Bill:
Antes de partir, llamé a Tom a parte. -¿En verdad crees que puedes ser novio de una niña?- le pregunté al ver cómo su relación con Abii se había hecho más cercana de lo que esperaba.
-No. Es algo menor que yo... no creo que podamos ser "novios oficiales".- dibujó una media sonrisa. -Pero es linda y la quiero, es todo.
-Y la besaste.
-¿Quién te lo ha dicho?
-Nadie: Cristal y yo los vimos. en un descuido de Cami, se besaron.
-Sólo fue uno chiquito, Bill. Eres demasiado dramático.- se giró. -Si le gusto y a mi no me incommoda, no le veo sentido para molestarce.
-¡Tom!- me hizo una seña con la mano, dándome a entender que le importaba un comino lo que le dijera.
-Ya está todo, amor.- las palabras de Cristal no me habían dejado dormir muy bien y me intrigaba la facilidad con la que escondía todo tras su sonrisa. -Yos y Abii nos acompañarán al aeropuerto.
-Bien, entonces vámonos.- tomé las maletas y subimos al taxi. Los chicos habían tomado la decición que Cami, su hermana y yo iríamos aparte.
-¿En serio no seremos un estorbo, Bill?- preguntó Cami viendo através de la ventanilla.
-Claro que no, linda.- sonreí, volteándo a ver instantáneamente a mi chica: su mirada seguía llena de melancolía, pero sus labios aún sostenían esa sonrisa con la que había despertado.
Salimos de los vehículosy caminamos hasta el interior. Abii iba tomada de la mano de Tom, platicando ambos con Yos; Cami volteaba a todos lados, como si estuviese buscando a alguien o algo.
-Extrañaré ésto.
-¿Qué?
-Ésto: las prisas; ver a la gente correr de un lado al otro.
-¿A tus amigas?.- le pregunté viendo que seguía buscando algo entre la multitud.
-Puedo estar en contacto con ellas por correo y eso... pero no será lo mismo.- de pronto, un pequeño grupo de chicas salió de no sé dónde y se abalanzaron encima de ella, ante la sonrisa de Cristal.
-¡Cami! ¿Pensabas irte sin decirnos?
-Mala. A puesto que lo hacía a propósito.
-¡No digan eso, chicas! Sabía que no se olvidarían de venir a despedirme.- habían terminado todas en el piso y por la manera en que hablaban, me dí cuenta que eran sus amigas... y que realmente la extrañarían.
Se estaban poniendo de pie, cuando una ola de periodistas se acercaron a nosotros: sus amigas se perdieron entre ellos... y Cami hubiera terminado igual de no haber sido porque mi hermano reaccionó de manera rápida y la tomó de la mano.
Un par de agentes de seguridad del aeropuerto se abrieron paso entre ellos, conduciéndonos a un lugar apartado. Cami pedía que dejaran pasar a sus amigas, pero ya se habían perdido entre ellos.
-Quiero regresar con ellas.- puso cara triste.
-Verás que ya podrás tener tiempo con ellas, lo prometo, hermanita.- se abrazaron. Cinco minutos después ya estaban a nunciando la partida d enuestro vuelo.
-Te voy a extrañar, Tomi.- mi hermano se despidió de su pequeña "novia" con un abrazo y un beso en la mejilla. Ella y Yos estaban a punto de llorar por la despedida.
-Estarán con nosotros antes de que puedan extrañarnos.- tratamos de hacerlas sonreir.
-Mentirosos.- una lágrima escapó de los ojos de Abii. -Todavía no se van y ya los extraño.
-Volveremos, ¿si?- Cristal se despidió de la misma manera. -Es una promesa y sabes que...
-Las promesas son sagradas. No se rompen... nunca.- completó la pequeña con una sonrisa.
-Bein dicho. Yos, cuida mucho de ella, ¿si? y lamento dejarte sola con la tienda...
-Deja ya de preocuparte por eso, ¿quieres? El trabajo no me matará.- comenzó la repartición de besos y abrazos nuevamente, hasta que nos alejamos de ellas.
En el avión, Tom se sentó al lado de Cami; quien, a pesar de no haberce podido despedir como quisiera de sus amigas, platicaba animadamente con él.
-Verás que Alemania les gustará.- Cristal no había despegado al mirada de la ventanilla. No quería encontrarce con mis ojos. -Se la pasarán genial... aunque no podamos estar tanto tiempo con ustedes como quisiéramos.
-Por eso no te preocupes: terminen sus trabajos, nosotras estaremos bien. Los esperaremos.
-Cuando quieras hablar, aquí estaré.- la abracé, sintiéndola temblar entre mis brazos.
Al llegar, David, Nathaly, los chicos y el resto de los chicos nos estaban esperando. Nos recibieron co los brazos abiertos y nbos condujeron a casa, preguntándonos cómo se nos había ocurrido desaparecer así de un día al otro; si habíamos disfrutado nuestras vacaciones auto impuestas... y cosas así.
-Lamento lo de su padre.- mencionó David, viédnolas fijamente. Ninguna de las dos se mostró tan dolida por el recuerdo.
-Gracias, David. Es triste, pero creo que lo hemos superado.- Cami abrazó a su hermana. Ella colocó la mano sobre su cabeza, con la mirada perdida.
Su actitud no era normal; algo andaba mal, en definitiva... Lo que más me dolía era que sus pensamientos estaban totalmente cerrados a todo mundo... ¿Qué podía hacer para llegar a ella?
-Espero se queden mucho tiempo: a los gemelos se les ilumina el rostro cuando estan con ustedes.- Georg iba de salida.
-Se divertirán... aunque ellos no estén.- Igual que Gustav.
Uno a uno se fueron retirando, dejándonos solos al anochecer. -Si me premite, señorita...- Tom tomó la mano de Cami de manera caballerosa. -...le mostraré su habitación.
-Más te vale que no intentes nada con mi hermanita, Tom.- dijo entre risas.
-Sólo le mostraré su cuarto. Lo juro.
-Está bien.- se perdieron escaleras arriba.
-¿Y yo, amor? ¿Dormiré contigo?
-Si quieres...- la tomé por detrás, de la cintura. -¿Quieres ir de una vez?- besé su cuello. Se estremeció una vez más, sin responder. -Anda, vamos arriba.
-Bill... ¿regresarán mañana a las grabaciones?
-Sí.- suspiré. -Las dejaremos solas la mayor parte del día... lo siento.
-No hay problema. Saldré un rato mañana, ¿si? Quiero conocer los alrrededores. Quizás vayamos al parque... o de compras.
-Claro. Pero lleven guardaespaldas, ¿si?
-¿A qué le temes?
-Que me roben mis joyas.- colocó sus manos sobre las mías. -Ustedes son un gran tesoro que no quiero perder.
-No nos pasará nada, amor. Confía.- El tic-tac del reloj inundaba la sala, mientras veíamos la luna tras el ventanal.
jueves, 24 de febrero de 2011
miércoles, 23 de febrero de 2011
Temores
Cristal:
Pasó una semana. Bill se mantenía más cerca de mí que al principio... me parece que le preocupaba el que no pudiera superar la muerte de papá, pero eso, para mí, ya había quedado donde tenía que estar: en le pasado. Lo que me preocupaba era otra cosa... que no podía decirle a nadie, hasta confirmar o desmentir mis sospechas.
Abii se había quedado todos éstos días con nosotros. Según ella y su padre, porque quería aprovecharnos la máximo hasta nuestra partida, pero para mí que sólo quería estar cerca de Tom.
-¡Bill!- desde la tarde-noche del beso con el chico de trenzas, Bill se había mantenido tan cerca de ellos como de mí. -¡Bill!- Abii no sospechaba por qué, y le agradaba la idea de que mi chico se hubiera decidido a "jugar" con ellos. -¡Eso no se vale!
-Sí, hermanito... eres un tramposo.- Tom cruzaba los brazos, viendo cómo la pequeña trataba de alcanzar una banda que le había regalado recién. -Dásela.
-Si la alcanza, sí.
-No te aproveches de tu estatura, Billi.- Inclusive Yos había optado por cerrar la tienda algunos días para estar con nocotros. -Dásela ya.
-Que la alcance.- Bill se reía de los intentos de Abii por alcanzar la banda y que los demás sólo dedicaban a observar, sin ayudarla
Terminé de preparar el almuerzo, junto con mi hermana, y nos acercamos a ellos. -¡Bill, dásela ya!- Cami intercedía por ella, pero igual no la ayudaba. De haberce unido todos contra él, se la hubieran arrebatado desde hace horas.
Me le acerqué y, colocando las manos sobre su pecho, lo distraje, haciendo que baja la mano y quitándole la cinta. -¿No te parece que eres muy curel con ella, amor?- le dí su regalo a la pequeña, quien lo tomó gustosa y se la coloó en seguida a manera de diadema.
Bill me sujetó por la cintura. -Eso fue trampa, ¿sabes?
-¿Ah, sí?
-Sí: tú no jugabas.- me besó. -Ella tenía que alcansarla sin ayuda.
-Nunca escuché esa regla.- le devolví el beso.
-Bueno ya, tórtolos.- Cami se interponía entre nosotros. -Ya hay que comer.
-¿Se puede saber qué cocinó la chef?- preguntó Tom a mi hermana.
-Pasta.- repsondió gustosa. -Vengan: les gustará.
Nos sentamos a la mesa. Comimos en silencio... a excepción de Abii y Tom que no podían dejar de jugar o de hacer comentarios de todo tipo, con lo que nos hacían reir a menudo. Supongo que de no haber sido por ellos, las cosas estarían sumamente aburridas en casa.
-¿Ya tienen fecha para el viaje?- Yos preguntó llevándose un poco de pasta a la boca.
-Sí: nos iremos mañana.- Abii, Yos y Tom casi escupen el bocado.
-¡¿Cómo que mañana nos vamos?!- preguntó girándoce a su gemelo. -¡¿Por qué no me dijiste antes, Bill?!
-Porque estabas tan oupado con tu "noviecita" que de seguro no me hibas a hacer caso.
-Pero... pero... pero... ¡Es muy pronto!
-Llevamos dos semanas aquí, ¿no crees que tenemos muy abando el trabajo y a los chicos?- Bill dejó de lado su plato, y si no hubiésemos estado Abii y yo de por medio, seguro hubieran iniciado un pleito por la tontería de si quedarce o no.
-¡Bueno, ya!- Creo que habían fastidiado a Yos. -¿Por qué tan pronto?
-Los chicos tienen que regresar a las grabaciones. De lo contrario odiarán más a mi hermana.- Respondió Cami con toda la calma del mundo.
-¿Odiarla, por qué?
-Hay, chicos: son muy inocentes. ¿No han visto las páginas, los blogs y esas cosas?
-Sabes que no nos mezclamos con eso.- respondieron al mismo tiempo.
-Pues deberían: por todos lados andan diciendo cosas de Cris y de mí, porque ella es tu novia y eso me pone demasiado cerca de ustedes. Sus fans se ponen celosas.
-Lo aceptarán con el tiempo.- Bill me abrazó. -Ya verás.
-Lo sé, pero... las palabras duelen, Bill.- sabía que le dolían tanto como a mí, pero aparentaba bastante bien. Esa era una de las cosas que le envidiaba a mi querida hermana: su fortaleza.
-Regresando al tema...- Tom se acercó un poco más a nosotros. -¿No podemos posponer el regreso hasta dentro de unos tres días?
-uano David llamó dijimos que sólo sería una semana a más tardar... tenemos de retraso una semana, Tom. Tenemos que regresar.
-No quiero que se vayan.- Abii se giró a nosotros. -No quiero que me dejen sola.
-Te quedarás con Yos.- pasé mi mano por su rostro.
-Sabes que no es muy divertido estar conmigo.- Me dijo en una sonrisa.
-Se divertirán sin nosotros.
-No quiero que se vayan...- se aferró a mi brazo.
-Las vendremos a visitar...
-Sería más fácil mandar por ellas y que vayan de visita.- la opción de Tom parecía buena.
-¿En serio nos aceptarías, Tomi?
-A tí, ¡claro que sí! Podemos mandar a Yos con Gustav... tiene muchas ganas de volverla a ver.- Yos se sonrrojó y sonrió tímidamente.
-Eso suena buien.- sonreí.
Terminamos la plática. Yos se quedó a dormir en mi habitación, junto con las chicas; Tom se quedó en la habitación de Cami y Bill y yo en la que fue de mi padre.
-Bill...- acostados en la cama, el uno junto al otro, con mi cabeza sobre su pecho, escuchando el latir de su corazón... y tratando de no pensar en nada, intenté decirle de mis sospechas. -...hay algo que...
-¿Me dirás lo que te pasa ahora sí?- su mano se paseaba por entre mi cabello.
-Yo... te preguntaré algo.
-Lo que sea.
-Si de pronto algo nos separara... ¿te olvidarías d emí y buscarías a otra?- dejó de pasar sus dedos por mi cabeza.
-¿Por qué lo preguntas?
-Nada más... curiosidad.
-¿Tengo que responder ahora?
-Si no quieres, no. Pero me gustaría que respondieras...
-Nunca podría olvidarme de tí, nena. Eres mi todo... si el destino nos llegara a separar, no buscaría a otra... nunca. El amor verdadero se conoce una sola vez; sólo existe un alma gemela para cada uno de nosotros... no puedes encontrar a alguien parecido al que fue tu único amor... preferiría pasar los días recordándote a intentar encontrarte en alguien más.
-Entonces harías mal.- me enderecé un poco para verlo de frente. -No me gustaría saber que te quedarías solo en caso de ya no tenerme.
-Me preocupas, amor, ¿por qué la pregunta?
-Curiosidad, en serio. Es todo.- volví a acomodarme sobre su pecho, abrazándolo fuertemente hasta quedarme dormida.
"Lo siento, Bill. Pero en caso de que mis temores sean ciertos, no quiero que te quedes solo..."
Pasó una semana. Bill se mantenía más cerca de mí que al principio... me parece que le preocupaba el que no pudiera superar la muerte de papá, pero eso, para mí, ya había quedado donde tenía que estar: en le pasado. Lo que me preocupaba era otra cosa... que no podía decirle a nadie, hasta confirmar o desmentir mis sospechas.
Abii se había quedado todos éstos días con nosotros. Según ella y su padre, porque quería aprovecharnos la máximo hasta nuestra partida, pero para mí que sólo quería estar cerca de Tom.
-¡Bill!- desde la tarde-noche del beso con el chico de trenzas, Bill se había mantenido tan cerca de ellos como de mí. -¡Bill!- Abii no sospechaba por qué, y le agradaba la idea de que mi chico se hubiera decidido a "jugar" con ellos. -¡Eso no se vale!
-Sí, hermanito... eres un tramposo.- Tom cruzaba los brazos, viendo cómo la pequeña trataba de alcanzar una banda que le había regalado recién. -Dásela.
-Si la alcanza, sí.
-No te aproveches de tu estatura, Billi.- Inclusive Yos había optado por cerrar la tienda algunos días para estar con nocotros. -Dásela ya.
-Que la alcance.- Bill se reía de los intentos de Abii por alcanzar la banda y que los demás sólo dedicaban a observar, sin ayudarla
Terminé de preparar el almuerzo, junto con mi hermana, y nos acercamos a ellos. -¡Bill, dásela ya!- Cami intercedía por ella, pero igual no la ayudaba. De haberce unido todos contra él, se la hubieran arrebatado desde hace horas.
Me le acerqué y, colocando las manos sobre su pecho, lo distraje, haciendo que baja la mano y quitándole la cinta. -¿No te parece que eres muy curel con ella, amor?- le dí su regalo a la pequeña, quien lo tomó gustosa y se la coloó en seguida a manera de diadema.
Bill me sujetó por la cintura. -Eso fue trampa, ¿sabes?
-¿Ah, sí?
-Sí: tú no jugabas.- me besó. -Ella tenía que alcansarla sin ayuda.
-Nunca escuché esa regla.- le devolví el beso.
-Bueno ya, tórtolos.- Cami se interponía entre nosotros. -Ya hay que comer.
-¿Se puede saber qué cocinó la chef?- preguntó Tom a mi hermana.
-Pasta.- repsondió gustosa. -Vengan: les gustará.
Nos sentamos a la mesa. Comimos en silencio... a excepción de Abii y Tom que no podían dejar de jugar o de hacer comentarios de todo tipo, con lo que nos hacían reir a menudo. Supongo que de no haber sido por ellos, las cosas estarían sumamente aburridas en casa.
-¿Ya tienen fecha para el viaje?- Yos preguntó llevándose un poco de pasta a la boca.
-Sí: nos iremos mañana.- Abii, Yos y Tom casi escupen el bocado.
-¡¿Cómo que mañana nos vamos?!- preguntó girándoce a su gemelo. -¡¿Por qué no me dijiste antes, Bill?!
-Porque estabas tan oupado con tu "noviecita" que de seguro no me hibas a hacer caso.
-Pero... pero... pero... ¡Es muy pronto!
-Llevamos dos semanas aquí, ¿no crees que tenemos muy abando el trabajo y a los chicos?- Bill dejó de lado su plato, y si no hubiésemos estado Abii y yo de por medio, seguro hubieran iniciado un pleito por la tontería de si quedarce o no.
-¡Bueno, ya!- Creo que habían fastidiado a Yos. -¿Por qué tan pronto?
-Los chicos tienen que regresar a las grabaciones. De lo contrario odiarán más a mi hermana.- Respondió Cami con toda la calma del mundo.
-¿Odiarla, por qué?
-Hay, chicos: son muy inocentes. ¿No han visto las páginas, los blogs y esas cosas?
-Sabes que no nos mezclamos con eso.- respondieron al mismo tiempo.
-Pues deberían: por todos lados andan diciendo cosas de Cris y de mí, porque ella es tu novia y eso me pone demasiado cerca de ustedes. Sus fans se ponen celosas.
-Lo aceptarán con el tiempo.- Bill me abrazó. -Ya verás.
-Lo sé, pero... las palabras duelen, Bill.- sabía que le dolían tanto como a mí, pero aparentaba bastante bien. Esa era una de las cosas que le envidiaba a mi querida hermana: su fortaleza.
-Regresando al tema...- Tom se acercó un poco más a nosotros. -¿No podemos posponer el regreso hasta dentro de unos tres días?
-uano David llamó dijimos que sólo sería una semana a más tardar... tenemos de retraso una semana, Tom. Tenemos que regresar.
-No quiero que se vayan.- Abii se giró a nosotros. -No quiero que me dejen sola.
-Te quedarás con Yos.- pasé mi mano por su rostro.
-Sabes que no es muy divertido estar conmigo.- Me dijo en una sonrisa.
-Se divertirán sin nosotros.
-No quiero que se vayan...- se aferró a mi brazo.
-Las vendremos a visitar...
-Sería más fácil mandar por ellas y que vayan de visita.- la opción de Tom parecía buena.
-¿En serio nos aceptarías, Tomi?
-A tí, ¡claro que sí! Podemos mandar a Yos con Gustav... tiene muchas ganas de volverla a ver.- Yos se sonrrojó y sonrió tímidamente.
-Eso suena buien.- sonreí.
Terminamos la plática. Yos se quedó a dormir en mi habitación, junto con las chicas; Tom se quedó en la habitación de Cami y Bill y yo en la que fue de mi padre.
-Bill...- acostados en la cama, el uno junto al otro, con mi cabeza sobre su pecho, escuchando el latir de su corazón... y tratando de no pensar en nada, intenté decirle de mis sospechas. -...hay algo que...
-¿Me dirás lo que te pasa ahora sí?- su mano se paseaba por entre mi cabello.
-Yo... te preguntaré algo.
-Lo que sea.
-Si de pronto algo nos separara... ¿te olvidarías d emí y buscarías a otra?- dejó de pasar sus dedos por mi cabeza.
-¿Por qué lo preguntas?
-Nada más... curiosidad.
-¿Tengo que responder ahora?
-Si no quieres, no. Pero me gustaría que respondieras...
-Nunca podría olvidarme de tí, nena. Eres mi todo... si el destino nos llegara a separar, no buscaría a otra... nunca. El amor verdadero se conoce una sola vez; sólo existe un alma gemela para cada uno de nosotros... no puedes encontrar a alguien parecido al que fue tu único amor... preferiría pasar los días recordándote a intentar encontrarte en alguien más.
-Entonces harías mal.- me enderecé un poco para verlo de frente. -No me gustaría saber que te quedarías solo en caso de ya no tenerme.
-Me preocupas, amor, ¿por qué la pregunta?
-Curiosidad, en serio. Es todo.- volví a acomodarme sobre su pecho, abrazándolo fuertemente hasta quedarme dormida.
"Lo siento, Bill. Pero en caso de que mis temores sean ciertos, no quiero que te quedes solo..."
lunes, 21 de febrero de 2011
Tom y Abii
Bill:
Pasaron los días y las cosas seguían bien... dentro de lo normal. Por lo menos Cami asimilaba la muerte de su padre mejor que Cristal. Había algo en ella que me preocupaba y no me atrevía a preguntar.
-¡Tom!- Abii se colgaba, como siempre, de mi hermano. Se les veía felices... y a mí me había cambiado por completo por una niña. -¿Iremos a casa de las chicas?
-Así es, pequeña.- Yos también precentía que algo andaba mal con ella, pero ya me había dicho que sería mejor dejarla así. "A veces se siente mejor cvuadno está sola. Quizás ésta vez sea una de esas. Cuadno se sienta bien, nos lo contará."
-¡Abii!- Cami la tomó de la mano y ambas se perdieron en el centro comercial. Cristal regresaba de una tienda de antigüedades.
-¿No te basta con el trabajo en la tienda?- le preguntó Yos divertida.
-Me gustó ésto.- dijo mostrándonos una muñeca de porcelana; de facciones tan finas como las de ella y su hermana. -¿A poco no está linda?
-Tanto como tú.- le dije atrayéndola a mí y besando sus labios.
-¡Ea, Bill!- Tom casi metió las manos entre nosotros para separarnos. -¿No dijiste que te ibas a abstenerte de hacerlo para no salir de nuevo como página principal?
-Lo siento, lo siento.- le dibujé un gesto de enfado.
-Vayamos a casa.- sugirió Cristal al mismo tiempo que Yos, sonrientes las dos. -Primero tenemos que encintrar a las niñas...
-¡Aquí estamos!- ambas chicas llegaron con unos helados enormes. -¿Quieren?
-Sabes que sí.- repartieron sus helados... a escepción de mí. a manera de reclamo les pedí que me dieran uno, pero todo lo que recibí a cambio fue un "compártelo con tu novia." Cristal se sonrrojó.
Llegamos a eso de las siete a su casa. Yos se disculpó, diciendo que tenía que abrir la tienda más temprano de lo normal, ya que un importante empresario quería adquirir algunas cosas para la recepción de su empresa.
-Entonces nos vemos mañana, Yos.- mi chica se despidió de ella con un beso en la mejilla.
-Ah, no. Tú te quedas aquí con tu novio, con tu cuñado, con tu hermana y con la pequeña sanguijuela que se la pasa pegada a él.
-¡¡¡Buuuuuuuuuuuuuu!!! Yo no soy ninguna sanguijuela.- Abii se defendía sacando la lengua... tan infantil...
-No, no es una sanguijuela: es una mostruo que vive debajo de las camas.- rió Tom, comenzando una nueva pelea entre ellos.
-¿No necestarás ayuda?
-Estaré bien, no te preocupes. Además, tienes que terminar de arreglar todo para su viaje. ¡Adiós chicos!
Se fue.
-Ahora, Cris... tenemos que hablar.- dije aprovechando que mi hermano había distraído a las chicas con sus estúpidos jueguitos.
-Sí, claro, amor.- nos sentamos en el sofá. -¿Qué pasa?
-Te he notado extraña...- estaba rompiendo las palabras de Yos. "esperar a que se decidiera a decir lo que estaba mal" no era de mi agrado. Si había algo mal con ella, quería saberlo. -...como distante. ¿Qué tienes?
-Nada.- un "nada" ya sabía que significaba que quizás le pasaban mil cosas pero no estaba lista para decirlas, y no me importó. Quería saber a toda costa lo que andaba mal y ayudarla. -Dime, anda.
-No pasa nada, Bill. en serio.- creo que notó en seguida mi gesto de incredulidad. Se recargó en mi pecho. -Me preocupa mi hermana.
-No tendrías por qué. Ella está bien. Lo ha asimilado bastante bien y...
-Escucha, Bill.- tomó mi playera entre sus manos, apretándola un poco. -¿Puedo pedirte algo?
-Lo que quieras.
-Prométeme que la cuidarán bien, ¿si?
-Sabes que sí. ¿Por qué?
-Nada más. Quiero tener la seguridad que habrá alguien que se preocupe por ella.
-Sabes que Tom y yo cuidaremos de las dos... incluyendo a esa niña por la que me ha cambiado.- traté de hacerla sonreir, pero ese "algo" que le pasaba no la ejaba. Tomé su rostro con mis manos y lo alcé para verla mejor: sus ojos tenían una melancolía muy grande. -Nena: jamás... jamás las dejaremos. Contarán con nostros para lo que sea, cuando sea.
-Gracias, amor.- nos besamos. -Como que ya hace hambre, ¿no?- hizo un intento de sonrisa. -¿Me ayudarás con la cena?
-¡Claro!- me tomó de la mano y fuimos directo a la cocina. Cristal se detuvo a la entrada, lanzando la mirada al interior. -¿Qué pasa?- con una seña me dijo que guardara silencio y me asomara discretamente.
Tom estaba frrente a Abii, ambos viéndose de una manera tan tierna...
-Anda, Tom. Uno pequeño.
-¿Pequeño? ¿Segura?- ella asintió. -Cierra los ojos.- y Abii obedeció.
Tom se acercó a ella despacio y la besó.
-Tom...- estaba por escaárceme un gritito, peor Cristal me detuvo.
-Déjalos, se ven lindos.
-Es una niña.
-No hagas drama, Bill. Es lo que Abii ha soñado desde no sé cuando. Deja que disfrute...
Pasaron los días y las cosas seguían bien... dentro de lo normal. Por lo menos Cami asimilaba la muerte de su padre mejor que Cristal. Había algo en ella que me preocupaba y no me atrevía a preguntar.
-¡Tom!- Abii se colgaba, como siempre, de mi hermano. Se les veía felices... y a mí me había cambiado por completo por una niña. -¿Iremos a casa de las chicas?
-Así es, pequeña.- Yos también precentía que algo andaba mal con ella, pero ya me había dicho que sería mejor dejarla así. "A veces se siente mejor cvuadno está sola. Quizás ésta vez sea una de esas. Cuadno se sienta bien, nos lo contará."
-¡Abii!- Cami la tomó de la mano y ambas se perdieron en el centro comercial. Cristal regresaba de una tienda de antigüedades.
-¿No te basta con el trabajo en la tienda?- le preguntó Yos divertida.
-Me gustó ésto.- dijo mostrándonos una muñeca de porcelana; de facciones tan finas como las de ella y su hermana. -¿A poco no está linda?
-Tanto como tú.- le dije atrayéndola a mí y besando sus labios.
-¡Ea, Bill!- Tom casi metió las manos entre nosotros para separarnos. -¿No dijiste que te ibas a abstenerte de hacerlo para no salir de nuevo como página principal?
-Lo siento, lo siento.- le dibujé un gesto de enfado.
-Vayamos a casa.- sugirió Cristal al mismo tiempo que Yos, sonrientes las dos. -Primero tenemos que encintrar a las niñas...
-¡Aquí estamos!- ambas chicas llegaron con unos helados enormes. -¿Quieren?
-Sabes que sí.- repartieron sus helados... a escepción de mí. a manera de reclamo les pedí que me dieran uno, pero todo lo que recibí a cambio fue un "compártelo con tu novia." Cristal se sonrrojó.
Llegamos a eso de las siete a su casa. Yos se disculpó, diciendo que tenía que abrir la tienda más temprano de lo normal, ya que un importante empresario quería adquirir algunas cosas para la recepción de su empresa.
-Entonces nos vemos mañana, Yos.- mi chica se despidió de ella con un beso en la mejilla.
-Ah, no. Tú te quedas aquí con tu novio, con tu cuñado, con tu hermana y con la pequeña sanguijuela que se la pasa pegada a él.
-¡¡¡Buuuuuuuuuuuuuu!!! Yo no soy ninguna sanguijuela.- Abii se defendía sacando la lengua... tan infantil...
-No, no es una sanguijuela: es una mostruo que vive debajo de las camas.- rió Tom, comenzando una nueva pelea entre ellos.
-¿No necestarás ayuda?
-Estaré bien, no te preocupes. Además, tienes que terminar de arreglar todo para su viaje. ¡Adiós chicos!
Se fue.
-Ahora, Cris... tenemos que hablar.- dije aprovechando que mi hermano había distraído a las chicas con sus estúpidos jueguitos.
-Sí, claro, amor.- nos sentamos en el sofá. -¿Qué pasa?
-Te he notado extraña...- estaba rompiendo las palabras de Yos. "esperar a que se decidiera a decir lo que estaba mal" no era de mi agrado. Si había algo mal con ella, quería saberlo. -...como distante. ¿Qué tienes?
-Nada.- un "nada" ya sabía que significaba que quizás le pasaban mil cosas pero no estaba lista para decirlas, y no me importó. Quería saber a toda costa lo que andaba mal y ayudarla. -Dime, anda.
-No pasa nada, Bill. en serio.- creo que notó en seguida mi gesto de incredulidad. Se recargó en mi pecho. -Me preocupa mi hermana.
-No tendrías por qué. Ella está bien. Lo ha asimilado bastante bien y...
-Escucha, Bill.- tomó mi playera entre sus manos, apretándola un poco. -¿Puedo pedirte algo?
-Lo que quieras.
-Prométeme que la cuidarán bien, ¿si?
-Sabes que sí. ¿Por qué?
-Nada más. Quiero tener la seguridad que habrá alguien que se preocupe por ella.
-Sabes que Tom y yo cuidaremos de las dos... incluyendo a esa niña por la que me ha cambiado.- traté de hacerla sonreir, pero ese "algo" que le pasaba no la ejaba. Tomé su rostro con mis manos y lo alcé para verla mejor: sus ojos tenían una melancolía muy grande. -Nena: jamás... jamás las dejaremos. Contarán con nostros para lo que sea, cuando sea.
-Gracias, amor.- nos besamos. -Como que ya hace hambre, ¿no?- hizo un intento de sonrisa. -¿Me ayudarás con la cena?
-¡Claro!- me tomó de la mano y fuimos directo a la cocina. Cristal se detuvo a la entrada, lanzando la mirada al interior. -¿Qué pasa?- con una seña me dijo que guardara silencio y me asomara discretamente.
Tom estaba frrente a Abii, ambos viéndose de una manera tan tierna...
-Anda, Tom. Uno pequeño.
-¿Pequeño? ¿Segura?- ella asintió. -Cierra los ojos.- y Abii obedeció.
Tom se acercó a ella despacio y la besó.
-Tom...- estaba por escaárceme un gritito, peor Cristal me detuvo.
-Déjalos, se ven lindos.
-Es una niña.
-No hagas drama, Bill. Es lo que Abii ha soñado desde no sé cuando. Deja que disfrute...
lunes, 14 de febrero de 2011
Noticia
Cristal:
A la tarde siguiente, fuimos al aeropuerto a recoger a Tom. Llegó un poco enfadado y en cuanto vió a su hermano, comenzó con los reclamos. -¡Cómo se te ocurre irte así sin decir nada!
-¿No puedes esperar a que lleguemos?
-Me dejaste hablando solo... no me dijiste nada de nada... ¡Arrojaste el maldito periódico a mis pies!
-Cálmate, Tom.- Cami lo tomó del brazo. -¿No pudes esperar?- algo tenía mi hermana que lo hacía calmarce.
Al llegar a casa, arrojó a la cara de Bill una maleta. -Aquí están tus cosas. Ni creas que para la próxima que se te ocurra irte así te traeré algo.
-Ya, ya. Para lapróxima te avisaré, ¿si?- él medio borró su enojo hacia su hermano,abrazando a Cami.
-Lamento lo que pasó, pequeña.
-Ya todo va a estar bien porque ya están aquí.- ella sonrió.
-Lamento no haber podido llegar antes...- dijo voltenado a verme meintras le ayudaba a Bill con su maleta. -...casi no nos enteremos por las noticias y cuando lo hacemos, ya es tarde.
-No hay problema, Tom, en serio. Lo importante es que ya están aquí.- traté de sonreír.
Tocaron a la puerta. -¡Voy!¨Cami: cuida que los chicos se instalen, ¿si? Ahora vuelvo.
-¡Cristal!- Abii se arrojó a mis brazos, feliz de verme. Yos me saludó pasando su mano por mi cabeza. Con ellas parecía que nada hubiera pasado.
-Pensamos que ya no querías vernos.
-No estaba de humor, nada más. Pero creo que ya estoy un poco mejor.
-¿Podemos saber por qué?- Les iba a responder, cuando Abii escuchó la voz de Tom y entró corriendo.
-¡Tomi!
-¡Abii!- y al parecer,a tom también le daba gusto verla.
-Pasa, Yos.
-Danke, niña.- entramos juntas a la sala, donde Bill estaba al lado de Cami, viendo cómo Abii se le colgaba a Tom.
-En verdad le quiere. Se ven lindos.- me dijo Yos, tratando de distraerme.
-Sí.- Bill volteó a verme. -Los chicos se quedarán unos días, en lo que nosotros preparamos nuestros papeles y eso...
-¿Qué?
-Nos iremos, Yos.- la pequeñanos alcanzó a escuchar.
-¿A dónde se van?
-Si, ¿a dónde?- preguntó casi al mismo tiempo el chico de trenzas.
-Les propuse ir con nosotros a Alemania, ¿te molesta?
-¡Para nada! Verán qué bien la pasaremos.
-Nos van a dejar...- Abii se puso triste. -... se van a ir y no van a regresar.
-Vamos a regresar, descuida.- Tom la abrazó. -No nos vamos a olvidar de ustedes...menos de tí, pequeño monstruo.
-No soy monstruo.- Intentó darle un pequeño golpe al chico, pero lo esquivó. A pesar de ya ser mayor, tom aún actuaba como todo un niño...
A la tarde siguiente, fuimos al aeropuerto a recoger a Tom. Llegó un poco enfadado y en cuanto vió a su hermano, comenzó con los reclamos. -¡Cómo se te ocurre irte así sin decir nada!
-¿No puedes esperar a que lleguemos?
-Me dejaste hablando solo... no me dijiste nada de nada... ¡Arrojaste el maldito periódico a mis pies!
-Cálmate, Tom.- Cami lo tomó del brazo. -¿No pudes esperar?- algo tenía mi hermana que lo hacía calmarce.
Al llegar a casa, arrojó a la cara de Bill una maleta. -Aquí están tus cosas. Ni creas que para la próxima que se te ocurra irte así te traeré algo.
-Ya, ya. Para lapróxima te avisaré, ¿si?- él medio borró su enojo hacia su hermano,abrazando a Cami.
-Lamento lo que pasó, pequeña.
-Ya todo va a estar bien porque ya están aquí.- ella sonrió.
-Lamento no haber podido llegar antes...- dijo voltenado a verme meintras le ayudaba a Bill con su maleta. -...casi no nos enteremos por las noticias y cuando lo hacemos, ya es tarde.
-No hay problema, Tom, en serio. Lo importante es que ya están aquí.- traté de sonreír.
Tocaron a la puerta. -¡Voy!¨Cami: cuida que los chicos se instalen, ¿si? Ahora vuelvo.
-¡Cristal!- Abii se arrojó a mis brazos, feliz de verme. Yos me saludó pasando su mano por mi cabeza. Con ellas parecía que nada hubiera pasado.
-Pensamos que ya no querías vernos.
-No estaba de humor, nada más. Pero creo que ya estoy un poco mejor.
-¿Podemos saber por qué?- Les iba a responder, cuando Abii escuchó la voz de Tom y entró corriendo.
-¡Tomi!
-¡Abii!- y al parecer,a tom también le daba gusto verla.
-Pasa, Yos.
-Danke, niña.- entramos juntas a la sala, donde Bill estaba al lado de Cami, viendo cómo Abii se le colgaba a Tom.
-En verdad le quiere. Se ven lindos.- me dijo Yos, tratando de distraerme.
-Sí.- Bill volteó a verme. -Los chicos se quedarán unos días, en lo que nosotros preparamos nuestros papeles y eso...
-¿Qué?
-Nos iremos, Yos.- la pequeñanos alcanzó a escuchar.
-¿A dónde se van?
-Si, ¿a dónde?- preguntó casi al mismo tiempo el chico de trenzas.
-Les propuse ir con nosotros a Alemania, ¿te molesta?
-¡Para nada! Verán qué bien la pasaremos.
-Nos van a dejar...- Abii se puso triste. -... se van a ir y no van a regresar.
-Vamos a regresar, descuida.- Tom la abrazó. -No nos vamos a olvidar de ustedes...menos de tí, pequeño monstruo.
-No soy monstruo.- Intentó darle un pequeño golpe al chico, pero lo esquivó. A pesar de ya ser mayor, tom aún actuaba como todo un niño...
sábado, 12 de febrero de 2011
Luto
Cristal:
"Parte buena de ser la novia de una estrella de la música: que tenienes la atención y eres reconocida en casi todos lados..."
¿Quién demonios dijo que eso era la parte buena? Para mí es la parte mala. Mi padre murió recientemente y ha sido publicado en todos los periódicos que he visto hasta ahora. Incluso lo mencionan en las noticias a todas horas... y lo peor es que siempre hacen la pregunta ¿por qué Bill no está con ellas cuando más lo necesitan?
-Cristal...- la voz temblorosa de mi hermana me hizo dejar de lado la vista qe tenía frente a mí, desde ela azotea de la casa. -...¿cuándo le dirás?
-No lo sé. Quizás a esta hora ya debe saberlo. Las noticias se corren como pólvora ahora...
-Deberías llamarle.
-Las llamadas se cortan.- me acerqué a ella y la abracé. -Pronto estarán aquí, ya verás.
-¿Estás bien?
-¿Qué?
-Que si estás bien.- me vió directamente a los ojos. -Yo ya me desahogué, pero a tí no te he visto ni siquiera llorar y no hablas de ésto. Te hará daño guardártelo.
-Estoy bien, tranquila, ¿si? Todo está bien.- la abracé con mayor fuerza, como si temiera perderla y lancé mi mirada a su espalda.
Otra noche sin dormir, parada en la entrada de la habitación de Cami, pensando.
Yos y Abii habían venido un parv de veces a vernos, pero sólo mi hermana hablaba con ellas. Yo prefería esconderme en la azotea y ver el paisaje; preguntándome por qué se tenía que marchar ta pronto... por qué ahora... por qué nos dejaba solas.
Intenté llamar a los chicos, peor al dar el primer timbrazo, me entraban los nervios y colgaba. No era que se cortaran las llamadas, era que no me sentía con fuerzas para hablar; no era que las cartas no llegaban, como siempre le dije a Cami, sino que no tenía fuerzas ni siquiera para tomar el lapicero entre mis dedos.
Abrí la cajetilla que escondía mi padre detrás de su cama... la encontré el dpia que falleció, cuando me encerré en su habitación, llena de rabia por haberme sentido tan impotente. Tomé un cigarrillo y lo llevé a mis labios.
-No deberías fumar. A papá no le gustaría verte así.
-Pensé que dormías.
-No puedo. Tengo pesadillas.- guardé el cigarro y me senté en la orilla de su cama.la abracvé una vez más. -Tu corazón late muy rápido.
-Es que... necesito verlo.
-Llámale.
-No puedo.
-Entonces le llamaré yo.
-No hace falta. Verás que en menos de lo que lo imaginamos, estarán con nosotras.- El timbre de la puerta sonó insistentemente. No quería abrir, pero mi hermana me dijo unas cinco veces que bajara a ver quién era a esas horas de la noche. -Está bien. Ahora vuelvo.
Bajé con desgano. -¿Quién es?- no obtuve respuesta. Abrí la puerta despacio, dejando ver afuera a Bill, con la respiración agitada. -¡Bill!- me lancé a sus brazos.
-Lo... lo lamento. En cuanto lo supe, tomé el primer vuelo de regreso.
-Pasa.- entramos abrazados. En cuanto le escuchó mi hermana, bajó corriendo y tambipén se echó a sus brazos.
-¿Por qué no llamaron?
-Yo no...
-¿Y Tom?- preguntó Cami.
-Vine sin decirle nada. En cuanto leí la nota en el periódico, sali de casa sin decirle nada. Vine sin equipaje... sin nada. Sólo quería verlas.
-Lo dejaste preocupado. Debiste decirle.- Mi hermana dejó caerse en sus brazos, derramando un alágrima. -Nos hacían falta.
-Lo sé. Lo siento.- la abrazó.
-Cami, deberías dormir un poco. Mañana tenemos cosas qué hacer.
-Quiero quedarme con Bill un rato.- él volteó a verme. Yo sólo asentí. La cargó y acomodó su cabeza sobre su pecho... se veían tan lindos...
Bill la consoló todo el tiempo, hasta que se quedó dormida. Subimos en silencio a su habitación, donde la dejó en su cama, en silencio.
-¿Estás bien?- se acercó a mí, en la entrada. N podía dejar de ver a mi hermana.
-Yo... no sé.- las lágrimas por fin empezaron a salir. -Me duele, Bill. Algo se rompió dentro de mí... aunque casi no pasaba tiempo con él, lo extraño.- me abrazó con fuerza. -Era lo único que teníamos, Bill. Ahora... ahora... yo... Cami...- el llanto ya no me dejaba hablar.
Por primera vez en días, dejé libre mi dolor, sobre el pecho de Bill. -Verás que todo estará bien. No las dejaremos solas.
-Yo...
-Vendrán con nosotros a Alemania. ¿si?
-Yos... y Abii...
-Supongo que ellas entenderán.- su celular comenzó a sonar. Se separó un poco para contestar. -¡Tom! Espera... Caálmate, no me grites que no estoy sordo.... sí, ya sé, lo siento, pero... enonces ya sabes por qué salí así... ya te dije que lo siento. ¿mañana? Está bien, iré a buscarte al aeropuerto. Sí... genial. Adiós.- volví a esconderme en su cuello. -Linda, Tomj llegará mañana.
-¿Estaba enfadado?
-Un poco.
-Espero que se queden un buen rato. Nos hará bien tener un poco de apoyo.
"Parte buena de ser la novia de una estrella de la música: que tenienes la atención y eres reconocida en casi todos lados..."
¿Quién demonios dijo que eso era la parte buena? Para mí es la parte mala. Mi padre murió recientemente y ha sido publicado en todos los periódicos que he visto hasta ahora. Incluso lo mencionan en las noticias a todas horas... y lo peor es que siempre hacen la pregunta ¿por qué Bill no está con ellas cuando más lo necesitan?
-Cristal...- la voz temblorosa de mi hermana me hizo dejar de lado la vista qe tenía frente a mí, desde ela azotea de la casa. -...¿cuándo le dirás?
-No lo sé. Quizás a esta hora ya debe saberlo. Las noticias se corren como pólvora ahora...
-Deberías llamarle.
-Las llamadas se cortan.- me acerqué a ella y la abracé. -Pronto estarán aquí, ya verás.
-¿Estás bien?
-¿Qué?
-Que si estás bien.- me vió directamente a los ojos. -Yo ya me desahogué, pero a tí no te he visto ni siquiera llorar y no hablas de ésto. Te hará daño guardártelo.
-Estoy bien, tranquila, ¿si? Todo está bien.- la abracé con mayor fuerza, como si temiera perderla y lancé mi mirada a su espalda.
Otra noche sin dormir, parada en la entrada de la habitación de Cami, pensando.
Yos y Abii habían venido un parv de veces a vernos, pero sólo mi hermana hablaba con ellas. Yo prefería esconderme en la azotea y ver el paisaje; preguntándome por qué se tenía que marchar ta pronto... por qué ahora... por qué nos dejaba solas.
Intenté llamar a los chicos, peor al dar el primer timbrazo, me entraban los nervios y colgaba. No era que se cortaran las llamadas, era que no me sentía con fuerzas para hablar; no era que las cartas no llegaban, como siempre le dije a Cami, sino que no tenía fuerzas ni siquiera para tomar el lapicero entre mis dedos.
Abrí la cajetilla que escondía mi padre detrás de su cama... la encontré el dpia que falleció, cuando me encerré en su habitación, llena de rabia por haberme sentido tan impotente. Tomé un cigarrillo y lo llevé a mis labios.
-No deberías fumar. A papá no le gustaría verte así.
-Pensé que dormías.
-No puedo. Tengo pesadillas.- guardé el cigarro y me senté en la orilla de su cama.la abracvé una vez más. -Tu corazón late muy rápido.
-Es que... necesito verlo.
-Llámale.
-No puedo.
-Entonces le llamaré yo.
-No hace falta. Verás que en menos de lo que lo imaginamos, estarán con nosotras.- El timbre de la puerta sonó insistentemente. No quería abrir, pero mi hermana me dijo unas cinco veces que bajara a ver quién era a esas horas de la noche. -Está bien. Ahora vuelvo.
Bajé con desgano. -¿Quién es?- no obtuve respuesta. Abrí la puerta despacio, dejando ver afuera a Bill, con la respiración agitada. -¡Bill!- me lancé a sus brazos.
-Lo... lo lamento. En cuanto lo supe, tomé el primer vuelo de regreso.
-Pasa.- entramos abrazados. En cuanto le escuchó mi hermana, bajó corriendo y tambipén se echó a sus brazos.
-¿Por qué no llamaron?
-Yo no...
-¿Y Tom?- preguntó Cami.
-Vine sin decirle nada. En cuanto leí la nota en el periódico, sali de casa sin decirle nada. Vine sin equipaje... sin nada. Sólo quería verlas.
-Lo dejaste preocupado. Debiste decirle.- Mi hermana dejó caerse en sus brazos, derramando un alágrima. -Nos hacían falta.
-Lo sé. Lo siento.- la abrazó.
-Cami, deberías dormir un poco. Mañana tenemos cosas qué hacer.
-Quiero quedarme con Bill un rato.- él volteó a verme. Yo sólo asentí. La cargó y acomodó su cabeza sobre su pecho... se veían tan lindos...
Bill la consoló todo el tiempo, hasta que se quedó dormida. Subimos en silencio a su habitación, donde la dejó en su cama, en silencio.
-¿Estás bien?- se acercó a mí, en la entrada. N podía dejar de ver a mi hermana.
-Yo... no sé.- las lágrimas por fin empezaron a salir. -Me duele, Bill. Algo se rompió dentro de mí... aunque casi no pasaba tiempo con él, lo extraño.- me abrazó con fuerza. -Era lo único que teníamos, Bill. Ahora... ahora... yo... Cami...- el llanto ya no me dejaba hablar.
Por primera vez en días, dejé libre mi dolor, sobre el pecho de Bill. -Verás que todo estará bien. No las dejaremos solas.
-Yo...
-Vendrán con nosotros a Alemania. ¿si?
-Yos... y Abii...
-Supongo que ellas entenderán.- su celular comenzó a sonar. Se separó un poco para contestar. -¡Tom! Espera... Caálmate, no me grites que no estoy sordo.... sí, ya sé, lo siento, pero... enonces ya sabes por qué salí así... ya te dije que lo siento. ¿mañana? Está bien, iré a buscarte al aeropuerto. Sí... genial. Adiós.- volví a esconderme en su cuello. -Linda, Tomj llegará mañana.
-¿Estaba enfadado?
-Un poco.
-Espero que se queden un buen rato. Nos hará bien tener un poco de apoyo.
domingo, 6 de febrero de 2011
Regreso
Bill:
El día de nuestro regreso a Alemania. Aunque no queríamos dejarlas solas, insistieron junto con Richard para que volviéramos a lo nuestro.
Al aeropuerto sólo nos acompañó Cami, pues Cristal se había quedado a cuidar a su padre. Me hubiera gustado tanto que nos acompañase...
-Volverán pronto, ¿verdad?- preguntó ella con tono triste. Mi hermano la abrazó, diciéndole que cuanto antes. Yo no supe qué responderle: teníamos tanto trabajo pendiente en casa que no sabía si en verdad íbamos a volver antes de dos meses.
-Verás que ni tiempo les daremos de extrañarnos.- ambos trataron de sonreír.
-Bill, las cosas saldrán bien.- Cami trataba de hacerme sonreir también, pero algo me hacía sentir enormemente triste. -Todo estará bien y ustedes volverán y todo será genial.- En esos momentos envidiaba la fortaleza de ella: su mirada estaba ensombrecida, y aún así sonreía.
-Volveremos pronto. Dile a tu hermana que la amo.
-Te despediste de ella en el hospital. ¿No te bastó con los besos, los abrazos y toda la miel que derramaron?- Tom se hacía el gracioso, haciéndome dibujar una media sonrisa.
Un par de minutos más y subimos al avión, dejándolas atrás.
Apenas llegamos, no aguanté las ganas de llamarlas. Esperaba que la llamada fuera larga, pero sólo escuché un "todo está bien." y la conexión se cortó. -No te preocupes, todo saldrá bien.- Tom intentaba calmarme, pero algo me decía que las cosas se iban a poner mal.
Los días pasaban; mis nervios crecían demasiado, haciéndome equivocar en las letras, retrasando las grabaciones... y preocupando a los chicos y a David y Nathaly.
-¿Cómo no preocuparme? ¡No he sabido nada de ellas en semanas!
-¿No las has llamado?- preguntaba Gustav desde el sillón.
-Las llamadas se cortan y no responden los mensajes, ni los correos, ni mis cartas.- dije con aire triste. -¿Y si pasó algo?- volteé a ver a Georg: meido en los mensajes con su novia. Cómo le envidiaba el que él sí pudiese estar en contacto con la persona que amaba.
-Déjate de pesimismos, Bill.- Aunque estaba de meloso con ella, se daba tiempo de escucharnos. -Estan bien, confía.
-Pero...
-El que no te contesten no significa que algo ande mal.
-Hagen tiene razón, hermanito. Anda, ven. Tenemos que llegar a dormir.- bostezó.
Nos despedimos y fuimos a casa. Me encargué de encender las luces mientras Tom se dejaba caer en el sofá... como siempre. -¿No saldrás hoy?- preguntémientras me acercaba a la mesilla, donde había dejado el periódico de la mañana.
-Estoy cansado. Aunque...- sacó el celular de su chaqueta e iba a marcar. -¿Quieres salir? Puedo conseguir compañía extra.- dijo guiñándome. Estaba por responderle cuando abrí la sección de en medio y el encabezado me heló la sangre.
-No puede ser...
-¿Qué pasa?
-No es cierto. Ésto... ésto no...
-Bill, ¿qué pasa?- no contesté. Tomé mi chaqueta, arrojando el periódico a sus pies y salí de ahí. Subí a mi auto y me alejé de casa, ignorando los gritos de mi hermano.
Sabía que algo andaba mal.... que las cosas no estarían bien, pero, ¿por qué demonios me tenía que enterar de esa manera?
El día de nuestro regreso a Alemania. Aunque no queríamos dejarlas solas, insistieron junto con Richard para que volviéramos a lo nuestro.
Al aeropuerto sólo nos acompañó Cami, pues Cristal se había quedado a cuidar a su padre. Me hubiera gustado tanto que nos acompañase...
-Volverán pronto, ¿verdad?- preguntó ella con tono triste. Mi hermano la abrazó, diciéndole que cuanto antes. Yo no supe qué responderle: teníamos tanto trabajo pendiente en casa que no sabía si en verdad íbamos a volver antes de dos meses.
-Verás que ni tiempo les daremos de extrañarnos.- ambos trataron de sonreír.
-Bill, las cosas saldrán bien.- Cami trataba de hacerme sonreir también, pero algo me hacía sentir enormemente triste. -Todo estará bien y ustedes volverán y todo será genial.- En esos momentos envidiaba la fortaleza de ella: su mirada estaba ensombrecida, y aún así sonreía.
-Volveremos pronto. Dile a tu hermana que la amo.
-Te despediste de ella en el hospital. ¿No te bastó con los besos, los abrazos y toda la miel que derramaron?- Tom se hacía el gracioso, haciéndome dibujar una media sonrisa.
Un par de minutos más y subimos al avión, dejándolas atrás.
Apenas llegamos, no aguanté las ganas de llamarlas. Esperaba que la llamada fuera larga, pero sólo escuché un "todo está bien." y la conexión se cortó. -No te preocupes, todo saldrá bien.- Tom intentaba calmarme, pero algo me decía que las cosas se iban a poner mal.
Los días pasaban; mis nervios crecían demasiado, haciéndome equivocar en las letras, retrasando las grabaciones... y preocupando a los chicos y a David y Nathaly.
-¿Cómo no preocuparme? ¡No he sabido nada de ellas en semanas!
-¿No las has llamado?- preguntaba Gustav desde el sillón.
-Las llamadas se cortan y no responden los mensajes, ni los correos, ni mis cartas.- dije con aire triste. -¿Y si pasó algo?- volteé a ver a Georg: meido en los mensajes con su novia. Cómo le envidiaba el que él sí pudiese estar en contacto con la persona que amaba.
-Déjate de pesimismos, Bill.- Aunque estaba de meloso con ella, se daba tiempo de escucharnos. -Estan bien, confía.
-Pero...
-El que no te contesten no significa que algo ande mal.
-Hagen tiene razón, hermanito. Anda, ven. Tenemos que llegar a dormir.- bostezó.
Nos despedimos y fuimos a casa. Me encargué de encender las luces mientras Tom se dejaba caer en el sofá... como siempre. -¿No saldrás hoy?- preguntémientras me acercaba a la mesilla, donde había dejado el periódico de la mañana.
-Estoy cansado. Aunque...- sacó el celular de su chaqueta e iba a marcar. -¿Quieres salir? Puedo conseguir compañía extra.- dijo guiñándome. Estaba por responderle cuando abrí la sección de en medio y el encabezado me heló la sangre.
-No puede ser...
-¿Qué pasa?
-No es cierto. Ésto... ésto no...
-Bill, ¿qué pasa?- no contesté. Tomé mi chaqueta, arrojando el periódico a sus pies y salí de ahí. Subí a mi auto y me alejé de casa, ignorando los gritos de mi hermano.
Sabía que algo andaba mal.... que las cosas no estarían bien, pero, ¿por qué demonios me tenía que enterar de esa manera?
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