miércoles, 8 de diciembre de 2010

Regresando al Principio

Bill:
Tenía que disculparme, pero no era muy bueno en eso. -Cristal, escucha... yo...- ella me miraba atenta, sin decir nada. -...yo... ayer...
-Bill.- Por fin habló. Puso un dedo sobre mis labios para callarme. -Ayer me dejaste en silencio. No supe qué pensar más que ya no te importaba... que no estabas seguro de lo que sentías... y pensé que tus besos eran falsos.- Sus palabras me hicieron sentirme aún más miserable. -Dime que estoy equivocada... dime que todavía te importo.- Pensé que me diría que ya no le importaba nada de ésto; que ya no queria verme, porque sentí que lo que había hecho había sido gravísimo y, en cuanto me dijo eso, me sentí aliviado.
-Me importas... y mucho.- me relajé un poco al tiempo que ella sonreía. -Lamento el haber actuado así ayer, pero estaba...
-Nervioso. Lo sé. Cami supo verlo mejor que yo.
-¿Entonces qué piensas ahora?
-Mmm...- se quedó pensando un buen rato. -Que aún quiero que te quedes conmigo para siempre.
Me llenó de felicidad el escucharla. Me acerqué a ella, dispuesto a besarla, pero alguien se interpuso en mi camino.
-¡Hey! ¿Se les olvida que están en público?- Cami caminaba por delante de los demás. -Además, que yo sepa, todavía no son novios.
-En eso tiene razón, Bill.- Tom parecía niñera con Abii de la mano. Se veía... no sé... tierno.
-¿Ya arreglaron sus cosas?- preguntó inocentemente la pequeña.
-Sí, ya está todo mejor.
-Entonces podemos irnos.
-¿Por qué la prisa?
-A Abii le gustó la cabaña y quiere ir lo más pronto posible.
Regresamos al hotel, después de haber conocido al padre de la pequeña y pedirle permiso para que se quedara con nosotros un poco más y nos ayudara a acomodarnos en nuestro hogar provisional.
"Parecen buenos chicos" nos había dicho. "Si, soy el mejor de todos, señor." y eso le había respondido mi hermano, haciéndolo reír. Mr. Ego no se podía resistir a sus comentarios...
David y Nathaly nos ayudaron a empacar y llegar.
La camioeta iba seguida del auto del padre de Abii... creo que aún no nos tenía la confianza suficiente como para dejarlas solas con nosotros de nuevo.
-Llegamos.- David bajó por delante, revisando el lugar con la mirada. -¿Seguros que estarán bien?
-Por centésima vez: sí, David, estaremos bien.- Tom hizo gesto de fastidio. Yo me dediqué a caminar hasta el vehículo y ayudar a bajar a las chicas.
-Eres todo un caballero, Bill.- dijo el señor. -Eso es admirable en un chico de hoy.
-Gracias.- le agradecí en una sonrisa.
Terminaron de bajar y entramos. David y Nathaly se quedaron hablando cosas de seguridad y eso... éramos como un par de niños con niñera... nada agradable.
-Bill...- Cristal tomó mi mano y me apartó un poco del resto. -¿Tienes tiempo?
-Para tí todo el del mundo.- sonrió.
-Creo que es hora de que aclaremos las cosas entre nosotros. ¿No?
-¿Aclarar?
-Sí. Es que...- salimos y nos sentamos en una pequeña barda del frente. -...¿qué somos? ¿conocidos, amigos o qué?
Tomé aire y le respondí muy seguro ya de lo que quería. -Yo a tí ya te concideraba una gran amiga desde antes de conocerte...- tomé sus manos entre las mías. -... pero ahora...- cerró los ojos. -...ahora...- no me pude resistir al ver su carita toda dulce y tierna. Me acerqué a ella, aprovechando que tenía cerrados los ojos, la besé. -Ahora quiero que seas mi novia...
Abrió los ojos y clavó su mirada en la mía. -¿No... novia?
-Sí. ¿Qué dices?
-Que es... maravilloso.- casi lo dijo en un susurro. -Y muy pronto, ¿no crees? A penas me conoces... ¿cómo sabes si soy la indicada o no?
-Sólo lo sé.- la volví a besar.
Abii y el resto salieron de la cabaña. -¡Hey! ¿Qué piensan que hacen?
-Hemanita, te presento a tu cuñado.- dijo cerradno un ojo. -¿Qué te parece?
-¿Es en serio?
-Sip.
-¡Genial!- Cami se echó en mis brazos. El resto le imitó e,incluso el padre de Abii, nos felicitó.
Ahora sí, todo está en orden y bien en mi vida...

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