Bill:
En cuanto paró de llover, entramos a la cabaña. Geo nos dió unas toallas para secarnos, mientras Gustav ancendía el fuego en la chimenea... pensé que no sabía cómo hacerlo.
-¿Habrá ropa?- Cami entró rápidamente a una de las habitaciones, a buscar algunas prendas. Cristal se sentó en el suelo, a mi lado, recargándo su cabeza en mi hombro.
-Se veían lindos ahí afuera.- decía Abii sentada en el sofá, al lado de mi hermano.
-¿En serio?- mi chica empezaba a temblar un poco. No la culpo: empezaba a hacer frío y a mí se me había ocurrido entrar hasta que ya estábamos empapados por completo. Soy un tonto.
-Sí: se veían felices.
-¿Estás diciendo que yo no me veo felíz?- le recriminó Tom.
-No, pero ellos se veían divertidos.
-¿Eso quiere decir que yo no soy divertido?
-Lo eres.
-¿Qué tanto?
-Muy, muy divertido.- con eso contentó a mi gemelo: le encanta escuchar lo "perfecto" que és. Demasiado egocéntrico, para mi gusto, pero ni modo.
-Tomen.- su hermana nos dió un par de prendas que encontró en un baúl, según nos dijo. Un vestidillo azul para ella, un conjunto negro para mí, perfectos.
La noche ya caía sobre el lugar, por lo que Gustav nos apresuró a subir a la camioneta. Georg condució de vuelta al hotel, donde David estaba esperándonos a la entrada, al fondo de todos esos periodistas y fans.
-¿Saben qué el lo que han hecho?
-Nos divertimos.- Tom le respondió con una enorme sonrisa. -¿Algún problema, David?
-¿Te parece poco haber desaparecido sin decir nada, sin llamar y llegar de la nada?
-Tranquilo, David.- Gustav se acercó a su lado, tratando de calmarlo.
-Pero...
-Ya, ya... David, escucha: no regresaremos en mucho, así que decidimos salir a ver. ¿Hay problema con eso?
-Creo que no.- Georg era el único que lo podía calmar. -Está bien... está bien...
-¡Chicos! ¿Se divirtieron?
-¡Nathaly! Debí suponer que tú estabas detrás de todo ésto.- Ya no estaba molesto. Nathaly nos abrazó como si tuviera tiempo de no vernos, incluso a las chicas.
-Ya, ya. No les pasó nada, David. Te preocupas demasiado.
Tom me golpeó un poco en el brazo, haciéndome señas para ir a nuestras habitaciones. Asentí. Me disculpé con ellos y lo seguimos.
Abii y mi hermano entraron con nosotros. -Cristal... tenemos que irnos.- decia la pequeña en un puchero. -No quiero irme todavía.
-Pero tenemos qué.
Toc- toc.
-Pasa.
-Ehm, no quiero interrumpir, pero...- Cami entró con la cabeza baja. -...llegaron por nosotras.
-¿Tan pronto? Pero...
-El padre de Abii acaba de llegar.
-Ok, ya bajamos.- dijeron un poco tristes.
-Vendremos a verlos, ¿cierto?
-Si.
-Está bien.
Las acompañamos abajo. Yo... no sabía qué me pasaba. Debí besarla; debí abrazarla como mínimo... pero sólo se me ocurrió tomarla de la mano, sin decir nada.
Cristal:
¿Qué pasa?
No me besa, no me abraza... no me acaricia... no dice nada. Quizás ya se dió cuenta de que no soy la que esperaba...
Yos ya estaba en la camioneta. Cami se despidió de todos con un "hasta luego"; Abii se colgó del cuello de Tom y no dejaba de decirle "Tomi"... Bill se despidió de ellas con un abrazo y un "pronto nos veremos", pero cuando llegó mi turno... nada.
-Me voy, Bill.- no decía ni hacia nada. -¿Me extrañarás?
-S.. sí.- tratamudeó.
Subí a la camioneta, sin despegar mi vista de él... querieno decirle que quería un abrazo... un último abrazo...
Bill:
Soy un idiota... ¿por qué no la besé? Debe pensar que soy de lo peor.
Cristal:
Y así regresé a casa, triste, sin poder olvidar su cara de indiferencia... ¿por qué la magia se tenía que ir?

No hay comentarios:
Publicar un comentario