lunes, 29 de noviembre de 2010

Quédate Conmigo... Por Siempre...

Bill:
No podía creer que ésto fuera real: siempre soñé con éste momento; con ella, y ahora... -Me encanta la lluvia.- estaba aquí, con ella.
-¿En serio?- Gustav estaba parado en la entrada de  la cabañuela, con Yos a un lado.
-Si. Me recuerda cuando era niña y salía a jugar...
-Y saltabas en los charcos...- siguió Yos.
-Y tomabas mi mano y jugábamos en el patio...- Cami se había recargado en el hombro de Geo, que estaba sentado en los escalones.
-Eso lo sigues haciendo y ya no eres una niña que digamos.- remató Abii, haciéndo reir un poco a Cristal.
-Si... es que se siente tan bien... a veces me imagino que la lluvia se lleva mis problemas y peocupaciones y puedo ser libre...- sus ojos brillaron como no había visto en nadie jamás.
-A mi hermana y a mi no nos gusta estar encerradas: preferímos salir a pasear y sentir que no existen las preocupaciones.- las entendía a la perfección: a mí tampoco me gusta sentirme encerrado. Me oregunto si su método funcionará conmigo...
La toméde  la mano y la jalé hacia afuera. -¿Qué haces?
-Quiero ver qué se siente volver a ser niño.- le dije en una sonrisa.

Cristal:
Se veía tan tierno cuando sonreía de esa manera... Me ausenté de todo en ese momento: ya no me importaba el que se cayera el cielo encima de nosotros o que las chicas me llamaran a gritos... sólo importaba el verlo así: felíz y despreocupado.
Alcé la cara al cielo; él me imitó. Cerramos los ojos y dejámos que las pequeñas gotas cayeran por nuestros rostros y recorrieran nuestros cuerpos... Se sentía tan bien...
-Ya había olvidado ésto.- dijo bajo. Pasé una mano por su rostro, dibujando el contorno de sus labios.
-Bill...
-Dime.
-¿En serio me quieres?
-¿Qué?- bajó la mirada. Le repetí la pregunta. -No te quiero: te amo.- Me abrazó y acarició mi cabeza con delicadeza. -Te amo. Te amo y quiero que sepas algo: jamás te dejaré. en serio.
-¿Te quedarás conmigo?
-Depende.
-¿De qué?
-¿Quieres que me quede? ¿Por cuánto?
-Quiero que te quedes conmigo... para siempre.
-Para siempre es mucho tiempo.
-Lo sé.- sonreí. -Pero es lo que quiero.
-Entonces lo haré.
-¿Qué?
-Me quedaré contigo para siempre.- Y cerrando su promesa, me besó. El beso más mágico que pudiera haber imaginado...

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