Bill:
En cuanto paró de llover, entramos a la cabaña. Geo nos dió unas toallas para secarnos, mientras Gustav ancendía el fuego en la chimenea... pensé que no sabía cómo hacerlo.
-¿Habrá ropa?- Cami entró rápidamente a una de las habitaciones, a buscar algunas prendas. Cristal se sentó en el suelo, a mi lado, recargándo su cabeza en mi hombro.
-Se veían lindos ahí afuera.- decía Abii sentada en el sofá, al lado de mi hermano.
-¿En serio?- mi chica empezaba a temblar un poco. No la culpo: empezaba a hacer frío y a mí se me había ocurrido entrar hasta que ya estábamos empapados por completo. Soy un tonto.
-Sí: se veían felices.
-¿Estás diciendo que yo no me veo felíz?- le recriminó Tom.
-No, pero ellos se veían divertidos.
-¿Eso quiere decir que yo no soy divertido?
-Lo eres.
-¿Qué tanto?
-Muy, muy divertido.- con eso contentó a mi gemelo: le encanta escuchar lo "perfecto" que és. Demasiado egocéntrico, para mi gusto, pero ni modo.
-Tomen.- su hermana nos dió un par de prendas que encontró en un baúl, según nos dijo. Un vestidillo azul para ella, un conjunto negro para mí, perfectos.
La noche ya caía sobre el lugar, por lo que Gustav nos apresuró a subir a la camioneta. Georg condució de vuelta al hotel, donde David estaba esperándonos a la entrada, al fondo de todos esos periodistas y fans.
-¿Saben qué el lo que han hecho?
-Nos divertimos.- Tom le respondió con una enorme sonrisa. -¿Algún problema, David?
-¿Te parece poco haber desaparecido sin decir nada, sin llamar y llegar de la nada?
-Tranquilo, David.- Gustav se acercó a su lado, tratando de calmarlo.
-Pero...
-Ya, ya... David, escucha: no regresaremos en mucho, así que decidimos salir a ver. ¿Hay problema con eso?
-Creo que no.- Georg era el único que lo podía calmar. -Está bien... está bien...
-¡Chicos! ¿Se divirtieron?
-¡Nathaly! Debí suponer que tú estabas detrás de todo ésto.- Ya no estaba molesto. Nathaly nos abrazó como si tuviera tiempo de no vernos, incluso a las chicas.
-Ya, ya. No les pasó nada, David. Te preocupas demasiado.
Tom me golpeó un poco en el brazo, haciéndome señas para ir a nuestras habitaciones. Asentí. Me disculpé con ellos y lo seguimos.
Abii y mi hermano entraron con nosotros. -Cristal... tenemos que irnos.- decia la pequeña en un puchero. -No quiero irme todavía.
-Pero tenemos qué.
Toc- toc.
-Pasa.
-Ehm, no quiero interrumpir, pero...- Cami entró con la cabeza baja. -...llegaron por nosotras.
-¿Tan pronto? Pero...
-El padre de Abii acaba de llegar.
-Ok, ya bajamos.- dijeron un poco tristes.
-Vendremos a verlos, ¿cierto?
-Si.
-Está bien.
Las acompañamos abajo. Yo... no sabía qué me pasaba. Debí besarla; debí abrazarla como mínimo... pero sólo se me ocurrió tomarla de la mano, sin decir nada.
Cristal:
¿Qué pasa?
No me besa, no me abraza... no me acaricia... no dice nada. Quizás ya se dió cuenta de que no soy la que esperaba...
Yos ya estaba en la camioneta. Cami se despidió de todos con un "hasta luego"; Abii se colgó del cuello de Tom y no dejaba de decirle "Tomi"... Bill se despidió de ellas con un abrazo y un "pronto nos veremos", pero cuando llegó mi turno... nada.
-Me voy, Bill.- no decía ni hacia nada. -¿Me extrañarás?
-S.. sí.- tratamudeó.
Subí a la camioneta, sin despegar mi vista de él... querieno decirle que quería un abrazo... un último abrazo...
Bill:
Soy un idiota... ¿por qué no la besé? Debe pensar que soy de lo peor.
Cristal:
Y así regresé a casa, triste, sin poder olvidar su cara de indiferencia... ¿por qué la magia se tenía que ir?
lunes, 29 de noviembre de 2010
Quédate Conmigo... Por Siempre...
Bill:
No podía creer que ésto fuera real: siempre soñé con éste momento; con ella, y ahora... -Me encanta la lluvia.- estaba aquí, con ella.
-¿En serio?- Gustav estaba parado en la entrada de la cabañuela, con Yos a un lado.
-Si. Me recuerda cuando era niña y salía a jugar...
-Y saltabas en los charcos...- siguió Yos.
-Y tomabas mi mano y jugábamos en el patio...- Cami se había recargado en el hombro de Geo, que estaba sentado en los escalones.
-Eso lo sigues haciendo y ya no eres una niña que digamos.- remató Abii, haciéndo reir un poco a Cristal.
-Si... es que se siente tan bien... a veces me imagino que la lluvia se lleva mis problemas y peocupaciones y puedo ser libre...- sus ojos brillaron como no había visto en nadie jamás.
-A mi hermana y a mi no nos gusta estar encerradas: preferímos salir a pasear y sentir que no existen las preocupaciones.- las entendía a la perfección: a mí tampoco me gusta sentirme encerrado. Me oregunto si su método funcionará conmigo...
La toméde la mano y la jalé hacia afuera. -¿Qué haces?
-Quiero ver qué se siente volver a ser niño.- le dije en una sonrisa.
Cristal:
Se veía tan tierno cuando sonreía de esa manera... Me ausenté de todo en ese momento: ya no me importaba el que se cayera el cielo encima de nosotros o que las chicas me llamaran a gritos... sólo importaba el verlo así: felíz y despreocupado.
Alcé la cara al cielo; él me imitó. Cerramos los ojos y dejámos que las pequeñas gotas cayeran por nuestros rostros y recorrieran nuestros cuerpos... Se sentía tan bien...
-Ya había olvidado ésto.- dijo bajo. Pasé una mano por su rostro, dibujando el contorno de sus labios.
-Bill...
-Dime.
-¿En serio me quieres?
-¿Qué?- bajó la mirada. Le repetí la pregunta. -No te quiero: te amo.- Me abrazó y acarició mi cabeza con delicadeza. -Te amo. Te amo y quiero que sepas algo: jamás te dejaré. en serio.
-¿Te quedarás conmigo?
-Depende.
-¿De qué?
-¿Quieres que me quede? ¿Por cuánto?
-Quiero que te quedes conmigo... para siempre.
-Para siempre es mucho tiempo.
-Lo sé.- sonreí. -Pero es lo que quiero.
-Entonces lo haré.
-¿Qué?
-Me quedaré contigo para siempre.- Y cerrando su promesa, me besó. El beso más mágico que pudiera haber imaginado...
No podía creer que ésto fuera real: siempre soñé con éste momento; con ella, y ahora... -Me encanta la lluvia.- estaba aquí, con ella.
-¿En serio?- Gustav estaba parado en la entrada de la cabañuela, con Yos a un lado.
-Si. Me recuerda cuando era niña y salía a jugar...
-Y saltabas en los charcos...- siguió Yos.
-Y tomabas mi mano y jugábamos en el patio...- Cami se había recargado en el hombro de Geo, que estaba sentado en los escalones.
-Eso lo sigues haciendo y ya no eres una niña que digamos.- remató Abii, haciéndo reir un poco a Cristal.
-Si... es que se siente tan bien... a veces me imagino que la lluvia se lleva mis problemas y peocupaciones y puedo ser libre...- sus ojos brillaron como no había visto en nadie jamás.
-A mi hermana y a mi no nos gusta estar encerradas: preferímos salir a pasear y sentir que no existen las preocupaciones.- las entendía a la perfección: a mí tampoco me gusta sentirme encerrado. Me oregunto si su método funcionará conmigo...
La toméde la mano y la jalé hacia afuera. -¿Qué haces?
-Quiero ver qué se siente volver a ser niño.- le dije en una sonrisa.
Cristal:
Se veía tan tierno cuando sonreía de esa manera... Me ausenté de todo en ese momento: ya no me importaba el que se cayera el cielo encima de nosotros o que las chicas me llamaran a gritos... sólo importaba el verlo así: felíz y despreocupado.
Alcé la cara al cielo; él me imitó. Cerramos los ojos y dejámos que las pequeñas gotas cayeran por nuestros rostros y recorrieran nuestros cuerpos... Se sentía tan bien...
-Ya había olvidado ésto.- dijo bajo. Pasé una mano por su rostro, dibujando el contorno de sus labios.
-Bill...
-Dime.
-¿En serio me quieres?
-¿Qué?- bajó la mirada. Le repetí la pregunta. -No te quiero: te amo.- Me abrazó y acarició mi cabeza con delicadeza. -Te amo. Te amo y quiero que sepas algo: jamás te dejaré. en serio.
-¿Te quedarás conmigo?
-Depende.
-¿De qué?
-¿Quieres que me quede? ¿Por cuánto?
-Quiero que te quedes conmigo... para siempre.
-Para siempre es mucho tiempo.
-Lo sé.- sonreí. -Pero es lo que quiero.
-Entonces lo haré.
-¿Qué?
-Me quedaré contigo para siempre.- Y cerrando su promesa, me besó. El beso más mágico que pudiera haber imaginado...
¿Y después?
Cristal:
Era un lugar simplemente hermoso... perfecto. Me agradaba ver cómo mis "hermanas" se divertían con los chicos... todos ellos parecían niños pequeños,lo que les daba un toque de ternura.
-¿Te gusta?- preguntó Bill al verme atenta a sus juegos.
-Me encanta. Debo recordar agradecerle a Nathaly y a Georg por ésto.
-¿A Georg por que?
-Porque fue él quien nos trajo.- dibujé una sonrisa sin dejar de verlos. Bill tomó mi barbilla con una de sus manos y en un movimiento delicado, giró mi rostro hasta quedar frente al suyo y me besó.
-No puedo creer que ésto esté pasando.
-De los sueños a la realidad, mi pequeña.
Mi padre siempre me dijo que no valía la pena conocer a las personas como ellos, porque se la vivían viajando de un país a otro y sería imposible que, de llegar a estar con ellos, se acordaran de tu nombre. Le daba miedo que Cami o yo llegáramos a conocerlos y que sólo jugaran con nosotras; que nos dieran alas para luego dejarnos olvidadas.
Siempre traté de explicarle que ellos no eran así; intenté que viera algunos de sus videos,pero jamás me hace caso... si estuviera aquí, apuesto que cambiaría de opinión aunque fuera un poco... a pesar de que es muy terco...
Mi padre... me pregunto si aceptaría de buena manera a Bill...
-¿En qué piensas?
-En papá... él no creo que... no comparte mucho la idea de que sus hijas conozcan a gente famosa. Piensa que sólo se divertirán con nosotras y luego ni se acordarán de nuestros nombres.
-Pero si es imposible no recordar unos nombres tan bellos... ehm... ¿Fati?- se rió.
-Graciosito.- sonreí y nos besamos de nuevo.
-¿Sabes que estamos rompiendo reglas por estar aquí, juntos?
-¿Aparte de no salir del hotel sin guardaespaldas?
-Si. Mi familia me matará si saben de ésto.
-No tepasará nada, lo prometo.
-Ya no importa. Que hagan y digan lo que quieran... yo te quiero y eso no lo van a poder cambiar.
El cielo se nubló, anunciando la lluvia. -Bill, mañana se van...- no me contestó. Se quedó viendo como su hermano cargaba en brazos a la más pequeña para entrar a la cabaña. -...y puede que no nos veamos en mucho tiempo...- seguía sin respuesta, borrando la sonrisa de su rostro. -¿Que pasará después? ¿Qué pasará con nosotros?
-Georg y Gustav tienen que volver. Nosotros...- Yos y los demás ya estaban en el pasillo, por lo que alcanzaron a escuchar éstas últimas palabras.
-Creo que nos merecemos unos días libres antes de volver, ¿no, Bill?
-¿Es en serio?- Tom movió afirmativamente la cabeza. -¡Gracias, gracias, gracias!- no pude evitarlo y lo abracé, dejando a Abii entre nosotros dos.
-¡Hey! ¡Me aplastan!
-Lo siento, pequeña.
-Una semana suena bien, ¿no?
-Suficiente para mí. Aunque...
-La pasaremos bien. Con ustedes ahí aprovecharemos lo mejor que podamos el tiempo.- Bill se acercó y me abrazó por detrás. -No desperdiciaremos ni un segundo...
-Necesitaremos un lugar para hospedarnos...
-Pueden rentar la cabaña por algún tiempo.
-¿Y tú cómo sabes, Gustav?
-Por nada.- le mandó una señal de complicidad a Yos.
-¿Ustedes...?
-Nosotros no tenemos nada que ver.
-Sí, claro...- no les creía nada. El tono de su voz me lo decía todo: ellos lo habían estado planeando... no sé desde cuándo...
-Nos queda a unas horas de casa, así que podemos venir a verlos sin que papá se entere. -Hasta parecía que Cami había ayudado a planearlo todo.
-Creo que debo agradecerles a todos ustedes... Bill: tienes unos grandes amigos y un gran hermano.
-Lástima que me haya cambiado por una pequeña niña...- dijo sonriendo y viendo fijamente a Abii aferrada de la playera de Tom.
-Es porque ella es agradale, dulce y me cae mejor, Bill.
-¿Empezarán a pelearce?- Dijo Georg metiéndoce entre ambos.
-Yo también quiero a Bill como un hermano.- dijo la pequeña dejando de lado a Tom y acercándoce a Bill para abrazarlo. Es tan dulce cuando quiere...
Era un lugar simplemente hermoso... perfecto. Me agradaba ver cómo mis "hermanas" se divertían con los chicos... todos ellos parecían niños pequeños,lo que les daba un toque de ternura.
-¿Te gusta?- preguntó Bill al verme atenta a sus juegos.
-Me encanta. Debo recordar agradecerle a Nathaly y a Georg por ésto.
-¿A Georg por que?
-Porque fue él quien nos trajo.- dibujé una sonrisa sin dejar de verlos. Bill tomó mi barbilla con una de sus manos y en un movimiento delicado, giró mi rostro hasta quedar frente al suyo y me besó.
-No puedo creer que ésto esté pasando.
-De los sueños a la realidad, mi pequeña.
Mi padre siempre me dijo que no valía la pena conocer a las personas como ellos, porque se la vivían viajando de un país a otro y sería imposible que, de llegar a estar con ellos, se acordaran de tu nombre. Le daba miedo que Cami o yo llegáramos a conocerlos y que sólo jugaran con nosotras; que nos dieran alas para luego dejarnos olvidadas.
Siempre traté de explicarle que ellos no eran así; intenté que viera algunos de sus videos,pero jamás me hace caso... si estuviera aquí, apuesto que cambiaría de opinión aunque fuera un poco... a pesar de que es muy terco...
Mi padre... me pregunto si aceptaría de buena manera a Bill...
-¿En qué piensas?
-En papá... él no creo que... no comparte mucho la idea de que sus hijas conozcan a gente famosa. Piensa que sólo se divertirán con nosotras y luego ni se acordarán de nuestros nombres.
-Pero si es imposible no recordar unos nombres tan bellos... ehm... ¿Fati?- se rió.
-Graciosito.- sonreí y nos besamos de nuevo.
-¿Sabes que estamos rompiendo reglas por estar aquí, juntos?
-¿Aparte de no salir del hotel sin guardaespaldas?
-Si. Mi familia me matará si saben de ésto.
-No tepasará nada, lo prometo.
-Ya no importa. Que hagan y digan lo que quieran... yo te quiero y eso no lo van a poder cambiar.
El cielo se nubló, anunciando la lluvia. -Bill, mañana se van...- no me contestó. Se quedó viendo como su hermano cargaba en brazos a la más pequeña para entrar a la cabaña. -...y puede que no nos veamos en mucho tiempo...- seguía sin respuesta, borrando la sonrisa de su rostro. -¿Que pasará después? ¿Qué pasará con nosotros?
-Georg y Gustav tienen que volver. Nosotros...- Yos y los demás ya estaban en el pasillo, por lo que alcanzaron a escuchar éstas últimas palabras.
-Creo que nos merecemos unos días libres antes de volver, ¿no, Bill?
-¿Es en serio?- Tom movió afirmativamente la cabeza. -¡Gracias, gracias, gracias!- no pude evitarlo y lo abracé, dejando a Abii entre nosotros dos.
-¡Hey! ¡Me aplastan!
-Lo siento, pequeña.
-Una semana suena bien, ¿no?
-Suficiente para mí. Aunque...
-La pasaremos bien. Con ustedes ahí aprovecharemos lo mejor que podamos el tiempo.- Bill se acercó y me abrazó por detrás. -No desperdiciaremos ni un segundo...
-Necesitaremos un lugar para hospedarnos...
-Pueden rentar la cabaña por algún tiempo.
-¿Y tú cómo sabes, Gustav?
-Por nada.- le mandó una señal de complicidad a Yos.
-¿Ustedes...?
-Nosotros no tenemos nada que ver.
-Sí, claro...- no les creía nada. El tono de su voz me lo decía todo: ellos lo habían estado planeando... no sé desde cuándo...
-Nos queda a unas horas de casa, así que podemos venir a verlos sin que papá se entere. -Hasta parecía que Cami había ayudado a planearlo todo.
-Creo que debo agradecerles a todos ustedes... Bill: tienes unos grandes amigos y un gran hermano.
-Lástima que me haya cambiado por una pequeña niña...- dijo sonriendo y viendo fijamente a Abii aferrada de la playera de Tom.
-Es porque ella es agradale, dulce y me cae mejor, Bill.
-¿Empezarán a pelearce?- Dijo Georg metiéndoce entre ambos.
-Yo también quiero a Bill como un hermano.- dijo la pequeña dejando de lado a Tom y acercándoce a Bill para abrazarlo. Es tan dulce cuando quiere...
viernes, 26 de noviembre de 2010
Disfrutando los Últimos Momentos
Cristal:
Las cosas por fin estaban saliendo como lo esperaba, de modo perfecto. -¡Cristal!- pero me imagino que todo momento perfecto tiene incovenientes.
Mi hermana se asomaba desde su habitación, con el cabello revuelto y una enorme sonrisa en el rostro. -¡Cristal!
-¿Qué pasa?- tomé a Bill de las muñecas y me giré para quedar de frente a mi hermana. -¿Qué haces con esa almohada?
-¡Es Yos! ¡Ella tiene la culpa!
-¡Eso no es cierto!- la voz de Yos se escuchó detrás de ella. -¡Todo lo que te diga no es cierto!- En ese momento parecía tan chica como Abii.
-¿Pero qué hacen?
-Yos vino a despertarme y...
-Me aventó una almohada.- decían divertidas.
-Y me la devolvió aventándomela.
-Porque tú empezaste.
-No es cierto. Fuiste tú.
-Tú.
-Tú.- y empezó la guerra de nuevo. A Bill y a mí nos tocaron un par de golpes aunque no estábamos jugando.
-¿Quieren dejar eso?- Pero no por eso no nos ibamos a reir con ellas. -Tienen que... ¡Ah!- Cami me jaló del brazo y me metió en su peleada, tirándome en el suelo, en medio de las dos. Bill sólo reía... -¿No piensas ayudarme?
-¿Y exponerme a una lluvia de almohadazos? No, gracias.
-¡Chicas! ¡chicas!- Abii entró corriendo, casi empujando a Bill a un lado. -Tienen que venir conmigo.
-¿Y ahora qué?
-¡Iremos de paseo!
-Lo has hecho tú, ¿verdad, Tom?- él sólo sonrió como respuesta.
-Entonces, ¿vienen o no?
Bill:
Parece que incluso los chicos se habían puesto de acuerdo con mi hermano.
Nos alistamos y salimos a la recepción, dejándo que ellos nos guiaran. Abii iba, como ya se le había hecho costumbre, de la mano de mi gemelo; Yos iba muy juntito a Gustav... y el muy tonto no se atrevía a tomarla de la mano. Georg iba platicando con Cami de cosas que no comprendí... y de las que no pienso enterarme.
-Espera, ¿y los perdioistas?- me detuve frente a Tom. -No podemos salir así.
-Vayamos por detrás, entonces. ¿Te parece?
En lugar de tomar algún auto, Georg seapresuró a subir a la parte del piloto en la camioneta en la que acostumbrábamos movernos durante la gira.
-David se molestará.
-Te preocupas demasiado, Bill. Si se molesta, que se moleste. No podemos dejar éste lugar sin visitarlo como se debe.- cerró un ojo antes de encender el motor y marcharnos.
Pasamos por entre las cámaras y algunos fans que estaban a las afueras del hotel. Georg rodeaba los parques y algunos edificios, mientras Gus asomaba la miradapor las ventanas, cuidando de no perderce ningún detalle.
Tom y yo casi no prestábamos atención a las palabras de Cami que la hacía de guía. Estábamos muy ocupados atendiendo a nuestras "damas". Hasta que llegamos a un lugar apartado de la ciudad, rodeado de vegetación... casi parecía perdido de la civilisación. Era hermoso.
-¿Qué es ésto?- porlo menos hermoso para mí.
-Nathaly se informó con algunos guías de turistas y le dijeron que si lo que buscaba era un poco de tranquilidad y un buen lugar para pasar el rato, ésta pequeña cabaña era ideal.
-Es perfecta.- dije a coro con el resto, menos Tom.
Las cosas por fin estaban saliendo como lo esperaba, de modo perfecto. -¡Cristal!- pero me imagino que todo momento perfecto tiene incovenientes.
Mi hermana se asomaba desde su habitación, con el cabello revuelto y una enorme sonrisa en el rostro. -¡Cristal!
-¿Qué pasa?- tomé a Bill de las muñecas y me giré para quedar de frente a mi hermana. -¿Qué haces con esa almohada?
-¡Es Yos! ¡Ella tiene la culpa!
-¡Eso no es cierto!- la voz de Yos se escuchó detrás de ella. -¡Todo lo que te diga no es cierto!- En ese momento parecía tan chica como Abii.
-¿Pero qué hacen?
-Yos vino a despertarme y...
-Me aventó una almohada.- decían divertidas.
-Y me la devolvió aventándomela.
-Porque tú empezaste.
-No es cierto. Fuiste tú.
-Tú.
-Tú.- y empezó la guerra de nuevo. A Bill y a mí nos tocaron un par de golpes aunque no estábamos jugando.
-¿Quieren dejar eso?- Pero no por eso no nos ibamos a reir con ellas. -Tienen que... ¡Ah!- Cami me jaló del brazo y me metió en su peleada, tirándome en el suelo, en medio de las dos. Bill sólo reía... -¿No piensas ayudarme?
-¿Y exponerme a una lluvia de almohadazos? No, gracias.
-¡Chicas! ¡chicas!- Abii entró corriendo, casi empujando a Bill a un lado. -Tienen que venir conmigo.
-¿Y ahora qué?
-¡Iremos de paseo!
-Lo has hecho tú, ¿verdad, Tom?- él sólo sonrió como respuesta.
-Entonces, ¿vienen o no?
Bill:
Parece que incluso los chicos se habían puesto de acuerdo con mi hermano.
Nos alistamos y salimos a la recepción, dejándo que ellos nos guiaran. Abii iba, como ya se le había hecho costumbre, de la mano de mi gemelo; Yos iba muy juntito a Gustav... y el muy tonto no se atrevía a tomarla de la mano. Georg iba platicando con Cami de cosas que no comprendí... y de las que no pienso enterarme.
-Espera, ¿y los perdioistas?- me detuve frente a Tom. -No podemos salir así.
-Vayamos por detrás, entonces. ¿Te parece?
En lugar de tomar algún auto, Georg seapresuró a subir a la parte del piloto en la camioneta en la que acostumbrábamos movernos durante la gira.
-David se molestará.
-Te preocupas demasiado, Bill. Si se molesta, que se moleste. No podemos dejar éste lugar sin visitarlo como se debe.- cerró un ojo antes de encender el motor y marcharnos.
Pasamos por entre las cámaras y algunos fans que estaban a las afueras del hotel. Georg rodeaba los parques y algunos edificios, mientras Gus asomaba la miradapor las ventanas, cuidando de no perderce ningún detalle.
Tom y yo casi no prestábamos atención a las palabras de Cami que la hacía de guía. Estábamos muy ocupados atendiendo a nuestras "damas". Hasta que llegamos a un lugar apartado de la ciudad, rodeado de vegetación... casi parecía perdido de la civilisación. Era hermoso.
-¿Qué es ésto?- porlo menos hermoso para mí.
-Nathaly se informó con algunos guías de turistas y le dijeron que si lo que buscaba era un poco de tranquilidad y un buen lugar para pasar el rato, ésta pequeña cabaña era ideal.
-Es perfecta.- dije a coro con el resto, menos Tom.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Comenzando de Nuevo
Bill:
Cami y Yos seguían dormidas. Después de desayunar, entraron David y Nathaly a ver cómo estaba. Cuando se dieron cuenta que estaba en perfecto estado, se sintieron aliviados. -Chicos, la entrevista es en una hora, ¿están listos?
-Sólo falto yo.
-Ya está. Ahora te pongo listo, Bill.
-Nosotros los esperamos afuera.- Tom salió de la mano de Abii; Georg estaba por llevarse a Cristal, cuando la jalé del brazo, pidiéndole que se quedara.
-¿Qué tal dormiste?
-Bien, bien...
-¿No te incomodó el sofá?
-Mmm... para nada.- yo sólo la veía por el espejo. Creo que Nathaly se dió cuenta de las miradas que intercambiábamos, porque sonrió de manera pícara, sin decir más.
-Listo.
-Gracias. Ehm... Cristal... ¿podrías acompañarme?
-Yo... ¿no dirán nada los periodistas?
-Eso déjamelo a mí.
-¿Te importa si hablo con ella antes, Bill?
-No. Sólo no la entretengas mucho, ¿quieres?- ya sabía que cuando le daba por platicar, era casi imposible cortarla.
-Lo prometo.
Cristal:
Me senté con ella en el sofá. -No te quedaste aquí, ¿verdad?
-¿Por qué lo dices?
-Porque el rostro de Bill los delata: durmieron juntos.
-Nosotros...
-Anda, puedes decírmelo, con confianza.
-Yo...
-Prometo no decir nada...
-Sí... pero sólo hicimos eso.- me apresuré a decir. -Sólo dormimos juntos... no pasó nada más... en serio.
Levantó una ceja, como si no me creyera. -Digamos que te creo.
-Es la verdad.- me puse nerviosa. Me levanté y, antes de salir, me pidió algo.
-Cuídalo mucho. No merece ninguna decepción.
-Lo sé: él vale muchísimo para mí... jamás le haría daño.- Salí de prisa por el pasillo, hasta que los alcancé en el elevador.
Bill:
En cuanto nos alcanzó, la tomé dela mano, al igual que mi gemelo a su "nueva hermana". Abii se quedó afura del salón donde tendríamos la entrevista. No quería, pero Tom la convenció prometiéndole que ya después jugaría con ella...
-Tal vez yo también debería quedarme.
-No. Tú vienes conmigo.
Entró primero Gus; saludó a todos con un "hola" y se quedó parado a un lado de los asientos; después le siguió Georg,imitándolo. Tom entró más relajado, sentándoce en seguida. -Bill... no.
-No te preocupes, yo te cuido.- le besé la mejilla. Tardamos un poco en entrar y, una vez dentro, el flash de las cámaras no se hizo esperar.
Ella se fue a un lado de los periodistas, a saludar a una de ellos queparecía conocerle bien, pues se abrazaron con cariño.
-¿Se conocen?-preguntó mi hermano.
-Sí. Ésta chica era candidata a la carrera de periodismo,pero dejó la escuela muy pronto. Nos conocimos desde hace un año.
-¡No sabía que cubrirías la nota!
-¡Y yo o podía creer que fueras tú la que estaba anoche sobre el escenario! Creía que era mi imaginación...
-Ya ves que no...
-¿Podemos comenzar?- preguntaron los demás impacientes.
Todo transcurría de manera normal, hasta que llegar al punto en que comenzaron a pregunat acerca de Cristal. -¿Qué tal la pasaron? ¿Cómo vieron la reacción de las fans ante el beso?
-Bueno, yo creo que lo tomarán con calma. Cumplí mi promesa... creo que ya no habrá rumores.
-¿La pasaste bien?- le preguntaron a Cristal. Ella se puso roja y, antes de que pudiera contestar, Tom les respondió.
-¿Cómo no iba a disfrutar? ¡Si pasaron la noche juntos!
-¡Tom!- todos en la sala le gritaron... todos menos los reporteros que se reían...
-¿Qué? Es la verdad.
-Sólo compartimos la cama... nada más. No pasó nada más...- dijo ella en un susurro.
De ahí en adelante, ningún incidente... lo que fue un alivio.
Cristal:
Esto es realmente fantástico: ya tienen una nota que durará más allá de unos días publicada...
Salimos detrás de los chicos; en cuanto Abii vió salir a Tom, corrió y le tomó de la mano. -¿Ahora qué, Tomi?
-Ahora toca relajarnos, pequeña.
-¿Alberca?- preguntaron los chicos.
-Alberca.- respondió el de trenzas.
-¿Podemos alcanzarlos después?
-Como quieras.- Ellos ya iban corriendo por los pasillos. Nosotros nos desviamos a las habitaciones.
-¿Pasa algo, Bill?
-No te molesta el que te haga preguntas, ¿verdad?
-Ya sabes que no.
-Los besos... ¿por qué te incomodaron?
-Es que... en verdad no sabes lo que quise decir, ¿verdad?
-Explícamelo.- Estaba de espaldas a la puerta de su habitación, con él en frente.
-Con un beso te puedes adueñar del alma de una persona... le puedes quitar su vida...- se me quedó viendo como si no entendiera. -A mí me has quitado todo, Bill.
-¿Cómo te lo regreso?
-No lo hagas. Quédate con mi vida, con mi alma... con mi corazón... con todo. Sin tí no los quiero... Haz lo que quieras con ellos: olvídalos o cuídalos y quiérelos. Te aconsejo hacer lo primero.
-¿Por qué?
-Es lo más fácil. Lo segundo es complicado y duro...
-Son míos ahora, ¿no?- asentí con la cabeza. -Déjame decidir qué hacer con ellos entonces.- Esperaba que dijera algo como "tienes razón: ésto no resultará" o simplemente que diera la vuelta y se fuera. -Son míos... ¿cómo quieres que deje olvidado tan gran tesoro?
-¿Qué?
-Decido lo segundo.Sí será difícil,pero si me enseñas cómo cuidarlos, podrá resultar.- Sentí ganas de llorar; de echarme en sus brazos y nunca soltarlo... Tenía tantas ganas de estallar de felicidad... y todo lo que hice fue sonreír... qué tonta.
-No será sencillo...
-Nunca ha sido sencillo nada.
-Tengo miedo...
Bill:
Sus palabras me sorprendieron. ¿Miedo a qué? ¿No iban a ser más sencillas las cosas ahora que estábamos juntos? -¿Miedo a qué?
-A lastimarte. La única regla del amor es jamás lastimar a la persona que amas, y nadie la cumple. Tengo miedo de que alguno de los dos salga lastimado.
-Eso jamás pasará.
-Pero...
-Confía en mí: JAMAS pasará.
La rodeé lentamente con mis brazos. Nuestros labios se iban acercándo despacio, ésta vez con la seguridad de queno cometería ninguna tontería que la incomodara... todo parecía perfecto...
-¡Cristal!- pero cuando crees que las cosas son perfectas, siempre surge algún incoveniente...
Cami y Yos seguían dormidas. Después de desayunar, entraron David y Nathaly a ver cómo estaba. Cuando se dieron cuenta que estaba en perfecto estado, se sintieron aliviados. -Chicos, la entrevista es en una hora, ¿están listos?
-Sólo falto yo.
-Ya está. Ahora te pongo listo, Bill.
-Nosotros los esperamos afuera.- Tom salió de la mano de Abii; Georg estaba por llevarse a Cristal, cuando la jalé del brazo, pidiéndole que se quedara.
-¿Qué tal dormiste?
-Bien, bien...
-¿No te incomodó el sofá?
-Mmm... para nada.- yo sólo la veía por el espejo. Creo que Nathaly se dió cuenta de las miradas que intercambiábamos, porque sonrió de manera pícara, sin decir más.
-Listo.
-Gracias. Ehm... Cristal... ¿podrías acompañarme?
-Yo... ¿no dirán nada los periodistas?
-Eso déjamelo a mí.
-¿Te importa si hablo con ella antes, Bill?
-No. Sólo no la entretengas mucho, ¿quieres?- ya sabía que cuando le daba por platicar, era casi imposible cortarla.
-Lo prometo.
Cristal:
Me senté con ella en el sofá. -No te quedaste aquí, ¿verdad?
-¿Por qué lo dices?
-Porque el rostro de Bill los delata: durmieron juntos.
-Nosotros...
-Anda, puedes decírmelo, con confianza.
-Yo...
-Prometo no decir nada...
-Sí... pero sólo hicimos eso.- me apresuré a decir. -Sólo dormimos juntos... no pasó nada más... en serio.
Levantó una ceja, como si no me creyera. -Digamos que te creo.
-Es la verdad.- me puse nerviosa. Me levanté y, antes de salir, me pidió algo.
-Cuídalo mucho. No merece ninguna decepción.
-Lo sé: él vale muchísimo para mí... jamás le haría daño.- Salí de prisa por el pasillo, hasta que los alcancé en el elevador.
Bill:
En cuanto nos alcanzó, la tomé dela mano, al igual que mi gemelo a su "nueva hermana". Abii se quedó afura del salón donde tendríamos la entrevista. No quería, pero Tom la convenció prometiéndole que ya después jugaría con ella...
-Tal vez yo también debería quedarme.
-No. Tú vienes conmigo.
Entró primero Gus; saludó a todos con un "hola" y se quedó parado a un lado de los asientos; después le siguió Georg,imitándolo. Tom entró más relajado, sentándoce en seguida. -Bill... no.
-No te preocupes, yo te cuido.- le besé la mejilla. Tardamos un poco en entrar y, una vez dentro, el flash de las cámaras no se hizo esperar.
Ella se fue a un lado de los periodistas, a saludar a una de ellos queparecía conocerle bien, pues se abrazaron con cariño.
-¿Se conocen?-preguntó mi hermano.
-Sí. Ésta chica era candidata a la carrera de periodismo,pero dejó la escuela muy pronto. Nos conocimos desde hace un año.
-¡No sabía que cubrirías la nota!
-¡Y yo o podía creer que fueras tú la que estaba anoche sobre el escenario! Creía que era mi imaginación...
-Ya ves que no...
-¿Podemos comenzar?- preguntaron los demás impacientes.
Todo transcurría de manera normal, hasta que llegar al punto en que comenzaron a pregunat acerca de Cristal. -¿Qué tal la pasaron? ¿Cómo vieron la reacción de las fans ante el beso?
-Bueno, yo creo que lo tomarán con calma. Cumplí mi promesa... creo que ya no habrá rumores.
-¿La pasaste bien?- le preguntaron a Cristal. Ella se puso roja y, antes de que pudiera contestar, Tom les respondió.
-¿Cómo no iba a disfrutar? ¡Si pasaron la noche juntos!
-¡Tom!- todos en la sala le gritaron... todos menos los reporteros que se reían...
-¿Qué? Es la verdad.
-Sólo compartimos la cama... nada más. No pasó nada más...- dijo ella en un susurro.
De ahí en adelante, ningún incidente... lo que fue un alivio.
Cristal:
Esto es realmente fantástico: ya tienen una nota que durará más allá de unos días publicada...
Salimos detrás de los chicos; en cuanto Abii vió salir a Tom, corrió y le tomó de la mano. -¿Ahora qué, Tomi?
-Ahora toca relajarnos, pequeña.
-¿Alberca?- preguntaron los chicos.
-Alberca.- respondió el de trenzas.
-¿Podemos alcanzarlos después?
-Como quieras.- Ellos ya iban corriendo por los pasillos. Nosotros nos desviamos a las habitaciones.
-¿Pasa algo, Bill?
-No te molesta el que te haga preguntas, ¿verdad?
-Ya sabes que no.
-Los besos... ¿por qué te incomodaron?
-Es que... en verdad no sabes lo que quise decir, ¿verdad?
-Explícamelo.- Estaba de espaldas a la puerta de su habitación, con él en frente.
-Con un beso te puedes adueñar del alma de una persona... le puedes quitar su vida...- se me quedó viendo como si no entendiera. -A mí me has quitado todo, Bill.
-¿Cómo te lo regreso?
-No lo hagas. Quédate con mi vida, con mi alma... con mi corazón... con todo. Sin tí no los quiero... Haz lo que quieras con ellos: olvídalos o cuídalos y quiérelos. Te aconsejo hacer lo primero.
-¿Por qué?
-Es lo más fácil. Lo segundo es complicado y duro...
-Son míos ahora, ¿no?- asentí con la cabeza. -Déjame decidir qué hacer con ellos entonces.- Esperaba que dijera algo como "tienes razón: ésto no resultará" o simplemente que diera la vuelta y se fuera. -Son míos... ¿cómo quieres que deje olvidado tan gran tesoro?
-¿Qué?
-Decido lo segundo.Sí será difícil,pero si me enseñas cómo cuidarlos, podrá resultar.- Sentí ganas de llorar; de echarme en sus brazos y nunca soltarlo... Tenía tantas ganas de estallar de felicidad... y todo lo que hice fue sonreír... qué tonta.
-No será sencillo...
-Nunca ha sido sencillo nada.
-Tengo miedo...
Bill:
Sus palabras me sorprendieron. ¿Miedo a qué? ¿No iban a ser más sencillas las cosas ahora que estábamos juntos? -¿Miedo a qué?
-A lastimarte. La única regla del amor es jamás lastimar a la persona que amas, y nadie la cumple. Tengo miedo de que alguno de los dos salga lastimado.
-Eso jamás pasará.
-Pero...
-Confía en mí: JAMAS pasará.
La rodeé lentamente con mis brazos. Nuestros labios se iban acercándo despacio, ésta vez con la seguridad de queno cometería ninguna tontería que la incomodara... todo parecía perfecto...
-¡Cristal!- pero cuando crees que las cosas son perfectas, siempre surge algún incoveniente...
lunes, 22 de noviembre de 2010
Nuevo Día
Cristal:
Desperté con las manos de Bill rodeándome. Levanté el rostro para admirarlo unos minutos... para, como él, "asegurarme que no era un sueño." Me levanté teniendo cuidado de no despertarlo. Me aseé; me puse la misma ropa que el día anterior y bajé a recepción a hacer una llamada.
-Buen día, Cristal.- la voz de Georgmehizo olvidarme de la llamada. -Buen día,chicos.- venía acompañado de Gustav y de Tom. Éste último aún tenía cara de sueño. -Faltan como dos horas para la entrevista. ¿Por qué tan madrugadores?
-Ellos tienen la culpa...
-Sabes que eso no es cierto.- Gus se acomodaba la gorra. -Tú despertaste solito... si Georg no te hubiera traído a la fuerza, hubieras despertado a Bill.
-¿Cómo?
-Le preocupa su hermano y quería pasar a verlo, pero es mejor dejarlo descansar.
-¿Te preocupa tanto?
-No me mal interpretes. Confío en que lo cuidaste bien, pero él...
-Es tu hermano. Es normal que te preocupe.- dije en una sonrisa, ahorrándole la explicación.
-¿Quieres desayunar?
-Mejor espero a que despierte Bill.- volteé a ver al de trenzas y recordé la playera que me había prestado. Les pedí que me acompañaran de vuelta a la habitación.
Cuando entramos,Bill ya no estaba en la cama. "Debe estar duchándose" pensé. Tom se sentó en la cama, mientras los G's tomaron asiento en el sofá. -Toma.
-No tienes que regresármela.
-Pero...
-Puedes quedártela.
-...es tuya.
-Mmm... ya sé.- me la pidió y sacó un marcador de una de las maletas de su gemelo. Escribió algo en la parte delantera. Los chicos, movidos por la curiosidad se acercaron. Murmuraron un par de cosas y terminaron por imitar a Tom. -Listo.- Me devolvió la playera.
La tomé con cuidado y me puse sumamente feliz al ver lo que habían escrito: "Gracias por cuidar de Bill" y las firmas de cada uno al lado del mensaje.
-Oh, chicos...- no encontré manera mejor de agradecerles que abrazarlos.
Toc-toc.
Alguien tocó a la puerta de manera a penas perceptible. -Adelante.
-¿Por qué tanto alboroto?- haía olvidado que Abii era muy sencible cuando dormía. Estaba en la puerta, tallándoce los ojos... se veía tan dulce e inocente... ¿quién diría que se trataba de la misma chica que a veces llegaba a la tienda sólo a sacarme de mis casillas?
-Lo siento, pequeña.- Tom se me adelantó. Tomó su mano y la llevó hasta el sofá. -¿Te despertamos?
-Sí... Tomi... ¿por qué Cristal tiene tu playera?
-Es un regalo... por haber cuidado de mi hermano.- volteó a verme. -Aunque creo que tendré que darle algo más por cuidar de mi pequeña hermana.- Abii, aunque más dormida que despierta, lo abrazó.
-¿Hay reunión o qué?- Bill salió vestido con un conjunto blanco... muy lindo, debo decir.
-¡Reunión familiar, Bill! ¿Qué te parece?
-Todo está muy bien, Tom,pero, ¿por qué en mi cuarto?
-Porque el que estaba enfermo y necesitaba ánimo eras tú.- Georg tomó asiento al lado de Abii.
-Bueno, ya ven que estoy de maravilla.- dijo en una sonrisa, que yo imité.
-Me imagino. No en vano estás tan feliz... ¿verdad, Cristal?
-Yo...- me sonrojé por las palabras de Gus. Abii se reía a la par de Tom... creo que les gustaba burlarse de nosotros.
-Bueno, chicos, es un nuevo día: perfecto para cumplir el compromiso y después...
-¡Descansar todo el día!- completó Tom.
Desperté con las manos de Bill rodeándome. Levanté el rostro para admirarlo unos minutos... para, como él, "asegurarme que no era un sueño." Me levanté teniendo cuidado de no despertarlo. Me aseé; me puse la misma ropa que el día anterior y bajé a recepción a hacer una llamada.
-Buen día, Cristal.- la voz de Georgmehizo olvidarme de la llamada. -Buen día,chicos.- venía acompañado de Gustav y de Tom. Éste último aún tenía cara de sueño. -Faltan como dos horas para la entrevista. ¿Por qué tan madrugadores?
-Ellos tienen la culpa...
-Sabes que eso no es cierto.- Gus se acomodaba la gorra. -Tú despertaste solito... si Georg no te hubiera traído a la fuerza, hubieras despertado a Bill.
-¿Cómo?
-Le preocupa su hermano y quería pasar a verlo, pero es mejor dejarlo descansar.
-¿Te preocupa tanto?
-No me mal interpretes. Confío en que lo cuidaste bien, pero él...
-Es tu hermano. Es normal que te preocupe.- dije en una sonrisa, ahorrándole la explicación.
-¿Quieres desayunar?
-Mejor espero a que despierte Bill.- volteé a ver al de trenzas y recordé la playera que me había prestado. Les pedí que me acompañaran de vuelta a la habitación.
Cuando entramos,Bill ya no estaba en la cama. "Debe estar duchándose" pensé. Tom se sentó en la cama, mientras los G's tomaron asiento en el sofá. -Toma.
-No tienes que regresármela.
-Pero...
-Puedes quedártela.
-...es tuya.
-Mmm... ya sé.- me la pidió y sacó un marcador de una de las maletas de su gemelo. Escribió algo en la parte delantera. Los chicos, movidos por la curiosidad se acercaron. Murmuraron un par de cosas y terminaron por imitar a Tom. -Listo.- Me devolvió la playera.
La tomé con cuidado y me puse sumamente feliz al ver lo que habían escrito: "Gracias por cuidar de Bill" y las firmas de cada uno al lado del mensaje.
-Oh, chicos...- no encontré manera mejor de agradecerles que abrazarlos.
Toc-toc.
Alguien tocó a la puerta de manera a penas perceptible. -Adelante.
-¿Por qué tanto alboroto?- haía olvidado que Abii era muy sencible cuando dormía. Estaba en la puerta, tallándoce los ojos... se veía tan dulce e inocente... ¿quién diría que se trataba de la misma chica que a veces llegaba a la tienda sólo a sacarme de mis casillas?
-Lo siento, pequeña.- Tom se me adelantó. Tomó su mano y la llevó hasta el sofá. -¿Te despertamos?
-Sí... Tomi... ¿por qué Cristal tiene tu playera?
-Es un regalo... por haber cuidado de mi hermano.- volteó a verme. -Aunque creo que tendré que darle algo más por cuidar de mi pequeña hermana.- Abii, aunque más dormida que despierta, lo abrazó.
-¿Hay reunión o qué?- Bill salió vestido con un conjunto blanco... muy lindo, debo decir.
-¡Reunión familiar, Bill! ¿Qué te parece?
-Todo está muy bien, Tom,pero, ¿por qué en mi cuarto?
-Porque el que estaba enfermo y necesitaba ánimo eras tú.- Georg tomó asiento al lado de Abii.
-Bueno, ya ven que estoy de maravilla.- dijo en una sonrisa, que yo imité.
-Me imagino. No en vano estás tan feliz... ¿verdad, Cristal?
-Yo...- me sonrojé por las palabras de Gus. Abii se reía a la par de Tom... creo que les gustaba burlarse de nosotros.
-Bueno, chicos, es un nuevo día: perfecto para cumplir el compromiso y después...
-¡Descansar todo el día!- completó Tom.
sábado, 20 de noviembre de 2010
¿Mejor?
Cristal:
entré en la habitación de Bill como no queriendo. David estaba dentro y él, casi dormido. Me acerqué lentamente hasta quedar a los pies de la cama. -Espero que no te moleste...- sus ojos estaban casi cerrados.
-No lo podemos hacer cambiar de opinión: quiere que seas tú su enfermera.
-No me molesta, en serio.
-Puedes quedarte en el sofá.
-De acuerdo.
Bill:
Sonrió d euna manera tan dulce... ahora parecía que se había olvidado de los besos... y eso me hacía preguntarme si se quedaba conmigo porque en verdad la necesitaba o por ser alguien famoso, y mi corazón se entristeció un poco.
Traté de mantenerme despierto y preguntarle la verdadera razón por la que se quedaba conmigo, pero el sueño me venció.
Cristal:
Se quedó dormido en cuanto David salia de la habitación. Se veía tan lindo...
Acomodé unas cobijas en el sofá; me disponía a acostarme cuando Tom entró despacio. -¿Cómo está?
-Dormido.- dije en un susurro, cuidadno de no despertarlo.
Su gemelo entró casi de puntillas. Se le quedó viendo un rato, de maera dulce y preocupada. -Estará mejor por la mañana, tranquilo.
-Espero... Toma.-me alargó una de sus playeras. Le miré un poco confundida. -Así no podrás dormir bien...- señaló mi ropa.
-Creo que tienes razón.- le agradecí con una sonrisa. Se dirijió a la puerta.
-Vendré a verlo por la mañana, antes de la entrevista.
-De acuerdo.- y nos dejó solos. Entré al baño a cambiarme, quedándo sólo on la playera de Tom.
Me acosté y cerré los ojos, tratando de mantener mis sentidos alerta, por si se le ofrrecía algo a Bill.
Bill:
No sé cuánto tiempo pasó antes de que me despertara. Creí que ya sería de mañana, pero me equivoqué. Volteé a ver a mi alrededor: todo estaba oscuro, pero pude ver a Cristal acostada en el sofá. Como no quería despertarla, me levanté sin hacer ruido. No podía verlamuy bien, peor por lo menos podía distinguir su rostro un poco. Pasé mis dedos por su cara... era tan suave... se veía tan dulce...
La sed me hizo seguir adelante y deajr de lado su rostro. Traté de ir a ciegas hasta le mesilla donde habían dejado unas botellas de agua, pero antes de llegar, tropecé con algo.
-¡Bill!- Había despertado sin querer a Cristal. En seguida se puso de pie; encendió la luz y se acercó a mí. -¿Pero qué haces?
-Yo... quería un poco de agua.- Estaba cojeando por la fuerza del golpe. Ella comenzó a regañarme porque, además del golpe,iba descalzo: que si tenía un poco de fiebre; que por qué hacía eso si había podido pedírselo...
Me ayudó a llegar a la cama. Tomó mi temperatura. -Parece que la fiebre ya bajó.- Antes que retirara su mano de mi frente, la tomécon delicadeza. -¿Qué pasa?
-¿Pueo preguntarte algo?
-Lo que quieras.
-¿Por qué te quedaste conmigo?
-¿Tú por qué crees?
-Por ser Bill Kaulitz.- hablé entrecortadamente. Me aterraba que esafuera la razón... ella me vió tranquilamente a los ojos y pasó sus dedospor mi frente.
-Porque me necesitabas.- sus palabras me hiciero sentir algo extraño... una sensación que jamás había experimentado. -Aún si fueras un chico como cualquier otro... aún si no tuvieras nada en el mundo, me hubiera quedado contigo, porque me necesitabas. No es porque eres el gran cantante,modelo, actor de doblaje y escritor de canciones Bill Kaulitz; sino porque eres el chico alemán Bill Kaulitz: un chico que enfermó y quería que lo cuidara.- sus palabras me sorprendieron... no sabía que alguien podría diferenciar enttre la vida de famoso y la normal... ¡ni siquiera yo podía diferenciarlo! -¿Me crees?
-Yo...- me había quedado sin palabras.
-Bueno, descansa. Mañana tienen un compromiso y no puedes faltar.- se dió la vuelta para regresar al sofá.
-¡Espera!- segiró. -¿Puedo pedirte algo?
-Lo que quieras.
-¿Puedes...?- no sabía cómo decírselo. -¿Puedes... puedes quedarte conmigo?
-Ya estoy aquí.- me respondió en una sonrisa.
-No. ¿Puedes quedarte aquí, a mi lado... por favor?
-¿Quieres decir...?
-No haré nada malo, lo prometo.- Lo pensó un par de minutos, hasta que se acercó despacio.
-¿Por qué?
-Quiero tener la seguridad que estás aquí y que no es un sueño.
-Yo... está bien.- se sonrojó. Hice a un lado las cobijas,invitándola a acostarce a mi lado. Lo hizo despacio, hasta que nuestros cuerpos se juntaron. Pude sentir lo nerviosa que estaba.
-Tranquila, prometo no hacer nada.
-Está bien.- se recostó en mi pecho y me sentí extraño... la rodeé con mis brazos y la estuve viendo un buen rato, hasta que nos quedamos dormidos.
entré en la habitación de Bill como no queriendo. David estaba dentro y él, casi dormido. Me acerqué lentamente hasta quedar a los pies de la cama. -Espero que no te moleste...- sus ojos estaban casi cerrados.
-No lo podemos hacer cambiar de opinión: quiere que seas tú su enfermera.
-No me molesta, en serio.
-Puedes quedarte en el sofá.
-De acuerdo.
Bill:
Sonrió d euna manera tan dulce... ahora parecía que se había olvidado de los besos... y eso me hacía preguntarme si se quedaba conmigo porque en verdad la necesitaba o por ser alguien famoso, y mi corazón se entristeció un poco.
Traté de mantenerme despierto y preguntarle la verdadera razón por la que se quedaba conmigo, pero el sueño me venció.
Cristal:
Se quedó dormido en cuanto David salia de la habitación. Se veía tan lindo...
Acomodé unas cobijas en el sofá; me disponía a acostarme cuando Tom entró despacio. -¿Cómo está?
-Dormido.- dije en un susurro, cuidadno de no despertarlo.
Su gemelo entró casi de puntillas. Se le quedó viendo un rato, de maera dulce y preocupada. -Estará mejor por la mañana, tranquilo.
-Espero... Toma.-me alargó una de sus playeras. Le miré un poco confundida. -Así no podrás dormir bien...- señaló mi ropa.
-Creo que tienes razón.- le agradecí con una sonrisa. Se dirijió a la puerta.
-Vendré a verlo por la mañana, antes de la entrevista.
-De acuerdo.- y nos dejó solos. Entré al baño a cambiarme, quedándo sólo on la playera de Tom.
Me acosté y cerré los ojos, tratando de mantener mis sentidos alerta, por si se le ofrrecía algo a Bill.
Bill:
No sé cuánto tiempo pasó antes de que me despertara. Creí que ya sería de mañana, pero me equivoqué. Volteé a ver a mi alrededor: todo estaba oscuro, pero pude ver a Cristal acostada en el sofá. Como no quería despertarla, me levanté sin hacer ruido. No podía verlamuy bien, peor por lo menos podía distinguir su rostro un poco. Pasé mis dedos por su cara... era tan suave... se veía tan dulce...
La sed me hizo seguir adelante y deajr de lado su rostro. Traté de ir a ciegas hasta le mesilla donde habían dejado unas botellas de agua, pero antes de llegar, tropecé con algo.
-¡Bill!- Había despertado sin querer a Cristal. En seguida se puso de pie; encendió la luz y se acercó a mí. -¿Pero qué haces?
-Yo... quería un poco de agua.- Estaba cojeando por la fuerza del golpe. Ella comenzó a regañarme porque, además del golpe,iba descalzo: que si tenía un poco de fiebre; que por qué hacía eso si había podido pedírselo...
Me ayudó a llegar a la cama. Tomó mi temperatura. -Parece que la fiebre ya bajó.- Antes que retirara su mano de mi frente, la tomécon delicadeza. -¿Qué pasa?
-¿Pueo preguntarte algo?
-Lo que quieras.
-¿Por qué te quedaste conmigo?
-¿Tú por qué crees?
-Por ser Bill Kaulitz.- hablé entrecortadamente. Me aterraba que esafuera la razón... ella me vió tranquilamente a los ojos y pasó sus dedospor mi frente.
-Porque me necesitabas.- sus palabras me hiciero sentir algo extraño... una sensación que jamás había experimentado. -Aún si fueras un chico como cualquier otro... aún si no tuvieras nada en el mundo, me hubiera quedado contigo, porque me necesitabas. No es porque eres el gran cantante,modelo, actor de doblaje y escritor de canciones Bill Kaulitz; sino porque eres el chico alemán Bill Kaulitz: un chico que enfermó y quería que lo cuidara.- sus palabras me sorprendieron... no sabía que alguien podría diferenciar enttre la vida de famoso y la normal... ¡ni siquiera yo podía diferenciarlo! -¿Me crees?
-Yo...- me había quedado sin palabras.
-Bueno, descansa. Mañana tienen un compromiso y no puedes faltar.- se dió la vuelta para regresar al sofá.
-¡Espera!- segiró. -¿Puedo pedirte algo?
-Lo que quieras.
-¿Puedes...?- no sabía cómo decírselo. -¿Puedes... puedes quedarte conmigo?
-Ya estoy aquí.- me respondió en una sonrisa.
-No. ¿Puedes quedarte aquí, a mi lado... por favor?
-¿Quieres decir...?
-No haré nada malo, lo prometo.- Lo pensó un par de minutos, hasta que se acercó despacio.
-¿Por qué?
-Quiero tener la seguridad que estás aquí y que no es un sueño.
-Yo... está bien.- se sonrojó. Hice a un lado las cobijas,invitándola a acostarce a mi lado. Lo hizo despacio, hasta que nuestros cuerpos se juntaron. Pude sentir lo nerviosa que estaba.
-Tranquila, prometo no hacer nada.
-Está bien.- se recostó en mi pecho y me sentí extraño... la rodeé con mis brazos y la estuve viendo un buen rato, hasta que nos quedamos dormidos.
viernes, 19 de noviembre de 2010
¿Rotundo Éxito?
Cristal:
Se encerraron en un cuartillo, para ponerce nerviosos juntos. Al cabo de un rto, salieron. Pensé que nos pedirían que salieramos, pero en lugar de eso, David nos dijo que los chicos habían pedido que nos quedáramos y viéramos el espectáculo desde el back stage. Ellas no se resistieron, pero yo sólo quería salir de ahí...
No compredía por qué después de haber soñado con él varias noches y de empezar a sentir algo especial por él, su beso me había entristecido en lugar de haberme alegrado.
Cuando pasaron a nuestro lado, Georg nos sonrió a todas; Gustav pasó los dedos por el brazo de Yos; Tom le sonrió dulcemente a Abii y le dijo que esperara, que sevguirían jugando depsués... Bill me vió fijamente, pero retiré mi mirada de la suya.
Bill:
Ni siquiera quiere mirarme... maldición.
Dimos el espectáculocomo siempre... hasta que llegamos a la mitad. No pude resistirme a decirlo... después de todo, prometí que cuando estuviera enamorado se lo diría a mis fans.
-¡Hey,chicos! Hay algo que tengo que decirles.-Los gritos se escuchaban con gran energía. -Creo que estoy enamorado.- lo dije en una sonrisa que pude ver corresppondida por la mayoría. -Estoy enamorado... no sólo de mis fans...- en este punto los gritos acrecentaron... -Pero también de una chica muy especial.- Pude escuchar que varias girtaban y pedían que la presentara. -Ella es... alguien muy especial... que me gustaría estuviera aquí... acompañándome...- me acerqué a ella y le tendí mi mano. AL principio se negó a tomarla,pero al final lo hizo.
-¿Qué haces?
-Ya verás.- volví a acercarme el micro. -Quiero decirte que siempre estaré aquí contigo; no quiero que te vayas...
Empezaron a sonar los acordes de las guitarras, dándome señal para comenzar con la de Phantomrider. Entre estrofas, no pude quitarle la mirada de encima.
Todo el estadio gritó... no sé si de emoción o de emociones encontradas... hasta que una parte, sentí la presión sobre mí.
"Now im here...
no more fears..."
pasé mis dedospor su rostro lentamente,disfrutando de su mirada...
"Angel don't you cry
i'll meet you
on the other side..."
Para terminar con un roce en sus labios... para cometer la misma tontería que antes, esperando no lastimarla esta vez.
Todo quedó en silencio a mi alrededor... dejé que las fans siguieran con el coro y el resto de la canción... escuchaba la voz de mi hermano pidiendo que reaccionara, pero no quería hacerlo: quería seguir perdido en su rostro...
Terminó la canción. Ella se dió la vuelta y caminó hasta las chicas, dejándome solo en medio del escenario y regresándome a la realidad.
Cristal:
El concierto terminó... esperaba que nos dejaran ir... sólo quería irme.
-Por favor...- Tom hacía pucheros frente a mí, rogándome que nos quedáramos por lo menos una noche.
-No podemos, Tom.
-Papá pasarápor nosotras.- Abii se ponía triste con la idea de separarce de su nuevo "hermano". -Tomi...- y se aferraba a él. -...no quiero irme.
-Podemos hablar con él.- Yos estaba sentada entre Gustav y Georg; yo me mantenía alejada de Bill... al lado de su hermano.
-No creo que...
-¡Dijo que sí!- Cami gritó a mis espladas, sobresaltándome un poco. -¡Dijo que sí!
-¿De qué hablas?
-Mientras estaban hablando, le llamé al padre de Abii y dijo que podríamos quedarnos.
-¿Pero cómo?
-Nathaly habló con él: prometío quenos cuidaría y que estaría al tanto que durmieramos aparte.- ésto último lo dijo guiñándome un ojo.
-Pero...pero...- ya no había vuelta atrás.
Subimos en una camioneta,la lado delos chicos. Como Abii no quería separarse de Tom, tuvo que llevarlaen brazos... a puesto que muvchas estarían muriendo de envidia si la hubieran visto.
-Tomi... ¿mañana jugaremos también?
-Las veces que quieras, pero no estoy disponible hasta la una.
-No podrás dormir tanto:mañana tenemos una entrevvista a las 9.
-No seas pesado, Georg.
Me tocó al lado de Bill. Quise cambiar de lugar con Cami o Yos, pero se negaron.
Ya era tarde. Yos y mi hermana bostezaban y medio cerraban los ojos; Abii se habia quedado dormida en los brazos de Tom. El chico de trenzas se le quedaba vendo tan dulcemente... daban ternura...
Llegamos al hotel. Los chicos acompañaron a Yos y Cami a sus habitaciones; Tom fue personalmente a dejar a la pequeña y regresaron a sus respectivos cuartos. Yo esperaba que Davido alguien que no fuera Bill me llevara a mi habitación.
-Lo siento, Cristal.- Nathaly me habló clamadamente. -Parece que ya no hay lugar, pero puedes quedarte conmigo.
-Creo que eso no podrá ser.
-¿Por qué no?- Tom salía de la habitación de Bill con gesto serio.
-Bill no se siente bien.
-¿Qué tiene?- me apresuré a preguntar tratando de no sonar preocupada.
-Tiene un poco de fiebre. Quiere que lo cuides.
-¿Yo?
-Dice que eres lamás indicada.Llevaste un curso de enfermería,¿no?
-Sí, pero...
-Por favor, quédate con él.
Dudé. ¿Quedarme con él? Tal vez siendo otra lo aceptaría de inmediato, después de todo, ¿quién se negaría a Bill Kaulitz? Pero yo... no... maldición. Me necesitaba... sin importar quién fuera, me necesitaba... y no podía dejarlo solo...
Se encerraron en un cuartillo, para ponerce nerviosos juntos. Al cabo de un rto, salieron. Pensé que nos pedirían que salieramos, pero en lugar de eso, David nos dijo que los chicos habían pedido que nos quedáramos y viéramos el espectáculo desde el back stage. Ellas no se resistieron, pero yo sólo quería salir de ahí...
No compredía por qué después de haber soñado con él varias noches y de empezar a sentir algo especial por él, su beso me había entristecido en lugar de haberme alegrado.
Cuando pasaron a nuestro lado, Georg nos sonrió a todas; Gustav pasó los dedos por el brazo de Yos; Tom le sonrió dulcemente a Abii y le dijo que esperara, que sevguirían jugando depsués... Bill me vió fijamente, pero retiré mi mirada de la suya.
Bill:
Ni siquiera quiere mirarme... maldición.
Dimos el espectáculocomo siempre... hasta que llegamos a la mitad. No pude resistirme a decirlo... después de todo, prometí que cuando estuviera enamorado se lo diría a mis fans.
-¡Hey,chicos! Hay algo que tengo que decirles.-Los gritos se escuchaban con gran energía. -Creo que estoy enamorado.- lo dije en una sonrisa que pude ver corresppondida por la mayoría. -Estoy enamorado... no sólo de mis fans...- en este punto los gritos acrecentaron... -Pero también de una chica muy especial.- Pude escuchar que varias girtaban y pedían que la presentara. -Ella es... alguien muy especial... que me gustaría estuviera aquí... acompañándome...- me acerqué a ella y le tendí mi mano. AL principio se negó a tomarla,pero al final lo hizo.
-¿Qué haces?
-Ya verás.- volví a acercarme el micro. -Quiero decirte que siempre estaré aquí contigo; no quiero que te vayas...
Empezaron a sonar los acordes de las guitarras, dándome señal para comenzar con la de Phantomrider. Entre estrofas, no pude quitarle la mirada de encima.
Todo el estadio gritó... no sé si de emoción o de emociones encontradas... hasta que una parte, sentí la presión sobre mí.
"Now im here...
no more fears..."
pasé mis dedospor su rostro lentamente,disfrutando de su mirada...
"Angel don't you cry
i'll meet you
on the other side..."
Para terminar con un roce en sus labios... para cometer la misma tontería que antes, esperando no lastimarla esta vez.
Todo quedó en silencio a mi alrededor... dejé que las fans siguieran con el coro y el resto de la canción... escuchaba la voz de mi hermano pidiendo que reaccionara, pero no quería hacerlo: quería seguir perdido en su rostro...
Terminó la canción. Ella se dió la vuelta y caminó hasta las chicas, dejándome solo en medio del escenario y regresándome a la realidad.
Cristal:
El concierto terminó... esperaba que nos dejaran ir... sólo quería irme.
-Por favor...- Tom hacía pucheros frente a mí, rogándome que nos quedáramos por lo menos una noche.
-No podemos, Tom.
-Papá pasarápor nosotras.- Abii se ponía triste con la idea de separarce de su nuevo "hermano". -Tomi...- y se aferraba a él. -...no quiero irme.
-Podemos hablar con él.- Yos estaba sentada entre Gustav y Georg; yo me mantenía alejada de Bill... al lado de su hermano.
-No creo que...
-¡Dijo que sí!- Cami gritó a mis espladas, sobresaltándome un poco. -¡Dijo que sí!
-¿De qué hablas?
-Mientras estaban hablando, le llamé al padre de Abii y dijo que podríamos quedarnos.
-¿Pero cómo?
-Nathaly habló con él: prometío quenos cuidaría y que estaría al tanto que durmieramos aparte.- ésto último lo dijo guiñándome un ojo.
-Pero...pero...- ya no había vuelta atrás.
Subimos en una camioneta,la lado delos chicos. Como Abii no quería separarse de Tom, tuvo que llevarlaen brazos... a puesto que muvchas estarían muriendo de envidia si la hubieran visto.
-Tomi... ¿mañana jugaremos también?
-Las veces que quieras, pero no estoy disponible hasta la una.
-No podrás dormir tanto:mañana tenemos una entrevvista a las 9.
-No seas pesado, Georg.
Me tocó al lado de Bill. Quise cambiar de lugar con Cami o Yos, pero se negaron.
Ya era tarde. Yos y mi hermana bostezaban y medio cerraban los ojos; Abii se habia quedado dormida en los brazos de Tom. El chico de trenzas se le quedaba vendo tan dulcemente... daban ternura...
Llegamos al hotel. Los chicos acompañaron a Yos y Cami a sus habitaciones; Tom fue personalmente a dejar a la pequeña y regresaron a sus respectivos cuartos. Yo esperaba que Davido alguien que no fuera Bill me llevara a mi habitación.
-Lo siento, Cristal.- Nathaly me habló clamadamente. -Parece que ya no hay lugar, pero puedes quedarte conmigo.
-Creo que eso no podrá ser.
-¿Por qué no?- Tom salía de la habitación de Bill con gesto serio.
-Bill no se siente bien.
-¿Qué tiene?- me apresuré a preguntar tratando de no sonar preocupada.
-Tiene un poco de fiebre. Quiere que lo cuides.
-¿Yo?
-Dice que eres lamás indicada.Llevaste un curso de enfermería,¿no?
-Sí, pero...
-Por favor, quédate con él.
Dudé. ¿Quedarme con él? Tal vez siendo otra lo aceptaría de inmediato, después de todo, ¿quién se negaría a Bill Kaulitz? Pero yo... no... maldición. Me necesitaba... sin importar quién fuera, me necesitaba... y no podía dejarlo solo...
Tomi
Cristal:
-Tienen que ver ésto.- Abii venía corriendo con Tom detrás, como si estuviesen jugando. Me retiré de la vista de Bill, acercándome a ellos.
-¿Qué pasa?- Tom le dió alcance y la abrazó por detrás, haciéndola reir dulcemente. -Abii...- le mandé una mirada de curiosidad.
-Tom, déjala.- Bill sonreía ante la actitud jugetona de su hermano. -Podrías lastimarla.
-Eso es lo que crees.- volteó a vernos. Aún teníamos nuestros dedos entrelazados. No dijo nada, sólo sonrió. -No podría hacerle daño a una niña.
-¿Qué quieres que veamos, Abii?
-Ésto.- Me tomó de la mano, al igual que a Tom y nos llevó debajo del escenario: Camii estaba platicando con Georg y David,quien se veía más relajado, pero Yos no se veía por ningún lado. -Está por acá.- Nos metimos entre el resto del equipo. Nos dijo que no hicieramos ruido y nos escondió detrás de una bocina. Asomamos la mirada y pudimos ver a Gustav hablando cómodamente con Yos.
Como estabamos un poco lejos, no pudimos escuchar casi nada. Sólo vimos cómo Gus se acercaba a ella lentamente y la besaba muy cerca de los labios. -Creo que se gustan.- dijo la pequeña en una sonrisa.
-Mira nada más: ¿quién diría que Gus también encontraría alguien especial aquí?- Tom estaba igual de divertido que Abii.
-Par de chismosos.- Bill me tomó de la mano de nuevo y volvimos detrás del escenario.
-¿Y bien?- Bill me miraba con curiosidad.
-¿Bien qué?
-Qué piensas de ésto?
-Pues... que es un poco extraño encontrarce a la persona con la que empezaste asoñar de repente. Es...- no pude completar la frase.
Bill:
No pude resistirme a besar sus labios... eran tan... tan... suaves... deliciosos...
Cuando nos separamos, me vió a los ojos con una mirada vidriosa. -Bill...
-¿Qué pasa?
-No debiste hacerlo.
-¿Qué?- Bajó la mirada.
-No debiste hacerlo.
-¿Por qué?
-No tienes idea de lo que puede provocar un beso.
-Dímelo.
-Puede destruir un corazón... puede dejarte sin razón... un beso es muy poderoso...- quise contestarle algo, pero salió corriendo al lado de los demás. Traté de darle alcance, pero no pude: ya estaba a un lado de Georg y su hemana.
Abii llegó de la mano de mi gemelo, sumamente feliz. La única que se la estaba pasando mal era Cristal... y todo por una estupidez mía.
-Parece que la pequeña le cayó bien a Tom.
-¿Cómo no me iba a agradar? ¡Mírala! Tiene la energía suficiente para seguirme el juego... si tuviera unos diez años más...
-¡Tom!- Cristal le llamó la atención, escondiendo la desilución que le había dado.
-Lo siento.- Mi hermano puso cara de niño regañado.
-No molestes a mi Tomi.- y Abii regañaba a Cristal.
-¿Tomi?- Georg y Gustav voltearon a verlo, y pasó algo que jamás creí ver: mi hermano se sonrojó.
-Si... ¿algún problema?
-¿Ya lo quieres tanto, pequeña?
-Me dijo que era como su hermanita... y asi lo quiero.
-¿Osea que yo ya no cuento?- traté de olvidarme de lo que pasé con Cristal cambiando de tema.
-Acéptalo, Bill: ella es más linda y más agradable.- y la volvió a abrazar.... maldito Tom, ¿por qué él si le puede agradar a todas y yo no le puedo agradar a una chica?
-¡Chicos! Hay que prepararce, salen en hora y media.
-¡Ya vamos!
Quizá cantando frente a todo nuestro púnlico se me aclaren las ideas...
-Tienen que ver ésto.- Abii venía corriendo con Tom detrás, como si estuviesen jugando. Me retiré de la vista de Bill, acercándome a ellos.
-¿Qué pasa?- Tom le dió alcance y la abrazó por detrás, haciéndola reir dulcemente. -Abii...- le mandé una mirada de curiosidad.
-Tom, déjala.- Bill sonreía ante la actitud jugetona de su hermano. -Podrías lastimarla.
-Eso es lo que crees.- volteó a vernos. Aún teníamos nuestros dedos entrelazados. No dijo nada, sólo sonrió. -No podría hacerle daño a una niña.
-¿Qué quieres que veamos, Abii?
-Ésto.- Me tomó de la mano, al igual que a Tom y nos llevó debajo del escenario: Camii estaba platicando con Georg y David,quien se veía más relajado, pero Yos no se veía por ningún lado. -Está por acá.- Nos metimos entre el resto del equipo. Nos dijo que no hicieramos ruido y nos escondió detrás de una bocina. Asomamos la mirada y pudimos ver a Gustav hablando cómodamente con Yos.
Como estabamos un poco lejos, no pudimos escuchar casi nada. Sólo vimos cómo Gus se acercaba a ella lentamente y la besaba muy cerca de los labios. -Creo que se gustan.- dijo la pequeña en una sonrisa.
-Mira nada más: ¿quién diría que Gus también encontraría alguien especial aquí?- Tom estaba igual de divertido que Abii.
-Par de chismosos.- Bill me tomó de la mano de nuevo y volvimos detrás del escenario.
-¿Y bien?- Bill me miraba con curiosidad.
-¿Bien qué?
-Qué piensas de ésto?
-Pues... que es un poco extraño encontrarce a la persona con la que empezaste asoñar de repente. Es...- no pude completar la frase.
Bill:
No pude resistirme a besar sus labios... eran tan... tan... suaves... deliciosos...
Cuando nos separamos, me vió a los ojos con una mirada vidriosa. -Bill...
-¿Qué pasa?
-No debiste hacerlo.
-¿Qué?- Bajó la mirada.
-No debiste hacerlo.
-¿Por qué?
-No tienes idea de lo que puede provocar un beso.
-Dímelo.
-Puede destruir un corazón... puede dejarte sin razón... un beso es muy poderoso...- quise contestarle algo, pero salió corriendo al lado de los demás. Traté de darle alcance, pero no pude: ya estaba a un lado de Georg y su hemana.
Abii llegó de la mano de mi gemelo, sumamente feliz. La única que se la estaba pasando mal era Cristal... y todo por una estupidez mía.
-Parece que la pequeña le cayó bien a Tom.
-¿Cómo no me iba a agradar? ¡Mírala! Tiene la energía suficiente para seguirme el juego... si tuviera unos diez años más...
-¡Tom!- Cristal le llamó la atención, escondiendo la desilución que le había dado.
-Lo siento.- Mi hermano puso cara de niño regañado.
-No molestes a mi Tomi.- y Abii regañaba a Cristal.
-¿Tomi?- Georg y Gustav voltearon a verlo, y pasó algo que jamás creí ver: mi hermano se sonrojó.
-Si... ¿algún problema?
-¿Ya lo quieres tanto, pequeña?
-Me dijo que era como su hermanita... y asi lo quiero.
-¿Osea que yo ya no cuento?- traté de olvidarme de lo que pasé con Cristal cambiando de tema.
-Acéptalo, Bill: ella es más linda y más agradable.- y la volvió a abrazar.... maldito Tom, ¿por qué él si le puede agradar a todas y yo no le puedo agradar a una chica?
-¡Chicos! Hay que prepararce, salen en hora y media.
-¡Ya vamos!
Quizá cantando frente a todo nuestro púnlico se me aclaren las ideas...
jueves, 18 de noviembre de 2010
Conociéndonos...
Bill:
Tom acababa de invitar a la hermana de nuestra invitada... ahora nos meteríamos en problemas con David.
Llamó a uno de los chicos encargados de la seguridad a buscarla. Esperaba que sólo fuera ella,pero resultó que tendríamos más compañía...
Cristal:
Pensé que no hablaba en serio cuando dijo que "tendríamos compañía"... pero eso me enseñó a que cuando Tom dice algo, habla en serio.
Al poco tiempo de haber mandado a alguien de seguridad, David llegó histérico, diciéndole que no podia hacer eso... que las fans se darían cuenta y se metería en problemas y cosas así...
-Ya, David,tranquilo. No pasa nada...
-¿No pasa nada? ¡Acabas de traer a más chicas! Si las fans se enteran...
-Tranquilo. Tom tiene razón: no pasa nada.
-Por favor, Georg...- se volteó al mayor de los chicos,buscando un poco de apoyo. -...diles que...
-Lo siento, pero estoy con ellos.- Geo sonrió al ver la reacción de David. Yo me apresuré a buscar a las chicas en la entrada. Ellas estaban asombradas por el equipo y volteaban a todos lados. -¡Hey, chicas!- corrí entre el staff y me lancé a los brazos de Yos, como si tuviera días de no verlas.
-No podíamos creerlo cuando Tom habló con Cami.
-Me puse nerviosa... pero pude hablar con él...- mi hermanita estaba totalmente feliz.
-No es justo: yo quería hablar con él...- mientras, Abii hacía pucheros.
-Ya tendrás todo el tiempo del mundo para hablar con él, pequeña.- le dije en una sonrisa.
-¡Hallo!- La vos alegre de Tom sonó a mis espaldas. las chicas se emocionaron toditas... Abii soltó un gritito de emoción que casi me deja sorda...
-Tom,mira: ella es mi hermana, Cami.
-Mucho gusto... igual de linda que su hermana...- Le dió la mano y ella se puso mega nerviosa: ¡ni siquiera pudo devolverle el saludo!
-Ellas son mis mejores amigas... son comomis hermanas: ella es la mayor, se llama Yosmary.
-Mucho gusto.
-Hola.- tomó un mechón de su cabello entre sus dedos y lo echó detrás de su oreja.
-Yella es la más chica:se llama Abii.
-Abii. Hola.
-Le encantas... está locapor tí.- No sé por qué lo dije... supongo que me gustaba verla sonrojarce.
-¿Así?- ella bajó la cabeza. Tom se acercó a ella y la abrazó tiernamente. Me imagino que ellase moría de la emoción.
Poco a poco se iban acercando los chicos. El último en llegar fue Bill. Cuando las chicas lo vieron, casi gritan igual que Abii.
Él las saludó amablemente y despuésme tomó de la mano. -¿Pasa algo, Bill?- a pesar del poco tiempo que llevábamos de conocernos, ya sentía confianza plena entre los dos.
-¿Podemos hablar?
-Si,claro.- mellevó detrás del escenario. Tomé asiento y lo veía de ir de un lado al otro. -Deja de dar vueltas, por favor, Bill, o me marearás.- intenté hacerlo sonreir, peor todo lo que logréfue que se detuviera frente a mí y me vieraa los ojos.
-Tengo que decirte algo... que... tal vez suene loco...
-Puedes decirme lo que quieras.
-Es que...- estaba nervioso. Tal vez más que yo. -...Tú... ¿recuerdas que allá afuera te dije que me recordabas a alguien peor no sabía a quién?
-Sí.- mi corazón comenzó a palpitar rápido:ya sabía lo que seguía.
-Bueno, es que... me parece... que ya te habia visto... ya recordé dónde te conocí...
-¿Sí?- Quería que lo dijera lento, de manera que pudiera disfrutarlo.
-Te conocí en mis sueños...- Todo quedó en silencio, un tanto incómodo. -Es tonto, ¿cierto?- Me vió con una mirada tan tierna... sentí que me derretía...
-No es tonto. Yo también... te he visto en mis sueños...- pude sentir cómo el calor me subía al rostro. -Siempre quise decirte mi nombre, peor me despertaban antes de tiempo.
Su rostro se iluminó de manera especial. La verdad, nunca le había visto ese brillo en los ojos. -¡Entonces es cierto que existes!
-Sip. Soy tan real como tú...
Nos quedamos viéndonos fijamente. El momento era perfecto... nada podía arruinarlo...
-¡Cristal!- o eso creía.
Abii venía corriendo con Tom detrás. -Tienen que venir a ver ésto.
Tom acababa de invitar a la hermana de nuestra invitada... ahora nos meteríamos en problemas con David.
Llamó a uno de los chicos encargados de la seguridad a buscarla. Esperaba que sólo fuera ella,pero resultó que tendríamos más compañía...
Cristal:
Pensé que no hablaba en serio cuando dijo que "tendríamos compañía"... pero eso me enseñó a que cuando Tom dice algo, habla en serio.
Al poco tiempo de haber mandado a alguien de seguridad, David llegó histérico, diciéndole que no podia hacer eso... que las fans se darían cuenta y se metería en problemas y cosas así...
-Ya, David,tranquilo. No pasa nada...
-¿No pasa nada? ¡Acabas de traer a más chicas! Si las fans se enteran...
-Tranquilo. Tom tiene razón: no pasa nada.
-Por favor, Georg...- se volteó al mayor de los chicos,buscando un poco de apoyo. -...diles que...
-Lo siento, pero estoy con ellos.- Geo sonrió al ver la reacción de David. Yo me apresuré a buscar a las chicas en la entrada. Ellas estaban asombradas por el equipo y volteaban a todos lados. -¡Hey, chicas!- corrí entre el staff y me lancé a los brazos de Yos, como si tuviera días de no verlas.
-No podíamos creerlo cuando Tom habló con Cami.
-Me puse nerviosa... pero pude hablar con él...- mi hermanita estaba totalmente feliz.
-No es justo: yo quería hablar con él...- mientras, Abii hacía pucheros.
-Ya tendrás todo el tiempo del mundo para hablar con él, pequeña.- le dije en una sonrisa.
-¡Hallo!- La vos alegre de Tom sonó a mis espaldas. las chicas se emocionaron toditas... Abii soltó un gritito de emoción que casi me deja sorda...
-Tom,mira: ella es mi hermana, Cami.
-Mucho gusto... igual de linda que su hermana...- Le dió la mano y ella se puso mega nerviosa: ¡ni siquiera pudo devolverle el saludo!
-Ellas son mis mejores amigas... son comomis hermanas: ella es la mayor, se llama Yosmary.
-Mucho gusto.
-Hola.- tomó un mechón de su cabello entre sus dedos y lo echó detrás de su oreja.
-Yella es la más chica:se llama Abii.
-Abii. Hola.
-Le encantas... está locapor tí.- No sé por qué lo dije... supongo que me gustaba verla sonrojarce.
-¿Así?- ella bajó la cabeza. Tom se acercó a ella y la abrazó tiernamente. Me imagino que ellase moría de la emoción.
Poco a poco se iban acercando los chicos. El último en llegar fue Bill. Cuando las chicas lo vieron, casi gritan igual que Abii.
Él las saludó amablemente y despuésme tomó de la mano. -¿Pasa algo, Bill?- a pesar del poco tiempo que llevábamos de conocernos, ya sentía confianza plena entre los dos.
-¿Podemos hablar?
-Si,claro.- mellevó detrás del escenario. Tomé asiento y lo veía de ir de un lado al otro. -Deja de dar vueltas, por favor, Bill, o me marearás.- intenté hacerlo sonreir, peor todo lo que logréfue que se detuviera frente a mí y me vieraa los ojos.
-Tengo que decirte algo... que... tal vez suene loco...
-Puedes decirme lo que quieras.
-Es que...- estaba nervioso. Tal vez más que yo. -...Tú... ¿recuerdas que allá afuera te dije que me recordabas a alguien peor no sabía a quién?
-Sí.- mi corazón comenzó a palpitar rápido:ya sabía lo que seguía.
-Bueno, es que... me parece... que ya te habia visto... ya recordé dónde te conocí...
-¿Sí?- Quería que lo dijera lento, de manera que pudiera disfrutarlo.
-Te conocí en mis sueños...- Todo quedó en silencio, un tanto incómodo. -Es tonto, ¿cierto?- Me vió con una mirada tan tierna... sentí que me derretía...
-No es tonto. Yo también... te he visto en mis sueños...- pude sentir cómo el calor me subía al rostro. -Siempre quise decirte mi nombre, peor me despertaban antes de tiempo.
Su rostro se iluminó de manera especial. La verdad, nunca le había visto ese brillo en los ojos. -¡Entonces es cierto que existes!
-Sip. Soy tan real como tú...
Nos quedamos viéndonos fijamente. El momento era perfecto... nada podía arruinarlo...
-¡Cristal!- o eso creía.
Abii venía corriendo con Tom detrás. -Tienen que venir a ver ésto.
¿Nos Conocemos?
Cristal:
Después del encuentro accidental con Bill, tomé con nerviosismo su mano y me levanté despacio. -¿Te hiciste daño?- no pude evitar el perderme en sus ojos... tan claros... tan hermosos...
-No... no. Creo que no.- Retiré mi mano de la suya en un movimiento rápido. Estaba tan nerviosa... y emocionada por tenerlo de frente por fin después de soñarlo tanto...
Los pasos de las chicas se detuvieron a unos metros de nosotros. Giré la cabeza para ver sus rostros de asombro e incredulidad. -Ehm...- Creo que él se dió cuenta de mi situación al cambiar de tema. -¿Nos conocemos?
-¿Qué?
-Es que... me parece que ya te he visto antes, pero no sé en dónde.- Quería decirle "soy la chica de tus sueños" pero creo que se hubiera escuchado disparatado y cursi, así que no le dije nada.
-¡Hey, Bill!- Tom apareció detrás de él, con paso calmado y lentes oscuros, que se quitó al estar cerca y verme atentamente. -¿Es amiga tuya?- al hacer la pregunta ni siquiera volteó a ver a su hermano. Bill le golpeó el brazo y con la mirada le señaló el grupillo que iba detrás mío y aún estaban paradas con cara de incredulidad. Tom pareció entender a la perfección. Regresó la mirada a mí y se portó muy amable... y lindo. -Hola, nena. ¿Cómo te llamas?
-Cristal.- respondí casi en un susurro. Creí que no me habían escuchado.
-Cristal, ¿eh? Es un nombre lindo. ¿Te gustaría pasar un rato con nosotros?- Volteé a ver a Angélica y su grupo una vez más y cuando entendí que se quedarían ahí un buen rato, le acepté la invitación. Bill seguía sin decir nada.
Caminé entre ambos gemelos hasta llegar al interior del estadio. Todo el camino Bill me miraba en silencio, tal vez tratando de recordarme...
Bill:
Yo la he visto antes, pero ¿en dónde?
Quizás si me mirara a los ojos por unos instantes pueda darme cuenta de quién es... además no me puedo concentrar con las palabras de mi hermano... por Dios, cómo habla_ que si se divertirá más con él que conmigo; que si es el más sexy y guapo de la banda...y todo lo que siempre dice...
-¡Chicos!- David se detuvo cuando vió ibamos acompañados. -Tom: sabes que chicas sólo en tu cuarto, aquí no...
-No es mi acompañante, David, es una amiga de mi hermano. La encontramos afuera y me pareció buena idea invitarla un rato...
-Pero, ¿y las pruebas de sonido?
-Sabes bien que no son necesarias: los instrumentos están afinados, ya checamos el sonido y el equipo. Todo está de maravilla.- de mala gana la dejó quedarce. Nos reunimos con los chicos que estaban hablando un poco de todo.
-Pensamos que se habían perdido. ¿Y ella?
-Tom...
-¡No me miren así!
-Es una amiga.- dije por lo bajo. al tenerla tan cercano pude resistirme a tomarla de la mano. Mientras le dirigían miradas de reproche a mi hermano, la ví de reojo: estaba un poco roja, lo que la hacía verr más linda.
-¿Cómo te llamas?
-Cristal, mucho gusto.- dibujó una sonrisa muy hermosa, con lo que lo que se los ganó de inmediato.
-¿Te gusta nuestra música?- Gustav estaba jugando con sus baquetas.
-Me encanta, son geniales.
-Lo sé.- Tom siempre buscaba una oportunidad para dar a relucir su ego. Creí que ella diría otra cosa,pero se rió de su comentario.
-Los mejores del mundo.- dijo como respuesta.
-El mejor, nena. ¿o no lo soy?
-El mejor y más sexy guitarrista del mundo.- ésta última frase nos hizo reir a todos. Era agradable estar con ella...
Pasamos horas hablando de nuestra música, hasta que vió el piano y se acercó a él con un brillo muy especiaal en los ojos.
-¿Te gusta?
-Es hermoso.
-¿Sabes tocar?
-No. Siempre he querido aprender, pero jamás he encontrado maestro ni tiempo.
-Si quieres te puedo enseñar un poco.- Tom se acercó y la invitó a tomar asiento a su lado. Yo no podía dejarlos solos, así que me recargué un poco en el piano.
comenzó enseñándole lo básico. -Cuéntanos de tí.- Pedí mientras repetía una melodía que Tom le había enseñado.
-Tengo 18 años; trabajo en una tienda de antigüedades; vivo con mi padre y mi hermana menor... dejé de estudiar hace un año... mmm... me equivoqué...- dijo en una sonrrisilla tímida.
-No, vas muy bien.- Volvió a comenzar de nuevo. -¿Qué más?
-Me gustan los vampiros y las películas de terror y suspenso... no fumo pero a veces tomo...
-¿Te gusta divertirte?- Tom hizo ese gesto con la lengua que les gusta tanto a las chicas... quería captar su atención... que odioso...
-Depende a qué te refieras con "divertirte".- Las risas de los chicos se escucharon abajo del escenario.
-¡Se ve que te conoce bastante bien, Tom!
Georg no le quitaba la vista de encima, y aunque hacia lo mismo que mi hermano, no me incómodaba. La veía como si ya la conociera. Me acerqué a él, para preguntarle la razón de su mirada. -¿No te has dado cuenta, Bill?
-¿Darme cuenta de qué?
-Debes estar bastante distraído para no haberte dado cuenta...
-¿De qué?
-De que, o tiene un gran parecido o es la chica que tanto dibujas.- me quedé callado, sintiendo una sensación extraña. Volteé a verla detenidamente y en un giro que diópara ver a Gustav, sus ojos se encontraron directamente con los míos. Ambos nos quedamos en silencio, ignorando lo que pasaba a nuestro alrededor. Pude ver su interior; su alma... sí, ahora podía darme cuenta de ello: ¡era la misma chica que aparecía en mis sueños!
Me acerqué a ella de nuevo, despacio, casi tratando de contener el aliento. Estaba a unos pasos de llegar a su lado y decirle cuánto la había esperado... y de pronto...
-¿Bueno?- sonó su celular. Bajó la mirada, concentrándoce en la llamada. -Sí, ya sé. No se preocupen, estoy bien... Estoy en... no. Si les digo no me creerían...
-¿Quién es?- pregunté tratando de esconder mi frustración de no poder hablar con ella a solas.
-Mi hermana. Está preocupada y quiere saber en dónde estoy.
-¿Y?
-Que posiblemente no me crea.
-Déjamelo a mí.- Tom le pidió su teléfono y se dispuso a hablar. Fue una suerte que le siguieran la plática. -¡El mismo! No se preocupen, ella está bien. Si... lo sé... ¿por qué no vienen a verla? Si... no se preocupen... si, yo veré que las dejen pasar... no, mejor que alguien vaya por ustedes... si... si... ok.- Y colgó, sin más.
-Creo que tendremos más compañía en unos momentos.- Dijo sonriendo.
Después del encuentro accidental con Bill, tomé con nerviosismo su mano y me levanté despacio. -¿Te hiciste daño?- no pude evitar el perderme en sus ojos... tan claros... tan hermosos...
-No... no. Creo que no.- Retiré mi mano de la suya en un movimiento rápido. Estaba tan nerviosa... y emocionada por tenerlo de frente por fin después de soñarlo tanto...
Los pasos de las chicas se detuvieron a unos metros de nosotros. Giré la cabeza para ver sus rostros de asombro e incredulidad. -Ehm...- Creo que él se dió cuenta de mi situación al cambiar de tema. -¿Nos conocemos?
-¿Qué?
-Es que... me parece que ya te he visto antes, pero no sé en dónde.- Quería decirle "soy la chica de tus sueños" pero creo que se hubiera escuchado disparatado y cursi, así que no le dije nada.
-¡Hey, Bill!- Tom apareció detrás de él, con paso calmado y lentes oscuros, que se quitó al estar cerca y verme atentamente. -¿Es amiga tuya?- al hacer la pregunta ni siquiera volteó a ver a su hermano. Bill le golpeó el brazo y con la mirada le señaló el grupillo que iba detrás mío y aún estaban paradas con cara de incredulidad. Tom pareció entender a la perfección. Regresó la mirada a mí y se portó muy amable... y lindo. -Hola, nena. ¿Cómo te llamas?
-Cristal.- respondí casi en un susurro. Creí que no me habían escuchado.
-Cristal, ¿eh? Es un nombre lindo. ¿Te gustaría pasar un rato con nosotros?- Volteé a ver a Angélica y su grupo una vez más y cuando entendí que se quedarían ahí un buen rato, le acepté la invitación. Bill seguía sin decir nada.
Caminé entre ambos gemelos hasta llegar al interior del estadio. Todo el camino Bill me miraba en silencio, tal vez tratando de recordarme...
Bill:
Yo la he visto antes, pero ¿en dónde?
Quizás si me mirara a los ojos por unos instantes pueda darme cuenta de quién es... además no me puedo concentrar con las palabras de mi hermano... por Dios, cómo habla_ que si se divertirá más con él que conmigo; que si es el más sexy y guapo de la banda...y todo lo que siempre dice...
-¡Chicos!- David se detuvo cuando vió ibamos acompañados. -Tom: sabes que chicas sólo en tu cuarto, aquí no...
-No es mi acompañante, David, es una amiga de mi hermano. La encontramos afuera y me pareció buena idea invitarla un rato...
-Pero, ¿y las pruebas de sonido?
-Sabes bien que no son necesarias: los instrumentos están afinados, ya checamos el sonido y el equipo. Todo está de maravilla.- de mala gana la dejó quedarce. Nos reunimos con los chicos que estaban hablando un poco de todo.
-Pensamos que se habían perdido. ¿Y ella?
-Tom...
-¡No me miren así!
-Es una amiga.- dije por lo bajo. al tenerla tan cercano pude resistirme a tomarla de la mano. Mientras le dirigían miradas de reproche a mi hermano, la ví de reojo: estaba un poco roja, lo que la hacía verr más linda.
-¿Cómo te llamas?
-Cristal, mucho gusto.- dibujó una sonrisa muy hermosa, con lo que lo que se los ganó de inmediato.
-¿Te gusta nuestra música?- Gustav estaba jugando con sus baquetas.
-Me encanta, son geniales.
-Lo sé.- Tom siempre buscaba una oportunidad para dar a relucir su ego. Creí que ella diría otra cosa,pero se rió de su comentario.
-Los mejores del mundo.- dijo como respuesta.
-El mejor, nena. ¿o no lo soy?
-El mejor y más sexy guitarrista del mundo.- ésta última frase nos hizo reir a todos. Era agradable estar con ella...
Pasamos horas hablando de nuestra música, hasta que vió el piano y se acercó a él con un brillo muy especiaal en los ojos.
-¿Te gusta?
-Es hermoso.
-¿Sabes tocar?
-No. Siempre he querido aprender, pero jamás he encontrado maestro ni tiempo.
-Si quieres te puedo enseñar un poco.- Tom se acercó y la invitó a tomar asiento a su lado. Yo no podía dejarlos solos, así que me recargué un poco en el piano.
comenzó enseñándole lo básico. -Cuéntanos de tí.- Pedí mientras repetía una melodía que Tom le había enseñado.
-Tengo 18 años; trabajo en una tienda de antigüedades; vivo con mi padre y mi hermana menor... dejé de estudiar hace un año... mmm... me equivoqué...- dijo en una sonrrisilla tímida.
-No, vas muy bien.- Volvió a comenzar de nuevo. -¿Qué más?
-Me gustan los vampiros y las películas de terror y suspenso... no fumo pero a veces tomo...
-¿Te gusta divertirte?- Tom hizo ese gesto con la lengua que les gusta tanto a las chicas... quería captar su atención... que odioso...
-Depende a qué te refieras con "divertirte".- Las risas de los chicos se escucharon abajo del escenario.
-¡Se ve que te conoce bastante bien, Tom!
Georg no le quitaba la vista de encima, y aunque hacia lo mismo que mi hermano, no me incómodaba. La veía como si ya la conociera. Me acerqué a él, para preguntarle la razón de su mirada. -¿No te has dado cuenta, Bill?
-¿Darme cuenta de qué?
-Debes estar bastante distraído para no haberte dado cuenta...
-¿De qué?
-De que, o tiene un gran parecido o es la chica que tanto dibujas.- me quedé callado, sintiendo una sensación extraña. Volteé a verla detenidamente y en un giro que diópara ver a Gustav, sus ojos se encontraron directamente con los míos. Ambos nos quedamos en silencio, ignorando lo que pasaba a nuestro alrededor. Pude ver su interior; su alma... sí, ahora podía darme cuenta de ello: ¡era la misma chica que aparecía en mis sueños!
Me acerqué a ella de nuevo, despacio, casi tratando de contener el aliento. Estaba a unos pasos de llegar a su lado y decirle cuánto la había esperado... y de pronto...
-¿Bueno?- sonó su celular. Bajó la mirada, concentrándoce en la llamada. -Sí, ya sé. No se preocupen, estoy bien... Estoy en... no. Si les digo no me creerían...
-¿Quién es?- pregunté tratando de esconder mi frustración de no poder hablar con ella a solas.
-Mi hermana. Está preocupada y quiere saber en dónde estoy.
-¿Y?
-Que posiblemente no me crea.
-Déjamelo a mí.- Tom le pidió su teléfono y se dispuso a hablar. Fue una suerte que le siguieran la plática. -¡El mismo! No se preocupen, ella está bien. Si... lo sé... ¿por qué no vienen a verla? Si... no se preocupen... si, yo veré que las dejen pasar... no, mejor que alguien vaya por ustedes... si... si... ok.- Y colgó, sin más.
-Creo que tendremos más compañía en unos momentos.- Dijo sonriendo.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Últimos Momentos Juntas
Cristal:
Tic-Tac... Tic-Tac... Tic-Tac...
Las horas se me hacían eternas... los días pasados se me fueron como agua y éstas última horas se me hicieron eternas... ¿por qué?
-Cristal...- Abii estaba a un lado de mí, jalando de mi brazo. -¡Cristal! ¡Anda, vámonos!
-Ya voy, pequeña lata.- le dije en una sonrisa. Mi hermana se adelantó con Yos: les haría bien pasar más tiempo juntas, ya que ellas casi no se conocen bien.
El padre de Abii se ofreció a llevarnos desde temprano al estadio, así "disfrutaríamos más tiempo de eso." Subimos a la camioneta y nos dirigimos de prisa al lugar. Las chicas iban platicando un poco de todo: de la escuela, del trabajo, de los chicos...
-Hay, si: ¡por fin podré ver de cerca a Tom!- La carita de Abii daba una ternutra cuando hablaba del guitarrista... tan peque y tan enamorada.
-¡Y yo no pararé de gritarle a Bill que lo amo!- aunque era la mayor, Yos parecía niña pequeña cuando los mencionaba.
-¿te imaginas estar frente a él? ¡Ya quiero ver sus caritas y sus bailes!- Creo que Abii era la única que tenía gusto por otro Tokio que no fuera Bill.
-¿Y tú qué harás?- Cami me dió un ligero codazo para hacerme participar en la conversación. -¿Tratarás de hacerle saber que sueñas con él?
-No creo que quiera saberlo.- dije en una media sonrisa. -Además, ¿cómo se lo voy a decir? No creo que quiera conocerme.
-Quien sabe: tal vez en un giro nesperado te lo encuentres y termines con él.- El señor se giró en su asiento, en un alto.
-Véremos.
Bill:
En unas horas daremos el último concierto y después de vuelta a casa.
Tom entró e mi habitación y se echó en la cama muy cómodamente. -¿Qué crees que haces?
-¿Yo? Nada.- Saqué mi block y lo puse a un lado de él, sin hacerle mucho caso. Desde que empezamos con las presentaciones lo llevo conmigo y nunca lo había sacado, hasta ahora.
Tom lo agarró y pasó con cuidado las hojas. -¿La buscarás hoy?
-¿Qué?
-Que si piensas seguila buscando.
-Ya no lo sé. Quizás...
-¿Quizás? Es si o no, tonto.
-No lo sé.
Nos quedamos un buen rato en silencio, hasta que los chicos llegaro por nosotros.
-Hey, Bill.- Mi hermano me tomó del brazo, quedándonos atrás. -Tal vez sí te la encuentres hoy.
-¿Es en serio?
-Tal vez ya sea tiempo de que sepas su nombre y la veas en la realidad.- me soltó y corrió detrás de Gustav. Sus palabras me llenaron de esperanzas de nueva cuenta.
Cristal:
Llegamos y nos despedimos del padre de Abii. Como pudimosnos abrimos paso entre la multitud, para alcanzar lugares hasta el frente.
-¡Hey, vampiros!- unas voces conocidas sonaron a nuetras espaldas. -¿Qué hacen aquí? Se supone que ustedes no pueden estar a la luz del sol.- Eran unas chicas pesadas de la preparatoria en la que estudié... y la razón de que dejara de asistir.
Ya todo mundo nos hacía fama de vampiros a mí y mi hermana, por nuestra facinación con esos seres y nuestros paseos nocturnos y a ellas les encantaba molestarnos con eso.
-Mira, Ángela,no estoy para discuciones, ¿de acuerdo? Sólo quiero pasar un rato agradale.
-No sé qué hacen aquí.
-Tal vez quiera quitarte a tu novio Bill.
No me importaba que se metieran conmigo, pero al ver que no les hacían caso, empezaron a meterse con mi hermana y las chicas. En un momento se acercaron tanto a Abii para intimidarla, que pensé le harían algo malo.
Como pude las empuje un poco, haciendo caer a Natalia, la menor de ellas y hermana de Ángela, lo que me provocó que me persiguieran un par de minutos entre las chicas del lugar.
Corrí lo más que pude hasta llegar a una barrera donde me imagino, pasarían los chicos en un rato más.Volteé la mirada y aún me seguían. Salté la barrera y seguí corriendo,con la mirada hacia ellas, hasta que choqué con alguien y caí en el suelo.
-Disculpa. ¿te hiciste daño?- Una voz dulce me hizo voltear hacia arriba; la persona con la que había chocado me tendió su mano y me ayudó a ponerme de pie.
Bill:
No quería caminar al lado de los chicos, así que me adelanté y me fui por un lugar diferente: a los lados había vayas que separaban el camino del lugar donde las fans estarían esperando. Parecía un lugar tranquilo, perfecto para pensar.
Iba caminando con la mente en blanco, cuando auna chica que corría con la vista hacia atrás chocó conmigo y cayó al suelo.
Yo sólo retrocedí unos pasos. Se quejó un poco. La ví detenidamente y me pareció encontrarle cierto parecido con alguien que ya conocía, pero no recordaba con quién. Le extedí mi mano para ayudarla a levantarce y, al ver a un grupo de chicas que corrían detrás de ella, me imaginé que la estarían persiguiendo. La invité a pasar un rato con nosotros,a lo que accedió un poco nerviosa.
Creo que ya la había visto antes... es por eso que no me resistí a invitarla...
Tic-Tac... Tic-Tac... Tic-Tac...
Las horas se me hacían eternas... los días pasados se me fueron como agua y éstas última horas se me hicieron eternas... ¿por qué?
-Cristal...- Abii estaba a un lado de mí, jalando de mi brazo. -¡Cristal! ¡Anda, vámonos!
-Ya voy, pequeña lata.- le dije en una sonrisa. Mi hermana se adelantó con Yos: les haría bien pasar más tiempo juntas, ya que ellas casi no se conocen bien.
El padre de Abii se ofreció a llevarnos desde temprano al estadio, así "disfrutaríamos más tiempo de eso." Subimos a la camioneta y nos dirigimos de prisa al lugar. Las chicas iban platicando un poco de todo: de la escuela, del trabajo, de los chicos...
-Hay, si: ¡por fin podré ver de cerca a Tom!- La carita de Abii daba una ternutra cuando hablaba del guitarrista... tan peque y tan enamorada.
-¡Y yo no pararé de gritarle a Bill que lo amo!- aunque era la mayor, Yos parecía niña pequeña cuando los mencionaba.
-¿te imaginas estar frente a él? ¡Ya quiero ver sus caritas y sus bailes!- Creo que Abii era la única que tenía gusto por otro Tokio que no fuera Bill.
-¿Y tú qué harás?- Cami me dió un ligero codazo para hacerme participar en la conversación. -¿Tratarás de hacerle saber que sueñas con él?
-No creo que quiera saberlo.- dije en una media sonrisa. -Además, ¿cómo se lo voy a decir? No creo que quiera conocerme.
-Quien sabe: tal vez en un giro nesperado te lo encuentres y termines con él.- El señor se giró en su asiento, en un alto.
-Véremos.
Bill:
En unas horas daremos el último concierto y después de vuelta a casa.
Tom entró e mi habitación y se echó en la cama muy cómodamente. -¿Qué crees que haces?
-¿Yo? Nada.- Saqué mi block y lo puse a un lado de él, sin hacerle mucho caso. Desde que empezamos con las presentaciones lo llevo conmigo y nunca lo había sacado, hasta ahora.
Tom lo agarró y pasó con cuidado las hojas. -¿La buscarás hoy?
-¿Qué?
-Que si piensas seguila buscando.
-Ya no lo sé. Quizás...
-¿Quizás? Es si o no, tonto.
-No lo sé.
Nos quedamos un buen rato en silencio, hasta que los chicos llegaro por nosotros.
-Hey, Bill.- Mi hermano me tomó del brazo, quedándonos atrás. -Tal vez sí te la encuentres hoy.
-¿Es en serio?
-Tal vez ya sea tiempo de que sepas su nombre y la veas en la realidad.- me soltó y corrió detrás de Gustav. Sus palabras me llenaron de esperanzas de nueva cuenta.
Cristal:
Llegamos y nos despedimos del padre de Abii. Como pudimosnos abrimos paso entre la multitud, para alcanzar lugares hasta el frente.
-¡Hey, vampiros!- unas voces conocidas sonaron a nuetras espaldas. -¿Qué hacen aquí? Se supone que ustedes no pueden estar a la luz del sol.- Eran unas chicas pesadas de la preparatoria en la que estudié... y la razón de que dejara de asistir.
Ya todo mundo nos hacía fama de vampiros a mí y mi hermana, por nuestra facinación con esos seres y nuestros paseos nocturnos y a ellas les encantaba molestarnos con eso.
-Mira, Ángela,no estoy para discuciones, ¿de acuerdo? Sólo quiero pasar un rato agradale.
-No sé qué hacen aquí.
-Tal vez quiera quitarte a tu novio Bill.
No me importaba que se metieran conmigo, pero al ver que no les hacían caso, empezaron a meterse con mi hermana y las chicas. En un momento se acercaron tanto a Abii para intimidarla, que pensé le harían algo malo.
Como pude las empuje un poco, haciendo caer a Natalia, la menor de ellas y hermana de Ángela, lo que me provocó que me persiguieran un par de minutos entre las chicas del lugar.
Corrí lo más que pude hasta llegar a una barrera donde me imagino, pasarían los chicos en un rato más.Volteé la mirada y aún me seguían. Salté la barrera y seguí corriendo,con la mirada hacia ellas, hasta que choqué con alguien y caí en el suelo.
-Disculpa. ¿te hiciste daño?- Una voz dulce me hizo voltear hacia arriba; la persona con la que había chocado me tendió su mano y me ayudó a ponerme de pie.
Bill:
No quería caminar al lado de los chicos, así que me adelanté y me fui por un lugar diferente: a los lados había vayas que separaban el camino del lugar donde las fans estarían esperando. Parecía un lugar tranquilo, perfecto para pensar.
Iba caminando con la mente en blanco, cuando auna chica que corría con la vista hacia atrás chocó conmigo y cayó al suelo.
Yo sólo retrocedí unos pasos. Se quejó un poco. La ví detenidamente y me pareció encontrarle cierto parecido con alguien que ya conocía, pero no recordaba con quién. Le extedí mi mano para ayudarla a levantarce y, al ver a un grupo de chicas que corrían detrás de ella, me imaginé que la estarían persiguiendo. La invité a pasar un rato con nosotros,a lo que accedió un poco nerviosa.
Creo que ya la había visto antes... es por eso que no me resistí a invitarla...
martes, 16 de noviembre de 2010
Días Previos
Cristal:
La semana previa al concierto se nos pasó como agua: Abii pasaba más tiempo en la tienda, preguntándonos cuánto faltaba para estar frente a ellos... incluso contaba las horas; Yos presumía su sonrisa por toda la tienda y a todos los que entraban; Cami nos visitaba más seguido. -"Hay que prepar todo para ese día"- llegaba diciendo. Yo no podía sacar de mi cabeza los sueños que seguía teniendo con Bill... eran... ¿cómo decirlo?... irremediablemente inevitable recordarlos.
Bill:
-Nuestra última presentación es en una semana.- Escuchaba la voz de Tom muy lejana... y eso que lo tenía al lado, en la recepción del hotel. -Bill...- su mano me sacudió un poco por el hombro. -¡Bill!
-Ah, sí... eso...
-¿Estabas pensando en ella otra vez?
-¿Qué te hace pensar eso?
-Quizá el hecho de que no nos haces caso.- Georg estaba mensajeándose con su novvia y aún así tenía tiempo de darse cuenta de mi "ausencia".
-Tal vez la veas esta noche.- Gustav era el único que me daba esperanzas; Georg no decía nada, sólo me hacía reaccionar cuando estaba "ido" y Tom se empeñaba en molestarme. -Tal vez la veas entre el público.
-¿Y cómo la subirá al escenario si no sabe su nombre?
-Por sus ojos.- le dije a mi hermano en tono de enfado.
-¡Chicos!- David se nos acercó corriendo. -Será mejor que se apresuren: todavía tenemos que hacer el sound check.
-Está bien.- nos dirigimos afuera y nos conducieron directamente al estadio. Era enorme. Los chicos se asombraron, pues ya se imaginaban lleno el lugar, pero yo no podía darme cuenta de lo que me rodeaba. De manera automática caminé hasta el escenario y tomé el micrófono. En seguida Tom y Georg tomaron las guitarras y se sentaron en el borde, acompañándome en la canción de "Phantomrider".
Sólo quería quue ella la escuchara; tenía esperanzas de verla, como en los sueños...
La semana previa al concierto se nos pasó como agua: Abii pasaba más tiempo en la tienda, preguntándonos cuánto faltaba para estar frente a ellos... incluso contaba las horas; Yos presumía su sonrisa por toda la tienda y a todos los que entraban; Cami nos visitaba más seguido. -"Hay que prepar todo para ese día"- llegaba diciendo. Yo no podía sacar de mi cabeza los sueños que seguía teniendo con Bill... eran... ¿cómo decirlo?... irremediablemente inevitable recordarlos.
Bill:
-Nuestra última presentación es en una semana.- Escuchaba la voz de Tom muy lejana... y eso que lo tenía al lado, en la recepción del hotel. -Bill...- su mano me sacudió un poco por el hombro. -¡Bill!
-Ah, sí... eso...
-¿Estabas pensando en ella otra vez?
-¿Qué te hace pensar eso?
-Quizá el hecho de que no nos haces caso.- Georg estaba mensajeándose con su novvia y aún así tenía tiempo de darse cuenta de mi "ausencia".
-Tal vez la veas esta noche.- Gustav era el único que me daba esperanzas; Georg no decía nada, sólo me hacía reaccionar cuando estaba "ido" y Tom se empeñaba en molestarme. -Tal vez la veas entre el público.
-¿Y cómo la subirá al escenario si no sabe su nombre?
-Por sus ojos.- le dije a mi hermano en tono de enfado.
-¡Chicos!- David se nos acercó corriendo. -Será mejor que se apresuren: todavía tenemos que hacer el sound check.
-Está bien.- nos dirigimos afuera y nos conducieron directamente al estadio. Era enorme. Los chicos se asombraron, pues ya se imaginaban lleno el lugar, pero yo no podía darme cuenta de lo que me rodeaba. De manera automática caminé hasta el escenario y tomé el micrófono. En seguida Tom y Georg tomaron las guitarras y se sentaron en el borde, acompañándome en la canción de "Phantomrider".
Sólo quería quue ella la escuchara; tenía esperanzas de verla, como en los sueños...
lunes, 8 de noviembre de 2010
Sueña
Bill:
Ni siquiera esperé a hablar con David. Salí de la sala de grabación y me encerré en una habitación aparte, llena de sillas y moviliario. Me senté en el suelo, rodeando mis piernas con los brazos y eché lacabeza hacia atrás.
Cerré los ojos para reproducir su voz, pero no contaba con que el sueño me venciera tan pronto...
Cristal:
Le había prometido a Cami salir a caminar por el parque y desvelarnos como casi siempre que a nuestro padre se le ocurría trabajar de noche. Le pedí que me diera unos minutos para camibarme. Me senté en el balcón a admirar la luna, quizá esperando ver algo diferente en la noche, y, cuando menos lo esperé, me quedé dormida en la silla.
Bill:
Estaba en medio de un hermoso jardín: todo estaba verde y lleno de vida... algo que jamás he visto en la realidad...
Me dí a la tarea de caminar y admirar el paisaje, cuando la ví: ahí estaba "ella", parada a unos cuantos metros de mí, con un pantalón negro y una blusa blanca, sin mangas; su cabello negro, ondulado y largo hasta la mitad de la espalda y su piel ligeramente bronceada. Me alegró tanto el verla...
-¡Hey, tú, la del cabello negro!- ¡Pero qué tonto era! si era la única que se encontraba ahí a parte de mí... Seguramente quedé como un idiota...
Cristal:
En cuanto me llamó, se puso un tanto rojo: seguramente se acababa de dar cuenta que éramos los únicos que estábamos ahí.
Me acerqué con unos pocos de nervios y emoción. Ya nos habíamos encontrado otras veces, pero jamás habíamos hablado bien: sólo un "hola", un "¿Cómo estás? yo, bien." y un "adiós", tal vez esa vez podríamos conocernos mejor...
-Hola.- le dije en manera tímida.
-Hola.- y él respondió de la misma manera, llevándose la mano detrás de la cabeza.
-Ya nos habíamos visto antes y jamás hemos pasado de eso...- me atreví a dar un paso más. -... nunca hemos hablado de nosotros.
-¿Qué quieres saber?- preguntó en voz baja. Ambos nos estábamos poniendo sumamente nerviosos.
-Todo...- se me escapó decir y traté de corregirlo. -...Lo que me quieras decir. Tú también puedes preguntarme lo que sea.
-¿Quién empieza?- Era como un juego: preguntas y respuestas. Le cedí el comienzo.
-¿Eres real?
-Tantocomo tú. Existo más que en tus sueños...- me acerqué y posé mi mano en su rostro. Era nuestro primer contacto y era muy agradable. -...Yo estoy allá afuera, del otro lado de tu mundo.- él me acercó más a su cuerpo y pasó una de sus manos por mi cintura.
-Es... como si nos conociéramos de siempre... o eso siento.- Me deslicé de entre sus brazos. No era que estuviera incómoda, estaba nerviosa... y mucho.
-Bill...
-Sabes mi nombre, qué bien.
-¿Cómo no saber el nombre del chico que por su culpa siempre llego tarde al trabajo por que se mete en mis sueños?- le dije con una sonrrisilla; él también dibujó una muy dulce.
-Yo no sé tu nombre...
Bill:
Tenía que saber su nombre. No me bastaba saber el que existía si no sabía su nombre. Además tenía que saberlo para cuando nos encontrarámos frente a frente... no podía llamarla "Hey ,tú" en plena calle o frente a los demás...
-Bueno, me parece justo que lo sepas. Me llamo...- Pero antes de que pudiera decímerlo, su imágen se tornó borrosa.
Traté desesperadamente de tomarla entre mis brazos y que se quedara conmigo, pero fue inútil.
-¡Bill!- su voz iba cambiando... todo el paisaje iba desapareciendo poco a poco, hasta que me todo se volvió negro y pude abrir los ojos despacio.
-¡Bill! ¿Pero estás loco o qué te pasa? ¡Llevo mas de una hora tratando de despertarte!- Gustav estaba frente a mí, preocupado y tomándome de los hombros.
-Ya estoy despierto, Gus, ya.- Me puse de pie despacio y salí del cuartillo, acompañado de mi amigo.
Cristal:
-¡¡¡¡¡¡¡Criiiiiiiiiiiiiiiis!!!!!!!!- Cami me despertó con sus gritos... me parece que quería dejarme sorda. -¡Vamos, se nos está llendo lanoche!
-Ya te oí, pequeña lata.- En lugar de levantarme,me acomodémejor en la silla, esperando poder soñarlo de nuevo, pero ella se acercó y jaló de mi brazo.
-¡Vamos! Ya soñarás con él después.
-¿Quién dice que soñaba con él?
-Es evidente: lo dice tu cara.
-Está bien, está bien...- como no dejaría de molestar, me puse de pie, me eché la bolsa al hombro y salimos al paseo prometido.
Ni siquiera esperé a hablar con David. Salí de la sala de grabación y me encerré en una habitación aparte, llena de sillas y moviliario. Me senté en el suelo, rodeando mis piernas con los brazos y eché lacabeza hacia atrás.
Cerré los ojos para reproducir su voz, pero no contaba con que el sueño me venciera tan pronto...
Cristal:
Le había prometido a Cami salir a caminar por el parque y desvelarnos como casi siempre que a nuestro padre se le ocurría trabajar de noche. Le pedí que me diera unos minutos para camibarme. Me senté en el balcón a admirar la luna, quizá esperando ver algo diferente en la noche, y, cuando menos lo esperé, me quedé dormida en la silla.
Bill:
Estaba en medio de un hermoso jardín: todo estaba verde y lleno de vida... algo que jamás he visto en la realidad...
Me dí a la tarea de caminar y admirar el paisaje, cuando la ví: ahí estaba "ella", parada a unos cuantos metros de mí, con un pantalón negro y una blusa blanca, sin mangas; su cabello negro, ondulado y largo hasta la mitad de la espalda y su piel ligeramente bronceada. Me alegró tanto el verla...
-¡Hey, tú, la del cabello negro!- ¡Pero qué tonto era! si era la única que se encontraba ahí a parte de mí... Seguramente quedé como un idiota...
Cristal:
En cuanto me llamó, se puso un tanto rojo: seguramente se acababa de dar cuenta que éramos los únicos que estábamos ahí.
Me acerqué con unos pocos de nervios y emoción. Ya nos habíamos encontrado otras veces, pero jamás habíamos hablado bien: sólo un "hola", un "¿Cómo estás? yo, bien." y un "adiós", tal vez esa vez podríamos conocernos mejor...
-Hola.- le dije en manera tímida.
-Hola.- y él respondió de la misma manera, llevándose la mano detrás de la cabeza.
-Ya nos habíamos visto antes y jamás hemos pasado de eso...- me atreví a dar un paso más. -... nunca hemos hablado de nosotros.
-¿Qué quieres saber?- preguntó en voz baja. Ambos nos estábamos poniendo sumamente nerviosos.
-Todo...- se me escapó decir y traté de corregirlo. -...Lo que me quieras decir. Tú también puedes preguntarme lo que sea.
-¿Quién empieza?- Era como un juego: preguntas y respuestas. Le cedí el comienzo.
-¿Eres real?
-Tantocomo tú. Existo más que en tus sueños...- me acerqué y posé mi mano en su rostro. Era nuestro primer contacto y era muy agradable. -...Yo estoy allá afuera, del otro lado de tu mundo.- él me acercó más a su cuerpo y pasó una de sus manos por mi cintura.
-Es... como si nos conociéramos de siempre... o eso siento.- Me deslicé de entre sus brazos. No era que estuviera incómoda, estaba nerviosa... y mucho.
-Bill...
-Sabes mi nombre, qué bien.
-¿Cómo no saber el nombre del chico que por su culpa siempre llego tarde al trabajo por que se mete en mis sueños?- le dije con una sonrrisilla; él también dibujó una muy dulce.
-Yo no sé tu nombre...
Bill:
Tenía que saber su nombre. No me bastaba saber el que existía si no sabía su nombre. Además tenía que saberlo para cuando nos encontrarámos frente a frente... no podía llamarla "Hey ,tú" en plena calle o frente a los demás...
-Bueno, me parece justo que lo sepas. Me llamo...- Pero antes de que pudiera decímerlo, su imágen se tornó borrosa.
Traté desesperadamente de tomarla entre mis brazos y que se quedara conmigo, pero fue inútil.
-¡Bill!- su voz iba cambiando... todo el paisaje iba desapareciendo poco a poco, hasta que me todo se volvió negro y pude abrir los ojos despacio.
-¡Bill! ¿Pero estás loco o qué te pasa? ¡Llevo mas de una hora tratando de despertarte!- Gustav estaba frente a mí, preocupado y tomándome de los hombros.
-Ya estoy despierto, Gus, ya.- Me puse de pie despacio y salí del cuartillo, acompañado de mi amigo.
Cristal:
-¡¡¡¡¡¡¡Criiiiiiiiiiiiiiiis!!!!!!!!- Cami me despertó con sus gritos... me parece que quería dejarme sorda. -¡Vamos, se nos está llendo lanoche!
-Ya te oí, pequeña lata.- En lugar de levantarme,me acomodémejor en la silla, esperando poder soñarlo de nuevo, pero ella se acercó y jaló de mi brazo.
-¡Vamos! Ya soñarás con él después.
-¿Quién dice que soñaba con él?
-Es evidente: lo dice tu cara.
-Está bien, está bien...- como no dejaría de molestar, me puse de pie, me eché la bolsa al hombro y salimos al paseo prometido.
viernes, 5 de noviembre de 2010
En cuenta Regresiva
Cristal:
La mañana pasó sin mucha novedad en la tienda: fuera de un niño traviezo que jugaba entre las antigüedades y rompió un jarrón del siglo XIX, todo estuvo tranquilo.
Antes de cerrar, Abii entró a la tienda, acompañada desu padre. -¡Hallo, Cristal!
-¡Hallo, pequeña! ¿Qué tal la escuela? Buenas tardes, señor.- A ambos le saludé con una sonrisa y un abrazo. era agradable el ambiente tan familiar que habíamos creado...
-Aburrida. Me caigo de sueño...- dijo aventando la mochila encima del aparador, mientras su padre observaba los artefactos y demás. -...¿Y ustedes?
-Estamos bien... un poco cansadas, pero bien.- Yos también los conocía. Nos tratábamos con tal familiaridad que nos conciderábamos como hermanas: Yos la mayor, yo la de en medio y Abii la menor... mi hermana, Camila también jugaba el rol de hermana, pero casi nunca estaba con nosotras porque la escuela lo impedía.
-¿Irán al concierto? Ya falta poco.
-¡Pero claro! No me lo perdería por nada del mundo.- Yos estaba tan emocionada... su sonrisa se le podía ver a kilómetros.
-No creo. -Les dije mientras recogía las últimas cosas del mostrador. -Le cedí mi boleto a Cami. Tuvo buenas notas en el colegio y merecía un premio.- Traté de sonar firme, pero el sólo recordar la promesa que le había hecho a mi hermana de darle algo realmente sorprendente hizo que me temblara la voz. -Además el trabajo será el mismo y necesitamos que alguien se quede...
-Pero habíamos acordado que iríamos las cuatro.- Yos se me acercó y me tomó de las manos. -¿No hay manera de que te hagas de otro boleto?
-No creo, tengo muchas cosas que pagar.- El padre de Abii volteaba de vez en cuando, poniendo atención a nuestra conversación; la pequeña no decía nada, era como si estuviesen tramando algo. -Tal vez tenga mejor suerte para la próxima vez que vengan.
-No tienes por qué quedarte en casa, Cristal.- el señor se nos acercó y colocó sus manos en mis hombros. -Abii me estuvo diciéndo que prometieron ir las cuatro y una promesano se puede romper, especialmente cuando se trata de una promesa entre amigas.- sacó de enrte su saco un sobre y me lo entregó. Le lancé una mirada de interrogación. -Ábrelo.- Abii sonreía dulcemente.
Rasgué el sobvre a toda prisa y casi brinqué de la emoción: ¡era un boleto para el concierto!
Me eché a los brazos del señor y luego al de los de las chicas con una enorme sonrisa. -¡Esperen a que Cami lo sepa!
Pasamos un rato más hablando de cosas varias, especialmente lo que haríamos una vez estando en el concierto.
-¡No me cansaré de gritarle a Bill que lo amo!- Especialmente Yos estaba aufórica.
-Y yo... ¡hay! no sé qué le voy a decir a Tom...- Abii estaba nerviosa... yo no decía nada. Mi mente estaba viajando hacia ningún lado. Sólo pensaba en él y en los sueños que me había robado; esperaba con toda el alma encontrarme con su mirada; verlo de lejos... porque era demasiado pedir el conocerlo en persona y pasar algunos minutos con él.
-¡Hey, Cristal! Si quieres pudes quedarte a cuidar la tienda, por mí no hay problema.- La voz de Yos me hizo reaccionar: Abii ya se había ido y ella estaba apunto de cerrar. Salí de ahí sin decir nada más que un "adiós" y un darle un beso en la mejilla y caminé en silencio a casa.
Mi padre no estaba... como siempre. Subí a mi recámara y encontré a Cami en mi balcón, mirando las estrellas. -¡Hallo, pequeña vampiro!- se había ganado el título porque le gustaba más salir de noche que de día y además, al igual que yo, tenía una facinación inmensa con los vampiros.Decían que eramos casi idénticas en los gustos y eso nos gustaba.
Cami se giró y estiró la mano con el boleto. -No es justo que no vayas a ir. Se supone que compraste el boleto para tí...
-Pero tú te lo ganaste.
-No lo quiero.
-Pues tendrás que quedártelo porque no te lo voy a aceptar...
-Pero...
-Porque yo ya tengo el mío.- le dije mostrándoselo. Ella dibujó una linda sonrisa y me abrazó.. -Ahora sí podremos ir las cuatro juntas.
-Y lo verás... y podrás conocerlo.
-Me conformo con verlo. No creo que quiera conocerme.
¿Quién sabe? Quizá él también sueñaconmigo...
La mañana pasó sin mucha novedad en la tienda: fuera de un niño traviezo que jugaba entre las antigüedades y rompió un jarrón del siglo XIX, todo estuvo tranquilo.
Antes de cerrar, Abii entró a la tienda, acompañada desu padre. -¡Hallo, Cristal!
-¡Hallo, pequeña! ¿Qué tal la escuela? Buenas tardes, señor.- A ambos le saludé con una sonrisa y un abrazo. era agradable el ambiente tan familiar que habíamos creado...
-Aburrida. Me caigo de sueño...- dijo aventando la mochila encima del aparador, mientras su padre observaba los artefactos y demás. -...¿Y ustedes?
-Estamos bien... un poco cansadas, pero bien.- Yos también los conocía. Nos tratábamos con tal familiaridad que nos conciderábamos como hermanas: Yos la mayor, yo la de en medio y Abii la menor... mi hermana, Camila también jugaba el rol de hermana, pero casi nunca estaba con nosotras porque la escuela lo impedía.
-¿Irán al concierto? Ya falta poco.
-¡Pero claro! No me lo perdería por nada del mundo.- Yos estaba tan emocionada... su sonrisa se le podía ver a kilómetros.
-No creo. -Les dije mientras recogía las últimas cosas del mostrador. -Le cedí mi boleto a Cami. Tuvo buenas notas en el colegio y merecía un premio.- Traté de sonar firme, pero el sólo recordar la promesa que le había hecho a mi hermana de darle algo realmente sorprendente hizo que me temblara la voz. -Además el trabajo será el mismo y necesitamos que alguien se quede...
-Pero habíamos acordado que iríamos las cuatro.- Yos se me acercó y me tomó de las manos. -¿No hay manera de que te hagas de otro boleto?
-No creo, tengo muchas cosas que pagar.- El padre de Abii volteaba de vez en cuando, poniendo atención a nuestra conversación; la pequeña no decía nada, era como si estuviesen tramando algo. -Tal vez tenga mejor suerte para la próxima vez que vengan.
-No tienes por qué quedarte en casa, Cristal.- el señor se nos acercó y colocó sus manos en mis hombros. -Abii me estuvo diciéndo que prometieron ir las cuatro y una promesano se puede romper, especialmente cuando se trata de una promesa entre amigas.- sacó de enrte su saco un sobre y me lo entregó. Le lancé una mirada de interrogación. -Ábrelo.- Abii sonreía dulcemente.
Rasgué el sobvre a toda prisa y casi brinqué de la emoción: ¡era un boleto para el concierto!
Me eché a los brazos del señor y luego al de los de las chicas con una enorme sonrisa. -¡Esperen a que Cami lo sepa!
Pasamos un rato más hablando de cosas varias, especialmente lo que haríamos una vez estando en el concierto.
-¡No me cansaré de gritarle a Bill que lo amo!- Especialmente Yos estaba aufórica.
-Y yo... ¡hay! no sé qué le voy a decir a Tom...- Abii estaba nerviosa... yo no decía nada. Mi mente estaba viajando hacia ningún lado. Sólo pensaba en él y en los sueños que me había robado; esperaba con toda el alma encontrarme con su mirada; verlo de lejos... porque era demasiado pedir el conocerlo en persona y pasar algunos minutos con él.
-¡Hey, Cristal! Si quieres pudes quedarte a cuidar la tienda, por mí no hay problema.- La voz de Yos me hizo reaccionar: Abii ya se había ido y ella estaba apunto de cerrar. Salí de ahí sin decir nada más que un "adiós" y un darle un beso en la mejilla y caminé en silencio a casa.
Mi padre no estaba... como siempre. Subí a mi recámara y encontré a Cami en mi balcón, mirando las estrellas. -¡Hallo, pequeña vampiro!- se había ganado el título porque le gustaba más salir de noche que de día y además, al igual que yo, tenía una facinación inmensa con los vampiros.Decían que eramos casi idénticas en los gustos y eso nos gustaba.
Cami se giró y estiró la mano con el boleto. -No es justo que no vayas a ir. Se supone que compraste el boleto para tí...
-Pero tú te lo ganaste.
-No lo quiero.
-Pues tendrás que quedártelo porque no te lo voy a aceptar...
-Pero...
-Porque yo ya tengo el mío.- le dije mostrándoselo. Ella dibujó una linda sonrisa y me abrazó.. -Ahora sí podremos ir las cuatro juntas.
-Y lo verás... y podrás conocerlo.
-Me conformo con verlo. No creo que quiera conocerme.
¿Quién sabe? Quizá él también sueñaconmigo...
jueves, 4 de noviembre de 2010
¡Dejen de Molestar!
Bill:
Los chicos pasaron a eso de las cinco por nosotros. Venían en la camioneta negra de siempre, con David al volante. -¡Chicos!- y, como si no los hubiesemos visto antes, nos gritaron al tiempo que abrian la puerta... como siempre.
-Ya los vimos, no hay por qué gritar, Georg.- Tomé mi bolso y subí con ellos, seguido de Tom.
-¿Qué hay de nuevo,Tom?- Gustav ni siquiera se giró para preguntar.
-Lo de siempre... hoy no tengo nada qué contar, mejor pregúntale a Bill.- me dijo señalándome. Yo los veía de reojo; tenía la mirada lanzada hacia afuera, aún imaginando su rostro através de mis lentes oscuros.
-¿Bill? ¡Hey, Bill!- Georg movió mi brazo de un lado a otro insistentemente hasta que me hartó la paciencia.
-¿Qué quieres?- volteé con cara de fastidio.
-Tom dice que tienes algo para contarnos...
-¡Anda, Bill, dínoslo!
-No lo presionen,chicos.- David escuchaba desde su lugar, sin despegar la vista del camino. -Llegamos.- Todos bajaron de la camioneta a prisa, como si les hiciera falta respirar libremente. Antes de entrar, David les detuvo un momento. -Estaremos aquí un buen rato, asi que...- yo caminé delante de ellos, alejándome poco a poco. -...traten de no molestarlo, ¿de acuerdo?- Creo que notó mi fastidio.
Ya adentro, dejé mi bolso y los lentes en una silla. Me paseé por todo el lugar, pasando mis dedos por los muebles, las ventanas, los instrumentos... por todo lo que me topaba; con la mirada melancólica... ¿por qué demonios no podía pensar en otra cosa que no fuera "ella"?
Tomé mi bolso de nuevo. Escuché que algo cayó al suelo, pero no me detuve a ver qué era. Caminé a la cabina de grabación, esperando poder despejarme...
No sé cuánto tiempo estuve ahí parado...
-Bill...- Georg entró y se quedó parado a mis espaldas. -...es ésto lo que te tiene así, ¿verdad?- Me giré y ví mi cuadernillo abierto entre sus manos. Moví la cabeza diciéndole que sí. -Parece que te tiene loco.
Gustavv entró y, al escucharlo, se colocó a un lado de él, observando los retratos. -¿Quién es ella?
-La "novia" de Bill.
-No sabía que ya habías encontrado a alguien. ¿Cómo se llama?
-No sé.- respondí de manera tímida. Además, ¿qué podía hacer? ¿Inventar un nombre?
-¿Cómo que no sabes?
-Ni siquiera la conoce.- Tom se unió a la conversacióncon un vaso de soda en la mano. -La sueña y luego la dibuja... es su "amor imposible"- se llevó la bebida a los labios; los chicos pasaban las hojas, admirando los dibujos. Yo clavé la mirada en el piso y apreté un poco los puños: Tom se estaba burlando de mí... fantástico.
-¿Por lo menos crees que exista?- preguntó Gustav en tono de inocencia.
-Ni siquiera está seguro de eso, Gus.- Tom seguía burlándose... odio que no sepa cuándo cerrar la boca. Georg no hablaba, sólo veía el cuadernillo. -Ya le he dicho que deje de pensar en ella porque tal vez nunca la llegue a enontrar de frente, pero no hace caso.
-¡¿Y qué te immporta si la sigo soñando o no?!- No pude evitar estallar. -¡Es mi problema si creo que existe o no! Mientras me sienta feliz soñándola, no me importa lo que pienses...
Salí de ahí, olvidándome del block y azotando la puerta. Sólo pude ver a Georg que me seguía con la mirada en silencio...
Los chicos pasaron a eso de las cinco por nosotros. Venían en la camioneta negra de siempre, con David al volante. -¡Chicos!- y, como si no los hubiesemos visto antes, nos gritaron al tiempo que abrian la puerta... como siempre.
-Ya los vimos, no hay por qué gritar, Georg.- Tomé mi bolso y subí con ellos, seguido de Tom.
-¿Qué hay de nuevo,Tom?- Gustav ni siquiera se giró para preguntar.
-Lo de siempre... hoy no tengo nada qué contar, mejor pregúntale a Bill.- me dijo señalándome. Yo los veía de reojo; tenía la mirada lanzada hacia afuera, aún imaginando su rostro através de mis lentes oscuros.
-¿Bill? ¡Hey, Bill!- Georg movió mi brazo de un lado a otro insistentemente hasta que me hartó la paciencia.
-¿Qué quieres?- volteé con cara de fastidio.
-Tom dice que tienes algo para contarnos...
-¡Anda, Bill, dínoslo!
-No lo presionen,chicos.- David escuchaba desde su lugar, sin despegar la vista del camino. -Llegamos.- Todos bajaron de la camioneta a prisa, como si les hiciera falta respirar libremente. Antes de entrar, David les detuvo un momento. -Estaremos aquí un buen rato, asi que...- yo caminé delante de ellos, alejándome poco a poco. -...traten de no molestarlo, ¿de acuerdo?- Creo que notó mi fastidio.
Ya adentro, dejé mi bolso y los lentes en una silla. Me paseé por todo el lugar, pasando mis dedos por los muebles, las ventanas, los instrumentos... por todo lo que me topaba; con la mirada melancólica... ¿por qué demonios no podía pensar en otra cosa que no fuera "ella"?
Tomé mi bolso de nuevo. Escuché que algo cayó al suelo, pero no me detuve a ver qué era. Caminé a la cabina de grabación, esperando poder despejarme...
No sé cuánto tiempo estuve ahí parado...
-Bill...- Georg entró y se quedó parado a mis espaldas. -...es ésto lo que te tiene así, ¿verdad?- Me giré y ví mi cuadernillo abierto entre sus manos. Moví la cabeza diciéndole que sí. -Parece que te tiene loco.
Gustavv entró y, al escucharlo, se colocó a un lado de él, observando los retratos. -¿Quién es ella?
-La "novia" de Bill.
-No sabía que ya habías encontrado a alguien. ¿Cómo se llama?
-No sé.- respondí de manera tímida. Además, ¿qué podía hacer? ¿Inventar un nombre?
-¿Cómo que no sabes?
-Ni siquiera la conoce.- Tom se unió a la conversacióncon un vaso de soda en la mano. -La sueña y luego la dibuja... es su "amor imposible"- se llevó la bebida a los labios; los chicos pasaban las hojas, admirando los dibujos. Yo clavé la mirada en el piso y apreté un poco los puños: Tom se estaba burlando de mí... fantástico.
-¿Por lo menos crees que exista?- preguntó Gustav en tono de inocencia.
-Ni siquiera está seguro de eso, Gus.- Tom seguía burlándose... odio que no sepa cuándo cerrar la boca. Georg no hablaba, sólo veía el cuadernillo. -Ya le he dicho que deje de pensar en ella porque tal vez nunca la llegue a enontrar de frente, pero no hace caso.
-¡¿Y qué te immporta si la sigo soñando o no?!- No pude evitar estallar. -¡Es mi problema si creo que existe o no! Mientras me sienta feliz soñándola, no me importa lo que pienses...
Salí de ahí, olvidándome del block y azotando la puerta. Sólo pude ver a Georg que me seguía con la mirada en silencio...
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Cristal
Anoche volví a soñar con él: el mismo rostro y las mismas palabras...
Me parece que ya enloquecí, como dice mi padre: "ya empiezo con la obsesión..." Claro que laskosas estarían de su lado si tuviera laropa, los accesorios, los pósters y las fotos del grupo a la vista y no guardados bajo llave en mi clóset...
Me visto a prisa y bajo las escaleras, cogiendo una de mis chamarras del perchero.
-¿No piensas desayunar?- a esta hora normalmente mi padre está frente al televisor, con el periódico abierto y el canal de las noticias... nunca las ve, sólo le gusta escucharlas... ya le he dicho miles de veces que existe algo llamado "radio" si no le gusta ver las imágenes, pero no me hace caso.
-¡Voy trde, comeré algo en el camino!- sin esperar respuesta, salgo a toda prisa directo a la tienda. Odio llegar tarde al trabajo, pero no es mi culpa: es la de ese chico... ¿por qué demonios tuve que volver a soñar con él?
-¡Hey, Cristal!- una vocecilla me hizo voltear.
-¡Abii, hola!- conocí a la pequeña Abii un día trabajando en la tienda: llegó a comprar algopara su padre y terminamos hablando de música. Es agradable conocer a personas con quien puedes hablar de tus gustos...
-¿Vas a la tienda?
-Sí... se me ha hecho tarde.
-Sube, anda.- ya conocía incluso a sus padres y creo que les caía bien, porque jamás me hicieron caras y siempre me invitaban a cenar. Eran muy simpáticos.
-¿Y todavía sueñas con...?- señaló una foto de Bill en su carpeta.
-Sí... ah...- siempre que hablaba de él se me escapaban pequeños suspiros... y odiaba suspirar. -... tal vez mi padre tenga razón y ya enloquecí.
-No estás loca... nada más estas enamorada...
-Bueno, si tú lo dices...
-¡Llegamos!
Gracias a Dios Yos Mary aún no habpia llegado. Ella era la encargada de la tienda y también compartíamos gustos, así que el trabajo no era pesado. De hecho, lo disfrutaba.
-Nos vemos,pequeña. ¡Gracias por traerme!- se despidieron agitando la mano y desaparecieron en la esquina.
Pasaron un par de minutos antes de que la encargada abriera. -Yos, ¿no pudiste tardar un poco más?
-Ya no me regañes. Vamos, entra.- Era alegre... y también le gustaba la música de los Tokio... y su favorito era, al igual que el mío, Bill.
-Tienes una ojeras...
-No pude dormir.
-Eso es obvio. ¿Volviste asoñar con...?
-Creo que...- traté de esconderme detrás del aparador,simulando buscar algo, pero no me valió.
Escuché que revolvía mi mochila.-¡Anda, cuéntame!- sacó una libretilla y encontró mi diario. Traté de salir debajo del escaparate,pero en lugar de eso, me golpeé la cabeza. -"Soñé con él: la misma voz...la misma sonrisa... el mismo Bill..." ¡Hey! éste es nuevo... ¿lo hiciste en la mañana?
-De hecho lo hice ayer en la noche.- Me puse de pie despacio, acariciendo mi cabeza. -No podía dormir pensando en él...
-¿Y tratas de olvidarlo dibujándolo?
-No quiero olvidarlo, sólo quiero dejar de soñarlo. ¿Qué tal si me iluciono? No quiero eso.- le quité la libreta y la volví a guardar en su lugar.
¿Existirán las personas capaces de enamorarte sin siquiera conocerlos en persona?
Me parece que ya enloquecí, como dice mi padre: "ya empiezo con la obsesión..." Claro que laskosas estarían de su lado si tuviera laropa, los accesorios, los pósters y las fotos del grupo a la vista y no guardados bajo llave en mi clóset...
Me visto a prisa y bajo las escaleras, cogiendo una de mis chamarras del perchero.
-¿No piensas desayunar?- a esta hora normalmente mi padre está frente al televisor, con el periódico abierto y el canal de las noticias... nunca las ve, sólo le gusta escucharlas... ya le he dicho miles de veces que existe algo llamado "radio" si no le gusta ver las imágenes, pero no me hace caso.
-¡Voy trde, comeré algo en el camino!- sin esperar respuesta, salgo a toda prisa directo a la tienda. Odio llegar tarde al trabajo, pero no es mi culpa: es la de ese chico... ¿por qué demonios tuve que volver a soñar con él?
-¡Hey, Cristal!- una vocecilla me hizo voltear.
-¡Abii, hola!- conocí a la pequeña Abii un día trabajando en la tienda: llegó a comprar algopara su padre y terminamos hablando de música. Es agradable conocer a personas con quien puedes hablar de tus gustos...
-¿Vas a la tienda?
-Sí... se me ha hecho tarde.
-Sube, anda.- ya conocía incluso a sus padres y creo que les caía bien, porque jamás me hicieron caras y siempre me invitaban a cenar. Eran muy simpáticos.
-¿Y todavía sueñas con...?- señaló una foto de Bill en su carpeta.
-Sí... ah...- siempre que hablaba de él se me escapaban pequeños suspiros... y odiaba suspirar. -... tal vez mi padre tenga razón y ya enloquecí.
-No estás loca... nada más estas enamorada...
-Bueno, si tú lo dices...
-¡Llegamos!
Gracias a Dios Yos Mary aún no habpia llegado. Ella era la encargada de la tienda y también compartíamos gustos, así que el trabajo no era pesado. De hecho, lo disfrutaba.
-Nos vemos,pequeña. ¡Gracias por traerme!- se despidieron agitando la mano y desaparecieron en la esquina.
Pasaron un par de minutos antes de que la encargada abriera. -Yos, ¿no pudiste tardar un poco más?
-Ya no me regañes. Vamos, entra.- Era alegre... y también le gustaba la música de los Tokio... y su favorito era, al igual que el mío, Bill.
-Tienes una ojeras...
-No pude dormir.
-Eso es obvio. ¿Volviste asoñar con...?
-Creo que...- traté de esconderme detrás del aparador,simulando buscar algo, pero no me valió.
Escuché que revolvía mi mochila.-¡Anda, cuéntame!- sacó una libretilla y encontró mi diario. Traté de salir debajo del escaparate,pero en lugar de eso, me golpeé la cabeza. -"Soñé con él: la misma voz...la misma sonrisa... el mismo Bill..." ¡Hey! éste es nuevo... ¿lo hiciste en la mañana?
-De hecho lo hice ayer en la noche.- Me puse de pie despacio, acariciendo mi cabeza. -No podía dormir pensando en él...
-¿Y tratas de olvidarlo dibujándolo?
-No quiero olvidarlo, sólo quiero dejar de soñarlo. ¿Qué tal si me iluciono? No quiero eso.- le quité la libreta y la volví a guardar en su lugar.
¿Existirán las personas capaces de enamorarte sin siquiera conocerlos en persona?
lunes, 1 de noviembre de 2010
"Despierta..."
Bill:
"Despierta."
Abrí los ojos lentamente, obedeciendo el murmullo. Era la tercera vez que soñaba con la misma chica y despertaba de la misma forma... Era extraño.
Me levanté y fui directamente. Abrí la regadera, colocándome bajo el chorro del agua... pero ni lo frío de la corriente logró despejar mi mente. Empecé a enjabonar mi cuerpo mientras reproducía la voz de esa extraña visitante nocturna. Todavía me quedé un rato más ahí parado, dejando que el corriera por mi cuerpo libremente, hasta que un golpe proveniente de la sala me regresó a la realidad.
Enrrolé una toalla a mi cintura; abrí el clóset y me puse lo primero que encontré: unos jeans entuvados negros y una camisa blanca. Bajé las escaleras para buscar elorigen del maldito ruido que me sacó de mis pensamientos, hasta que me topé vcon mi hermano en el suelo, profundamente dormido.
Anoche salimos con los chicos y a él se le pasaron las copas: en el camino de regreso no paraba de reirse y de decir estupideces. Al llegar a casa no pudo más y se quedó dormir en el sillón.
-Tom...- se giró un poco. -Tom...- frunció el ceño y emitió un pequeño gruñido. lomoví despacio y volví a llamarlo. -Tom... hey, tom...
-Mmm... ¿qué quieres?- medio cubrió su rostr con uno de sus brazos.
-Arriba, anda. Te caíste del sillón y ni siquiera te diste cuenta.
-No molestes, Bill.- Se giró de nuevo y volvió a dormirce.
-Como quieras.- le dí la espalda y me dirigí a la cocina. Preparé un poco de café y subí de nuevo ami habitación.
Dejé la taza sobre el escritorio mientras buscaba mi block de dibujo y un lápiz. Desde que empecé a soñar con "ella" no puedo dejar de dibujar más que su rostro...
-Creo que debo comprar uno nuevo, éste ya casi se acaba...- dije para mí mismo. Absolutamente todo estaba cubierto con "ella"... icluyendo la cubierta.
Creo que me está obsesionando y lo peor es que ni siquiera tengo la seguridad de que exista...
En cuanto tomé el lápiz entre mis dedos, comencé a trazar su mirada... esa mirada que me tiene embrujado...
Antes de darme cuenta del tiempo transcurrido, ya llevaba unos tres retratos, cuando Tom apareció en la entrada, tallándoce los ojos y algunos cabellos salidos de sus trenzas.
-¿Qué...- su frase fue interrumpida por sus bostesos. -... haces?
-Dibujo.
Sin decir nada se me acercó y me arrebató el block. -¡Hey! ¡Dámelo!
-Otra vez dibujándola... ya has llenado tres o cuatro de éstos con su cara...
-Sólo llevo dos.- le dije arrebatándole la libretilla.
-¿Por lo menos crees que exista?
-No lo sé.- Suspiré y volví a guardarlo en su lugar. -Pero me gusta imaginarme que sí. ¿Qué hora es?
-Las 4.
-¡Las 4!- Tom se tapó los oídos y dió un paso atrás.
-¡Maldita sea, Bill! ¿Quieres dejarme sordo o qué? ¿Por qué gritas así?
-Nada, nada. ¿Irás con nostros?- comencé a revolver la ropa en busca de algo más "presentable".
-¿A dónde y con quiénes?
-Los chicos quedaron de pasar por nosotros para ir al estudio.
-¡Claro que iré!
Me volví a él y lo examiné de arriba abajo. -No te irás así, ¿verdad?
-Puede ser que si... puede que no...- le lancé una mirada de desaprobación y volví a lo mío. Él se reía burlonamente. -Ok. Me daré una ducha rápida y estaré listo.
Salió del cuarto, dejándome vestir tranquilamente. Al cabo de unos minutos, no me resistí y saqué de nuevo el cuadernillo, admirando una vez más su sonrisa y su mirada.
Me pregunto si alguien quien no conoces puede enamorarte de esta manera...
"Despierta."
Abrí los ojos lentamente, obedeciendo el murmullo. Era la tercera vez que soñaba con la misma chica y despertaba de la misma forma... Era extraño.
Me levanté y fui directamente. Abrí la regadera, colocándome bajo el chorro del agua... pero ni lo frío de la corriente logró despejar mi mente. Empecé a enjabonar mi cuerpo mientras reproducía la voz de esa extraña visitante nocturna. Todavía me quedé un rato más ahí parado, dejando que el corriera por mi cuerpo libremente, hasta que un golpe proveniente de la sala me regresó a la realidad.
Enrrolé una toalla a mi cintura; abrí el clóset y me puse lo primero que encontré: unos jeans entuvados negros y una camisa blanca. Bajé las escaleras para buscar elorigen del maldito ruido que me sacó de mis pensamientos, hasta que me topé vcon mi hermano en el suelo, profundamente dormido.
Anoche salimos con los chicos y a él se le pasaron las copas: en el camino de regreso no paraba de reirse y de decir estupideces. Al llegar a casa no pudo más y se quedó dormir en el sillón.
-Tom...- se giró un poco. -Tom...- frunció el ceño y emitió un pequeño gruñido. lomoví despacio y volví a llamarlo. -Tom... hey, tom...
-Mmm... ¿qué quieres?- medio cubrió su rostr con uno de sus brazos.
-Arriba, anda. Te caíste del sillón y ni siquiera te diste cuenta.
-No molestes, Bill.- Se giró de nuevo y volvió a dormirce.
-Como quieras.- le dí la espalda y me dirigí a la cocina. Preparé un poco de café y subí de nuevo ami habitación.
Dejé la taza sobre el escritorio mientras buscaba mi block de dibujo y un lápiz. Desde que empecé a soñar con "ella" no puedo dejar de dibujar más que su rostro...
-Creo que debo comprar uno nuevo, éste ya casi se acaba...- dije para mí mismo. Absolutamente todo estaba cubierto con "ella"... icluyendo la cubierta.
Creo que me está obsesionando y lo peor es que ni siquiera tengo la seguridad de que exista...
En cuanto tomé el lápiz entre mis dedos, comencé a trazar su mirada... esa mirada que me tiene embrujado...
Antes de darme cuenta del tiempo transcurrido, ya llevaba unos tres retratos, cuando Tom apareció en la entrada, tallándoce los ojos y algunos cabellos salidos de sus trenzas.
-¿Qué...- su frase fue interrumpida por sus bostesos. -... haces?
-Dibujo.
Sin decir nada se me acercó y me arrebató el block. -¡Hey! ¡Dámelo!
-Otra vez dibujándola... ya has llenado tres o cuatro de éstos con su cara...
-Sólo llevo dos.- le dije arrebatándole la libretilla.
-¿Por lo menos crees que exista?
-No lo sé.- Suspiré y volví a guardarlo en su lugar. -Pero me gusta imaginarme que sí. ¿Qué hora es?
-Las 4.
-¡Las 4!- Tom se tapó los oídos y dió un paso atrás.
-¡Maldita sea, Bill! ¿Quieres dejarme sordo o qué? ¿Por qué gritas así?
-Nada, nada. ¿Irás con nostros?- comencé a revolver la ropa en busca de algo más "presentable".
-¿A dónde y con quiénes?
-Los chicos quedaron de pasar por nosotros para ir al estudio.
-¡Claro que iré!
Me volví a él y lo examiné de arriba abajo. -No te irás así, ¿verdad?
-Puede ser que si... puede que no...- le lancé una mirada de desaprobación y volví a lo mío. Él se reía burlonamente. -Ok. Me daré una ducha rápida y estaré listo.
Salió del cuarto, dejándome vestir tranquilamente. Al cabo de unos minutos, no me resistí y saqué de nuevo el cuadernillo, admirando una vez más su sonrisa y su mirada.
Me pregunto si alguien quien no conoces puede enamorarte de esta manera...
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