Bill:
Al cabo de poco más de una semana, el doctor dió por hecho de que Cristal estaba recuperándoce de manera extraordinaria y ya pronto podríamos llevarla a casa.
-Y podremos cocinar lo que tanto te gusta y salir de paseo y...
-Y al rato querrás que regrese a los Ángeles con ustedes y nos olvide, ¿verdad, pequeña?- Tom estaba a un lado de Abii, quien se emocionaba en sobre manera al saber que Cristal ya estaría en casa con nosotros en unas horas.
-El doctor le prohibió muchas cosas, Abii.- Yos se entretenía en atender a mi chica con la mirada de Gustav encima de ella.
Sí, los chicos habían estado visitándola desde hace algunos días... e incluso Geo había llevado a su novia para que la conocieran.
-¿Alguien sabe dónde está Cami?- preguntó de pronto Cris.
Geo se había ofrecido a llevar a Cami al aropuerto y ella no sabía. -Está con un amigo.- respondió Abii.
-Ajá. ¿Y puedo saber si ese "amigo" es alguien aparte de Georg?
-Am... si, es aparte de él.
-Oh, entonces espeero que no tarden. No quiero que a entrtetengan en el camino y me deje sola en casa.
-¡Hey! ¿y nosotros qué?- Se encaró mi hermano con ella de imediato. -¿Nosotros somos "nadie"?
-No lo tomes tan apecho, Tom.- Yos rió al ver la reacción de mi gemelo, igual que yo.
-Yo soy más que "nadie".- dijo un poco molesto por lo bajo.
No podía culparlo: últimamente todo mudo lo hacía a un lado por estar al pendiente de Cris... pero tampoco era para que se pusiera así.
-Tommi...- mi chica extendió su mano hacia él, mi hermano la tomó de manera dudosa y se acercó a ella. -...perdón por quitarte la atención. Prometo que ya no pasará.
-Eso no importa.- respondió entre dientes.
-Es por eso que estabas así... se te nota.- Cris sonrió, haciéndolo que él la imitara. -Sé que estás acostumbrado a ser el centro de atención y eso... y últimamente no te hemos puesto la atención necesaria... sólo Abii que no se separa de tí.
-Tú sabes por qué.- se apresuró a decir la pequeña, ante lo que todos reímos, poniéndola roja.
-No hay problema, en serio.
-¿Sabes algo?- Tom la vió curiosa. -Tú eres mucho para mí.- él se puso rojo y yo... yo... de acuerdo, sonará tonto... pero me hubiera gustado que eso me lo hubiese dicho mejor a mí. -Eres una gran persona... y como el hermano mayor que jamás llegué a tener. Gracias por todo.- le jaló un poco, hasta tenerlo a la altura de su rostro y le besó la mejilla.
Tom se coloreó un poco, sonriendo nerviosamente. -Bueno, bueno.. ya.- Me metí entre ambos, abrazándola, sin atreverme a separar sus manos. Si lo hacía, mis celos serían más notorios... y no estaba de humor para aguantar las burlas de mi hermano.
-Vamos, Bill... no es para que te pongas así... es la manera en que ella agradece las cosas que u hermano ha hecho por nosotras.
-¿Celoso yo de él? ¡ja!- mi risita irónica y molesta me delató a un más: las chicas rieron un tanto fuerte, haciéndo que om volviera en sí.
-No te molestes, hermanito: siempre he sido más carismático; más guapo; más... más... todo.- el infelíz se reía burlonamente.
-Amor...- Cris tomó fuertemente mi mano, dejando libre la de Tom. -...sabes que no hay nadie más para mí que no seas tú.- mi vista seguía fija en mi gemelo. -Vamos, voltea.- con su otra mano tomó delicadamente mi rostro y me obligó a verla. -Sólo tú eres mi mundo; sólo tú mi feliciadad... sólo tú mi vida. ¿No te basta con eso?- sonrió.
Mis ánimos se iban calmando de poco a poco al verla así: sonriente y tranquila, ya sin el velo de tristeza que había tenido. -Creo que no.- sonreí.
-Entonces tendré que darte más.- me besó. -¿Te basta mi alma para convencerte?
-Me basta.- le devolví el beso. -Tu vida y tu alma ya son mías.
-Incluso cuando llegue el momento de separarnos, seguiré siendo tuya.
-¡Qué románticos!- volteamos a ver a Yos: los ojitos le brillaban de manera especial. -A mí me gustaría que me dijeran cosas así.
-¡Buen día!- en el momento indicado, Gustav entró en la habitación, con una pequeña flor roja en la mano. Saludó a cada uno de nosotros y, por último, a Yos.
-Yo... eh...- sin decir más, le dió la flor. El brillo en los ojos de Yos acrecentó en sobre manera. Nosotros sólo observábamos en silencio.
-Creo que... am... ¿te gustaría salir un momento?- ella asintió en silencio.
Una vez solos, empeamos a hablar de ésto y lo otro, hasta que ellos volvieron a entrar. -¡Chicos!
-¿Por qué tan felíz, Yosy?- preguntó la pequeña.
-¿Adivina?
-¿Qué?
-Gus y yo... am..él y yo...
-Somos novios.- respondió nuestro amigo un poco tímido.
-¡Lo sabía! Ya decía yo que ustedes dos se traían algo en tre manos.- Abii corrió a abrazarlos; Cris y yo sonreíamos ulcemente, feliz por ellos y Tom... él...
-¿Qué te pasa, Tommi?
-Es que... todos están enamorados... menos yo.- respondió un poco triste.
-Verás que ya lo estarás.
-Me gustaría ssaber qué se siente estarlo...
-No es nada especial.- repondí en broma. Cris apretó de más mi mano, de manera más travieza que a manera de regaño.
-El tiempo y el amor jamás se equivocan, Tom. Ellos sabrán cuádo será momento de que encunetres a esa persona especial para tí.
Las palabras de Cris sirvieron: mi gemelo recuperó la sonrisa, respondiendo en un "tienes razón."
jueves, 28 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
Despertando
Bill:
Pasaron un par de días... y ella aunque había salido bien de la operación, estaba inconciente, y yo echo un mar de nervios.
Sabía que estaría bien... pero aún así estaba nervioso.
Cami había estado muy solicitada últimamente: cada cinco minutos sonaba su celular... y nunca nos decía quién era. Una vez Abii estuvo a punto de saberlo, pero mi querido hermano llegó y arruinó todo. Fantástico favor que nos hizo.
-Ya pueden pasar.- una enfermera había sido la que se ecnontraba a su lado. Nosotros no podíamos estar tanto tiempo como nos hubiese gustado estar.
-¿Está despierta?- pregunté antes de entrar.
-Así es. Pregunta mucho por su hermana.- respondió la enfermera en una sonrisa y nos dejó.
-¡Cristal!- Abii casi se le tiraba encima... de no haber sido por que Tom la detuvo. -Se me olvidaba, lo siento.
Cris estiró la mano, tomando la suya. -Me alegra verlos de nuevo.- sonrió.
-Y nosotros estamos contentos de que todo haya salido bien.- Yos, como toda hermana mayor, se acercó y besó su frente.
-¿Cuándo podemos llevarte a casa?- preguntó Cami ansiosa. -Ya quiero que regreses con nosotros.
-Pronto, pequeña vampiro... pronto.
-Para tí siempre es pronto.- ambas sonrieron.
-Amor...- estiró su otra mano en mi dirección. La tomé nervioso... y al mismo tiempo emocionado de escuchar su voz de nuevo. -Me da tanto gusto verte de enuvo, Billi.
-Y a mí de escucharte, preciosa.
-¿Por qué esa carita, Cami?- se volvió a ella al notar lo nerviosa y ansiosa que estaba. -Pronto regresaremos a casa, v¿verdad chicos?
-Eso salo por hecho, nena.- Tom le sonrió dulcemente.
-Es que... es que...
-¿Qué pasa?- reguntó Yos.
-...llamó Louis.
-¿Louis?- preguntó Tom curioso... como siempre.
-Un... amigo de mi pequeña hermana.- Cris alzó una ceja. Volteé a ver a Cami: estaba un poco roja. -Creí que estaba en España.
-Estaba... pero llegó hace unos días para estar con sus abuelos y... pues... de algún modo se enteró de tu operción y me llamó.
-¿Y?
-¿Y... qué?
-Tú sabes bien qué.- El ánimo que le llegaba a mi chica al estar con nosotros era notorio. Eso me ponía mejor.
-Quiere verme... vernos.- se apresuró a corregir.
-Sus abuelos viven un poco lejos, ¿no?- asintió en silencio, volteando a verme.
-Chicos...- Tom se acercó a mi lado. -¿Tienen habitaciones disponibles?
Pasaron un par de días... y ella aunque había salido bien de la operación, estaba inconciente, y yo echo un mar de nervios.
Sabía que estaría bien... pero aún así estaba nervioso.
Cami había estado muy solicitada últimamente: cada cinco minutos sonaba su celular... y nunca nos decía quién era. Una vez Abii estuvo a punto de saberlo, pero mi querido hermano llegó y arruinó todo. Fantástico favor que nos hizo.
-Ya pueden pasar.- una enfermera había sido la que se ecnontraba a su lado. Nosotros no podíamos estar tanto tiempo como nos hubiese gustado estar.
-¿Está despierta?- pregunté antes de entrar.
-Así es. Pregunta mucho por su hermana.- respondió la enfermera en una sonrisa y nos dejó.
-¡Cristal!- Abii casi se le tiraba encima... de no haber sido por que Tom la detuvo. -Se me olvidaba, lo siento.
Cris estiró la mano, tomando la suya. -Me alegra verlos de nuevo.- sonrió.
-Y nosotros estamos contentos de que todo haya salido bien.- Yos, como toda hermana mayor, se acercó y besó su frente.
-¿Cuándo podemos llevarte a casa?- preguntó Cami ansiosa. -Ya quiero que regreses con nosotros.
-Pronto, pequeña vampiro... pronto.
-Para tí siempre es pronto.- ambas sonrieron.
-Amor...- estiró su otra mano en mi dirección. La tomé nervioso... y al mismo tiempo emocionado de escuchar su voz de nuevo. -Me da tanto gusto verte de enuvo, Billi.
-Y a mí de escucharte, preciosa.
-¿Por qué esa carita, Cami?- se volvió a ella al notar lo nerviosa y ansiosa que estaba. -Pronto regresaremos a casa, v¿verdad chicos?
-Eso salo por hecho, nena.- Tom le sonrió dulcemente.
-Es que... es que...
-¿Qué pasa?- reguntó Yos.
-...llamó Louis.
-¿Louis?- preguntó Tom curioso... como siempre.
-Un... amigo de mi pequeña hermana.- Cris alzó una ceja. Volteé a ver a Cami: estaba un poco roja. -Creí que estaba en España.
-Estaba... pero llegó hace unos días para estar con sus abuelos y... pues... de algún modo se enteró de tu operción y me llamó.
-¿Y?
-¿Y... qué?
-Tú sabes bien qué.- El ánimo que le llegaba a mi chica al estar con nosotros era notorio. Eso me ponía mejor.
-Quiere verme... vernos.- se apresuró a corregir.
-Sus abuelos viven un poco lejos, ¿no?- asintió en silencio, volteando a verme.
-Chicos...- Tom se acercó a mi lado. -¿Tienen habitaciones disponibles?
lunes, 11 de abril de 2011
Resultados
Bill:
Me parecía escuchar la voz de Cristal entre sueños, diciéndome que todo estaría bien... que todo podría ser como en nuestros sueños: tranquilo y feliz.
Me parecía sentir sus brazos a mi alrededor; su calor envolviendo mi cuepo, alejando las pesadillas de mi... cuando de pronto giré y un golpe seco me despertó.
-¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! ¡¡¡Mierda!!!
-Por fin despiertas.- Tom estaba de pie en la entrada de mi habitación, recargado en el marco de la puerta, bebiendo un poco de jugo. -Intenté despertarte por las buenas, pero lo único que logró despertarte fue el caerte de la cama.- Me llevé la mano a mi espalda baja... el golpe me había dolido... ¿por qué demonios me había caído? -Eres tan estúpido como cuando niño, Billi.- se rió.
Volteé a todos lados, buscando a Cristal. -No está.- dijo mi hermano llevándose el vaso a los labios de nuevo.
-¿Cómo sabes?
-Las chicas me llamaron hace unos minutos. Se fueron al hospital como... am... creo que a las 4.
-¡A las 4!- Me puse de pie rápidamente y entré en la ducha, dejándo abierta la puerta. -¿Se puede saber por qué demonios no me despertaste?
-¡Ya te lo dije! ¡No pude despertarte con nada!
-¿Intentaste echarme agua?
-¿Y que después me persiguieras por toda la casa para tratar de ahorcarme o sumergir mi cabeza en la bañera? No gracias.
-¡Eso sólo lo hice una vez y fue hace años!
-¡Pues con esa vez tuve suficiente, créeme!- escuché cómo se acercaba a la entrada. -Vamos, Bill: tómate tu tiempo para arreglarte, estoy seguro que Cris entenderá si llegamos tarde.
-No creo: tuve que irme con ella.
-La operación saldrá bien, ¿de acuerdo? No pasará nada grave.
Si supiera la gravedad de las cosas: hubiese intenyado despertarme de la manera que fuera; no estaría haciendo ese tipo de comentarios... en lugar de eso, me estaría apurando.
Suspiré. -Tom...
-¿Qué?
-¿Puedo decirte algo?
-Lo que sea, ya sabes.
-Pero tienes que prometerme que no lo dirás a nadie.
-Lo juro.
-Es acerca de Cristal.
-No me digas que ya no la quieres... eso sería lo más idiota que...- como siempre, sacaba conclusiones antes de escucharme.
-¿Quieres callarte y no sacar conclusiones?- no hubo respuesta . -Es algo serio, Tom.- bajé la cabeza, dejando que el agua corriera libremente por mi cuerpo. -Es algo que... quiero... que necesito que mantengas en silencio y no hables de ello, ¿puedo contar contigo?
-Ehm... sí, claro.- lo dijo dudoso.
-La operación es... se supone que es de alto riesgo.- hice una pausa, cerrando los ojos. -Se supone que es... es la única manera en que... en que...- ni siquiera podía completar la frase.
-En que pueda salir de ésto, ¿cierto?
Abrí lentamente los ojos. -Cierto.- respondiendo bajo.
-Eso ya lo sabía.
-¿En serio?
-Bueno... digamos que sí. Cristal ha estado extraña últimamente y... me supuse que algo grave le pasaba.
-Pero jamás te dijimos lo que...
-No, pero tú también estabas raro y sentía que algo realmente malo pasaba. Ya sabes: la bendita carga de ser gemelos; no me puedes ocultar nada, hermanito.- sonreí.
Era agradable tener ésta conexión tan especial con él: de una u otra manera siempre terminaba dándoce cuenta de las cosas. Me ahorraba explicaciones y el tener que romper promesas como la que le había hecho a mi chica.
-No les digas nada a las chicas, por favor.
-No lo haré mientras no sea necesario.
Cerré lentamente la llave. Pasé la toalla por mi cuerpo y me vestí... exceptuando el torso.
-Gracias.- en cuanto salí, Tom se me quedó viendo fijamente.
-No agradezcas, chico tonto.- sonreímos. Pasó su mano por mi nuca y en seguida salió de mi habitación.
Había veces que en verdad precía como todo hermano mayor: sobreprotector, comprensible y hasta cariñoso. Era extrao luego de un tiempo que lo veías sólo molestando y actuando como niño peuqeño...
Me coloqué la camisa y fuimos al hospital en su auto. Al llegar, encontramos a las chicas aún en el pasillo.
-Hallo, chicos.- la primera en saludarnos fue Yos. Abii se había quedado dormirda a su lado y Cami venía con un par de vasos en las manos.
-Hallo. ¿Aún no hay noticias?
-No.- Le entregó uno de ellos a Yos, el otro nos lo ofreció. -¿Café?
-Danke.- Tom se lo rechazó, pero yo no iba a haer lo mismo. Lo tomé y me lo llevé a los labios, sin dejar de ver el muro frente a nosotros, pidiendo en silencio que Crisal estuviese bien.
-¿Creen que falte mucho?- preguntó mi hermano impaciente.
-No lo sé.- Cami suspiró. -Pero espero que sí: me pone de nervios el no saber nada de ella.- su celulcar sonó. En cuanto vió el origen de la llamada, se disculpó y se alejó para charlar mejor.
-¿DEsde hace cuánto está dormida?- Tom se sentó a su lado.
-Desde hace... am... como una hora. anoche no pudo dormir.
-Pobre.
-Está preocupada... igual que nosotros: Crital es como nuestra hermana... y no queremos perderla.- sus palabras me llenaron de tristeza y de nerviosismo: aún sin saber a ciencia cierta la gravedad del problema, sabían que podían perderla de un momento a otro.
Pasaron las horas: Cami había regresado a nuestro lado y la pequeña Abii segía dormida, con la cabeza en el hombro de Yos... esperando tener noticias, hasta que por fin, el doctor salió del quirófano.
-¡Doc! ¿Cómo está?- las chicas se acercaron a él apenas lo vieron, dejando a tom a cargo de Abii.
-No hay de qué preocuparce: salió bien librada de la operación.- dibujó una onrisa fingida... de la que sólo mi hermano y yo nos dimos cuenta. -Bill, ¿puedo hablar contigo?
-¿Qué pasa?-nos alejamos al fondo del pasillo, con las miradas de todos sobre nosotros.
-La peración...
-¿Salió mal algo?
-No, no, al contrario: todo salió muy bien. Sólo hubo una sola complicación, pero ella es fuerte y la superó.
-¿Entonces?
-No sabemos realmente cuánto tiempo más le hemos brindado: puede ser un mes... dos... quizás un año como les había dicho.
-Es más tiempo del que muchos le han dicho. Con eso nos basta: sólo quiero tenerla conmigo un tiepo más...- dije melancólicamente. Me hubiese gustado decir que quería tenerla conmigo el resto de mi vida... pero no puedo ignorar tan fácil la realidad.
-El punto es que... no sabemos qué comñicaciones haya después de la operación.
.¿Cómo?
-Escucha, Bill, te seré sincero: su condición es crítica y desde ahora ambos tendrán que vivir con la esperanza de que nada malo pase.
-¿Malo como qué?
-Algún paro cardiaco o respiratorio... no sabemos exactamente lo que pueda venir.- sentí cómo mi coracón se detenía. ¿Es que en serio al destino le gustaba jugar conmigo?
-¿Qué no era para eso la operación?- dije entre dientes.
-¿qué?
-¿No se supone que la operación arreglaría todo eso para que pudiera vivir tranquilamente?- me llenaba de coraje el saber que, en cierto sentido, la operación había resultado inútil. -Creí que le daría más tiempo...
-Eso es seguro.
-...y que no tendríamos que vivir con la incertidumbre de si despertaría a mi lado al día siguiente.- Sentía ganas de tomarlo por el cuello y obligarle aa entrar d enuevo en el quirófano y arreglara todo ésto, pero no seía justo enfadarme con él.
-Escucha: está delicada, pero con los cuidados pertinentes, es seguro que pueda superar todo ésto. Pero por lo pronto, ya sabes...
-Hay que estar al pendiente de ella y todo eso, ¿no?
-Exacto.
Suspiré un poco aliviado: sí, quizás no habían arreglado del todo el problema, pero en fin... ya el tiempo dirá qué tanto podemos disfrutar...
Me parecía escuchar la voz de Cristal entre sueños, diciéndome que todo estaría bien... que todo podría ser como en nuestros sueños: tranquilo y feliz.
Me parecía sentir sus brazos a mi alrededor; su calor envolviendo mi cuepo, alejando las pesadillas de mi... cuando de pronto giré y un golpe seco me despertó.
-¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! ¡¡¡Mierda!!!
-Por fin despiertas.- Tom estaba de pie en la entrada de mi habitación, recargado en el marco de la puerta, bebiendo un poco de jugo. -Intenté despertarte por las buenas, pero lo único que logró despertarte fue el caerte de la cama.- Me llevé la mano a mi espalda baja... el golpe me había dolido... ¿por qué demonios me había caído? -Eres tan estúpido como cuando niño, Billi.- se rió.
Volteé a todos lados, buscando a Cristal. -No está.- dijo mi hermano llevándose el vaso a los labios de nuevo.
-¿Cómo sabes?
-Las chicas me llamaron hace unos minutos. Se fueron al hospital como... am... creo que a las 4.
-¡A las 4!- Me puse de pie rápidamente y entré en la ducha, dejándo abierta la puerta. -¿Se puede saber por qué demonios no me despertaste?
-¡Ya te lo dije! ¡No pude despertarte con nada!
-¿Intentaste echarme agua?
-¿Y que después me persiguieras por toda la casa para tratar de ahorcarme o sumergir mi cabeza en la bañera? No gracias.
-¡Eso sólo lo hice una vez y fue hace años!
-¡Pues con esa vez tuve suficiente, créeme!- escuché cómo se acercaba a la entrada. -Vamos, Bill: tómate tu tiempo para arreglarte, estoy seguro que Cris entenderá si llegamos tarde.
-No creo: tuve que irme con ella.
-La operación saldrá bien, ¿de acuerdo? No pasará nada grave.
Si supiera la gravedad de las cosas: hubiese intenyado despertarme de la manera que fuera; no estaría haciendo ese tipo de comentarios... en lugar de eso, me estaría apurando.
Suspiré. -Tom...
-¿Qué?
-¿Puedo decirte algo?
-Lo que sea, ya sabes.
-Pero tienes que prometerme que no lo dirás a nadie.
-Lo juro.
-Es acerca de Cristal.
-No me digas que ya no la quieres... eso sería lo más idiota que...- como siempre, sacaba conclusiones antes de escucharme.
-¿Quieres callarte y no sacar conclusiones?- no hubo respuesta . -Es algo serio, Tom.- bajé la cabeza, dejando que el agua corriera libremente por mi cuerpo. -Es algo que... quiero... que necesito que mantengas en silencio y no hables de ello, ¿puedo contar contigo?
-Ehm... sí, claro.- lo dijo dudoso.
-La operación es... se supone que es de alto riesgo.- hice una pausa, cerrando los ojos. -Se supone que es... es la única manera en que... en que...- ni siquiera podía completar la frase.
-En que pueda salir de ésto, ¿cierto?
Abrí lentamente los ojos. -Cierto.- respondiendo bajo.
-Eso ya lo sabía.
-¿En serio?
-Bueno... digamos que sí. Cristal ha estado extraña últimamente y... me supuse que algo grave le pasaba.
-Pero jamás te dijimos lo que...
-No, pero tú también estabas raro y sentía que algo realmente malo pasaba. Ya sabes: la bendita carga de ser gemelos; no me puedes ocultar nada, hermanito.- sonreí.
Era agradable tener ésta conexión tan especial con él: de una u otra manera siempre terminaba dándoce cuenta de las cosas. Me ahorraba explicaciones y el tener que romper promesas como la que le había hecho a mi chica.
-No les digas nada a las chicas, por favor.
-No lo haré mientras no sea necesario.
Cerré lentamente la llave. Pasé la toalla por mi cuerpo y me vestí... exceptuando el torso.
-Gracias.- en cuanto salí, Tom se me quedó viendo fijamente.
-No agradezcas, chico tonto.- sonreímos. Pasó su mano por mi nuca y en seguida salió de mi habitación.
Había veces que en verdad precía como todo hermano mayor: sobreprotector, comprensible y hasta cariñoso. Era extrao luego de un tiempo que lo veías sólo molestando y actuando como niño peuqeño...
Me coloqué la camisa y fuimos al hospital en su auto. Al llegar, encontramos a las chicas aún en el pasillo.
-Hallo, chicos.- la primera en saludarnos fue Yos. Abii se había quedado dormirda a su lado y Cami venía con un par de vasos en las manos.
-Hallo. ¿Aún no hay noticias?
-No.- Le entregó uno de ellos a Yos, el otro nos lo ofreció. -¿Café?
-Danke.- Tom se lo rechazó, pero yo no iba a haer lo mismo. Lo tomé y me lo llevé a los labios, sin dejar de ver el muro frente a nosotros, pidiendo en silencio que Crisal estuviese bien.
-¿Creen que falte mucho?- preguntó mi hermano impaciente.
-No lo sé.- Cami suspiró. -Pero espero que sí: me pone de nervios el no saber nada de ella.- su celulcar sonó. En cuanto vió el origen de la llamada, se disculpó y se alejó para charlar mejor.
-¿DEsde hace cuánto está dormida?- Tom se sentó a su lado.
-Desde hace... am... como una hora. anoche no pudo dormir.
-Pobre.
-Está preocupada... igual que nosotros: Crital es como nuestra hermana... y no queremos perderla.- sus palabras me llenaron de tristeza y de nerviosismo: aún sin saber a ciencia cierta la gravedad del problema, sabían que podían perderla de un momento a otro.
Pasaron las horas: Cami había regresado a nuestro lado y la pequeña Abii segía dormida, con la cabeza en el hombro de Yos... esperando tener noticias, hasta que por fin, el doctor salió del quirófano.
-¡Doc! ¿Cómo está?- las chicas se acercaron a él apenas lo vieron, dejando a tom a cargo de Abii.
-No hay de qué preocuparce: salió bien librada de la operación.- dibujó una onrisa fingida... de la que sólo mi hermano y yo nos dimos cuenta. -Bill, ¿puedo hablar contigo?
-¿Qué pasa?-nos alejamos al fondo del pasillo, con las miradas de todos sobre nosotros.
-La peración...
-¿Salió mal algo?
-No, no, al contrario: todo salió muy bien. Sólo hubo una sola complicación, pero ella es fuerte y la superó.
-¿Entonces?
-No sabemos realmente cuánto tiempo más le hemos brindado: puede ser un mes... dos... quizás un año como les había dicho.
-Es más tiempo del que muchos le han dicho. Con eso nos basta: sólo quiero tenerla conmigo un tiepo más...- dije melancólicamente. Me hubiese gustado decir que quería tenerla conmigo el resto de mi vida... pero no puedo ignorar tan fácil la realidad.
-El punto es que... no sabemos qué comñicaciones haya después de la operación.
.¿Cómo?
-Escucha, Bill, te seré sincero: su condición es crítica y desde ahora ambos tendrán que vivir con la esperanza de que nada malo pase.
-¿Malo como qué?
-Algún paro cardiaco o respiratorio... no sabemos exactamente lo que pueda venir.- sentí cómo mi coracón se detenía. ¿Es que en serio al destino le gustaba jugar conmigo?
-¿Qué no era para eso la operación?- dije entre dientes.
-¿qué?
-¿No se supone que la operación arreglaría todo eso para que pudiera vivir tranquilamente?- me llenaba de coraje el saber que, en cierto sentido, la operación había resultado inútil. -Creí que le daría más tiempo...
-Eso es seguro.
-...y que no tendríamos que vivir con la incertidumbre de si despertaría a mi lado al día siguiente.- Sentía ganas de tomarlo por el cuello y obligarle aa entrar d enuevo en el quirófano y arreglara todo ésto, pero no seía justo enfadarme con él.
-Escucha: está delicada, pero con los cuidados pertinentes, es seguro que pueda superar todo ésto. Pero por lo pronto, ya sabes...
-Hay que estar al pendiente de ella y todo eso, ¿no?
-Exacto.
Suspiré un poco aliviado: sí, quizás no habían arreglado del todo el problema, pero en fin... ya el tiempo dirá qué tanto podemos disfrutar...
lunes, 4 de abril de 2011
Operación
Cristal:
No tenían por qué haber venido. No es que no me alegre de verlas o de tenerlas aquí, pero no debieron... ni siquiera debieron decirles. No quiero que más personas se preocupen por mí.
-Amor...- Bill bajó en seguida. -¿Qué pasa?- me tomó de la cintura.
-Nada, cielo.- pasó su mano por mi rostro. -No es nada.
-Se quedarán unos días. Yos cerró al tienda un tiempo por venir a verte y el padre de Abii...
-¿Qué tanto les dijeron?- pregunté por fin.
-Sólo que te operan mañana.
-¿En serio?
-Si. Eso fue todo.
-Gracias por no decirles todo, amor.
-¡¡¡Cristal!!!- la voz de Tom llegó hasta nosotros desde su habitación. -¡¡¡Bill!!!
Subimos a prisa: Yos, divertida, se encontraba recargada en el marco de la puerta. -¿Qué pasa?
-El chico se metió en problemas y quiere que lo salven.
-¿Y por qué no le ayudas tú?- pregunté mientras los tres entrabamos a la habitación.
-Porque es divertido verlo batallar con dos chiquillas.- rió.
Cami y Abii estaban sobre él, golpeándolo con las almohadas, riendo... mientras el pobrecillo se cubría el rostro, riendo al igual que ellas. -¡Sálvenme de éste par de monstruos!
-¡Tú empezaste, Tom! ¡Ahora tienes que pagar las consecuencias!
-¡Niñas!- me las arreglé para llegar hasta ellas y prguntar entre risas por qué era aquello.
-Me llamó sanguijuela... ¡Y así sólo me llama Yosy!- le valió un golpe más al pobre Tom.
-¡Me dijo monstruo!- respondió mi hermana.
-¿Y desde cuando te molesta que te diga así? ¡Te ha dicho así desde que llegamos!
-Déjame, Cris... quería un pretexto para unírmele a Abii.- se detuvo un momento y, en cuanto terminó de darme su "brillante" pretexto, se lanzó de nuevo contra él.
-¡Ya, ya! ¡Lo siento!- a penas se le entendió.
En cuanto escucharon su disculpa, lo dejaron en paz. Bajaron de la cama y salieron de la habitación.
-¿Ves lo que pasa cuando molestas a unas damas, hermanito?
-Cállate, Bill.- se levantó y, al salir del cuarto, le empujó ligeramente, sonriendo... y, como toque final, mostrándole el dedo medio.
-¡Pero ya verán!- gritó en la sala. Los tres volvimos a soltar la risa en cuanto le escuchamos.
-No le basta con una pelea en desventaja.- se me ocurrió decir.
-Am... prepararé algo de comer, ¿quieren algo en especial?- Preguntó Yos al tiempo que bajaba.
-No, danke.
-¡Tom! ¿Quieres algo especial para comer?
-¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! ¡¡¡Primero ayúdame a librarme de ellas y luego preguntas!!!- al parecer, la pelea se había prolongado a la sala... y al igual que en la habitación, Tom iba perdiendo, y en lugar de que le ayudara, Yos se perdió en la cocina, con una sonrisa en los labios.
-Amor...- una vez más, Bill se acercó a mí. Era como si al aferrarme, garantizara que me quedara con él, si no para siempre... por lo menos más tiempo del que me quedaba. -...¿estás bien?
-¿Por qué no debía de estarlo?
-Bueno, mañana...
Mañana será un día en que s eme brinde una oportunidad para tener más tiempo juntos, Bill. Estoy tranquila.
¿La verdad? Me estaba muriendo de nervios... y quizás hasta de miedo, pero no quería decírcelo. Él ya tenía bastante con su pesar y yo no quería agrandarlo.
El día pasó entre risas... y, sobre todo, peleas entre Tom y las chicas.
En toda la noche, no pude dormir. Me la pasé atada al cuerpo de Bill, escuchando el latir de su corazón... era lo único que me tranquilizaba en esos momentos.
-Amor.. cielo...- las 4 de la madrugada... y teníamos que ir al hospital. -Bill...- estaba profundamente dormido.
Me levanté sin hacer mucho movimiento, para no despertarlo. Me duché y arreglé un poco. Bajé de puntillas a la sala, esperando no encontrarme con nadie.
-Ibamos a despertarte en seguida.- Mas las chicas ya se me habían adelantado.
-Am... Bill aún duerme.- fue lo úniko ke se me ocurrió decir.
-Igual que Tom.- dijo Abii.
-No te preocupes: nosotras te acompañamos. Les llamaremos más tarde, ¿si?- no me dejaron responder. Me tomaron de la mano; subimos a una de las camionetas y fuimos directamente al hospital.
El doctor ya nos esperaba. Les pidió a ellas que esperaran; que todo estaría bien... y todo eso, y a mí, que me preparara.
Me hicieron acostarme en una camilla... los nervios comenzaban a aumentar de manera increíble... y lo único que podía hacer era quedarme en silencio.
Entramos al quirófano. Colocaron uan mascarilla en mi rostro. -Cuenta desde 10 de manera regresiva.- Hice caso... aunque ni siquiera logré llegar al 5.
Recordé el latir de Bill: me arrullaba el palpitar de su corazón a pesar de la distancia...
Aún inconcientemente, me sentía cercana a él... algo que me daba fuerza para no darme por vencia a hora.
No tenían por qué haber venido. No es que no me alegre de verlas o de tenerlas aquí, pero no debieron... ni siquiera debieron decirles. No quiero que más personas se preocupen por mí.
-Amor...- Bill bajó en seguida. -¿Qué pasa?- me tomó de la cintura.
-Nada, cielo.- pasó su mano por mi rostro. -No es nada.
-Se quedarán unos días. Yos cerró al tienda un tiempo por venir a verte y el padre de Abii...
-¿Qué tanto les dijeron?- pregunté por fin.
-Sólo que te operan mañana.
-¿En serio?
-Si. Eso fue todo.
-Gracias por no decirles todo, amor.
-¡¡¡Cristal!!!- la voz de Tom llegó hasta nosotros desde su habitación. -¡¡¡Bill!!!
Subimos a prisa: Yos, divertida, se encontraba recargada en el marco de la puerta. -¿Qué pasa?
-El chico se metió en problemas y quiere que lo salven.
-¿Y por qué no le ayudas tú?- pregunté mientras los tres entrabamos a la habitación.
-Porque es divertido verlo batallar con dos chiquillas.- rió.
Cami y Abii estaban sobre él, golpeándolo con las almohadas, riendo... mientras el pobrecillo se cubría el rostro, riendo al igual que ellas. -¡Sálvenme de éste par de monstruos!
-¡Tú empezaste, Tom! ¡Ahora tienes que pagar las consecuencias!
-¡Niñas!- me las arreglé para llegar hasta ellas y prguntar entre risas por qué era aquello.
-Me llamó sanguijuela... ¡Y así sólo me llama Yosy!- le valió un golpe más al pobre Tom.
-¡Me dijo monstruo!- respondió mi hermana.
-¿Y desde cuando te molesta que te diga así? ¡Te ha dicho así desde que llegamos!
-Déjame, Cris... quería un pretexto para unírmele a Abii.- se detuvo un momento y, en cuanto terminó de darme su "brillante" pretexto, se lanzó de nuevo contra él.
-¡Ya, ya! ¡Lo siento!- a penas se le entendió.
En cuanto escucharon su disculpa, lo dejaron en paz. Bajaron de la cama y salieron de la habitación.
-¿Ves lo que pasa cuando molestas a unas damas, hermanito?
-Cállate, Bill.- se levantó y, al salir del cuarto, le empujó ligeramente, sonriendo... y, como toque final, mostrándole el dedo medio.
-¡Pero ya verán!- gritó en la sala. Los tres volvimos a soltar la risa en cuanto le escuchamos.
-No le basta con una pelea en desventaja.- se me ocurrió decir.
-Am... prepararé algo de comer, ¿quieren algo en especial?- Preguntó Yos al tiempo que bajaba.
-No, danke.
-¡Tom! ¿Quieres algo especial para comer?
-¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! ¡¡¡Primero ayúdame a librarme de ellas y luego preguntas!!!- al parecer, la pelea se había prolongado a la sala... y al igual que en la habitación, Tom iba perdiendo, y en lugar de que le ayudara, Yos se perdió en la cocina, con una sonrisa en los labios.
-Amor...- una vez más, Bill se acercó a mí. Era como si al aferrarme, garantizara que me quedara con él, si no para siempre... por lo menos más tiempo del que me quedaba. -...¿estás bien?
-¿Por qué no debía de estarlo?
-Bueno, mañana...
Mañana será un día en que s eme brinde una oportunidad para tener más tiempo juntos, Bill. Estoy tranquila.
¿La verdad? Me estaba muriendo de nervios... y quizás hasta de miedo, pero no quería decírcelo. Él ya tenía bastante con su pesar y yo no quería agrandarlo.
El día pasó entre risas... y, sobre todo, peleas entre Tom y las chicas.
En toda la noche, no pude dormir. Me la pasé atada al cuerpo de Bill, escuchando el latir de su corazón... era lo único que me tranquilizaba en esos momentos.
-Amor.. cielo...- las 4 de la madrugada... y teníamos que ir al hospital. -Bill...- estaba profundamente dormido.
Me levanté sin hacer mucho movimiento, para no despertarlo. Me duché y arreglé un poco. Bajé de puntillas a la sala, esperando no encontrarme con nadie.
-Ibamos a despertarte en seguida.- Mas las chicas ya se me habían adelantado.
-Am... Bill aún duerme.- fue lo úniko ke se me ocurrió decir.
-Igual que Tom.- dijo Abii.
-No te preocupes: nosotras te acompañamos. Les llamaremos más tarde, ¿si?- no me dejaron responder. Me tomaron de la mano; subimos a una de las camionetas y fuimos directamente al hospital.
El doctor ya nos esperaba. Les pidió a ellas que esperaran; que todo estaría bien... y todo eso, y a mí, que me preparara.
Me hicieron acostarme en una camilla... los nervios comenzaban a aumentar de manera increíble... y lo único que podía hacer era quedarme en silencio.
Entramos al quirófano. Colocaron uan mascarilla en mi rostro. -Cuenta desde 10 de manera regresiva.- Hice caso... aunque ni siquiera logré llegar al 5.
Recordé el latir de Bill: me arrullaba el palpitar de su corazón a pesar de la distancia...
Aún inconcientemente, me sentía cercana a él... algo que me daba fuerza para no darme por vencia a hora.
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