Bill:
-Mi padre ha venido a verte.- me dijo aún con la respiración agitada. Me puse nervioso... y un poco preocupado. Ni siquiera me daba tiempo de cambiarme o ponerme un poco más presentable.
La tomé de la mano, diciéndole que todo estaría bien y que me moría de ganas de conocerlo. Lo dije tratando de calmarla... tal vez para calmarme más a mí que a ella.
Desvié la mirada a sus espaladas, viendo a su hermana y a un hombre de mediana edad, dentro de un abrigo café. Por su gesto de nerviosismo, supuse era su padre. No se veía a como lo pintaba Cristal: parecía buen hombre, bastante alegre.
-Buenos días, señor.- me presenté con un apretón de manos. -Soy...
-Bill Kaulitz, lo sé. El chico que me robó el corazón de mi hija.- sonrió.
-Papá...- Cristal quiso detener la plática... o así me dió la impresión, pero antes que dijera algo más,le pedí que le dejara continuar.
-El mismo, señor. Lo siento.- les ofrecí sentarce en la bardilla. Hacía frío y lo mejor era pasar a la salilla, pero Tom se había quedado dormido, como siempre,en el sofá y cuando uno lo despierta se pone de mal humor.
-Dime algo, Bill, ¿en verdad quieres a mi muñeca?- abrazó fuertemente a mi chica... a su hija, como temiendo perderla para siempre.
-Con mi vida, señor.
-Llámame Richard.
-Richard.- repetí en una sonrisa. Parecía que me lo estaba ganando. -La quiero con toda el alma. Ja más le haría daño...
-¿Cómo estoy seguro que lo que dices es real?
-Yo daría mi vida por ella, si fuera necesario... sin pensarlo dos veces. Ella ya es dueña de mi corazón...
-Y él del mío, papá.- le dijo firmemente. -Lo quiero...
-La amo.- los tres sonrieron. -En verdad la amo. Jamás... tenga por seguro que jamás la lastimaré ni le harán daño mientras esté conmigo.
Se quedó un momento en silencio. La dejó ir lentamente hacia mí; su hermana nos observaba con dulzura.
-Confiaré en tí, muchacho.- se acercó, poniendo su mano en mi hombro. -Quiero que sepas que ellas son lo más preciado para mí... que son mi todo y me mataría el saber que les han hecho daño.
-Sé exactamente lo que quiere decir. No se preocupe, cuidaré bien de las dos.
-¿Qué acaso piensas quedarte con mis dos niñas?- dijo en una carcajada.
-No, pero puesto que Cami es hermana de mi novia, pasa a ser parte de mi familia también. Algo asi como...
-Como su hermana menor.- completó ella.
-¡Bill!- mi hermano gritó desde dentro de la cabaña. -¡Bill!
Me disculpé y entré a prisa. -Maldita sea... ¡Bill!
-¿Qué pasa? ¿Por qué gritas así? ¿Qué no sabes que tenemos visitas?
-¿Se te olvida que no debes tocar mi guitarra?- estaba sosteniendo su instrumento.
-No se me olvida. La moví un poco, nada más.
-¿Y se puede saber para qué?
-Estaba sobre mis cosas. ¿Por qué tanto alboroto?
-Se cayó.- hay, por Dios, ¿así o más dramático? -¿Entiendes ahora por qué no me gusta que la muevas?- había olvidado lo sensible que era en cuanto a su guitarra.
-Ya, ya... lo siento.
-¿Y si se hubiera roto? ¿Eh?
-Ya dije que lo siento.
-Buenos días, Tom.- Cami entró a la habitación sonriente, haciéndole dejar de lado su instrumento y relajarlo.
-Buen día, Cami.
-¿Por qué tanto alboroto?
-Mi querido hermano movió mi guitarra.
-Ah, ya. Tom: ¿no es mucho exagerar?
-Eso creo.- sonrió. Sí, claro: con los demás es más tranquilo, pero conmigo es todo una molestia.
Cristal y su padre entraron detrás de ella, saludándolo. -Tú debes ser Tom, ¿cierto? Las chicas me han hablado de tí un poco.
Tom pasó una de sus manos por su cabeza y con la otra le saludó. -Mucho gusto señor...
-Ah, por favor: díganme Richard. Eso de señor... como que no me agrada mucho.
Las cosas estaban de maravilla... iban de maravilla, hasta que algo en el aire cambió el ambiente.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
lunes, 13 de diciembre de 2010
Mi Novio
Cristal:
Los días pasaban. En compañía de Yos, ibamos a la pequeña cabaña escondida a las afueras de la ciudad. Cami y Abii habían salido de vacaciones, así que las llevábamos con nosotras... no sólo porque les gustaba psar el tiempo con los chicos,sino que así el padre de Abii no pagaba niñera, ya que Tom servía igual.
Mi padre no sabía nada de ésto, sólo que salíamos a pasear después del trabajo. Creía que sólo era por motivos de amistad con las chicas... jamás sospechó nada, pero no podíamos tenerlo en secreto por siempre.
-¿En qué piensas, amor?- Era un día lluvioso, igual a cuando estuvimos por primera vez aquí.
-En mi padre...
-De nuevo.
-Sí... de nuevo.- Estábamos sentados en los escalones. Bill me abrazaba por detrás, cubriéndome con una frasada. Tom estaba dentro, con las demás... sólo escuchábamos las risas. -Sabes que él aún no...
-Tenemos que decirle entonces.
-¿Y si reacciona mal?
-¿Siempre tienes malos presentimientos de tu padre?
-Es que es muy distante.Casi no pasa tiempo con nosotras desde que nuestra madre murió... hace ya como 7... quizás 8 o 9 años... perdí la cuenta.
-Cuánto lo siento.
-No deberías. A ella casi no la conocimos. Se la vivía de viaje en viaje. Siempre trabajando. Se puede decir que crecimos solas.
-Ahora ya no tendrán que estar más solas.- me aferró más a él. -Porque ni Tom ni yo dejaremos que esten solas de nuevo.
-Gracias, mi vida.- Nos quedamos en silencio, viéndo la lluvia caer.
En cuanto regresamos a casa, papá ya nos esperaba en la sala, sentado en su sillón, con la televisión encendida, como siempre. -Pensé que ya no llegarían a dormir.
-Hola, papá.- Cami se acercó a él y besó su mejilla a manera de saludo. Yo me limité a saludarlo desde la entrada. -Hola.
-Hola, pequeñas. ¿Qué tal la lluvia?
-Hermosa.- Me disponía a retirarme a mi habitación.
-Cristal... tenemos que hablar.- Regresé sobre mis pasos, situándome a su lado. -Cami, ¿podrías dejarnos solos?- Ella no puso peros. Se fue a la cocina.
-Dime.
-La verdad: Ya van tres días...
-Cuatro.
-...Cuatro días que salen después del trabajo. Me han dicho que las han visto afuera de la ciudad.- una descarga de nerviosismo recorrió mi espalda. -Y que se pierden después por varias horas... y, guiándome por supociciones... no vas a diverirte con tus amigas... ¿cierto?
-Yo... nosotras...
-Sabes que puedes decírmelo, muñeca.- Mi hermana y yo eramos sus muñecas y, como tales, éramos sus más grandes tesoros... según no shabía dicho una vez, pero hace ya mucho de eso.
-Bueno, nosotras...
-Ella tiene novio, papá.- Dijo mi querida hermanita desde la cocina. -Y es lindo, y caballeroso y amable y talentoso y...
-¿Y puedo saber cómo se llama?- djo en una sonrisa. parecía que lo iba a tomar mejor de lo que me imaginé.
-Él... bueno...- empecé a retorcer mis manos. -...él... él es...- Volteé a ver a Cami, pidiéndole ayuda. Ella me sacaba muy a menudo de los problemas y sabía que podía decírselo sin problemas.
-Es Bill.- y,como esperaba, no me falló.
-Bill... ¿Tiene apellido ese tal Bill, muñeca?
-Es Bill Kaulitz, papá.- la vió interrogante. -Sí, Bill... el Bill que canta en Tokio Hotel. El vocalista de la banda alemana...
-¿Ese chico? ¿Es en serio?- giró a verme.
-Sí.
-¿Cuánto llevan?
-Unos días.
-¿Y cuándo podré conocerlo?
-Mañana iremos de nuevo. Sólo se quedarán una semana y queremos aprovecharlos.- Aunque también me metía en problemas muy seguido.
-Mañana entonces.- sonrió una vez más y volvió a su programa.
Subimos a mi habitación. -¿Por qué tenías que sugerirle ir mañana?
-Es mejor que lo conozca cuanto antes.
-Pero... ¿cómo le avisaré a Bill? No quiero que sea sorpresa...
-Será una sorpresa linda.- Nos quedamos un rato más sentadas en el balcón, viendo las estrellas, hasta quedarnos dormidas, cerca de las 2 de la madrugada.
Al día siguiente, papá no fue a trabajar. -Me gustaría...- dijo poniéndoce su abrigo, ya que estaba baja la temperatura. -...que no fueras a trabajar hoy, Cris.
-¿Puedo preguntar a qué se debe eso?
-Ya hablé con Yos y está de aacuerdo.- Tomó las llaves de su auto y llamó a Cami, que estaba en la cocina.
-Eso está bien, pero dime por qué.
-Ya después nos alcanzará junto con esa niña a la que tanto afecto le tienen.- Ynos pidió que subiéramos al vehículo.
-Papá, ¿tenemos que ir tan pronto?- ella subió al frente, con él.
-Sí, sí tenemos qué.
-¿Que nadie piensa decirmelo que traman?- nadie respondió. Me concentré en mirar através de la ventana, hasta que comencé a reconocer el camino.
-No es cierto...- Nos estábamos desviando a la cabañuela. -No podemos llegar así.
-¿Por qué no?
-Tal vez sigan dormidos.
-Ese pretexto no es válido, hermanita. Ya son las 12.
-Sí, pero Tom duerme a veces hasta más tarde.
-Ya, ya. Nada vale ahora.- Mi padre estaba sonriendo ampliamente. Tal vez por nerviosismo, tal vez por tratar de ocultar lo que en verdad sentía... o quizás, sólo quizás... estaba contento.
Llegamos a la cabañita. Bill estaba afuera, sentado en la barda, con un cuadernillo sobre las piernas. En cuanto se detuvo el auto, bajé y corrí a su lado.
-¡Hola, amor!- me besó a manera de saludo. -No te esperaba ahora.
-Es que... es que.
-¿Es que qué?
-Mi padre ha venido a verte.
Los días pasaban. En compañía de Yos, ibamos a la pequeña cabaña escondida a las afueras de la ciudad. Cami y Abii habían salido de vacaciones, así que las llevábamos con nosotras... no sólo porque les gustaba psar el tiempo con los chicos,sino que así el padre de Abii no pagaba niñera, ya que Tom servía igual.
Mi padre no sabía nada de ésto, sólo que salíamos a pasear después del trabajo. Creía que sólo era por motivos de amistad con las chicas... jamás sospechó nada, pero no podíamos tenerlo en secreto por siempre.
-¿En qué piensas, amor?- Era un día lluvioso, igual a cuando estuvimos por primera vez aquí.
-En mi padre...
-De nuevo.
-Sí... de nuevo.- Estábamos sentados en los escalones. Bill me abrazaba por detrás, cubriéndome con una frasada. Tom estaba dentro, con las demás... sólo escuchábamos las risas. -Sabes que él aún no...
-Tenemos que decirle entonces.
-¿Y si reacciona mal?
-¿Siempre tienes malos presentimientos de tu padre?
-Es que es muy distante.Casi no pasa tiempo con nosotras desde que nuestra madre murió... hace ya como 7... quizás 8 o 9 años... perdí la cuenta.
-Cuánto lo siento.
-No deberías. A ella casi no la conocimos. Se la vivía de viaje en viaje. Siempre trabajando. Se puede decir que crecimos solas.
-Ahora ya no tendrán que estar más solas.- me aferró más a él. -Porque ni Tom ni yo dejaremos que esten solas de nuevo.
-Gracias, mi vida.- Nos quedamos en silencio, viéndo la lluvia caer.
En cuanto regresamos a casa, papá ya nos esperaba en la sala, sentado en su sillón, con la televisión encendida, como siempre. -Pensé que ya no llegarían a dormir.
-Hola, papá.- Cami se acercó a él y besó su mejilla a manera de saludo. Yo me limité a saludarlo desde la entrada. -Hola.
-Hola, pequeñas. ¿Qué tal la lluvia?
-Hermosa.- Me disponía a retirarme a mi habitación.
-Cristal... tenemos que hablar.- Regresé sobre mis pasos, situándome a su lado. -Cami, ¿podrías dejarnos solos?- Ella no puso peros. Se fue a la cocina.
-Dime.
-La verdad: Ya van tres días...
-Cuatro.
-...Cuatro días que salen después del trabajo. Me han dicho que las han visto afuera de la ciudad.- una descarga de nerviosismo recorrió mi espalda. -Y que se pierden después por varias horas... y, guiándome por supociciones... no vas a diverirte con tus amigas... ¿cierto?
-Yo... nosotras...
-Sabes que puedes decírmelo, muñeca.- Mi hermana y yo eramos sus muñecas y, como tales, éramos sus más grandes tesoros... según no shabía dicho una vez, pero hace ya mucho de eso.
-Bueno, nosotras...
-Ella tiene novio, papá.- Dijo mi querida hermanita desde la cocina. -Y es lindo, y caballeroso y amable y talentoso y...
-¿Y puedo saber cómo se llama?- djo en una sonrisa. parecía que lo iba a tomar mejor de lo que me imaginé.
-Él... bueno...- empecé a retorcer mis manos. -...él... él es...- Volteé a ver a Cami, pidiéndole ayuda. Ella me sacaba muy a menudo de los problemas y sabía que podía decírselo sin problemas.
-Es Bill.- y,como esperaba, no me falló.
-Bill... ¿Tiene apellido ese tal Bill, muñeca?
-Es Bill Kaulitz, papá.- la vió interrogante. -Sí, Bill... el Bill que canta en Tokio Hotel. El vocalista de la banda alemana...
-¿Ese chico? ¿Es en serio?- giró a verme.
-Sí.
-¿Cuánto llevan?
-Unos días.
-¿Y cuándo podré conocerlo?
-Mañana iremos de nuevo. Sólo se quedarán una semana y queremos aprovecharlos.- Aunque también me metía en problemas muy seguido.
-Mañana entonces.- sonrió una vez más y volvió a su programa.
Subimos a mi habitación. -¿Por qué tenías que sugerirle ir mañana?
-Es mejor que lo conozca cuanto antes.
-Pero... ¿cómo le avisaré a Bill? No quiero que sea sorpresa...
-Será una sorpresa linda.- Nos quedamos un rato más sentadas en el balcón, viendo las estrellas, hasta quedarnos dormidas, cerca de las 2 de la madrugada.
Al día siguiente, papá no fue a trabajar. -Me gustaría...- dijo poniéndoce su abrigo, ya que estaba baja la temperatura. -...que no fueras a trabajar hoy, Cris.
-¿Puedo preguntar a qué se debe eso?
-Ya hablé con Yos y está de aacuerdo.- Tomó las llaves de su auto y llamó a Cami, que estaba en la cocina.
-Eso está bien, pero dime por qué.
-Ya después nos alcanzará junto con esa niña a la que tanto afecto le tienen.- Ynos pidió que subiéramos al vehículo.
-Papá, ¿tenemos que ir tan pronto?- ella subió al frente, con él.
-Sí, sí tenemos qué.
-¿Que nadie piensa decirmelo que traman?- nadie respondió. Me concentré en mirar através de la ventana, hasta que comencé a reconocer el camino.
-No es cierto...- Nos estábamos desviando a la cabañuela. -No podemos llegar así.
-¿Por qué no?
-Tal vez sigan dormidos.
-Ese pretexto no es válido, hermanita. Ya son las 12.
-Sí, pero Tom duerme a veces hasta más tarde.
-Ya, ya. Nada vale ahora.- Mi padre estaba sonriendo ampliamente. Tal vez por nerviosismo, tal vez por tratar de ocultar lo que en verdad sentía... o quizás, sólo quizás... estaba contento.
Llegamos a la cabañita. Bill estaba afuera, sentado en la barda, con un cuadernillo sobre las piernas. En cuanto se detuvo el auto, bajé y corrí a su lado.
-¡Hola, amor!- me besó a manera de saludo. -No te esperaba ahora.
-Es que... es que.
-¿Es que qué?
-Mi padre ha venido a verte.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Regresando al Principio
Bill:
Tenía que disculparme, pero no era muy bueno en eso. -Cristal, escucha... yo...- ella me miraba atenta, sin decir nada. -...yo... ayer...
-Bill.- Por fin habló. Puso un dedo sobre mis labios para callarme. -Ayer me dejaste en silencio. No supe qué pensar más que ya no te importaba... que no estabas seguro de lo que sentías... y pensé que tus besos eran falsos.- Sus palabras me hicieron sentirme aún más miserable. -Dime que estoy equivocada... dime que todavía te importo.- Pensé que me diría que ya no le importaba nada de ésto; que ya no queria verme, porque sentí que lo que había hecho había sido gravísimo y, en cuanto me dijo eso, me sentí aliviado.
-Me importas... y mucho.- me relajé un poco al tiempo que ella sonreía. -Lamento el haber actuado así ayer, pero estaba...
-Nervioso. Lo sé. Cami supo verlo mejor que yo.
-¿Entonces qué piensas ahora?
-Mmm...- se quedó pensando un buen rato. -Que aún quiero que te quedes conmigo para siempre.
Me llenó de felicidad el escucharla. Me acerqué a ella, dispuesto a besarla, pero alguien se interpuso en mi camino.
-¡Hey! ¿Se les olvida que están en público?- Cami caminaba por delante de los demás. -Además, que yo sepa, todavía no son novios.
-En eso tiene razón, Bill.- Tom parecía niñera con Abii de la mano. Se veía... no sé... tierno.
-¿Ya arreglaron sus cosas?- preguntó inocentemente la pequeña.
-Sí, ya está todo mejor.
-Entonces podemos irnos.
-¿Por qué la prisa?
-A Abii le gustó la cabaña y quiere ir lo más pronto posible.
Regresamos al hotel, después de haber conocido al padre de la pequeña y pedirle permiso para que se quedara con nosotros un poco más y nos ayudara a acomodarnos en nuestro hogar provisional.
"Parecen buenos chicos" nos había dicho. "Si, soy el mejor de todos, señor." y eso le había respondido mi hermano, haciéndolo reír. Mr. Ego no se podía resistir a sus comentarios...
David y Nathaly nos ayudaron a empacar y llegar.
La camioeta iba seguida del auto del padre de Abii... creo que aún no nos tenía la confianza suficiente como para dejarlas solas con nosotros de nuevo.
-Llegamos.- David bajó por delante, revisando el lugar con la mirada. -¿Seguros que estarán bien?
-Por centésima vez: sí, David, estaremos bien.- Tom hizo gesto de fastidio. Yo me dediqué a caminar hasta el vehículo y ayudar a bajar a las chicas.
-Eres todo un caballero, Bill.- dijo el señor. -Eso es admirable en un chico de hoy.
-Gracias.- le agradecí en una sonrisa.
Terminaron de bajar y entramos. David y Nathaly se quedaron hablando cosas de seguridad y eso... éramos como un par de niños con niñera... nada agradable.
-Bill...- Cristal tomó mi mano y me apartó un poco del resto. -¿Tienes tiempo?
-Para tí todo el del mundo.- sonrió.
-Creo que es hora de que aclaremos las cosas entre nosotros. ¿No?
-¿Aclarar?
-Sí. Es que...- salimos y nos sentamos en una pequeña barda del frente. -...¿qué somos? ¿conocidos, amigos o qué?
Tomé aire y le respondí muy seguro ya de lo que quería. -Yo a tí ya te concideraba una gran amiga desde antes de conocerte...- tomé sus manos entre las mías. -... pero ahora...- cerró los ojos. -...ahora...- no me pude resistir al ver su carita toda dulce y tierna. Me acerqué a ella, aprovechando que tenía cerrados los ojos, la besé. -Ahora quiero que seas mi novia...
Abrió los ojos y clavó su mirada en la mía. -¿No... novia?
-Sí. ¿Qué dices?
-Que es... maravilloso.- casi lo dijo en un susurro. -Y muy pronto, ¿no crees? A penas me conoces... ¿cómo sabes si soy la indicada o no?
-Sólo lo sé.- la volví a besar.
Abii y el resto salieron de la cabaña. -¡Hey! ¿Qué piensan que hacen?
-Hemanita, te presento a tu cuñado.- dijo cerradno un ojo. -¿Qué te parece?
-¿Es en serio?
-Sip.
-¡Genial!- Cami se echó en mis brazos. El resto le imitó e,incluso el padre de Abii, nos felicitó.
Ahora sí, todo está en orden y bien en mi vida...
Tenía que disculparme, pero no era muy bueno en eso. -Cristal, escucha... yo...- ella me miraba atenta, sin decir nada. -...yo... ayer...
-Bill.- Por fin habló. Puso un dedo sobre mis labios para callarme. -Ayer me dejaste en silencio. No supe qué pensar más que ya no te importaba... que no estabas seguro de lo que sentías... y pensé que tus besos eran falsos.- Sus palabras me hicieron sentirme aún más miserable. -Dime que estoy equivocada... dime que todavía te importo.- Pensé que me diría que ya no le importaba nada de ésto; que ya no queria verme, porque sentí que lo que había hecho había sido gravísimo y, en cuanto me dijo eso, me sentí aliviado.
-Me importas... y mucho.- me relajé un poco al tiempo que ella sonreía. -Lamento el haber actuado así ayer, pero estaba...
-Nervioso. Lo sé. Cami supo verlo mejor que yo.
-¿Entonces qué piensas ahora?
-Mmm...- se quedó pensando un buen rato. -Que aún quiero que te quedes conmigo para siempre.
Me llenó de felicidad el escucharla. Me acerqué a ella, dispuesto a besarla, pero alguien se interpuso en mi camino.
-¡Hey! ¿Se les olvida que están en público?- Cami caminaba por delante de los demás. -Además, que yo sepa, todavía no son novios.
-En eso tiene razón, Bill.- Tom parecía niñera con Abii de la mano. Se veía... no sé... tierno.
-¿Ya arreglaron sus cosas?- preguntó inocentemente la pequeña.
-Sí, ya está todo mejor.
-Entonces podemos irnos.
-¿Por qué la prisa?
-A Abii le gustó la cabaña y quiere ir lo más pronto posible.
Regresamos al hotel, después de haber conocido al padre de la pequeña y pedirle permiso para que se quedara con nosotros un poco más y nos ayudara a acomodarnos en nuestro hogar provisional.
"Parecen buenos chicos" nos había dicho. "Si, soy el mejor de todos, señor." y eso le había respondido mi hermano, haciéndolo reír. Mr. Ego no se podía resistir a sus comentarios...
David y Nathaly nos ayudaron a empacar y llegar.
La camioeta iba seguida del auto del padre de Abii... creo que aún no nos tenía la confianza suficiente como para dejarlas solas con nosotros de nuevo.
-Llegamos.- David bajó por delante, revisando el lugar con la mirada. -¿Seguros que estarán bien?
-Por centésima vez: sí, David, estaremos bien.- Tom hizo gesto de fastidio. Yo me dediqué a caminar hasta el vehículo y ayudar a bajar a las chicas.
-Eres todo un caballero, Bill.- dijo el señor. -Eso es admirable en un chico de hoy.
-Gracias.- le agradecí en una sonrisa.
Terminaron de bajar y entramos. David y Nathaly se quedaron hablando cosas de seguridad y eso... éramos como un par de niños con niñera... nada agradable.
-Bill...- Cristal tomó mi mano y me apartó un poco del resto. -¿Tienes tiempo?
-Para tí todo el del mundo.- sonrió.
-Creo que es hora de que aclaremos las cosas entre nosotros. ¿No?
-¿Aclarar?
-Sí. Es que...- salimos y nos sentamos en una pequeña barda del frente. -...¿qué somos? ¿conocidos, amigos o qué?
Tomé aire y le respondí muy seguro ya de lo que quería. -Yo a tí ya te concideraba una gran amiga desde antes de conocerte...- tomé sus manos entre las mías. -... pero ahora...- cerró los ojos. -...ahora...- no me pude resistir al ver su carita toda dulce y tierna. Me acerqué a ella, aprovechando que tenía cerrados los ojos, la besé. -Ahora quiero que seas mi novia...
Abrió los ojos y clavó su mirada en la mía. -¿No... novia?
-Sí. ¿Qué dices?
-Que es... maravilloso.- casi lo dijo en un susurro. -Y muy pronto, ¿no crees? A penas me conoces... ¿cómo sabes si soy la indicada o no?
-Sólo lo sé.- la volví a besar.
Abii y el resto salieron de la cabaña. -¡Hey! ¿Qué piensan que hacen?
-Hemanita, te presento a tu cuñado.- dijo cerradno un ojo. -¿Qué te parece?
-¿Es en serio?
-Sip.
-¡Genial!- Cami se echó en mis brazos. El resto le imitó e,incluso el padre de Abii, nos felicitó.
Ahora sí, todo está en orden y bien en mi vida...
lunes, 6 de diciembre de 2010
"Vamos a Verlos."
Bill:
Todos se fueron a dormir, menos yo. Me acosté en la cama, con la vista clavada en el techo, repasando mil veces el rostro de Cristal mientras se alejaban del hotel.
-Tonto... Idiota...- me recriminaba a mí mismo. ¿Cómo demonios no pude ni siquiera abrazarla? -Estúpido...- Ni siquiera pude despedirla con una sonrisa... Maldición. -...Tarado...
-Farsante... cabeza hueca...- Tom apareció en la puerta, completando con más insultos. Ni siquiera me dí cuenta de cuando entró. -No creas que no es divertido decirte tus verdades pero, ¿no es algo tarde para estar haciéndolo?- ni siquiera me molesté en contestar. Seguí acostado, con la mirada en él. -¿Qué pasa?
-Nada.- Por suerte, no podíamos ocultarnos nada y no hacían falta palabras para saber lo que pasaba.
-Parecía triste cuando se fue.
-Lo sé.- Se acercó y se sentó a mi lado, clavando su mirada en mí.
-Dijimos que nos quedaríamos una semana...- y no se le ocurría decir nada de lo que me había pasado. -...Quizá mañana las véamos después de dejar a los chicos en el aeropuerto.
-¿Por qué, Tom?
-Porque tienen que regresar a Alemania.
-Eso no, tonto. ¿Por qué no pude hacer nada?
-Si hiciste algo.
-¿Sí?
-Sí: te quedaste parado como tonto, sin hablar, sin nada... Vaya:ni siquiera agitaste la mano.
-Eres un idiota.- le dije molesto, dándole la espalda. Escuché com una risa pequeña escapa de su boca. Le encantaba molestarme.
-Tal vez mi hermanito es demasiado tímido con las mujeres...- posó su mano en mi hombro. -...o eres pésimo para las despedidas.- y se rió de nuevo.
-No séqué me pasó. No pude hacer nada... ni siquiera pude acercármele... es... ¡ah!- me desesperaba el recordar la escena. -Tom...
-¿Sí?
-Soy un idiota.
-Ya era hora que lo reconocieras.- Y el muy maldito seguía riéndo
-¿Esperas que me sienta mejor con tus bromas de mal gustoo qué?
-No es para que te enojes, Bill. Mira: mañana de seguro vendrán a vernos por la tarde y ya podrás arreglar las cosas.
-¿Y si me pasa lo mismo?
-Entonces eso quiere decir que ya no tienes remedio.- Se levantó y salió de la habitación sin agregar nada más.
Cristal:
La noche pasó sin más contratiempos. Pude dormir como una hora... si no es que menos... no me importaría de no ser por el trabajo... tenemos que llegar temprano o perderemos la clientela.
Yos me llamó temprano. Maldición... y tengo que llevar a Cami al colegio, porque a nuestro padre se le ocurrió aceptar horas extra.
-¡¡¡Cristaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!- mi hermana entró gritando a mi habitación y saltó sobre la cama... se estaba haciéndo tarde y tenía que levantarme a como diera lugar.
-¡Ya, ya!- Dibujé una sonrisa, tratando de borrar la cara de indiferencia de Bill en nuestra despedida. -Ya voy, ¿sí? En cinco minutos me levanto.
-¡No, no y no! Eso decías cuando ibas en la escuela y siempre llegabas tarde.
-¿Y tú cómo sabes?
-La maestra Luz me lo dijo.
-Ok, ya. Déjame visto y en seguida bajo, ¿de acuerdo?
-Esta bien.- salió sin decir nada más... raro en ella. Normalmente me insiste de más y terminamos con un aguerra de almohadas.
Me estiré y me dirigí al clóset. Saqué una faldilla negra y una blusa blanca. Al verme en el espejo mientras me abrochaba la blusa,pude ver claramente el rostro de Bill,con esa hermosa sonrisa y su mirada tan dulce... que se rompió al recodar su frialdad al término de nuestra estancia con ellos.
-¡Cristal!
-Ya voy, ya voy.
Bajé a prisa y fuimos a su colegio. Los parques me recordaban tanto a él:esa tranquilidad... esa magia que nos había rodeado por unas horas... todo me lo traía a la mente.
-Hoy iremos a verlos, ¿verdad?
-¿Qué?
-Hoy Gus y Geo se van. Tom me dijo que podíamos ir si queráimos despedirnos.
-¿Yos y Abii lo saben?
-La única que no lo sabía eras tú.
-Les diré que si pueden llevarte.- Le decía como si estuviera ausente.
-¿Tú no irás?- Se paró en seco,a unos pasos detrás de mí y a unas calles de llegar.
-Tengo mucho trabajo, Cami.
-Pero ellos querrán que te despidas...
-Deseales un buen viaje de mi parte,¿si?
-No quieres ver a Bill.- Sus palabras me hicieron voltear a verla. -Me dí cuenta que ni siquiera te dijo adiós.- y clavé mi mirada en la de ella. -Pero no fue porque no le imprtaras. Se puso nervioso.- Tal vez tenía razón... siempre tenía razón a pesar de ser más pequeña que yo.
-Si voy, ¿quién me asegura que actuará como cuando nos conocimos?- aún así no quería darle mucho crédito.
-Tienes que confiar.
-Trataré.
Ya con ella en el colegio y yo en la tienda en compañía de Yos, me detuve a pensar mejor las cosas. -¿Irás, Cristal?
-No sé. Quizás.
-Anda,vamos.- Abii había salido temprano del colegio. -A Bill y a los G's les dará gusto verte de nuevo.
-¿Y qué hay de Tom?
-Y también a Tomi.- dibujó una amplia sonrisa.
-¡Buenos días!- el padre de la pequeña apareció en la entrada. -Abii, pensé que no halabas en serio cuando me dijiste que pasarías directamente con ellas.
-Hola, papá. Es que tenemos que ir a despedirnos de unos amigos al aeropuerto.
-Entonces llego justo a tiempo. Vamos, las llevo.
-Pero mi hermana...
-¡Presente!
-¿Qué haces en el auto del señor...?
-Salí temprano. Me encontró a unas calles.- Fantástico: ahora no tenía pretexto para quedarme. Subimos y el camino al aeropuerto fue de los más tortuoso.
Bill:
Geo y Gustav estaban con sus maletas, esperando la salidade su vuelo. - No creo que lleguen.
-Llegarán, no te desesperes.
-Si no llegan tendrán una buena excusa, ya verás, Gus.- mientras Gustav se desesperaba por ver una vez más a Yos, o me mantenía en silencio.
-¡Hey, chicos!- cuando los gritos animados de Yos y Cami robaron mi atención. Todas ellas venáin en una comitiva de despedida, con Cristal detrás.
Se dirigió directamente a saludar a los chicos, haciéndome a un lado.
Platicaron durante un bun rato, hasta que llegó el momento de que partieran. comenzaron por despedirce de las chicas; siguieron con Tom, Davbvid, Nathaly y el resto que se quedaría un poco más, como nosotros,para terminar onmigo.
-Si no quieres perderla, será mejor que hables con ella ahora que puedes.-Me susurró Geo, seguido de un "hasta pronto".
-No cometas otra tontería como la de ayer de quedarte callado,Bill.- Incluso Gustav me echaba en cara mi error, seguido también de un "nos vemos luego".
Estuvimos algún tiempo viendo cómo cruzaban el pasillo para abordar el vuelo. -¿Qué les parece si comemos algo?- Nos quedamos juntos hasta que mi hermano las invitó a ir a la cafetería, lo que aceptarón de inmediato, dejándonos solos.
-Cristal...- me sentía tan tonto aún... ni siquiera podía hablar bien: sólo podía susurrar. -Cristal...- y como no me esuchaba, tuve que tomarla del brazo. Ella volteó a verme sin alterarse. -Tengo que hablarte.
-Esta bien.
Ahora sólo faltaba disculparme por haber sido tan "frío" ayer y pedirle que fuera mi novia formalmente.
Todos se fueron a dormir, menos yo. Me acosté en la cama, con la vista clavada en el techo, repasando mil veces el rostro de Cristal mientras se alejaban del hotel.
-Tonto... Idiota...- me recriminaba a mí mismo. ¿Cómo demonios no pude ni siquiera abrazarla? -Estúpido...- Ni siquiera pude despedirla con una sonrisa... Maldición. -...Tarado...
-Farsante... cabeza hueca...- Tom apareció en la puerta, completando con más insultos. Ni siquiera me dí cuenta de cuando entró. -No creas que no es divertido decirte tus verdades pero, ¿no es algo tarde para estar haciéndolo?- ni siquiera me molesté en contestar. Seguí acostado, con la mirada en él. -¿Qué pasa?
-Nada.- Por suerte, no podíamos ocultarnos nada y no hacían falta palabras para saber lo que pasaba.
-Parecía triste cuando se fue.
-Lo sé.- Se acercó y se sentó a mi lado, clavando su mirada en mí.
-Dijimos que nos quedaríamos una semana...- y no se le ocurría decir nada de lo que me había pasado. -...Quizá mañana las véamos después de dejar a los chicos en el aeropuerto.
-¿Por qué, Tom?
-Porque tienen que regresar a Alemania.
-Eso no, tonto. ¿Por qué no pude hacer nada?
-Si hiciste algo.
-¿Sí?
-Sí: te quedaste parado como tonto, sin hablar, sin nada... Vaya:ni siquiera agitaste la mano.
-Eres un idiota.- le dije molesto, dándole la espalda. Escuché com una risa pequeña escapa de su boca. Le encantaba molestarme.
-Tal vez mi hermanito es demasiado tímido con las mujeres...- posó su mano en mi hombro. -...o eres pésimo para las despedidas.- y se rió de nuevo.
-No séqué me pasó. No pude hacer nada... ni siquiera pude acercármele... es... ¡ah!- me desesperaba el recordar la escena. -Tom...
-¿Sí?
-Soy un idiota.
-Ya era hora que lo reconocieras.- Y el muy maldito seguía riéndo
-¿Esperas que me sienta mejor con tus bromas de mal gustoo qué?
-No es para que te enojes, Bill. Mira: mañana de seguro vendrán a vernos por la tarde y ya podrás arreglar las cosas.
-¿Y si me pasa lo mismo?
-Entonces eso quiere decir que ya no tienes remedio.- Se levantó y salió de la habitación sin agregar nada más.
Cristal:
La noche pasó sin más contratiempos. Pude dormir como una hora... si no es que menos... no me importaría de no ser por el trabajo... tenemos que llegar temprano o perderemos la clientela.
Yos me llamó temprano. Maldición... y tengo que llevar a Cami al colegio, porque a nuestro padre se le ocurrió aceptar horas extra.
-¡¡¡Cristaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!- mi hermana entró gritando a mi habitación y saltó sobre la cama... se estaba haciéndo tarde y tenía que levantarme a como diera lugar.
-¡Ya, ya!- Dibujé una sonrisa, tratando de borrar la cara de indiferencia de Bill en nuestra despedida. -Ya voy, ¿sí? En cinco minutos me levanto.
-¡No, no y no! Eso decías cuando ibas en la escuela y siempre llegabas tarde.
-¿Y tú cómo sabes?
-La maestra Luz me lo dijo.
-Ok, ya. Déjame visto y en seguida bajo, ¿de acuerdo?
-Esta bien.- salió sin decir nada más... raro en ella. Normalmente me insiste de más y terminamos con un aguerra de almohadas.
Me estiré y me dirigí al clóset. Saqué una faldilla negra y una blusa blanca. Al verme en el espejo mientras me abrochaba la blusa,pude ver claramente el rostro de Bill,con esa hermosa sonrisa y su mirada tan dulce... que se rompió al recodar su frialdad al término de nuestra estancia con ellos.
-¡Cristal!
-Ya voy, ya voy.
Bajé a prisa y fuimos a su colegio. Los parques me recordaban tanto a él:esa tranquilidad... esa magia que nos había rodeado por unas horas... todo me lo traía a la mente.
-Hoy iremos a verlos, ¿verdad?
-¿Qué?
-Hoy Gus y Geo se van. Tom me dijo que podíamos ir si queráimos despedirnos.
-¿Yos y Abii lo saben?
-La única que no lo sabía eras tú.
-Les diré que si pueden llevarte.- Le decía como si estuviera ausente.
-¿Tú no irás?- Se paró en seco,a unos pasos detrás de mí y a unas calles de llegar.
-Tengo mucho trabajo, Cami.
-Pero ellos querrán que te despidas...
-Deseales un buen viaje de mi parte,¿si?
-No quieres ver a Bill.- Sus palabras me hicieron voltear a verla. -Me dí cuenta que ni siquiera te dijo adiós.- y clavé mi mirada en la de ella. -Pero no fue porque no le imprtaras. Se puso nervioso.- Tal vez tenía razón... siempre tenía razón a pesar de ser más pequeña que yo.
-Si voy, ¿quién me asegura que actuará como cuando nos conocimos?- aún así no quería darle mucho crédito.
-Tienes que confiar.
-Trataré.
Ya con ella en el colegio y yo en la tienda en compañía de Yos, me detuve a pensar mejor las cosas. -¿Irás, Cristal?
-No sé. Quizás.
-Anda,vamos.- Abii había salido temprano del colegio. -A Bill y a los G's les dará gusto verte de nuevo.
-¿Y qué hay de Tom?
-Y también a Tomi.- dibujó una amplia sonrisa.
-¡Buenos días!- el padre de la pequeña apareció en la entrada. -Abii, pensé que no halabas en serio cuando me dijiste que pasarías directamente con ellas.
-Hola, papá. Es que tenemos que ir a despedirnos de unos amigos al aeropuerto.
-Entonces llego justo a tiempo. Vamos, las llevo.
-Pero mi hermana...
-¡Presente!
-¿Qué haces en el auto del señor...?
-Salí temprano. Me encontró a unas calles.- Fantástico: ahora no tenía pretexto para quedarme. Subimos y el camino al aeropuerto fue de los más tortuoso.
Bill:
Geo y Gustav estaban con sus maletas, esperando la salidade su vuelo. - No creo que lleguen.
-Llegarán, no te desesperes.
-Si no llegan tendrán una buena excusa, ya verás, Gus.- mientras Gustav se desesperaba por ver una vez más a Yos, o me mantenía en silencio.
-¡Hey, chicos!- cuando los gritos animados de Yos y Cami robaron mi atención. Todas ellas venáin en una comitiva de despedida, con Cristal detrás.
Se dirigió directamente a saludar a los chicos, haciéndome a un lado.
Platicaron durante un bun rato, hasta que llegó el momento de que partieran. comenzaron por despedirce de las chicas; siguieron con Tom, Davbvid, Nathaly y el resto que se quedaría un poco más, como nosotros,para terminar onmigo.
-Si no quieres perderla, será mejor que hables con ella ahora que puedes.-Me susurró Geo, seguido de un "hasta pronto".
-No cometas otra tontería como la de ayer de quedarte callado,Bill.- Incluso Gustav me echaba en cara mi error, seguido también de un "nos vemos luego".
Estuvimos algún tiempo viendo cómo cruzaban el pasillo para abordar el vuelo. -¿Qué les parece si comemos algo?- Nos quedamos juntos hasta que mi hermano las invitó a ir a la cafetería, lo que aceptarón de inmediato, dejándonos solos.
-Cristal...- me sentía tan tonto aún... ni siquiera podía hablar bien: sólo podía susurrar. -Cristal...- y como no me esuchaba, tuve que tomarla del brazo. Ella volteó a verme sin alterarse. -Tengo que hablarte.
-Esta bien.
Ahora sólo faltaba disculparme por haber sido tan "frío" ayer y pedirle que fuera mi novia formalmente.
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