Bill:
-Mi padre ha venido a verte.- me dijo aún con la respiración agitada. Me puse nervioso... y un poco preocupado. Ni siquiera me daba tiempo de cambiarme o ponerme un poco más presentable.
La tomé de la mano, diciéndole que todo estaría bien y que me moría de ganas de conocerlo. Lo dije tratando de calmarla... tal vez para calmarme más a mí que a ella.
Desvié la mirada a sus espaladas, viendo a su hermana y a un hombre de mediana edad, dentro de un abrigo café. Por su gesto de nerviosismo, supuse era su padre. No se veía a como lo pintaba Cristal: parecía buen hombre, bastante alegre.
-Buenos días, señor.- me presenté con un apretón de manos. -Soy...
-Bill Kaulitz, lo sé. El chico que me robó el corazón de mi hija.- sonrió.
-Papá...- Cristal quiso detener la plática... o así me dió la impresión, pero antes que dijera algo más,le pedí que le dejara continuar.
-El mismo, señor. Lo siento.- les ofrecí sentarce en la bardilla. Hacía frío y lo mejor era pasar a la salilla, pero Tom se había quedado dormido, como siempre,en el sofá y cuando uno lo despierta se pone de mal humor.
-Dime algo, Bill, ¿en verdad quieres a mi muñeca?- abrazó fuertemente a mi chica... a su hija, como temiendo perderla para siempre.
-Con mi vida, señor.
-Llámame Richard.
-Richard.- repetí en una sonrisa. Parecía que me lo estaba ganando. -La quiero con toda el alma. Ja más le haría daño...
-¿Cómo estoy seguro que lo que dices es real?
-Yo daría mi vida por ella, si fuera necesario... sin pensarlo dos veces. Ella ya es dueña de mi corazón...
-Y él del mío, papá.- le dijo firmemente. -Lo quiero...
-La amo.- los tres sonrieron. -En verdad la amo. Jamás... tenga por seguro que jamás la lastimaré ni le harán daño mientras esté conmigo.
Se quedó un momento en silencio. La dejó ir lentamente hacia mí; su hermana nos observaba con dulzura.
-Confiaré en tí, muchacho.- se acercó, poniendo su mano en mi hombro. -Quiero que sepas que ellas son lo más preciado para mí... que son mi todo y me mataría el saber que les han hecho daño.
-Sé exactamente lo que quiere decir. No se preocupe, cuidaré bien de las dos.
-¿Qué acaso piensas quedarte con mis dos niñas?- dijo en una carcajada.
-No, pero puesto que Cami es hermana de mi novia, pasa a ser parte de mi familia también. Algo asi como...
-Como su hermana menor.- completó ella.
-¡Bill!- mi hermano gritó desde dentro de la cabaña. -¡Bill!
Me disculpé y entré a prisa. -Maldita sea... ¡Bill!
-¿Qué pasa? ¿Por qué gritas así? ¿Qué no sabes que tenemos visitas?
-¿Se te olvida que no debes tocar mi guitarra?- estaba sosteniendo su instrumento.
-No se me olvida. La moví un poco, nada más.
-¿Y se puede saber para qué?
-Estaba sobre mis cosas. ¿Por qué tanto alboroto?
-Se cayó.- hay, por Dios, ¿así o más dramático? -¿Entiendes ahora por qué no me gusta que la muevas?- había olvidado lo sensible que era en cuanto a su guitarra.
-Ya, ya... lo siento.
-¿Y si se hubiera roto? ¿Eh?
-Ya dije que lo siento.
-Buenos días, Tom.- Cami entró a la habitación sonriente, haciéndole dejar de lado su instrumento y relajarlo.
-Buen día, Cami.
-¿Por qué tanto alboroto?
-Mi querido hermano movió mi guitarra.
-Ah, ya. Tom: ¿no es mucho exagerar?
-Eso creo.- sonrió. Sí, claro: con los demás es más tranquilo, pero conmigo es todo una molestia.
Cristal y su padre entraron detrás de ella, saludándolo. -Tú debes ser Tom, ¿cierto? Las chicas me han hablado de tí un poco.
Tom pasó una de sus manos por su cabeza y con la otra le saludó. -Mucho gusto señor...
-Ah, por favor: díganme Richard. Eso de señor... como que no me agrada mucho.
Las cosas estaban de maravilla... iban de maravilla, hasta que algo en el aire cambió el ambiente.

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