sábado, 20 de noviembre de 2010

¿Mejor?

Cristal:
entré en la habitación de Bill como no queriendo. David estaba dentro y él, casi dormido. Me acerqué lentamente hasta quedar a los pies de la cama. -Espero que no te moleste...- sus ojos estaban casi cerrados.
-No lo podemos hacer cambiar de opinión: quiere que seas tú su enfermera.
-No me molesta, en serio.
-Puedes quedarte en el sofá.
-De acuerdo.

Bill:
Sonrió d euna manera tan dulce... ahora parecía que se había olvidado de los besos... y eso me hacía preguntarme si se quedaba conmigo porque en verdad la necesitaba o por ser alguien famoso, y mi corazón se entristeció un poco.
Traté de mantenerme despierto y preguntarle la verdadera razón por la que se quedaba conmigo, pero el sueño me venció.

Cristal:
Se quedó dormido en cuanto David salia de la habitación. Se veía tan lindo...
Acomodé unas cobijas en el sofá; me disponía a acostarme cuando Tom entró despacio. -¿Cómo está?
-Dormido.- dije en un susurro, cuidadno de no despertarlo.
Su gemelo entró casi de puntillas. Se le quedó viendo un rato, de maera dulce y preocupada. -Estará mejor por la mañana, tranquilo.
-Espero... Toma.-me alargó una de sus playeras. Le miré un poco confundida. -Así no podrás dormir bien...- señaló mi ropa.
-Creo que tienes razón.- le agradecí con una sonrisa. Se dirijió a la puerta.
-Vendré a verlo por la mañana, antes de la entrevista.
-De acuerdo.- y nos dejó solos. Entré al baño a cambiarme, quedándo sólo on la playera de Tom.
Me acosté y cerré los ojos, tratando de mantener mis sentidos alerta, por si se le ofrrecía algo a Bill.

Bill:
No sé cuánto tiempo pasó antes de que me despertara. Creí que ya sería de mañana, pero me equivoqué. Volteé a ver a mi alrededor: todo estaba oscuro, pero pude ver a Cristal acostada en el sofá. Como no quería despertarla, me levanté sin hacer ruido. No podía verlamuy bien, peor por lo menos podía distinguir su rostro un poco. Pasé mis dedos por su cara... era tan suave... se veía tan dulce...
La sed me hizo seguir adelante y deajr de lado su rostro. Traté de ir a ciegas hasta le mesilla donde habían dejado unas botellas de agua, pero antes de llegar, tropecé con algo.
-¡Bill!- Había despertado sin querer a Cristal. En seguida se puso de pie; encendió la luz y se acercó a mí. -¿Pero qué haces?
-Yo... quería un poco de agua.- Estaba cojeando por la fuerza del golpe. Ella comenzó a regañarme porque, además del golpe,iba descalzo: que si tenía un poco de fiebre; que por qué hacía eso si había podido pedírselo...
Me ayudó a llegar a la cama. Tomó mi temperatura. -Parece que la fiebre ya bajó.- Antes que retirara su mano de mi frente, la tomécon delicadeza. -¿Qué pasa?
-¿Pueo preguntarte algo?
-Lo que quieras.
-¿Por qué te quedaste conmigo?
-¿Tú por qué crees?
-Por ser Bill Kaulitz.- hablé entrecortadamente. Me aterraba que esafuera la razón... ella me vió tranquilamente a los ojos y pasó sus dedospor mi frente.
-Porque me necesitabas.- sus palabras me hiciero sentir algo extraño... una sensación que jamás había experimentado. -Aún si fueras un chico como cualquier otro... aún si no tuvieras nada en el mundo, me hubiera quedado contigo, porque me necesitabas. No es porque eres el gran cantante,modelo, actor de doblaje y escritor de canciones Bill Kaulitz; sino porque eres el chico alemán Bill Kaulitz: un chico que enfermó y quería que lo cuidara.- sus palabras me sorprendieron... no sabía que alguien podría diferenciar enttre la vida de famoso y la normal... ¡ni siquiera yo podía diferenciarlo! -¿Me crees?
-Yo...- me había quedado sin palabras.
-Bueno, descansa. Mañana tienen un compromiso y no puedes faltar.- se dió la vuelta para regresar al sofá.
-¡Espera!- segiró. -¿Puedo pedirte algo?
-Lo que quieras.
-¿Puedes...?- no sabía cómo decírselo. -¿Puedes... puedes quedarte conmigo?
-Ya estoy aquí.- me respondió en una sonrisa.
-No. ¿Puedes quedarte aquí, a mi lado... por favor?
-¿Quieres decir...?
-No haré nada malo, lo prometo.- Lo pensó un par de minutos, hasta que se acercó despacio.
-¿Por qué?
-Quiero tener la seguridad que estás aquí y que no es un sueño.
-Yo... está bien.- se sonrojó. Hice a un lado las cobijas,invitándola a acostarce a mi lado. Lo hizo despacio, hasta que nuestros cuerpos se juntaron. Pude sentir lo nerviosa que estaba.
-Tranquila, prometo no hacer nada.
-Está bien.- se recostó en mi pecho y me sentí extraño... la rodeé con mis brazos y la estuve viendo un buen rato, hasta que nos quedamos dormidos.

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