luego"; Abii se colgó del cuello de Tom y no dejaba de decirle "Tomi"... Bill se despidió de ellas con un abrazo y un "pronto nos veremos", pero cuando llegó mi turno... nada.
-Me voy, Bill.- no decía ni hacia nada. -¿Me extrañarás?
-S.. sí.- tratamudeó.
Subí a la camioneta, sin despegar mi vista de él... querieno decirle que quería un abrazo... un último abrazo...
Bill:
Soy un idiota... ¿por qué no la besé? Debe pensar que soy de lo peor.
Cristal:
Y así regresé a casa, triste, sin poder olvidar su cara de indiferencia... ¿por qué la magia se tenía que ir?
En cuanto paró de llover, entramos a la cabaña. Geo nos dió unas toallas para secarnos, mientras Gustav ancendía el fuego en la chimenea... pensé que no sabía cómo hacerlo.
-¿Habrá ropa?- Cami entró rápidamente a una de las habitaciones, a buscar algunas prendas. Cristal se sentó en el suelo, a mi lado, recargándo su cabeza en mi hombro.
-Se veían lindos ahí afuera.- decía Abii sentada en el sofá, al lado de mi hermano.
-¿En serio?- mi chica empezaba a temblar un poco. No la culpo: empezaba a hacer frío y a mí se me había ocurrido entrar hasta que ya estábamos empapados por completo. Soy un tonto.
-Sí: se veían felices.
-¿Estás diciendo que yo no me veo felíz?- le recriminó Tom.
-No, pero ellos se veían divertidos.
-¿Eso quiere decir que yo no soy divertido?
-Lo eres.
-¿Qué tanto?
-Muy, muy divertido.- con eso contentó a mi gemelo: le encanta escuchar lo "perfecto" que és. Demasiado egocéntrico, para mi gusto, pero ni modo.
-Tomen.- su hermana nos dió un par de prendas que encontró en un baúl, según nos dijo. Un vestidillo azul para ella, un conjunto negro para mí, perfectos.
La noche ya caía sobre el lugar, por lo que Gustav nos apresuró a subir a la camioneta. Georg condució de vuelta al hotel, donde David estaba esperándonos a la entrada, al fondo de todos esos periodistas y fans.
-¿Saben qué el lo que han hecho?
-Nos divertimos.- Tom le respondió con una enorme sonrisa. -¿Algún problema, David?
-¿Te parece poco haber desaparecido sin decir nada, sin llamar y llegar de la nada?
-Tranquilo, David.- Gustav se acercó a su lado, tratando de calmarlo.
-Pero...
-Ya, ya... David, escucha: no regresaremos en mucho, así que decidimos salir a ver. ¿Hay problema con eso?
-Creo que no.- Georg era el único que lo podía calmar. -Está bien... está bien...
-¡Chicos! ¿Se divirtieron?
-¡Nathaly! Debí suponer que tú estabas detrás de todo ésto.- Ya no estaba molesto. Nathaly nos abrazó como si tuviera tiempo de no vernos, incluso a las chicas.
-Ya, ya. No les pasó nada, David. Te preocupas demasiado.
Tom me golpeó un poco en el brazo, haciéndome señas para ir a nuestras habitaciones. Asentí. Me disculpé con ellos y lo seguimos.
Abii y mi hermano entraron con nosotros. -Cristal... tenemos que irnos.- decia la pequeña en un puchero. -No quiero irme todavía.
-Pero tenemos qué.
Toc- toc.
-Pasa.
-Ehm, no quiero interrumpir, pero...- Cami entró con la cabeza baja. -...llegaron por nosotras.
-¿Tan pronto? Pero...
-El padre de Abii acaba de llegar.
-Ok, ya bajamos.- dijeron un poco tristes.
-Vendremos a verlos, ¿cierto?
-Si.
-Está bien.
Las acompañamos abajo. Yo... no sabía qué me pasaba. Debí besarla; debí abrazarla como mínimo... pero sólo se me ocurrió tomarla de la mano, sin decir nada.
Cristal:
¿Qué pasa?
No me besa, no me abraza... no me acaricia... no dice nada. Quizás ya se dió cuenta de que no soy la que esperaba...
Yos ya estaba en la camioneta. Cami se despidió de todos con un "hasta luego"; Abii se colgó del cuello de Tom y no dejaba de decirle "Tomi"... Bill se despidió de ellas con un abrazo y un "pronto nos veremos", pero cuando llegó mi turno... nada.
-Me voy, Bill.- no decía ni hacia nada. -¿Me extrañarás?
-S.. sí.- tratamudeó.
Subí a la camioneta, sin despegar mi vista de él... querieno decirle que quería un abrazo... un último abrazo...
Bill:
Soy un idiota... ¿por qué no la besé? Debe pensar que soy de lo peor.
Cristal:
Y así regresé a casa, triste, sin poder olvidar su cara de indiferencia... ¿por qué la magia se tenía que ir?
Quédate Conmigo... Por Siempre...
Bill:
No podía creer que ésto fuera real: siempre soñé con éste momento; con ella, y ahora... -Me encanta la lluvia.- estaba aquí, con ella.
-¿En serio?- Gustav estaba parado en la entrada de la cabañuela, con Yos a un lado.
-Si. Me recuerda cuando era niña y salía a jugar...
-Y saltabas en los charcos...- siguió Yos.
-Y tomabas mi mano y jugábamos en el patio...- Cami se había recargado en el hombro de Geo, que estaba sentado en los escalones.
-Eso lo sigues haciendo y ya no eres una niña que digamos.- remató Abii, haciéndo reir un poco a Cristal.
-Si... es que se siente tan bien... a veces me imagino que la lluvia se lleva mis problemas y peocupaciones y puedo ser libre...- sus ojos brillaron como no había visto en nadie jamás.
-A mi hermana y a mi no nos gusta estar encerradas: preferímos salir a pasear y sentir que no existen las preocupaciones.- las entendía a la perfección: a mí tampoco me gusta sentirme encerrado. Me oregunto si su método funcionará conmigo...
La toméde la mano y la jalé hacia afuera. -¿Qué haces?
-Quiero ver qué se siente volver a ser niño.- le dije en una sonrisa.
Cristal:
Se veía tan tierno cuando sonreía de esa manera... Me ausenté de todo en ese momento: ya no me importaba el que se cayera el cielo encima de nosotros o que las chicas me llamaran a gritos... sólo importaba el verlo así: felíz y despreocupado.
Alcé la cara al cielo; él me imitó. Cerramos los ojos y dejámos que las pequeñas gotas cayeran por nuestros rostros y recorrieran nuestros cuerpos... Se sentía tan bien...
-Ya había olvidado ésto.- dijo bajo. Pasé una mano por su rostro, dibujando el contorno de sus labios.
-Bill...
-Dime.
-¿En serio me quieres?
-¿Qué?- bajó la mirada. Le repetí la pregunta. -No te quiero: te amo.- Me abrazó y acarició mi cabeza con delicadeza. -Te amo. Te amo y quiero que sepas algo: jamás te dejaré. en serio.
-¿Te quedarás conmigo?
-Depende.
-¿De qué?
-¿Quieres que me quede? ¿Por cuánto?
-Quiero que te quedes conmigo... para siempre.
-Para siempre es mucho tiempo.
-Lo sé.- sonreí. -Pero es lo que quiero.
-Entonces lo haré.
-¿Qué?
-Me quedaré contigo para siempre.- Y cerrando su promesa, me besó. El beso más mágico que pudiera haber imaginado...
No podía creer que ésto fuera real: siempre soñé con éste momento; con ella, y ahora... -Me encanta la lluvia.- estaba aquí, con ella.
-¿En serio?- Gustav estaba parado en la entrada de la cabañuela, con Yos a un lado.
-Si. Me recuerda cuando era niña y salía a jugar...
-Y saltabas en los charcos...- siguió Yos.
-Y tomabas mi mano y jugábamos en el patio...- Cami se había recargado en el hombro de Geo, que estaba sentado en los escalones.
-Eso lo sigues haciendo y ya no eres una niña que digamos.- remató Abii, haciéndo reir un poco a Cristal.
-Si... es que se siente tan bien... a veces me imagino que la lluvia se lleva mis problemas y peocupaciones y puedo ser libre...- sus ojos brillaron como no había visto en nadie jamás.
-A mi hermana y a mi no nos gusta estar encerradas: preferímos salir a pasear y sentir que no existen las preocupaciones.- las entendía a la perfección: a mí tampoco me gusta sentirme encerrado. Me oregunto si su método funcionará conmigo...
La toméde la mano y la jalé hacia afuera. -¿Qué haces?
-Quiero ver qué se siente volver a ser niño.- le dije en una sonrisa.
Cristal:
Se veía tan tierno cuando sonreía de esa manera... Me ausenté de todo en ese momento: ya no me importaba el que se cayera el cielo encima de nosotros o que las chicas me llamaran a gritos... sólo importaba el verlo así: felíz y despreocupado.
Alcé la cara al cielo; él me imitó. Cerramos los ojos y dejámos que las pequeñas gotas cayeran por nuestros rostros y recorrieran nuestros cuerpos... Se sentía tan bien...
-Ya había olvidado ésto.- dijo bajo. Pasé una mano por su rostro, dibujando el contorno de sus labios.
-Bill...
-Dime.
-¿En serio me quieres?
-¿Qué?- bajó la mirada. Le repetí la pregunta. -No te quiero: te amo.- Me abrazó y acarició mi cabeza con delicadeza. -Te amo. Te amo y quiero que sepas algo: jamás te dejaré. en serio.
-¿Te quedarás conmigo?
-Depende.
-¿De qué?
-¿Quieres que me quede? ¿Por cuánto?
-Quiero que te quedes conmigo... para siempre.
-Para siempre es mucho tiempo.
-Lo sé.- sonreí. -Pero es lo que quiero.
-Entonces lo haré.
-¿Qué?
-Me quedaré contigo para siempre.- Y cerrando su promesa, me besó. El beso más mágico que pudiera haber imaginado...
¿Y después?
Cristal:
Era un lugar simplemente hermoso... perfecto. Me agradaba ver cómo mis "hermanas" se divertían con los chicos... todos ellos parecían niños pequeños,lo que les daba un toque de ternura.
-¿Te gusta?- preguntó Bill al verme atenta a sus juegos.
-Me encanta. Debo recordar agradecerle a Nathaly y a Georg por ésto.
-¿A Georg por que?
-Porque fue él quien nos trajo.- dibujé una sonrisa sin dejar de verlos. Bill tomó mi barbilla con una de sus manos y en un movimiento delicado, giró mi rostro hasta quedar frente al suyo y me besó.
-No puedo creer que ésto esté pasando.
-De los sueños a la realidad, mi pequeña.
Mi padre siempre me dijo que no valía la pena conocer a las personas como ellos, porque se la vivían viajando de un país a otro y sería imposible que, de llegar a estar con ellos, se acordaran de tu nombre. Le daba miedo que Cami o yo llegáramos a conocerlos y que sólo jugaran con nosotras; que nos dieran alas para luego dejarnos olvidadas.
Siempre traté de explicarle que ellos no eran así; intenté que viera algunos de sus videos,pero jamás me hace caso... si estuviera aquí, apuesto que cambiaría de opinión aunque fuera un poco... a pesar de que es muy terco...
Mi padre... me pregunto si aceptaría de buena manera a Bill...
-¿En qué piensas?
-En papá... él no creo que... no comparte mucho la idea de que sus hijas conozcan a gente famosa. Piensa que sólo se divertirán con nosotras y luego ni se acordarán de nuestros nombres.
-Pero si es imposible no recordar unos nombres tan bellos... ehm... ¿Fati?- se rió.
-Graciosito.- sonreí y nos besamos de nuevo.
-¿Sabes que estamos rompiendo reglas por estar aquí, juntos?
-¿Aparte de no salir del hotel sin guardaespaldas?
-Si. Mi familia me matará si saben de ésto.
-No tepasará nada, lo prometo.
-Ya no importa. Que hagan y digan lo que quieran... yo te quiero y eso no lo van a poder cambiar.
El cielo se nubló, anunciando la lluvia. -Bill, mañana se van...- no me contestó. Se quedó viendo como su hermano cargaba en brazos a la más pequeña para entrar a la cabaña. -...y puede que no nos veamos en mucho tiempo...- seguía sin respuesta, borrando la sonrisa de su rostro. -¿Que pasará después? ¿Qué pasará con nosotros?
-Georg y Gustav tienen que volver. Nosotros...- Yos y los demás ya estaban en el pasillo, por lo que alcanzaron a escuchar éstas últimas palabras.
-Creo que nos merecemos unos días libres antes de volver, ¿no, Bill?
-¿Es en serio?- Tom movió afirmativamente la cabeza. -¡Gracias, gracias, gracias!- no pude evitarlo y lo abracé, dejando a Abii entre nosotros dos.
-¡Hey! ¡Me aplastan!
-Lo siento, pequeña.
-Una semana suena bien, ¿no?
-Suficiente para mí. Aunque...
-La pasaremos bien. Con ustedes ahí aprovecharemos lo mejor que podamos el tiempo.- Bill se acercó y me abrazó por detrás. -No desperdiciaremos ni un segundo...
-Necesitaremos un lugar para hospedarnos...
-Pueden rentar la cabaña por algún tiempo.
-¿Y tú cómo sabes, Gustav?
-Por nada.- le mandó una señal de complicidad a Yos.
-¿Ustedes...?
-Nosotros no tenemos nada que ver.
-Sí, claro...- no les creía nada. El tono de su voz me lo decía todo: ellos lo habían estado planeando... no sé desde cuándo...
-Nos queda a unas horas de casa, así que podemos venir a verlos sin que papá se entere. -Hasta parecía que Cami había ayudado a planearlo todo.
-Creo que debo agradecerles a todos ustedes... Bill: tienes unos grandes amigos y un gran hermano.
-Lástima que me haya cambiado por una pequeña niña...- dijo sonriendo y viendo fijamente a Abii aferrada de la playera de Tom.
-Es porque ella es agradale, dulce y me cae mejor, Bill.
-¿Empezarán a pelearce?- Dijo Georg metiéndoce entre ambos.
-Yo también quiero a Bill como un hermano.- dijo la pequeña dejando de lado a Tom y acercándoce a Bill para abrazarlo. Es tan dulce cuando quiere...
Era un lugar simplemente hermoso... perfecto. Me agradaba ver cómo mis "hermanas" se divertían con los chicos... todos ellos parecían niños pequeños,lo que les daba un toque de ternura.
-¿Te gusta?- preguntó Bill al verme atenta a sus juegos.
-Me encanta. Debo recordar agradecerle a Nathaly y a Georg por ésto.
-¿A Georg por que?
-Porque fue él quien nos trajo.- dibujé una sonrisa sin dejar de verlos. Bill tomó mi barbilla con una de sus manos y en un movimiento delicado, giró mi rostro hasta quedar frente al suyo y me besó.
-No puedo creer que ésto esté pasando.
-De los sueños a la realidad, mi pequeña.
Mi padre siempre me dijo que no valía la pena conocer a las personas como ellos, porque se la vivían viajando de un país a otro y sería imposible que, de llegar a estar con ellos, se acordaran de tu nombre. Le daba miedo que Cami o yo llegáramos a conocerlos y que sólo jugaran con nosotras; que nos dieran alas para luego dejarnos olvidadas.
Siempre traté de explicarle que ellos no eran así; intenté que viera algunos de sus videos,pero jamás me hace caso... si estuviera aquí, apuesto que cambiaría de opinión aunque fuera un poco... a pesar de que es muy terco...
Mi padre... me pregunto si aceptaría de buena manera a Bill...
-¿En qué piensas?
-En papá... él no creo que... no comparte mucho la idea de que sus hijas conozcan a gente famosa. Piensa que sólo se divertirán con nosotras y luego ni se acordarán de nuestros nombres.
-Pero si es imposible no recordar unos nombres tan bellos... ehm... ¿Fati?- se rió.
-Graciosito.- sonreí y nos besamos de nuevo.
-¿Sabes que estamos rompiendo reglas por estar aquí, juntos?
-¿Aparte de no salir del hotel sin guardaespaldas?
-Si. Mi familia me matará si saben de ésto.
-No tepasará nada, lo prometo.
-Ya no importa. Que hagan y digan lo que quieran... yo te quiero y eso no lo van a poder cambiar.
El cielo se nubló, anunciando la lluvia. -Bill, mañana se van...- no me contestó. Se quedó viendo como su hermano cargaba en brazos a la más pequeña para entrar a la cabaña. -...y puede que no nos veamos en mucho tiempo...- seguía sin respuesta, borrando la sonrisa de su rostro. -¿Que pasará después? ¿Qué pasará con nosotros?
-Georg y Gustav tienen que volver. Nosotros...- Yos y los demás ya estaban en el pasillo, por lo que alcanzaron a escuchar éstas últimas palabras.
-Creo que nos merecemos unos días libres antes de volver, ¿no, Bill?
-¿Es en serio?- Tom movió afirmativamente la cabeza. -¡Gracias, gracias, gracias!- no pude evitarlo y lo abracé, dejando a Abii entre nosotros dos.
-¡Hey! ¡Me aplastan!
-Lo siento, pequeña.
-Una semana suena bien, ¿no?
-Suficiente para mí. Aunque...
-La pasaremos bien. Con ustedes ahí aprovecharemos lo mejor que podamos el tiempo.- Bill se acercó y me abrazó por detrás. -No desperdiciaremos ni un segundo...
-Necesitaremos un lugar para hospedarnos...
-Pueden rentar la cabaña por algún tiempo.
-¿Y tú cómo sabes, Gustav?
-Por nada.- le mandó una señal de complicidad a Yos.
-¿Ustedes...?
-Nosotros no tenemos nada que ver.
-Sí, claro...- no les creía nada. El tono de su voz me lo decía todo: ellos lo habían estado planeando... no sé desde cuándo...
-Nos queda a unas horas de casa, así que podemos venir a verlos sin que papá se entere. -Hasta parecía que Cami había ayudado a planearlo todo.
-Creo que debo agradecerles a todos ustedes... Bill: tienes unos grandes amigos y un gran hermano.
-Lástima que me haya cambiado por una pequeña niña...- dijo sonriendo y viendo fijamente a Abii aferrada de la playera de Tom.
-Es porque ella es agradale, dulce y me cae mejor, Bill.
-¿Empezarán a pelearce?- Dijo Georg metiéndoce entre ambos.
-Yo también quiero a Bill como un hermano.- dijo la pequeña dejando de lado a Tom y acercándoce a Bill para abrazarlo. Es tan dulce cuando quiere...
viernes, 26 de noviembre de 2010
Disfrutando los Últimos Momentos
Cristal:
Las cosas por fin estaban saliendo como lo esperaba, de modo perfecto. -¡Cristal!- pero me imagino que todo momento perfecto tiene incovenientes.
Mi hermana se asomaba desde su habitación, con el cabello revuelto y una enorme sonrisa en el rostro. -¡Cristal!
-¿Qué pasa?- tomé a Bill de las muñecas y me giré para quedar de frente a mi hermana. -¿Qué haces con esa almohada?
-¡Es Yos! ¡Ella tiene la culpa!
-¡Eso no es cierto!- la voz de Yos se escuchó detrás de ella. -¡Todo lo que te diga no es cierto!- En ese momento parecía tan chica como Abii.
-¿Pero qué hacen?
-Yos vino a despertarme y...
-Me aventó una almohada.- decían divertidas.
-Y me la devolvió aventándomela.
-Porque tú empezaste.
-No es cierto. Fuiste tú.
-Tú.
-Tú.- y empezó la guerra de nuevo. A Bill y a mí nos tocaron un par de golpes aunque no estábamos jugando.
-¿Quieren dejar eso?- Pero no por eso no nos ibamos a reir con ellas. -Tienen que... ¡Ah!- Cami me jaló del brazo y me metió en su peleada, tirándome en el suelo, en medio de las dos. Bill sólo reía... -¿No piensas ayudarme?
-¿Y exponerme a una lluvia de almohadazos? No, gracias.
-¡Chicas! ¡chicas!- Abii entró corriendo, casi empujando a Bill a un lado. -Tienen que venir conmigo.
-¿Y ahora qué?
-¡Iremos de paseo!
-Lo has hecho tú, ¿verdad, Tom?- él sólo sonrió como respuesta.
-Entonces, ¿vienen o no?
Bill:
Parece que incluso los chicos se habían puesto de acuerdo con mi hermano.
Nos alistamos y salimos a la recepción, dejándo que ellos nos guiaran. Abii iba, como ya se le había hecho costumbre, de la mano de mi gemelo; Yos iba muy juntito a Gustav... y el muy tonto no se atrevía a tomarla de la mano. Georg iba platicando con Cami de cosas que no comprendí... y de las que no pienso enterarme.
-Espera, ¿y los perdioistas?- me detuve frente a Tom. -No podemos salir así.
-Vayamos por detrás, entonces. ¿Te parece?
En lugar de tomar algún auto, Georg seapresuró a subir a la parte del piloto en la camioneta en la que acostumbrábamos movernos durante la gira.
-David se molestará.
-Te preocupas demasiado, Bill. Si se molesta, que se moleste. No podemos dejar éste lugar sin visitarlo como se debe.- cerró un ojo antes de encender el motor y marcharnos.
Pasamos por entre las cámaras y algunos fans que estaban a las afueras del hotel. Georg rodeaba los parques y algunos edificios, mientras Gus asomaba la miradapor las ventanas, cuidando de no perderce ningún detalle.
Tom y yo casi no prestábamos atención a las palabras de Cami que la hacía de guía. Estábamos muy ocupados atendiendo a nuestras "damas". Hasta que llegamos a un lugar apartado de la ciudad, rodeado de vegetación... casi parecía perdido de la civilisación. Era hermoso.
-¿Qué es ésto?- porlo menos hermoso para mí.
-Nathaly se informó con algunos guías de turistas y le dijeron que si lo que buscaba era un poco de tranquilidad y un buen lugar para pasar el rato, ésta pequeña cabaña era ideal.
-Es perfecta.- dije a coro con el resto, menos Tom.
Las cosas por fin estaban saliendo como lo esperaba, de modo perfecto. -¡Cristal!- pero me imagino que todo momento perfecto tiene incovenientes.
Mi hermana se asomaba desde su habitación, con el cabello revuelto y una enorme sonrisa en el rostro. -¡Cristal!
-¿Qué pasa?- tomé a Bill de las muñecas y me giré para quedar de frente a mi hermana. -¿Qué haces con esa almohada?
-¡Es Yos! ¡Ella tiene la culpa!
-¡Eso no es cierto!- la voz de Yos se escuchó detrás de ella. -¡Todo lo que te diga no es cierto!- En ese momento parecía tan chica como Abii.
-¿Pero qué hacen?
-Yos vino a despertarme y...
-Me aventó una almohada.- decían divertidas.
-Y me la devolvió aventándomela.
-Porque tú empezaste.
-No es cierto. Fuiste tú.
-Tú.
-Tú.- y empezó la guerra de nuevo. A Bill y a mí nos tocaron un par de golpes aunque no estábamos jugando.
-¿Quieren dejar eso?- Pero no por eso no nos ibamos a reir con ellas. -Tienen que... ¡Ah!- Cami me jaló del brazo y me metió en su peleada, tirándome en el suelo, en medio de las dos. Bill sólo reía... -¿No piensas ayudarme?
-¿Y exponerme a una lluvia de almohadazos? No, gracias.
-¡Chicas! ¡chicas!- Abii entró corriendo, casi empujando a Bill a un lado. -Tienen que venir conmigo.
-¿Y ahora qué?
-¡Iremos de paseo!
-Lo has hecho tú, ¿verdad, Tom?- él sólo sonrió como respuesta.
-Entonces, ¿vienen o no?
Bill:
Parece que incluso los chicos se habían puesto de acuerdo con mi hermano.
Nos alistamos y salimos a la recepción, dejándo que ellos nos guiaran. Abii iba, como ya se le había hecho costumbre, de la mano de mi gemelo; Yos iba muy juntito a Gustav... y el muy tonto no se atrevía a tomarla de la mano. Georg iba platicando con Cami de cosas que no comprendí... y de las que no pienso enterarme.
-Espera, ¿y los perdioistas?- me detuve frente a Tom. -No podemos salir así.
-Vayamos por detrás, entonces. ¿Te parece?
En lugar de tomar algún auto, Georg seapresuró a subir a la parte del piloto en la camioneta en la que acostumbrábamos movernos durante la gira.
-David se molestará.
-Te preocupas demasiado, Bill. Si se molesta, que se moleste. No podemos dejar éste lugar sin visitarlo como se debe.- cerró un ojo antes de encender el motor y marcharnos.
Pasamos por entre las cámaras y algunos fans que estaban a las afueras del hotel. Georg rodeaba los parques y algunos edificios, mientras Gus asomaba la miradapor las ventanas, cuidando de no perderce ningún detalle.
Tom y yo casi no prestábamos atención a las palabras de Cami que la hacía de guía. Estábamos muy ocupados atendiendo a nuestras "damas". Hasta que llegamos a un lugar apartado de la ciudad, rodeado de vegetación... casi parecía perdido de la civilisación. Era hermoso.
-¿Qué es ésto?- porlo menos hermoso para mí.
-Nathaly se informó con algunos guías de turistas y le dijeron que si lo que buscaba era un poco de tranquilidad y un buen lugar para pasar el rato, ésta pequeña cabaña era ideal.
-Es perfecta.- dije a coro con el resto, menos Tom.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Comenzando de Nuevo
Bill:
Cami y Yos seguían dormidas. Después de desayunar, entraron David y Nathaly a ver cómo estaba. Cuando se dieron cuenta que estaba en perfecto estado, se sintieron aliviados. -Chicos, la entrevista es en una hora, ¿están listos?
-Sólo falto yo.
-Ya está. Ahora te pongo listo, Bill.
-Nosotros los esperamos afuera.- Tom salió de la mano de Abii; Georg estaba por llevarse a Cristal, cuando la jalé del brazo, pidiéndole que se quedara.
-¿Qué tal dormiste?
-Bien, bien...
-¿No te incomodó el sofá?
-Mmm... para nada.- yo sólo la veía por el espejo. Creo que Nathaly se dió cuenta de las miradas que intercambiábamos, porque sonrió de manera pícara, sin decir más.
-Listo.
-Gracias. Ehm... Cristal... ¿podrías acompañarme?
-Yo... ¿no dirán nada los periodistas?
-Eso déjamelo a mí.
-¿Te importa si hablo con ella antes, Bill?
-No. Sólo no la entretengas mucho, ¿quieres?- ya sabía que cuando le daba por platicar, era casi imposible cortarla.
-Lo prometo.
Cristal:
Me senté con ella en el sofá. -No te quedaste aquí, ¿verdad?
-¿Por qué lo dices?
-Porque el rostro de Bill los delata: durmieron juntos.
-Nosotros...
-Anda, puedes decírmelo, con confianza.
-Yo...
-Prometo no decir nada...
-Sí... pero sólo hicimos eso.- me apresuré a decir. -Sólo dormimos juntos... no pasó nada más... en serio.
Levantó una ceja, como si no me creyera. -Digamos que te creo.
-Es la verdad.- me puse nerviosa. Me levanté y, antes de salir, me pidió algo.
-Cuídalo mucho. No merece ninguna decepción.
-Lo sé: él vale muchísimo para mí... jamás le haría daño.- Salí de prisa por el pasillo, hasta que los alcancé en el elevador.
Bill:
En cuanto nos alcanzó, la tomé dela mano, al igual que mi gemelo a su "nueva hermana". Abii se quedó afura del salón donde tendríamos la entrevista. No quería, pero Tom la convenció prometiéndole que ya después jugaría con ella...
-Tal vez yo también debería quedarme.
-No. Tú vienes conmigo.
Entró primero Gus; saludó a todos con un "hola" y se quedó parado a un lado de los asientos; después le siguió Georg,imitándolo. Tom entró más relajado, sentándoce en seguida. -Bill... no.
-No te preocupes, yo te cuido.- le besé la mejilla. Tardamos un poco en entrar y, una vez dentro, el flash de las cámaras no se hizo esperar.
Ella se fue a un lado de los periodistas, a saludar a una de ellos queparecía conocerle bien, pues se abrazaron con cariño.
-¿Se conocen?-preguntó mi hermano.
-Sí. Ésta chica era candidata a la carrera de periodismo,pero dejó la escuela muy pronto. Nos conocimos desde hace un año.
-¡No sabía que cubrirías la nota!
-¡Y yo o podía creer que fueras tú la que estaba anoche sobre el escenario! Creía que era mi imaginación...
-Ya ves que no...
-¿Podemos comenzar?- preguntaron los demás impacientes.
Todo transcurría de manera normal, hasta que llegar al punto en que comenzaron a pregunat acerca de Cristal. -¿Qué tal la pasaron? ¿Cómo vieron la reacción de las fans ante el beso?
-Bueno, yo creo que lo tomarán con calma. Cumplí mi promesa... creo que ya no habrá rumores.
-¿La pasaste bien?- le preguntaron a Cristal. Ella se puso roja y, antes de que pudiera contestar, Tom les respondió.
-¿Cómo no iba a disfrutar? ¡Si pasaron la noche juntos!
-¡Tom!- todos en la sala le gritaron... todos menos los reporteros que se reían...
-¿Qué? Es la verdad.
-Sólo compartimos la cama... nada más. No pasó nada más...- dijo ella en un susurro.
De ahí en adelante, ningún incidente... lo que fue un alivio.
Cristal:
Esto es realmente fantástico: ya tienen una nota que durará más allá de unos días publicada...
Salimos detrás de los chicos; en cuanto Abii vió salir a Tom, corrió y le tomó de la mano. -¿Ahora qué, Tomi?
-Ahora toca relajarnos, pequeña.
-¿Alberca?- preguntaron los chicos.
-Alberca.- respondió el de trenzas.
-¿Podemos alcanzarlos después?
-Como quieras.- Ellos ya iban corriendo por los pasillos. Nosotros nos desviamos a las habitaciones.
-¿Pasa algo, Bill?
-No te molesta el que te haga preguntas, ¿verdad?
-Ya sabes que no.
-Los besos... ¿por qué te incomodaron?
-Es que... en verdad no sabes lo que quise decir, ¿verdad?
-Explícamelo.- Estaba de espaldas a la puerta de su habitación, con él en frente.
-Con un beso te puedes adueñar del alma de una persona... le puedes quitar su vida...- se me quedó viendo como si no entendiera. -A mí me has quitado todo, Bill.
-¿Cómo te lo regreso?
-No lo hagas. Quédate con mi vida, con mi alma... con mi corazón... con todo. Sin tí no los quiero... Haz lo que quieras con ellos: olvídalos o cuídalos y quiérelos. Te aconsejo hacer lo primero.
-¿Por qué?
-Es lo más fácil. Lo segundo es complicado y duro...
-Son míos ahora, ¿no?- asentí con la cabeza. -Déjame decidir qué hacer con ellos entonces.- Esperaba que dijera algo como "tienes razón: ésto no resultará" o simplemente que diera la vuelta y se fuera. -Son míos... ¿cómo quieres que deje olvidado tan gran tesoro?
-¿Qué?
-Decido lo segundo.Sí será difícil,pero si me enseñas cómo cuidarlos, podrá resultar.- Sentí ganas de llorar; de echarme en sus brazos y nunca soltarlo... Tenía tantas ganas de estallar de felicidad... y todo lo que hice fue sonreír... qué tonta.
-No será sencillo...
-Nunca ha sido sencillo nada.
-Tengo miedo...
Bill:
Sus palabras me sorprendieron. ¿Miedo a qué? ¿No iban a ser más sencillas las cosas ahora que estábamos juntos? -¿Miedo a qué?
-A lastimarte. La única regla del amor es jamás lastimar a la persona que amas, y nadie la cumple. Tengo miedo de que alguno de los dos salga lastimado.
-Eso jamás pasará.
-Pero...
-Confía en mí: JAMAS pasará.
La rodeé lentamente con mis brazos. Nuestros labios se iban acercándo despacio, ésta vez con la seguridad de queno cometería ninguna tontería que la incomodara... todo parecía perfecto...
-¡Cristal!- pero cuando crees que las cosas son perfectas, siempre surge algún incoveniente...
Cami y Yos seguían dormidas. Después de desayunar, entraron David y Nathaly a ver cómo estaba. Cuando se dieron cuenta que estaba en perfecto estado, se sintieron aliviados. -Chicos, la entrevista es en una hora, ¿están listos?
-Sólo falto yo.
-Ya está. Ahora te pongo listo, Bill.
-Nosotros los esperamos afuera.- Tom salió de la mano de Abii; Georg estaba por llevarse a Cristal, cuando la jalé del brazo, pidiéndole que se quedara.
-¿Qué tal dormiste?
-Bien, bien...
-¿No te incomodó el sofá?
-Mmm... para nada.- yo sólo la veía por el espejo. Creo que Nathaly se dió cuenta de las miradas que intercambiábamos, porque sonrió de manera pícara, sin decir más.
-Listo.
-Gracias. Ehm... Cristal... ¿podrías acompañarme?
-Yo... ¿no dirán nada los periodistas?
-Eso déjamelo a mí.
-¿Te importa si hablo con ella antes, Bill?
-No. Sólo no la entretengas mucho, ¿quieres?- ya sabía que cuando le daba por platicar, era casi imposible cortarla.
-Lo prometo.
Cristal:
Me senté con ella en el sofá. -No te quedaste aquí, ¿verdad?
-¿Por qué lo dices?
-Porque el rostro de Bill los delata: durmieron juntos.
-Nosotros...
-Anda, puedes decírmelo, con confianza.
-Yo...
-Prometo no decir nada...
-Sí... pero sólo hicimos eso.- me apresuré a decir. -Sólo dormimos juntos... no pasó nada más... en serio.
Levantó una ceja, como si no me creyera. -Digamos que te creo.
-Es la verdad.- me puse nerviosa. Me levanté y, antes de salir, me pidió algo.
-Cuídalo mucho. No merece ninguna decepción.
-Lo sé: él vale muchísimo para mí... jamás le haría daño.- Salí de prisa por el pasillo, hasta que los alcancé en el elevador.
Bill:
En cuanto nos alcanzó, la tomé dela mano, al igual que mi gemelo a su "nueva hermana". Abii se quedó afura del salón donde tendríamos la entrevista. No quería, pero Tom la convenció prometiéndole que ya después jugaría con ella...
-Tal vez yo también debería quedarme.
-No. Tú vienes conmigo.
Entró primero Gus; saludó a todos con un "hola" y se quedó parado a un lado de los asientos; después le siguió Georg,imitándolo. Tom entró más relajado, sentándoce en seguida. -Bill... no.
-No te preocupes, yo te cuido.- le besé la mejilla. Tardamos un poco en entrar y, una vez dentro, el flash de las cámaras no se hizo esperar.
Ella se fue a un lado de los periodistas, a saludar a una de ellos queparecía conocerle bien, pues se abrazaron con cariño.
-¿Se conocen?-preguntó mi hermano.
-Sí. Ésta chica era candidata a la carrera de periodismo,pero dejó la escuela muy pronto. Nos conocimos desde hace un año.
-¡No sabía que cubrirías la nota!
-¡Y yo o podía creer que fueras tú la que estaba anoche sobre el escenario! Creía que era mi imaginación...
-Ya ves que no...
-¿Podemos comenzar?- preguntaron los demás impacientes.
Todo transcurría de manera normal, hasta que llegar al punto en que comenzaron a pregunat acerca de Cristal. -¿Qué tal la pasaron? ¿Cómo vieron la reacción de las fans ante el beso?
-Bueno, yo creo que lo tomarán con calma. Cumplí mi promesa... creo que ya no habrá rumores.
-¿La pasaste bien?- le preguntaron a Cristal. Ella se puso roja y, antes de que pudiera contestar, Tom les respondió.
-¿Cómo no iba a disfrutar? ¡Si pasaron la noche juntos!
-¡Tom!- todos en la sala le gritaron... todos menos los reporteros que se reían...
-¿Qué? Es la verdad.
-Sólo compartimos la cama... nada más. No pasó nada más...- dijo ella en un susurro.
De ahí en adelante, ningún incidente... lo que fue un alivio.
Cristal:
Esto es realmente fantástico: ya tienen una nota que durará más allá de unos días publicada...
Salimos detrás de los chicos; en cuanto Abii vió salir a Tom, corrió y le tomó de la mano. -¿Ahora qué, Tomi?
-Ahora toca relajarnos, pequeña.
-¿Alberca?- preguntaron los chicos.
-Alberca.- respondió el de trenzas.
-¿Podemos alcanzarlos después?
-Como quieras.- Ellos ya iban corriendo por los pasillos. Nosotros nos desviamos a las habitaciones.
-¿Pasa algo, Bill?
-No te molesta el que te haga preguntas, ¿verdad?
-Ya sabes que no.
-Los besos... ¿por qué te incomodaron?
-Es que... en verdad no sabes lo que quise decir, ¿verdad?
-Explícamelo.- Estaba de espaldas a la puerta de su habitación, con él en frente.
-Con un beso te puedes adueñar del alma de una persona... le puedes quitar su vida...- se me quedó viendo como si no entendiera. -A mí me has quitado todo, Bill.
-¿Cómo te lo regreso?
-No lo hagas. Quédate con mi vida, con mi alma... con mi corazón... con todo. Sin tí no los quiero... Haz lo que quieras con ellos: olvídalos o cuídalos y quiérelos. Te aconsejo hacer lo primero.
-¿Por qué?
-Es lo más fácil. Lo segundo es complicado y duro...
-Son míos ahora, ¿no?- asentí con la cabeza. -Déjame decidir qué hacer con ellos entonces.- Esperaba que dijera algo como "tienes razón: ésto no resultará" o simplemente que diera la vuelta y se fuera. -Son míos... ¿cómo quieres que deje olvidado tan gran tesoro?
-¿Qué?
-Decido lo segundo.Sí será difícil,pero si me enseñas cómo cuidarlos, podrá resultar.- Sentí ganas de llorar; de echarme en sus brazos y nunca soltarlo... Tenía tantas ganas de estallar de felicidad... y todo lo que hice fue sonreír... qué tonta.
-No será sencillo...
-Nunca ha sido sencillo nada.
-Tengo miedo...
Bill:
Sus palabras me sorprendieron. ¿Miedo a qué? ¿No iban a ser más sencillas las cosas ahora que estábamos juntos? -¿Miedo a qué?
-A lastimarte. La única regla del amor es jamás lastimar a la persona que amas, y nadie la cumple. Tengo miedo de que alguno de los dos salga lastimado.
-Eso jamás pasará.
-Pero...
-Confía en mí: JAMAS pasará.
La rodeé lentamente con mis brazos. Nuestros labios se iban acercándo despacio, ésta vez con la seguridad de queno cometería ninguna tontería que la incomodara... todo parecía perfecto...
-¡Cristal!- pero cuando crees que las cosas son perfectas, siempre surge algún incoveniente...
lunes, 22 de noviembre de 2010
Nuevo Día
Cristal:
Desperté con las manos de Bill rodeándome. Levanté el rostro para admirarlo unos minutos... para, como él, "asegurarme que no era un sueño." Me levanté teniendo cuidado de no despertarlo. Me aseé; me puse la misma ropa que el día anterior y bajé a recepción a hacer una llamada.
-Buen día, Cristal.- la voz de Georgmehizo olvidarme de la llamada. -Buen día,chicos.- venía acompañado de Gustav y de Tom. Éste último aún tenía cara de sueño. -Faltan como dos horas para la entrevista. ¿Por qué tan madrugadores?
-Ellos tienen la culpa...
-Sabes que eso no es cierto.- Gus se acomodaba la gorra. -Tú despertaste solito... si Georg no te hubiera traído a la fuerza, hubieras despertado a Bill.
-¿Cómo?
-Le preocupa su hermano y quería pasar a verlo, pero es mejor dejarlo descansar.
-¿Te preocupa tanto?
-No me mal interpretes. Confío en que lo cuidaste bien, pero él...
-Es tu hermano. Es normal que te preocupe.- dije en una sonrisa, ahorrándole la explicación.
-¿Quieres desayunar?
-Mejor espero a que despierte Bill.- volteé a ver al de trenzas y recordé la playera que me había prestado. Les pedí que me acompañaran de vuelta a la habitación.
Cuando entramos,Bill ya no estaba en la cama. "Debe estar duchándose" pensé. Tom se sentó en la cama, mientras los G's tomaron asiento en el sofá. -Toma.
-No tienes que regresármela.
-Pero...
-Puedes quedártela.
-...es tuya.
-Mmm... ya sé.- me la pidió y sacó un marcador de una de las maletas de su gemelo. Escribió algo en la parte delantera. Los chicos, movidos por la curiosidad se acercaron. Murmuraron un par de cosas y terminaron por imitar a Tom. -Listo.- Me devolvió la playera.
La tomé con cuidado y me puse sumamente feliz al ver lo que habían escrito: "Gracias por cuidar de Bill" y las firmas de cada uno al lado del mensaje.
-Oh, chicos...- no encontré manera mejor de agradecerles que abrazarlos.
Toc-toc.
Alguien tocó a la puerta de manera a penas perceptible. -Adelante.
-¿Por qué tanto alboroto?- haía olvidado que Abii era muy sencible cuando dormía. Estaba en la puerta, tallándoce los ojos... se veía tan dulce e inocente... ¿quién diría que se trataba de la misma chica que a veces llegaba a la tienda sólo a sacarme de mis casillas?
-Lo siento, pequeña.- Tom se me adelantó. Tomó su mano y la llevó hasta el sofá. -¿Te despertamos?
-Sí... Tomi... ¿por qué Cristal tiene tu playera?
-Es un regalo... por haber cuidado de mi hermano.- volteó a verme. -Aunque creo que tendré que darle algo más por cuidar de mi pequeña hermana.- Abii, aunque más dormida que despierta, lo abrazó.
-¿Hay reunión o qué?- Bill salió vestido con un conjunto blanco... muy lindo, debo decir.
-¡Reunión familiar, Bill! ¿Qué te parece?
-Todo está muy bien, Tom,pero, ¿por qué en mi cuarto?
-Porque el que estaba enfermo y necesitaba ánimo eras tú.- Georg tomó asiento al lado de Abii.
-Bueno, ya ven que estoy de maravilla.- dijo en una sonrisa, que yo imité.
-Me imagino. No en vano estás tan feliz... ¿verdad, Cristal?
-Yo...- me sonrojé por las palabras de Gus. Abii se reía a la par de Tom... creo que les gustaba burlarse de nosotros.
-Bueno, chicos, es un nuevo día: perfecto para cumplir el compromiso y después...
-¡Descansar todo el día!- completó Tom.
Desperté con las manos de Bill rodeándome. Levanté el rostro para admirarlo unos minutos... para, como él, "asegurarme que no era un sueño." Me levanté teniendo cuidado de no despertarlo. Me aseé; me puse la misma ropa que el día anterior y bajé a recepción a hacer una llamada.
-Buen día, Cristal.- la voz de Georgmehizo olvidarme de la llamada. -Buen día,chicos.- venía acompañado de Gustav y de Tom. Éste último aún tenía cara de sueño. -Faltan como dos horas para la entrevista. ¿Por qué tan madrugadores?
-Ellos tienen la culpa...
-Sabes que eso no es cierto.- Gus se acomodaba la gorra. -Tú despertaste solito... si Georg no te hubiera traído a la fuerza, hubieras despertado a Bill.
-¿Cómo?
-Le preocupa su hermano y quería pasar a verlo, pero es mejor dejarlo descansar.
-¿Te preocupa tanto?
-No me mal interpretes. Confío en que lo cuidaste bien, pero él...
-Es tu hermano. Es normal que te preocupe.- dije en una sonrisa, ahorrándole la explicación.
-¿Quieres desayunar?
-Mejor espero a que despierte Bill.- volteé a ver al de trenzas y recordé la playera que me había prestado. Les pedí que me acompañaran de vuelta a la habitación.
Cuando entramos,Bill ya no estaba en la cama. "Debe estar duchándose" pensé. Tom se sentó en la cama, mientras los G's tomaron asiento en el sofá. -Toma.
-No tienes que regresármela.
-Pero...
-Puedes quedártela.
-...es tuya.
-Mmm... ya sé.- me la pidió y sacó un marcador de una de las maletas de su gemelo. Escribió algo en la parte delantera. Los chicos, movidos por la curiosidad se acercaron. Murmuraron un par de cosas y terminaron por imitar a Tom. -Listo.- Me devolvió la playera.
La tomé con cuidado y me puse sumamente feliz al ver lo que habían escrito: "Gracias por cuidar de Bill" y las firmas de cada uno al lado del mensaje.
-Oh, chicos...- no encontré manera mejor de agradecerles que abrazarlos.
Toc-toc.
Alguien tocó a la puerta de manera a penas perceptible. -Adelante.
-¿Por qué tanto alboroto?- haía olvidado que Abii era muy sencible cuando dormía. Estaba en la puerta, tallándoce los ojos... se veía tan dulce e inocente... ¿quién diría que se trataba de la misma chica que a veces llegaba a la tienda sólo a sacarme de mis casillas?
-Lo siento, pequeña.- Tom se me adelantó. Tomó su mano y la llevó hasta el sofá. -¿Te despertamos?
-Sí... Tomi... ¿por qué Cristal tiene tu playera?
-Es un regalo... por haber cuidado de mi hermano.- volteó a verme. -Aunque creo que tendré que darle algo más por cuidar de mi pequeña hermana.- Abii, aunque más dormida que despierta, lo abrazó.
-¿Hay reunión o qué?- Bill salió vestido con un conjunto blanco... muy lindo, debo decir.
-¡Reunión familiar, Bill! ¿Qué te parece?
-Todo está muy bien, Tom,pero, ¿por qué en mi cuarto?
-Porque el que estaba enfermo y necesitaba ánimo eras tú.- Georg tomó asiento al lado de Abii.
-Bueno, ya ven que estoy de maravilla.- dijo en una sonrisa, que yo imité.
-Me imagino. No en vano estás tan feliz... ¿verdad, Cristal?
-Yo...- me sonrojé por las palabras de Gus. Abii se reía a la par de Tom... creo que les gustaba burlarse de nosotros.
-Bueno, chicos, es un nuevo día: perfecto para cumplir el compromiso y después...
-¡Descansar todo el día!- completó Tom.
sábado, 20 de noviembre de 2010
¿Mejor?
Cristal:
entré en la habitación de Bill como no queriendo. David estaba dentro y él, casi dormido. Me acerqué lentamente hasta quedar a los pies de la cama. -Espero que no te moleste...- sus ojos estaban casi cerrados.
-No lo podemos hacer cambiar de opinión: quiere que seas tú su enfermera.
-No me molesta, en serio.
-Puedes quedarte en el sofá.
-De acuerdo.
Bill:
Sonrió d euna manera tan dulce... ahora parecía que se había olvidado de los besos... y eso me hacía preguntarme si se quedaba conmigo porque en verdad la necesitaba o por ser alguien famoso, y mi corazón se entristeció un poco.
Traté de mantenerme despierto y preguntarle la verdadera razón por la que se quedaba conmigo, pero el sueño me venció.
Cristal:
Se quedó dormido en cuanto David salia de la habitación. Se veía tan lindo...
Acomodé unas cobijas en el sofá; me disponía a acostarme cuando Tom entró despacio. -¿Cómo está?
-Dormido.- dije en un susurro, cuidadno de no despertarlo.
Su gemelo entró casi de puntillas. Se le quedó viendo un rato, de maera dulce y preocupada. -Estará mejor por la mañana, tranquilo.
-Espero... Toma.-me alargó una de sus playeras. Le miré un poco confundida. -Así no podrás dormir bien...- señaló mi ropa.
-Creo que tienes razón.- le agradecí con una sonrisa. Se dirijió a la puerta.
-Vendré a verlo por la mañana, antes de la entrevista.
-De acuerdo.- y nos dejó solos. Entré al baño a cambiarme, quedándo sólo on la playera de Tom.
Me acosté y cerré los ojos, tratando de mantener mis sentidos alerta, por si se le ofrrecía algo a Bill.
Bill:
No sé cuánto tiempo pasó antes de que me despertara. Creí que ya sería de mañana, pero me equivoqué. Volteé a ver a mi alrededor: todo estaba oscuro, pero pude ver a Cristal acostada en el sofá. Como no quería despertarla, me levanté sin hacer ruido. No podía verlamuy bien, peor por lo menos podía distinguir su rostro un poco. Pasé mis dedos por su cara... era tan suave... se veía tan dulce...
La sed me hizo seguir adelante y deajr de lado su rostro. Traté de ir a ciegas hasta le mesilla donde habían dejado unas botellas de agua, pero antes de llegar, tropecé con algo.
-¡Bill!- Había despertado sin querer a Cristal. En seguida se puso de pie; encendió la luz y se acercó a mí. -¿Pero qué haces?
-Yo... quería un poco de agua.- Estaba cojeando por la fuerza del golpe. Ella comenzó a regañarme porque, además del golpe,iba descalzo: que si tenía un poco de fiebre; que por qué hacía eso si había podido pedírselo...
Me ayudó a llegar a la cama. Tomó mi temperatura. -Parece que la fiebre ya bajó.- Antes que retirara su mano de mi frente, la tomécon delicadeza. -¿Qué pasa?
-¿Pueo preguntarte algo?
-Lo que quieras.
-¿Por qué te quedaste conmigo?
-¿Tú por qué crees?
-Por ser Bill Kaulitz.- hablé entrecortadamente. Me aterraba que esafuera la razón... ella me vió tranquilamente a los ojos y pasó sus dedospor mi frente.
-Porque me necesitabas.- sus palabras me hiciero sentir algo extraño... una sensación que jamás había experimentado. -Aún si fueras un chico como cualquier otro... aún si no tuvieras nada en el mundo, me hubiera quedado contigo, porque me necesitabas. No es porque eres el gran cantante,modelo, actor de doblaje y escritor de canciones Bill Kaulitz; sino porque eres el chico alemán Bill Kaulitz: un chico que enfermó y quería que lo cuidara.- sus palabras me sorprendieron... no sabía que alguien podría diferenciar enttre la vida de famoso y la normal... ¡ni siquiera yo podía diferenciarlo! -¿Me crees?
-Yo...- me había quedado sin palabras.
-Bueno, descansa. Mañana tienen un compromiso y no puedes faltar.- se dió la vuelta para regresar al sofá.
-¡Espera!- segiró. -¿Puedo pedirte algo?
-Lo que quieras.
-¿Puedes...?- no sabía cómo decírselo. -¿Puedes... puedes quedarte conmigo?
-Ya estoy aquí.- me respondió en una sonrisa.
-No. ¿Puedes quedarte aquí, a mi lado... por favor?
-¿Quieres decir...?
-No haré nada malo, lo prometo.- Lo pensó un par de minutos, hasta que se acercó despacio.
-¿Por qué?
-Quiero tener la seguridad que estás aquí y que no es un sueño.
-Yo... está bien.- se sonrojó. Hice a un lado las cobijas,invitándola a acostarce a mi lado. Lo hizo despacio, hasta que nuestros cuerpos se juntaron. Pude sentir lo nerviosa que estaba.
-Tranquila, prometo no hacer nada.
-Está bien.- se recostó en mi pecho y me sentí extraño... la rodeé con mis brazos y la estuve viendo un buen rato, hasta que nos quedamos dormidos.
entré en la habitación de Bill como no queriendo. David estaba dentro y él, casi dormido. Me acerqué lentamente hasta quedar a los pies de la cama. -Espero que no te moleste...- sus ojos estaban casi cerrados.
-No lo podemos hacer cambiar de opinión: quiere que seas tú su enfermera.
-No me molesta, en serio.
-Puedes quedarte en el sofá.
-De acuerdo.
Bill:
Sonrió d euna manera tan dulce... ahora parecía que se había olvidado de los besos... y eso me hacía preguntarme si se quedaba conmigo porque en verdad la necesitaba o por ser alguien famoso, y mi corazón se entristeció un poco.
Traté de mantenerme despierto y preguntarle la verdadera razón por la que se quedaba conmigo, pero el sueño me venció.
Cristal:
Se quedó dormido en cuanto David salia de la habitación. Se veía tan lindo...
Acomodé unas cobijas en el sofá; me disponía a acostarme cuando Tom entró despacio. -¿Cómo está?
-Dormido.- dije en un susurro, cuidadno de no despertarlo.
Su gemelo entró casi de puntillas. Se le quedó viendo un rato, de maera dulce y preocupada. -Estará mejor por la mañana, tranquilo.
-Espero... Toma.-me alargó una de sus playeras. Le miré un poco confundida. -Así no podrás dormir bien...- señaló mi ropa.
-Creo que tienes razón.- le agradecí con una sonrisa. Se dirijió a la puerta.
-Vendré a verlo por la mañana, antes de la entrevista.
-De acuerdo.- y nos dejó solos. Entré al baño a cambiarme, quedándo sólo on la playera de Tom.
Me acosté y cerré los ojos, tratando de mantener mis sentidos alerta, por si se le ofrrecía algo a Bill.
Bill:
No sé cuánto tiempo pasó antes de que me despertara. Creí que ya sería de mañana, pero me equivoqué. Volteé a ver a mi alrededor: todo estaba oscuro, pero pude ver a Cristal acostada en el sofá. Como no quería despertarla, me levanté sin hacer ruido. No podía verlamuy bien, peor por lo menos podía distinguir su rostro un poco. Pasé mis dedos por su cara... era tan suave... se veía tan dulce...
La sed me hizo seguir adelante y deajr de lado su rostro. Traté de ir a ciegas hasta le mesilla donde habían dejado unas botellas de agua, pero antes de llegar, tropecé con algo.
-¡Bill!- Había despertado sin querer a Cristal. En seguida se puso de pie; encendió la luz y se acercó a mí. -¿Pero qué haces?
-Yo... quería un poco de agua.- Estaba cojeando por la fuerza del golpe. Ella comenzó a regañarme porque, además del golpe,iba descalzo: que si tenía un poco de fiebre; que por qué hacía eso si había podido pedírselo...
Me ayudó a llegar a la cama. Tomó mi temperatura. -Parece que la fiebre ya bajó.- Antes que retirara su mano de mi frente, la tomécon delicadeza. -¿Qué pasa?
-¿Pueo preguntarte algo?
-Lo que quieras.
-¿Por qué te quedaste conmigo?
-¿Tú por qué crees?
-Por ser Bill Kaulitz.- hablé entrecortadamente. Me aterraba que esafuera la razón... ella me vió tranquilamente a los ojos y pasó sus dedospor mi frente.
-Porque me necesitabas.- sus palabras me hiciero sentir algo extraño... una sensación que jamás había experimentado. -Aún si fueras un chico como cualquier otro... aún si no tuvieras nada en el mundo, me hubiera quedado contigo, porque me necesitabas. No es porque eres el gran cantante,modelo, actor de doblaje y escritor de canciones Bill Kaulitz; sino porque eres el chico alemán Bill Kaulitz: un chico que enfermó y quería que lo cuidara.- sus palabras me sorprendieron... no sabía que alguien podría diferenciar enttre la vida de famoso y la normal... ¡ni siquiera yo podía diferenciarlo! -¿Me crees?
-Yo...- me había quedado sin palabras.
-Bueno, descansa. Mañana tienen un compromiso y no puedes faltar.- se dió la vuelta para regresar al sofá.
-¡Espera!- segiró. -¿Puedo pedirte algo?
-Lo que quieras.
-¿Puedes...?- no sabía cómo decírselo. -¿Puedes... puedes quedarte conmigo?
-Ya estoy aquí.- me respondió en una sonrisa.
-No. ¿Puedes quedarte aquí, a mi lado... por favor?
-¿Quieres decir...?
-No haré nada malo, lo prometo.- Lo pensó un par de minutos, hasta que se acercó despacio.
-¿Por qué?
-Quiero tener la seguridad que estás aquí y que no es un sueño.
-Yo... está bien.- se sonrojó. Hice a un lado las cobijas,invitándola a acostarce a mi lado. Lo hizo despacio, hasta que nuestros cuerpos se juntaron. Pude sentir lo nerviosa que estaba.
-Tranquila, prometo no hacer nada.
-Está bien.- se recostó en mi pecho y me sentí extraño... la rodeé con mis brazos y la estuve viendo un buen rato, hasta que nos quedamos dormidos.
viernes, 19 de noviembre de 2010
¿Rotundo Éxito?
Cristal:
Se encerraron en un cuartillo, para ponerce nerviosos juntos. Al cabo de un rto, salieron. Pensé que nos pedirían que salieramos, pero en lugar de eso, David nos dijo que los chicos habían pedido que nos quedáramos y viéramos el espectáculo desde el back stage. Ellas no se resistieron, pero yo sólo quería salir de ahí...
No compredía por qué después de haber soñado con él varias noches y de empezar a sentir algo especial por él, su beso me había entristecido en lugar de haberme alegrado.
Cuando pasaron a nuestro lado, Georg nos sonrió a todas; Gustav pasó los dedos por el brazo de Yos; Tom le sonrió dulcemente a Abii y le dijo que esperara, que sevguirían jugando depsués... Bill me vió fijamente, pero retiré mi mirada de la suya.
Bill:
Ni siquiera quiere mirarme... maldición.
Dimos el espectáculocomo siempre... hasta que llegamos a la mitad. No pude resistirme a decirlo... después de todo, prometí que cuando estuviera enamorado se lo diría a mis fans.
-¡Hey,chicos! Hay algo que tengo que decirles.-Los gritos se escuchaban con gran energía. -Creo que estoy enamorado.- lo dije en una sonrisa que pude ver corresppondida por la mayoría. -Estoy enamorado... no sólo de mis fans...- en este punto los gritos acrecentaron... -Pero también de una chica muy especial.- Pude escuchar que varias girtaban y pedían que la presentara. -Ella es... alguien muy especial... que me gustaría estuviera aquí... acompañándome...- me acerqué a ella y le tendí mi mano. AL principio se negó a tomarla,pero al final lo hizo.
-¿Qué haces?
-Ya verás.- volví a acercarme el micro. -Quiero decirte que siempre estaré aquí contigo; no quiero que te vayas...
Empezaron a sonar los acordes de las guitarras, dándome señal para comenzar con la de Phantomrider. Entre estrofas, no pude quitarle la mirada de encima.
Todo el estadio gritó... no sé si de emoción o de emociones encontradas... hasta que una parte, sentí la presión sobre mí.
"Now im here...
no more fears..."
pasé mis dedospor su rostro lentamente,disfrutando de su mirada...
"Angel don't you cry
i'll meet you
on the other side..."
Para terminar con un roce en sus labios... para cometer la misma tontería que antes, esperando no lastimarla esta vez.
Todo quedó en silencio a mi alrededor... dejé que las fans siguieran con el coro y el resto de la canción... escuchaba la voz de mi hermano pidiendo que reaccionara, pero no quería hacerlo: quería seguir perdido en su rostro...
Terminó la canción. Ella se dió la vuelta y caminó hasta las chicas, dejándome solo en medio del escenario y regresándome a la realidad.
Cristal:
El concierto terminó... esperaba que nos dejaran ir... sólo quería irme.
-Por favor...- Tom hacía pucheros frente a mí, rogándome que nos quedáramos por lo menos una noche.
-No podemos, Tom.
-Papá pasarápor nosotras.- Abii se ponía triste con la idea de separarce de su nuevo "hermano". -Tomi...- y se aferraba a él. -...no quiero irme.
-Podemos hablar con él.- Yos estaba sentada entre Gustav y Georg; yo me mantenía alejada de Bill... al lado de su hermano.
-No creo que...
-¡Dijo que sí!- Cami gritó a mis espladas, sobresaltándome un poco. -¡Dijo que sí!
-¿De qué hablas?
-Mientras estaban hablando, le llamé al padre de Abii y dijo que podríamos quedarnos.
-¿Pero cómo?
-Nathaly habló con él: prometío quenos cuidaría y que estaría al tanto que durmieramos aparte.- ésto último lo dijo guiñándome un ojo.
-Pero...pero...- ya no había vuelta atrás.
Subimos en una camioneta,la lado delos chicos. Como Abii no quería separarse de Tom, tuvo que llevarlaen brazos... a puesto que muvchas estarían muriendo de envidia si la hubieran visto.
-Tomi... ¿mañana jugaremos también?
-Las veces que quieras, pero no estoy disponible hasta la una.
-No podrás dormir tanto:mañana tenemos una entrevvista a las 9.
-No seas pesado, Georg.
Me tocó al lado de Bill. Quise cambiar de lugar con Cami o Yos, pero se negaron.
Ya era tarde. Yos y mi hermana bostezaban y medio cerraban los ojos; Abii se habia quedado dormida en los brazos de Tom. El chico de trenzas se le quedaba vendo tan dulcemente... daban ternura...
Llegamos al hotel. Los chicos acompañaron a Yos y Cami a sus habitaciones; Tom fue personalmente a dejar a la pequeña y regresaron a sus respectivos cuartos. Yo esperaba que Davido alguien que no fuera Bill me llevara a mi habitación.
-Lo siento, Cristal.- Nathaly me habló clamadamente. -Parece que ya no hay lugar, pero puedes quedarte conmigo.
-Creo que eso no podrá ser.
-¿Por qué no?- Tom salía de la habitación de Bill con gesto serio.
-Bill no se siente bien.
-¿Qué tiene?- me apresuré a preguntar tratando de no sonar preocupada.
-Tiene un poco de fiebre. Quiere que lo cuides.
-¿Yo?
-Dice que eres lamás indicada.Llevaste un curso de enfermería,¿no?
-Sí, pero...
-Por favor, quédate con él.
Dudé. ¿Quedarme con él? Tal vez siendo otra lo aceptaría de inmediato, después de todo, ¿quién se negaría a Bill Kaulitz? Pero yo... no... maldición. Me necesitaba... sin importar quién fuera, me necesitaba... y no podía dejarlo solo...
Se encerraron en un cuartillo, para ponerce nerviosos juntos. Al cabo de un rto, salieron. Pensé que nos pedirían que salieramos, pero en lugar de eso, David nos dijo que los chicos habían pedido que nos quedáramos y viéramos el espectáculo desde el back stage. Ellas no se resistieron, pero yo sólo quería salir de ahí...
No compredía por qué después de haber soñado con él varias noches y de empezar a sentir algo especial por él, su beso me había entristecido en lugar de haberme alegrado.
Cuando pasaron a nuestro lado, Georg nos sonrió a todas; Gustav pasó los dedos por el brazo de Yos; Tom le sonrió dulcemente a Abii y le dijo que esperara, que sevguirían jugando depsués... Bill me vió fijamente, pero retiré mi mirada de la suya.
Bill:
Ni siquiera quiere mirarme... maldición.
Dimos el espectáculocomo siempre... hasta que llegamos a la mitad. No pude resistirme a decirlo... después de todo, prometí que cuando estuviera enamorado se lo diría a mis fans.
-¡Hey,chicos! Hay algo que tengo que decirles.-Los gritos se escuchaban con gran energía. -Creo que estoy enamorado.- lo dije en una sonrisa que pude ver corresppondida por la mayoría. -Estoy enamorado... no sólo de mis fans...- en este punto los gritos acrecentaron... -Pero también de una chica muy especial.- Pude escuchar que varias girtaban y pedían que la presentara. -Ella es... alguien muy especial... que me gustaría estuviera aquí... acompañándome...- me acerqué a ella y le tendí mi mano. AL principio se negó a tomarla,pero al final lo hizo.
-¿Qué haces?
-Ya verás.- volví a acercarme el micro. -Quiero decirte que siempre estaré aquí contigo; no quiero que te vayas...
Empezaron a sonar los acordes de las guitarras, dándome señal para comenzar con la de Phantomrider. Entre estrofas, no pude quitarle la mirada de encima.
Todo el estadio gritó... no sé si de emoción o de emociones encontradas... hasta que una parte, sentí la presión sobre mí.
"Now im here...
no more fears..."
pasé mis dedospor su rostro lentamente,disfrutando de su mirada...
"Angel don't you cry
i'll meet you
on the other side..."
Para terminar con un roce en sus labios... para cometer la misma tontería que antes, esperando no lastimarla esta vez.
Todo quedó en silencio a mi alrededor... dejé que las fans siguieran con el coro y el resto de la canción... escuchaba la voz de mi hermano pidiendo que reaccionara, pero no quería hacerlo: quería seguir perdido en su rostro...
Terminó la canción. Ella se dió la vuelta y caminó hasta las chicas, dejándome solo en medio del escenario y regresándome a la realidad.
Cristal:
El concierto terminó... esperaba que nos dejaran ir... sólo quería irme.
-Por favor...- Tom hacía pucheros frente a mí, rogándome que nos quedáramos por lo menos una noche.
-No podemos, Tom.
-Papá pasarápor nosotras.- Abii se ponía triste con la idea de separarce de su nuevo "hermano". -Tomi...- y se aferraba a él. -...no quiero irme.
-Podemos hablar con él.- Yos estaba sentada entre Gustav y Georg; yo me mantenía alejada de Bill... al lado de su hermano.
-No creo que...
-¡Dijo que sí!- Cami gritó a mis espladas, sobresaltándome un poco. -¡Dijo que sí!
-¿De qué hablas?
-Mientras estaban hablando, le llamé al padre de Abii y dijo que podríamos quedarnos.
-¿Pero cómo?
-Nathaly habló con él: prometío quenos cuidaría y que estaría al tanto que durmieramos aparte.- ésto último lo dijo guiñándome un ojo.
-Pero...pero...- ya no había vuelta atrás.
Subimos en una camioneta,la lado delos chicos. Como Abii no quería separarse de Tom, tuvo que llevarlaen brazos... a puesto que muvchas estarían muriendo de envidia si la hubieran visto.
-Tomi... ¿mañana jugaremos también?
-Las veces que quieras, pero no estoy disponible hasta la una.
-No podrás dormir tanto:mañana tenemos una entrevvista a las 9.
-No seas pesado, Georg.
Me tocó al lado de Bill. Quise cambiar de lugar con Cami o Yos, pero se negaron.
Ya era tarde. Yos y mi hermana bostezaban y medio cerraban los ojos; Abii se habia quedado dormida en los brazos de Tom. El chico de trenzas se le quedaba vendo tan dulcemente... daban ternura...
Llegamos al hotel. Los chicos acompañaron a Yos y Cami a sus habitaciones; Tom fue personalmente a dejar a la pequeña y regresaron a sus respectivos cuartos. Yo esperaba que Davido alguien que no fuera Bill me llevara a mi habitación.
-Lo siento, Cristal.- Nathaly me habló clamadamente. -Parece que ya no hay lugar, pero puedes quedarte conmigo.
-Creo que eso no podrá ser.
-¿Por qué no?- Tom salía de la habitación de Bill con gesto serio.
-Bill no se siente bien.
-¿Qué tiene?- me apresuré a preguntar tratando de no sonar preocupada.
-Tiene un poco de fiebre. Quiere que lo cuides.
-¿Yo?
-Dice que eres lamás indicada.Llevaste un curso de enfermería,¿no?
-Sí, pero...
-Por favor, quédate con él.
Dudé. ¿Quedarme con él? Tal vez siendo otra lo aceptaría de inmediato, después de todo, ¿quién se negaría a Bill Kaulitz? Pero yo... no... maldición. Me necesitaba... sin importar quién fuera, me necesitaba... y no podía dejarlo solo...
Tomi
Cristal:
-Tienen que ver ésto.- Abii venía corriendo con Tom detrás, como si estuviesen jugando. Me retiré de la vista de Bill, acercándome a ellos.
-¿Qué pasa?- Tom le dió alcance y la abrazó por detrás, haciéndola reir dulcemente. -Abii...- le mandé una mirada de curiosidad.
-Tom, déjala.- Bill sonreía ante la actitud jugetona de su hermano. -Podrías lastimarla.
-Eso es lo que crees.- volteó a vernos. Aún teníamos nuestros dedos entrelazados. No dijo nada, sólo sonrió. -No podría hacerle daño a una niña.
-¿Qué quieres que veamos, Abii?
-Ésto.- Me tomó de la mano, al igual que a Tom y nos llevó debajo del escenario: Camii estaba platicando con Georg y David,quien se veía más relajado, pero Yos no se veía por ningún lado. -Está por acá.- Nos metimos entre el resto del equipo. Nos dijo que no hicieramos ruido y nos escondió detrás de una bocina. Asomamos la mirada y pudimos ver a Gustav hablando cómodamente con Yos.
Como estabamos un poco lejos, no pudimos escuchar casi nada. Sólo vimos cómo Gus se acercaba a ella lentamente y la besaba muy cerca de los labios. -Creo que se gustan.- dijo la pequeña en una sonrisa.
-Mira nada más: ¿quién diría que Gus también encontraría alguien especial aquí?- Tom estaba igual de divertido que Abii.
-Par de chismosos.- Bill me tomó de la mano de nuevo y volvimos detrás del escenario.
-¿Y bien?- Bill me miraba con curiosidad.
-¿Bien qué?
-Qué piensas de ésto?
-Pues... que es un poco extraño encontrarce a la persona con la que empezaste asoñar de repente. Es...- no pude completar la frase.
Bill:
No pude resistirme a besar sus labios... eran tan... tan... suaves... deliciosos...
Cuando nos separamos, me vió a los ojos con una mirada vidriosa. -Bill...
-¿Qué pasa?
-No debiste hacerlo.
-¿Qué?- Bajó la mirada.
-No debiste hacerlo.
-¿Por qué?
-No tienes idea de lo que puede provocar un beso.
-Dímelo.
-Puede destruir un corazón... puede dejarte sin razón... un beso es muy poderoso...- quise contestarle algo, pero salió corriendo al lado de los demás. Traté de darle alcance, pero no pude: ya estaba a un lado de Georg y su hemana.
Abii llegó de la mano de mi gemelo, sumamente feliz. La única que se la estaba pasando mal era Cristal... y todo por una estupidez mía.
-Parece que la pequeña le cayó bien a Tom.
-¿Cómo no me iba a agradar? ¡Mírala! Tiene la energía suficiente para seguirme el juego... si tuviera unos diez años más...
-¡Tom!- Cristal le llamó la atención, escondiendo la desilución que le había dado.
-Lo siento.- Mi hermano puso cara de niño regañado.
-No molestes a mi Tomi.- y Abii regañaba a Cristal.
-¿Tomi?- Georg y Gustav voltearon a verlo, y pasó algo que jamás creí ver: mi hermano se sonrojó.
-Si... ¿algún problema?
-¿Ya lo quieres tanto, pequeña?
-Me dijo que era como su hermanita... y asi lo quiero.
-¿Osea que yo ya no cuento?- traté de olvidarme de lo que pasé con Cristal cambiando de tema.
-Acéptalo, Bill: ella es más linda y más agradable.- y la volvió a abrazar.... maldito Tom, ¿por qué él si le puede agradar a todas y yo no le puedo agradar a una chica?
-¡Chicos! Hay que prepararce, salen en hora y media.
-¡Ya vamos!
Quizá cantando frente a todo nuestro púnlico se me aclaren las ideas...
-Tienen que ver ésto.- Abii venía corriendo con Tom detrás, como si estuviesen jugando. Me retiré de la vista de Bill, acercándome a ellos.
-¿Qué pasa?- Tom le dió alcance y la abrazó por detrás, haciéndola reir dulcemente. -Abii...- le mandé una mirada de curiosidad.
-Tom, déjala.- Bill sonreía ante la actitud jugetona de su hermano. -Podrías lastimarla.
-Eso es lo que crees.- volteó a vernos. Aún teníamos nuestros dedos entrelazados. No dijo nada, sólo sonrió. -No podría hacerle daño a una niña.
-¿Qué quieres que veamos, Abii?
-Ésto.- Me tomó de la mano, al igual que a Tom y nos llevó debajo del escenario: Camii estaba platicando con Georg y David,quien se veía más relajado, pero Yos no se veía por ningún lado. -Está por acá.- Nos metimos entre el resto del equipo. Nos dijo que no hicieramos ruido y nos escondió detrás de una bocina. Asomamos la mirada y pudimos ver a Gustav hablando cómodamente con Yos.
Como estabamos un poco lejos, no pudimos escuchar casi nada. Sólo vimos cómo Gus se acercaba a ella lentamente y la besaba muy cerca de los labios. -Creo que se gustan.- dijo la pequeña en una sonrisa.
-Mira nada más: ¿quién diría que Gus también encontraría alguien especial aquí?- Tom estaba igual de divertido que Abii.
-Par de chismosos.- Bill me tomó de la mano de nuevo y volvimos detrás del escenario.
-¿Y bien?- Bill me miraba con curiosidad.
-¿Bien qué?
-Qué piensas de ésto?
-Pues... que es un poco extraño encontrarce a la persona con la que empezaste asoñar de repente. Es...- no pude completar la frase.
Bill:
No pude resistirme a besar sus labios... eran tan... tan... suaves... deliciosos...
Cuando nos separamos, me vió a los ojos con una mirada vidriosa. -Bill...
-¿Qué pasa?
-No debiste hacerlo.
-¿Qué?- Bajó la mirada.
-No debiste hacerlo.
-¿Por qué?
-No tienes idea de lo que puede provocar un beso.
-Dímelo.
-Puede destruir un corazón... puede dejarte sin razón... un beso es muy poderoso...- quise contestarle algo, pero salió corriendo al lado de los demás. Traté de darle alcance, pero no pude: ya estaba a un lado de Georg y su hemana.
Abii llegó de la mano de mi gemelo, sumamente feliz. La única que se la estaba pasando mal era Cristal... y todo por una estupidez mía.
-Parece que la pequeña le cayó bien a Tom.
-¿Cómo no me iba a agradar? ¡Mírala! Tiene la energía suficiente para seguirme el juego... si tuviera unos diez años más...
-¡Tom!- Cristal le llamó la atención, escondiendo la desilución que le había dado.
-Lo siento.- Mi hermano puso cara de niño regañado.
-No molestes a mi Tomi.- y Abii regañaba a Cristal.
-¿Tomi?- Georg y Gustav voltearon a verlo, y pasó algo que jamás creí ver: mi hermano se sonrojó.
-Si... ¿algún problema?
-¿Ya lo quieres tanto, pequeña?
-Me dijo que era como su hermanita... y asi lo quiero.
-¿Osea que yo ya no cuento?- traté de olvidarme de lo que pasé con Cristal cambiando de tema.
-Acéptalo, Bill: ella es más linda y más agradable.- y la volvió a abrazar.... maldito Tom, ¿por qué él si le puede agradar a todas y yo no le puedo agradar a una chica?
-¡Chicos! Hay que prepararce, salen en hora y media.
-¡Ya vamos!
Quizá cantando frente a todo nuestro púnlico se me aclaren las ideas...
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