Cristal:
-Tienen que ver ésto.- Abii venía corriendo con Tom detrás, como si estuviesen jugando. Me retiré de la vista de Bill, acercándome a ellos.
-¿Qué pasa?- Tom le dió alcance y la abrazó por detrás, haciéndola reir dulcemente. -Abii...- le mandé una mirada de curiosidad.
-Tom, déjala.- Bill sonreía ante la actitud jugetona de su hermano. -Podrías lastimarla.
-Eso es lo que crees.- volteó a vernos. Aún teníamos nuestros dedos entrelazados. No dijo nada, sólo sonrió. -No podría hacerle daño a una niña.
-¿Qué quieres que veamos, Abii?
-Ésto.- Me tomó de la mano, al igual que a Tom y nos llevó debajo del escenario: Camii estaba platicando con Georg y David,quien se veía más relajado, pero Yos no se veía por ningún lado. -Está por acá.- Nos metimos entre el resto del equipo. Nos dijo que no hicieramos ruido y nos escondió detrás de una bocina. Asomamos la mirada y pudimos ver a Gustav hablando cómodamente con Yos.
Como estabamos un poco lejos, no pudimos escuchar casi nada. Sólo vimos cómo Gus se acercaba a ella lentamente y la besaba muy cerca de los labios. -Creo que se gustan.- dijo la pequeña en una sonrisa.
-Mira nada más: ¿quién diría que Gus también encontraría alguien especial aquí?- Tom estaba igual de divertido que Abii.
-Par de chismosos.- Bill me tomó de la mano de nuevo y volvimos detrás del escenario.
-¿Y bien?- Bill me miraba con curiosidad.
-¿Bien qué?
-Qué piensas de ésto?
-Pues... que es un poco extraño encontrarce a la persona con la que empezaste asoñar de repente. Es...- no pude completar la frase.
Bill:
No pude resistirme a besar sus labios... eran tan... tan... suaves... deliciosos...
Cuando nos separamos, me vió a los ojos con una mirada vidriosa. -Bill...
-¿Qué pasa?
-No debiste hacerlo.
-¿Qué?- Bajó la mirada.
-No debiste hacerlo.
-¿Por qué?
-No tienes idea de lo que puede provocar un beso.
-Dímelo.
-Puede destruir un corazón... puede dejarte sin razón... un beso es muy poderoso...- quise contestarle algo, pero salió corriendo al lado de los demás. Traté de darle alcance, pero no pude: ya estaba a un lado de Georg y su hemana.
Abii llegó de la mano de mi gemelo, sumamente feliz. La única que se la estaba pasando mal era Cristal... y todo por una estupidez mía.
-Parece que la pequeña le cayó bien a Tom.
-¿Cómo no me iba a agradar? ¡Mírala! Tiene la energía suficiente para seguirme el juego... si tuviera unos diez años más...
-¡Tom!- Cristal le llamó la atención, escondiendo la desilución que le había dado.
-Lo siento.- Mi hermano puso cara de niño regañado.
-No molestes a mi Tomi.- y Abii regañaba a Cristal.
-¿Tomi?- Georg y Gustav voltearon a verlo, y pasó algo que jamás creí ver: mi hermano se sonrojó.
-Si... ¿algún problema?
-¿Ya lo quieres tanto, pequeña?
-Me dijo que era como su hermanita... y asi lo quiero.
-¿Osea que yo ya no cuento?- traté de olvidarme de lo que pasé con Cristal cambiando de tema.
-Acéptalo, Bill: ella es más linda y más agradable.- y la volvió a abrazar.... maldito Tom, ¿por qué él si le puede agradar a todas y yo no le puedo agradar a una chica?
-¡Chicos! Hay que prepararce, salen en hora y media.
-¡Ya vamos!
Quizá cantando frente a todo nuestro púnlico se me aclaren las ideas...

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