Cristal:
-Me operan en dos días.- la sonrisa de mi hermana y la alegría que había encontrado Tom es las palabras de ella se habían esfumado.
-¿Cómo que te operan?
-Es... complicado de explicar, pequeña.- me acerqué a ella, rodeándola con mi brazo.
-Ya sabes que nunca has sido buena explicando... pero apuesto que Tom y yo entenderemos a la perfección.
-Lo que pasa es que...- Bill comenzó a ponerce nervioso. -...es que ...
-No pasa nada, nena, ¿de acuerdo?
-Siempre dices eso cuando pasa algo grave.- su mirada se ensombreció. Tom la abrazó, apartándola de mi lado. -Yo sé que algo pasa contigo... y no me lo quieres decir.
-En eso estoy de acuerdo con tu hermana, Cris: estas mal y no nos lo quieres decir.
-Sólo es una simple operación... no hay nada más grave qué ocultar.
-John murió en una operación.- susurró Cami.
-¿Quién era...?- Bill ni siquiera pudo completar su pregunta, pues un par de lágrimas resbalaron por mi mejilla. -¿Amor?
-John... era... alguien más de la familia. Él nos cuidaba cuando papá no podía hacerlo.
-¿Algo así como su tío?
-Algo así como nuestro hermano mayor.- una media sonrisa se dibujó en mis labios.
John había representado un sin número de oportunidades en nuestras vidas para ser felices: el John siempre sonriente; él siempre sereno y con una salida a los problemas. El amigo incondicinal... El mismo John que prometió cuidarnos siempre... estuviera donde estuviera... y hasta ahora, lo ha cumplido.
-No quiero perderte como a él.- Cami se sumioó en el pecho de Tom. -No quiero eso.
-Verás que no me pasará nada. ¿Sabes por qué? Porque John me cuida desde allá arriba... porque el doctor no dejará que me pase nada malo... porque tengo cinco buenas razones para no irme aún.
-¿Cinco?- preguntaron los gemelos al mismo tiempo.
-Cami, Abii, Yos, Tom y Bill... ¿no les parecen razones suficientes para no darme por vencida?- me pareció captar una pequeña sonrisa por parte de los tres. -No pasará nada.- repetí para convencerme. Ellos podrían creerlo en verdad... pero yo... aún no estaba segura del todo.
Al día siguiente desperté sola en la habitación, pues Bill había despertado antes. No entiendo por qué me dejan dormir hasta tarde...
-¡Cristal! Buen día, hermanita.- Cami me abazó a manera de saludo... extraño: jamás lo había hecho fuera del día de mi cumpleaños.
-Buen día.- la miré extrañada.
-Bill y Tom están en la cocina.
-Ah... bueno... iré a verlos.- ella se quedó fuera mientras yo iba a ver el seguro desastre que habían ocacionado los chicos.
-Buen día, amor.- Bill se acercó a recibirme con un dulce beso en los labios.
-¡Buen día, nena!- La voz de tom sonó a sus espaldas.
Lancé la mirada a su dirección esperando un desastre, pero no: todo estaba en perfecto estado.
-No sabía que supieran cocinar.
-Sólo un poco.- mientras Bill se daba media vuelta, su gemelo me ofreció un poco de jugo. -No seremos los mejores chef's del mundo, pero sabeos algo.- sonrió.
-¿Puedo saber por qué hacen ésto?
-¿Qué?- Bill se giró y clavó la mirada en mí, sonrriente, como Tom. -¿Me pueden decir por qué son tan atentos?
-¿Qué no podemos?- Cami me habló por la espalda.
-Es por lo de la operación, ¿verdad?
-Sí.- seguían sonrientes... yo por dentro me sentía... no sé: nerviosa, extraña...
Alguien tocó a la puerta. Tom y Cami salieron disparados a abrir, compitiendo entre ellos a ver quién abría primero. Bill se acercó a mí; me abrazó y pasó su mano por mi rostro. -Sólo quieren ser atentos, amor. Nada más.- le sonreí.
-¡¡¡Cristaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!- mi hermana me llamó desde la sala.
-Ven. Tenemos una sorpresa paara tí.- Bill me tomó de la mano, llevándome hasta donde mi hermana y Tom.
-¡¡¡Cristal!!!- Oh, Dios... no podía creerlo. ¿Ellas aquí? -¡¡¡Cristal!!!.- Abii se me echó encima, tirándome al suelo.
-¿Qué hacen aquí?
-Bueno, Cami nos llamó y...
-Nos dijo que te iba a operar... y venimos cuanto antes.- la pequeña se enderezó de inmediato, cambiando su sonrisa por un gesto más serio.
-¿Tú papá te dejó venir hasta acá?
-Sip. Con la condición que Yos me cuidara. Además...
-Además su papá tenía un viaje de negocios y no tenía con quién dejarla, así que le ahorramos el trabajo de contratar a alguien que cuidara de esa pequeña sanguijuela. De todos modos, Tom sirve igual de niñera.
-¡Hey! ¿Yo de niñera?- preguntó Tom mientras Abii se levantaba e iba a abrazarlo.
-¿Me negarás que te gusta estar con ella?
-Bueno, sí me gusta estar con éste pequeño monstruo, pero tanto como ser su niñera...
-No es niñera: es mi hermanito mayor.
-¡ah! ¿Ya no quieres que seamos... tú sabes?
-Mi padre me regañaría si tengo un novio mayor que yo.
-Pero tu padre no está aquí.- Tom sonrió pícaramente, mientras Bill le reprendía y Yos y yo reíamos.
-Déjalos, amor.
-Pero... pero...
-Será una niña, pero sabe muy bien lo que quiere. Y lo que quiere es a tu hermano.- Todos sonreímos al tiepo que Abii se ponía un tanto roja.
-Bueno, bueno, ya. Les mostraremos sus habitaciones, ¿si?- Tom llevó de la mano a Abii. Yos le siguió, mientras Bill llevaba las maletas.
jueves, 31 de marzo de 2011
sábado, 26 de marzo de 2011
"Intetémoslo"
Cristal:
"Sólo un 20%"... ¿de qué me serviría sólo ese porcentaje tan pequeño?
Bajé la cabeza, mientras sentía la mirada de Bill sobre mí. -Explíquece mejor, doc.
-Podríamos someterla a una operación... pero el riesgo es muy alto, Bill.
-¿Cómo?
-Es muy probable que pueda morir en el quirófano.- la sangre se heló en mis venas. La mano de Bill apretó un poco más la mía.
-¿Y si resulta bien?- pregunté temerosa.
-El tiempo que le quede será mayor.
-Aún la operación no asegura que me quede un gran tiempo con él.- mi voz se iba apagando de poco a poco.
Me estaba deprimiendo, lo sé... era inevitable hacerlo.
-Pero el tiempo será mayor.
-¿Cuánto?
-Si no se somete al procedimiento, es muy probable que sólo sean semanas... quizás un par de meses. Si la operación es exitosa, podríamos alargar ese tiempo hasta un año.
-Un año.- murmuré.
-Amor...- la mano de Bill se coló por entre mis cabellos y tocó mi rostro. -¿Podría dejarnos solos?- el doctor salió sin decir nada. -¿Estás bien?
-Bill...- no tenía intenciones de responderle. -...la pregunta es ¿tú lo estás?- Se quedó un rato en silencio. -Lo siento.
-¿Qué?
-Tú no deberías pasar por ésto. Deberias ser feliz con una chica que no desaparezca tan rponto de tu vida; que no se esfume lentamente de tu lado.
Sus manos tomaron mi rostro y su mirada se clavó en mis ojos dulcemente. -No quiero a nadie más que a tí. Tú eres la única chica en mi mundo, ¿de acuerdo? Y no te perderé... vverás que todo estará bien.
-Pero...
-Lo intentaremos, ¿si?
-Es una operación muy cara y no estamos seguros de que resulte.
-Nada perdemos con intentar... porque estoy completamente seguro de que no vas a dejarme.- su voz temblorosa y serena a la vez me hizo calmarme. -¿Confías en mí, amor?
-Estoy segura de que no voy a morir, porque no puedo... y no quiero morir a ún. Todavía me quedan muchos errores por cometer; muchas cosas qué aprender... y quiero que seas tú el que me las enseñe.
Me besó tiernamente, al tiempo que una lágrima resbalaba por nuestras mejillas. -Entonces le diremos al doc que prepare cuanto antes el procedimiento, ¿si?- asentí. -Pero hay que decírcelo a tu hermana.
-Creo que sí... después de todo, una operación no es fácil esconderla.
El doctor regresó a nuestro lado. -¿Y?
-¿Cuándo la puede programar?
-En dos días. ¿Le sparece bien?
-Claro.
-Mientras, Bill: tienes que cuidar que no pase por situaciones muy estresantes ni por sorpresas fuertes, ¿de acuerdo? Tienes que cuidarla mucho.
-Él me cuida muy bien, doc. Es mi ángel guardián.- sonreí.
Nos despedimos y regresamos a casa, donde Cami y Tom nos esperaban en la sala.
-¡Cristal!
-Hallo, pequeña vampiro.- se abrazaron.
-¿Se puede saber donde estaban?
-Este... Tenemos que decirles algo, Tom.- Bill se sentó frente a donde estaban ellos.
-No me digas que ya piensan casarse... ¡Si tienen muy poco de novios! Además...
-Tom...
-...¿no crees que es muy pronto?
-Tom...
-Es que... es decir... ¿y qué pasará con la banda?
-Tom...
-Y si quieren casarse ahora... no hay tiempo para hacer los preparativos y esas cursilerias... menos con la presentacion del disco y la gira que tenemos en puerta, además...
-¡Tom!- Bill se desesperó, haciéndonos reir mientras calmaba a su hermano. -¡Carajo, Tom! ¿Me dejarás hablar o no?
-Ok, ok...sólo no me grites... ni te enojes.- se dejó caer en el sillón.
-¿Te callarás y nos escucharás?- con una mano se tapó la boca, dándonos a entender que. por muy difícil que fuera, se mantendría en silencio. -Cami, ¿puedes venir?- mi hermana se separó de mi lado y fue a sentarce al lado del de trenzas.
Me acerqué a Bill; él me tomó de la cintura, invitándome a sentarme sobre si regazo. -Lo que Cris y yo tenemos que decírles es algo... complicado.
-¿Estás embarazada?- soltó mi hermana.
-¡¿Qué?! ¡Claro que no!- seti cómo el corazón de Bill saltó dentro de él... al igual que el mío.
-Es no sería una sorpresa...- respondió alzando las cejas, mientras Tom aguantaba la risa entre su mano. -...si se la pasan como los vi en la mañana...
-¡Cami! esas cosas no se dicen.- le recriminé. Ella se rió, sin dejar de vernos.
Volteé a ver a mi chico: estaba un poco rojo... tan lindo que se veía así.
-No es eso, es otra cosa.
-Ok, ok... entonces me callaré. Pero más les vale que no sea ni una boda ni que me van a dar un sobrinito.
-Es otra cosa, Cami... lo que pasa es que...
-Me operan en dos días.
"Sólo un 20%"... ¿de qué me serviría sólo ese porcentaje tan pequeño?
Bajé la cabeza, mientras sentía la mirada de Bill sobre mí. -Explíquece mejor, doc.
-Podríamos someterla a una operación... pero el riesgo es muy alto, Bill.
-¿Cómo?
-Es muy probable que pueda morir en el quirófano.- la sangre se heló en mis venas. La mano de Bill apretó un poco más la mía.
-¿Y si resulta bien?- pregunté temerosa.
-El tiempo que le quede será mayor.
-Aún la operación no asegura que me quede un gran tiempo con él.- mi voz se iba apagando de poco a poco.
Me estaba deprimiendo, lo sé... era inevitable hacerlo.
-Pero el tiempo será mayor.
-¿Cuánto?
-Si no se somete al procedimiento, es muy probable que sólo sean semanas... quizás un par de meses. Si la operación es exitosa, podríamos alargar ese tiempo hasta un año.
-Un año.- murmuré.
-Amor...- la mano de Bill se coló por entre mis cabellos y tocó mi rostro. -¿Podría dejarnos solos?- el doctor salió sin decir nada. -¿Estás bien?
-Bill...- no tenía intenciones de responderle. -...la pregunta es ¿tú lo estás?- Se quedó un rato en silencio. -Lo siento.
-¿Qué?
-Tú no deberías pasar por ésto. Deberias ser feliz con una chica que no desaparezca tan rponto de tu vida; que no se esfume lentamente de tu lado.
Sus manos tomaron mi rostro y su mirada se clavó en mis ojos dulcemente. -No quiero a nadie más que a tí. Tú eres la única chica en mi mundo, ¿de acuerdo? Y no te perderé... vverás que todo estará bien.
-Pero...
-Lo intentaremos, ¿si?
-Es una operación muy cara y no estamos seguros de que resulte.
-Nada perdemos con intentar... porque estoy completamente seguro de que no vas a dejarme.- su voz temblorosa y serena a la vez me hizo calmarme. -¿Confías en mí, amor?
-Estoy segura de que no voy a morir, porque no puedo... y no quiero morir a ún. Todavía me quedan muchos errores por cometer; muchas cosas qué aprender... y quiero que seas tú el que me las enseñe.
Me besó tiernamente, al tiempo que una lágrima resbalaba por nuestras mejillas. -Entonces le diremos al doc que prepare cuanto antes el procedimiento, ¿si?- asentí. -Pero hay que decírcelo a tu hermana.
-Creo que sí... después de todo, una operación no es fácil esconderla.
El doctor regresó a nuestro lado. -¿Y?
-¿Cuándo la puede programar?
-En dos días. ¿Le sparece bien?
-Claro.
-Mientras, Bill: tienes que cuidar que no pase por situaciones muy estresantes ni por sorpresas fuertes, ¿de acuerdo? Tienes que cuidarla mucho.
-Él me cuida muy bien, doc. Es mi ángel guardián.- sonreí.
Nos despedimos y regresamos a casa, donde Cami y Tom nos esperaban en la sala.
-¡Cristal!
-Hallo, pequeña vampiro.- se abrazaron.
-¿Se puede saber donde estaban?
-Este... Tenemos que decirles algo, Tom.- Bill se sentó frente a donde estaban ellos.
-No me digas que ya piensan casarse... ¡Si tienen muy poco de novios! Además...
-Tom...
-...¿no crees que es muy pronto?
-Tom...
-Es que... es decir... ¿y qué pasará con la banda?
-Tom...
-Y si quieren casarse ahora... no hay tiempo para hacer los preparativos y esas cursilerias... menos con la presentacion del disco y la gira que tenemos en puerta, además...
-¡Tom!- Bill se desesperó, haciéndonos reir mientras calmaba a su hermano. -¡Carajo, Tom! ¿Me dejarás hablar o no?
-Ok, ok...sólo no me grites... ni te enojes.- se dejó caer en el sillón.
-¿Te callarás y nos escucharás?- con una mano se tapó la boca, dándonos a entender que. por muy difícil que fuera, se mantendría en silencio. -Cami, ¿puedes venir?- mi hermana se separó de mi lado y fue a sentarce al lado del de trenzas.
Me acerqué a Bill; él me tomó de la cintura, invitándome a sentarme sobre si regazo. -Lo que Cris y yo tenemos que decírles es algo... complicado.
-¿Estás embarazada?- soltó mi hermana.
-¡¿Qué?! ¡Claro que no!- seti cómo el corazón de Bill saltó dentro de él... al igual que el mío.
-Es no sería una sorpresa...- respondió alzando las cejas, mientras Tom aguantaba la risa entre su mano. -...si se la pasan como los vi en la mañana...
-¡Cami! esas cosas no se dicen.- le recriminé. Ella se rió, sin dejar de vernos.
Volteé a ver a mi chico: estaba un poco rojo... tan lindo que se veía así.
-No es eso, es otra cosa.
-Ok, ok... entonces me callaré. Pero más les vale que no sea ni una boda ni que me van a dar un sobrinito.
-Es otra cosa, Cami... lo que pasa es que...
-Me operan en dos días.
martes, 22 de marzo de 2011
Buscando Alternativas
Bill:
Pasamos días encerrados en el estudio... de nuevo. Cada hora que pasábamos tratando de reponder las grabaciones que habían salido mal, me moría pensando en Cristal.
Varias veces los chicos me haban preíguntado por qué mi distracción... y lo único que se me ocurría decirles era que queria unas vacaciones.
-¿No te bastaron las que te auto impusiste?- bromebaba David.
-Eso fue hace no sé cuánto... ¿no nos merecemos otras?- respondía mi hermano. Siempre respondiendo a todos con una sonrisa en los labios. ¡Bendito él que no tiene que cargar con semejante peso como el mío y el de Cristal!
Al volver a casa, esta vez después de asegurarnos que ya no habría problemas con la edición, encontramos a Cami dormida sobre el regazo de su hermana.
-¿Se puede saber por qué últimamente termina tan cansada?- preguntaba Tom tratando de no despertarla.
-Hemos estado saliendo a conocer.- mi chica sonreía dulcemente. -Tiene que quemar todas las energías que tiene de alguna manera.
-Yo conozco otra manera de quemar energía.- Tom pasó su lengua a lo largo de sus labios, para terminar jugueteando con su piercing.
-¡Tom!- ella lo vió aparentando disgusto... pero la verdad aguantaba la risa entre dientes.
-¿Puedes llevarla a su habitación?- le pedí a mi gemelo. -Pero sólo llevarla, nada de... tú sabes.
-De acuerdo, de acuerdo. Dejaremos solos a los tórtolos.- La tomó entre sus brazos y desaparecieron escaleras arriba.
-¿Pasa algo, amor?- me acerqué a llea, tomándola de la cintura.
-Mañana iremos al médico, ¿si?
-Pero...
-Quiero una segunda opinión. No puedo dejar que una sola persona me eche a perder la felicidad que he encontrado.- la besé.
-Pero promteeme que si las cosas no salen como quisiéramos, no habrá caras largas, ¿de acuerdo?
-¿Es que siempre eres pesimista?
-No. Sólo te lo estoy advirtiendo.
-Pesimista.
-Ya, cielo.- me respondió el beso, calmando un poco mi espíritu. -Mejor pensemos en otras cosas, ¿si?
-¿Cosas como qué?
-Am, no sé... Tom saldrá esta noche y Cami dormirá hasta tarde.
-¿Cómo sabes que...?- en eso, mi hermano bajó acomodando el cuello de su chaqueta. -¿A dónde vas?
-Me veré con Chantelle.- contestó al tiempo que abrió l apuerta y volteó a verme sonriente.
-Creí que ya no la verías.
-Es mi amiga... iremos a divertirnos un poco, es todo.
-Pero...
-Ya, Bill: así tendrán tiempo para ustedes dos. Adiós, chicos. No vayan a hacer mucho ruido para no despertar a Cami ni vayan a hacer mucho desastre si es que se quedan en la sala.- se fue.
-¿Cómo supiste que Tom...?
-Bueno, Chantelle llamó esta mañaa y le pasé el mensaje a tu hermano.- sonrió dulcemente. -Y me dijo que sería buena idea para que pudieramos estar más a gusto.
-Es una lástima que no pueda llevar a tu hermana.
-Mejor así: no quiero estar pensando en el comportamiento de Tom con ella.
-¿Celosa?
-No. Pero es una niña...
-Ya está bastante grande para decidir en quien fijarce y enn quien no.
-Para mí aún es una niña.
-Está bien, está bien: Cami aún es tu niña.
-Nuestra niña.- ambos sonreímos.
Como lo planeó, nos quedamos en la sala, envueltos en caricias y besos... como no lo estábamos desde hacía días, desde que me dijo sus temores.
Y, por primera vez, pude sólo concentrarme en ella, sin pensar en nada más...
A la mañana siguiente nos depsertamos con los primeros rayos de sol: entre jirones de una de las sábanas que Cristal había traído de la habitación.
-Buen día, amor.- le besé la frente.
-Buen día, cielo.
-YA hay que levantarnos.
-¿No podemos quedarnos un rato más?
-Tenemos que llegar con el médico, nena.
-Está bien.- nos levantamos despacio. A penas nos poníamos la ropa, cuando su hermana bajó y nos sorprendió.
-¡¡AAAAAAA!!- se tapó los ojos.
-No seas dramática, Cami, ni que estuviéramos desnudos.- reímos.
-No, pero poco les falta.- aún con una mano sobre sus ojos, se dirigió a la cocina, tratando de no tropezar.
-Creo que debimos levantarnos más temprano.
-Si.- terminamos de vestirnos y alcanzamos a su hermana en la cocina. -Buen día, Cami.
-Hallo.- contestó con la boca llena, con lo que me hizo sonreír.
-Hermanita: estaremos fuera un rato, ¿de acuerdo?
-¿Puedo ir?
-No.- cruzó los brazos un poco molesta. -Pero prometo que s me quedan energías, saldremos cuado volvamos.
-Bueno... si prometes que veremos juntas la lluvia de estrellas.
-¿Es hoy?- pregunté curioso.
-Sip. El cielo se verá hermoso ésta noche.
-De acuerdo.- nos despedimos de ella y nos dirigimos a un hospital cercano, donde el doctor Smith ya nos esperaba.
-¿Es ella tu dulce novia, Bill?- ya llevábamos años de conocernos, así que podía depositar toa mi confianza en él.
Le presenté a Cristal, quien se ruborizó un poco. -Bien, ¿trajeron los estudios?- le extendimos el sobre. -Tomen asiento, por favor.
-Queremos saber si... si hay una salida.- dije lo último casi bajo.
-Pues...- tomó aire, mientras le tomé de la mano. Pude sentir cómo el nerviosismo de mi chica acrecentaba. -..existe una.
-¿Cuál?- los dos volteamos a verlo.
-Podríamos someterla a una cirugía.- sonreí a la par de ella. -Pero...- aunque los doctores, por más confianza que les tegas, siempre encuentran la manera de derrumbar las esperanzas que te brindan con unas pocas palabras. -...las posibilidades son muy bajas.
-¿Qué tan bajas?
-Sólo hay 20% de que sirva de algo.- la sangre en mis venas se detuvieron.
Volteé a verla: había bajado la cabeza, al tiempo que su mano apresaba con mayor fuerza la mía.
Pasamos días encerrados en el estudio... de nuevo. Cada hora que pasábamos tratando de reponder las grabaciones que habían salido mal, me moría pensando en Cristal.
Varias veces los chicos me haban preíguntado por qué mi distracción... y lo único que se me ocurría decirles era que queria unas vacaciones.
-¿No te bastaron las que te auto impusiste?- bromebaba David.
-Eso fue hace no sé cuánto... ¿no nos merecemos otras?- respondía mi hermano. Siempre respondiendo a todos con una sonrisa en los labios. ¡Bendito él que no tiene que cargar con semejante peso como el mío y el de Cristal!
Al volver a casa, esta vez después de asegurarnos que ya no habría problemas con la edición, encontramos a Cami dormida sobre el regazo de su hermana.
-¿Se puede saber por qué últimamente termina tan cansada?- preguntaba Tom tratando de no despertarla.
-Hemos estado saliendo a conocer.- mi chica sonreía dulcemente. -Tiene que quemar todas las energías que tiene de alguna manera.
-Yo conozco otra manera de quemar energía.- Tom pasó su lengua a lo largo de sus labios, para terminar jugueteando con su piercing.
-¡Tom!- ella lo vió aparentando disgusto... pero la verdad aguantaba la risa entre dientes.
-¿Puedes llevarla a su habitación?- le pedí a mi gemelo. -Pero sólo llevarla, nada de... tú sabes.
-De acuerdo, de acuerdo. Dejaremos solos a los tórtolos.- La tomó entre sus brazos y desaparecieron escaleras arriba.
-¿Pasa algo, amor?- me acerqué a llea, tomándola de la cintura.
-Mañana iremos al médico, ¿si?
-Pero...
-Quiero una segunda opinión. No puedo dejar que una sola persona me eche a perder la felicidad que he encontrado.- la besé.
-Pero promteeme que si las cosas no salen como quisiéramos, no habrá caras largas, ¿de acuerdo?
-¿Es que siempre eres pesimista?
-No. Sólo te lo estoy advirtiendo.
-Pesimista.
-Ya, cielo.- me respondió el beso, calmando un poco mi espíritu. -Mejor pensemos en otras cosas, ¿si?
-¿Cosas como qué?
-Am, no sé... Tom saldrá esta noche y Cami dormirá hasta tarde.
-¿Cómo sabes que...?- en eso, mi hermano bajó acomodando el cuello de su chaqueta. -¿A dónde vas?
-Me veré con Chantelle.- contestó al tiempo que abrió l apuerta y volteó a verme sonriente.
-Creí que ya no la verías.
-Es mi amiga... iremos a divertirnos un poco, es todo.
-Pero...
-Ya, Bill: así tendrán tiempo para ustedes dos. Adiós, chicos. No vayan a hacer mucho ruido para no despertar a Cami ni vayan a hacer mucho desastre si es que se quedan en la sala.- se fue.
-¿Cómo supiste que Tom...?
-Bueno, Chantelle llamó esta mañaa y le pasé el mensaje a tu hermano.- sonrió dulcemente. -Y me dijo que sería buena idea para que pudieramos estar más a gusto.
-Es una lástima que no pueda llevar a tu hermana.
-Mejor así: no quiero estar pensando en el comportamiento de Tom con ella.
-¿Celosa?
-No. Pero es una niña...
-Ya está bastante grande para decidir en quien fijarce y enn quien no.
-Para mí aún es una niña.
-Está bien, está bien: Cami aún es tu niña.
-Nuestra niña.- ambos sonreímos.
Como lo planeó, nos quedamos en la sala, envueltos en caricias y besos... como no lo estábamos desde hacía días, desde que me dijo sus temores.
Y, por primera vez, pude sólo concentrarme en ella, sin pensar en nada más...
A la mañana siguiente nos depsertamos con los primeros rayos de sol: entre jirones de una de las sábanas que Cristal había traído de la habitación.
-Buen día, amor.- le besé la frente.
-Buen día, cielo.
-YA hay que levantarnos.
-¿No podemos quedarnos un rato más?
-Tenemos que llegar con el médico, nena.
-Está bien.- nos levantamos despacio. A penas nos poníamos la ropa, cuando su hermana bajó y nos sorprendió.
-¡¡AAAAAAA!!- se tapó los ojos.
-No seas dramática, Cami, ni que estuviéramos desnudos.- reímos.
-No, pero poco les falta.- aún con una mano sobre sus ojos, se dirigió a la cocina, tratando de no tropezar.
-Creo que debimos levantarnos más temprano.
-Si.- terminamos de vestirnos y alcanzamos a su hermana en la cocina. -Buen día, Cami.
-Hallo.- contestó con la boca llena, con lo que me hizo sonreír.
-Hermanita: estaremos fuera un rato, ¿de acuerdo?
-¿Puedo ir?
-No.- cruzó los brazos un poco molesta. -Pero prometo que s me quedan energías, saldremos cuado volvamos.
-Bueno... si prometes que veremos juntas la lluvia de estrellas.
-¿Es hoy?- pregunté curioso.
-Sip. El cielo se verá hermoso ésta noche.
-De acuerdo.- nos despedimos de ella y nos dirigimos a un hospital cercano, donde el doctor Smith ya nos esperaba.
-¿Es ella tu dulce novia, Bill?- ya llevábamos años de conocernos, así que podía depositar toa mi confianza en él.
Le presenté a Cristal, quien se ruborizó un poco. -Bien, ¿trajeron los estudios?- le extendimos el sobre. -Tomen asiento, por favor.
-Queremos saber si... si hay una salida.- dije lo último casi bajo.
-Pues...- tomó aire, mientras le tomé de la mano. Pude sentir cómo el nerviosismo de mi chica acrecentaba. -..existe una.
-¿Cuál?- los dos volteamos a verlo.
-Podríamos someterla a una cirugía.- sonreí a la par de ella. -Pero...- aunque los doctores, por más confianza que les tegas, siempre encuentran la manera de derrumbar las esperanzas que te brindan con unas pocas palabras. -...las posibilidades son muy bajas.
-¿Qué tan bajas?
-Sólo hay 20% de que sirva de algo.- la sangre en mis venas se detuvieron.
Volteé a verla: había bajado la cabeza, al tiempo que su mano apresaba con mayor fuerza la mía.
sábado, 19 de marzo de 2011
Tiempo
Cristal:
-¡¡¡Camiiiiiii!!!- la llamé desde la habitación que compartía con Bill. Si me quedaba poco tiempo... sería mejor que lo aprovechara y recuperara un poco del desperdiciado al lado de mi hermana. -¡¡¡Camiiiiiiiiiii!!!
-¡Ya te escuché!- se asomó con gesto molesto. -Casi me rompes los tímpanos.- me reí y le extendí el brazo, invitándola a que se pusiera conmigo frente a la ventana. -¿Qué pasa?
-Hace un día muy lindo, ¿no?
-Sí. ¿Qué con eso?
-Que hoy quiero que te arregles un poco, porque saldremos a dar un paseo, mi pequeña vampiro.
-¿Es en serio?
-Ajá.- ella volteó a verme, sonrriente.
-Esso significa que ya te sientes mejor.
-¿Y quién te ha dicho que estaba mal?
-Es que ya no habías salido conmigo... nisiquiera habíamos platicado. Creí que te sentías mal o que estabas enferma.- una corriente de electricidad me recorrió la espalda.
-¿Enferma? No.- traté de reír, pero no pude.
-Creí que tu malestar había regresado.- había olvidado que Cami sabía de mis antigüos dolores en el pecho.
-No, eso no ha vuelto. No te preocupes, ¿si? Estoy bien.
-¿Entonces a dónde iremos?
-Bueno los chicos tienen un poco de trabajo así que... ¿te parece si vamos de compras? O quizás podríamos ir a algún parque cercano. Lo que quieras.
-¿Se puede las dos cosas?
-¡Claro!
-Entonces primero vamos de compras y después al parque.
-Está bien, entonces ve a arreglarte, anda.- le dije en una media sonrisa.
-Ok. No te vayas a ir sin mí, ¿eh?
-Ni loca me iría sin mi molesta hermanita.- salió del cuarto.
Me miré en el espejo: mi aspecto era normal, así que nadie se daría cuenta de lo que pasaba en mi interior... siempre cuando mantuvieran sus ojos lejos de mi mirada.
-Cristal, ¿puedo pasar?- Tom estaba a la entrada.
-Claro. Adelante.- me miraba de manera seria. -¿Qué pasa, Tomi?
-Has estado extraña últimamente...
-¿Por qué todos se preocupan por mí? Estoy bien.- se acercó, con un gesto extraño... am... como ese gesto que te ponen los padres o los maesros cuando aben que estás ocultando algo. -¿Qué?- traté de no ponerme nerviosa.
-Hay algo ahí...- dijo señalando mis ojos. -...que me dice que algo anda mal.
-Es... es... no es nada, ¿de acuerdo?
-Puedes decírmelo, con confianza. Si no quieres que se lo diga a mi hermano, n se lo diré. Seré una tumba.
-Tomi...- lo abracé. Él dudó en corresponderme el gesto, pero terminó rodeándome tambipen con sus brazos.
-Dime qué pasa, nena, anda.
-¿Por qué quieres saberlo?
-Me preocupas... no me gusta verte así.
-Eres muy lindo al preocuparte por mí, pero de verdad, no hay nada malo.
-¿Puedo decirte algo?
-Lo que quieras.
-Yo sé que mientes.- no dije nada. -Pero sea lo que sea, quiero que sepas que ni yo ni Bill te vamos a dejar sola, ¿de acuerdo? Tú y tu hermana siempre nos van a tener con ustedes. No importa lo que pase, estaremos ahí para ustedes.
-Gracias, Tom.- lo abracé un poco más fuerte. Sus palabras habían abierto en mí una fisura que amenazaba con dejar libre mi dolor y contarle todo.
Nos separamos despacio. -Tom.- la voz de Bill a nuestras espaldas nos hizo voltear. -Los chicos llegaron.- no dijo nada. Se fue, dejándome sola con mi chico.
-¿Estás bien?
-Sí.- una lágrima resbaló por mi mejilla. -Amor, Tom sospecha algo...
-Igual que tu hermana. ¿No será mjor decírcelos?
-Aún no.- tomó mis manos entre las suyas. -Saldré a pasear con Cami mie tras no están, ¿si?
-Lo que quieras, pero por favor: cuídate mucho.
-Lo haré.- besó mi frente y se fue.
-¡¡¡Cristaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!- Cami me llamó desde la sala.
-¡¡¡Ya voy!!!- pasé el dorso de la mano por mi rostro y salí con ella rumbo a un centro comercial, aparentando lo mejor posible y tratando de darle a mi pequeña hermana un poco del tiempo que había estado ausente.
-¡¡¡Camiiiiiii!!!- la llamé desde la habitación que compartía con Bill. Si me quedaba poco tiempo... sería mejor que lo aprovechara y recuperara un poco del desperdiciado al lado de mi hermana. -¡¡¡Camiiiiiiiiiii!!!
-¡Ya te escuché!- se asomó con gesto molesto. -Casi me rompes los tímpanos.- me reí y le extendí el brazo, invitándola a que se pusiera conmigo frente a la ventana. -¿Qué pasa?
-Hace un día muy lindo, ¿no?
-Sí. ¿Qué con eso?
-Que hoy quiero que te arregles un poco, porque saldremos a dar un paseo, mi pequeña vampiro.
-¿Es en serio?
-Ajá.- ella volteó a verme, sonrriente.
-Esso significa que ya te sientes mejor.
-¿Y quién te ha dicho que estaba mal?
-Es que ya no habías salido conmigo... nisiquiera habíamos platicado. Creí que te sentías mal o que estabas enferma.- una corriente de electricidad me recorrió la espalda.
-¿Enferma? No.- traté de reír, pero no pude.
-Creí que tu malestar había regresado.- había olvidado que Cami sabía de mis antigüos dolores en el pecho.
-No, eso no ha vuelto. No te preocupes, ¿si? Estoy bien.
-¿Entonces a dónde iremos?
-Bueno los chicos tienen un poco de trabajo así que... ¿te parece si vamos de compras? O quizás podríamos ir a algún parque cercano. Lo que quieras.
-¿Se puede las dos cosas?
-¡Claro!
-Entonces primero vamos de compras y después al parque.
-Está bien, entonces ve a arreglarte, anda.- le dije en una media sonrisa.
-Ok. No te vayas a ir sin mí, ¿eh?
-Ni loca me iría sin mi molesta hermanita.- salió del cuarto.
Me miré en el espejo: mi aspecto era normal, así que nadie se daría cuenta de lo que pasaba en mi interior... siempre cuando mantuvieran sus ojos lejos de mi mirada.
-Cristal, ¿puedo pasar?- Tom estaba a la entrada.
-Claro. Adelante.- me miraba de manera seria. -¿Qué pasa, Tomi?
-Has estado extraña últimamente...
-¿Por qué todos se preocupan por mí? Estoy bien.- se acercó, con un gesto extraño... am... como ese gesto que te ponen los padres o los maesros cuando aben que estás ocultando algo. -¿Qué?- traté de no ponerme nerviosa.
-Hay algo ahí...- dijo señalando mis ojos. -...que me dice que algo anda mal.
-Es... es... no es nada, ¿de acuerdo?
-Puedes decírmelo, con confianza. Si no quieres que se lo diga a mi hermano, n se lo diré. Seré una tumba.
-Tomi...- lo abracé. Él dudó en corresponderme el gesto, pero terminó rodeándome tambipen con sus brazos.
-Dime qué pasa, nena, anda.
-¿Por qué quieres saberlo?
-Me preocupas... no me gusta verte así.
-Eres muy lindo al preocuparte por mí, pero de verdad, no hay nada malo.
-¿Puedo decirte algo?
-Lo que quieras.
-Yo sé que mientes.- no dije nada. -Pero sea lo que sea, quiero que sepas que ni yo ni Bill te vamos a dejar sola, ¿de acuerdo? Tú y tu hermana siempre nos van a tener con ustedes. No importa lo que pase, estaremos ahí para ustedes.
-Gracias, Tom.- lo abracé un poco más fuerte. Sus palabras habían abierto en mí una fisura que amenazaba con dejar libre mi dolor y contarle todo.
Nos separamos despacio. -Tom.- la voz de Bill a nuestras espaldas nos hizo voltear. -Los chicos llegaron.- no dijo nada. Se fue, dejándome sola con mi chico.
-¿Estás bien?
-Sí.- una lágrima resbaló por mi mejilla. -Amor, Tom sospecha algo...
-Igual que tu hermana. ¿No será mjor decírcelos?
-Aún no.- tomó mis manos entre las suyas. -Saldré a pasear con Cami mie tras no están, ¿si?
-Lo que quieras, pero por favor: cuídate mucho.
-Lo haré.- besó mi frente y se fue.
-¡¡¡Cristaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!- Cami me llamó desde la sala.
-¡¡¡Ya voy!!!- pasé el dorso de la mano por mi rostro y salí con ella rumbo a un centro comercial, aparentando lo mejor posible y tratando de darle a mi pequeña hermana un poco del tiempo que había estado ausente.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Silencio
Bill:
Nos quedamos un buen rato acostados, aferrados al cuerpo del otro: ella quizás buscando soporte en mí, yo apresándola entre mis brazos por el miedo a perderla.
-Bill.- se sentó en el borde de la cama, dándome la espalda. -¿Puedo pedirte algo?- me enderecé y le tomé de los brazos delicadamente.
-Lo que quieras.
-No digas nada de ésto... a nadie.
-¿No crees que tu hermana tiene derecho a saberlo? Quizás hasta Tom debería saberlo.
-No. No quiero que se preocupen por mí.- se giró. En su rostro aún bajaban unas cuántas lágrimas, pero sus labios sostenían una sonrisa. -No quiero abrir otra herida en Cami y no quiero que tu hermano se preocupe.
-Pero...
-Escucha, amor: No hay nada que puedan hacer y no quiero verlos tristes. Quiero que sus vidas sigan sin sobresaltos... quiero que estén tranquilos. No debí habertelo dicho, pero eres mi todo... sería egoísta de mi parte el habérmelo guardado.- la abracé una vez más. -Si algo ha de pasar... quiero que seas mi apoyo.
-Seré eso... y la garantía de que encontraremos la manera de que no te vayas.
-¿Cómo? Los resultados ya están... y no son alentadores.
-Buscaremos una segunda opinión, nena: siempre hay una segunda opinión.
Toc-toc. Alguien tocó de manera queda a la puerta. -Bill.- Era Tom.
-¿Qué pasa?
-Tú sólo sal de ahí.- sonaba serio. Me levanté, besé la frente de mi chica; me vestí a prisa y me acerqu aé la puerta. Antes de abrirla, volteé a verla una vez más: se quedó con el cuerpo echado hacia adelante, cubriéndose adelante con las sábanas y dejando al descubierto su espalda.
-¿Qué quieres, Tom?
-Bien... am...- pasó una mano por su cabeza.
-Si veniste a despertarme, debió se rpor que tienes algo importante que decirme y no sólo para mostrarme lo idiota que te ves cuando divagas.- me lanzó una mirada de enojo. -Vaya, no me veas así que no esm i culpa que te veas así.... yo sólo digo las cosas como son.
-No te diré nada porque no tenemos tiempo de pelear.
-¿Qué pasa, entonces?
-Es que...
-Mira, de verdad: si vas a seguir dándole largas a lo que me tienes que decir, mejor vete.- estaba por cerrar la puerta cuando me detuvo.
-Es el trabajo, ¿si? Unas canciones han salido mal y hay que regresar a re-grabarlas.
-¡Pero ya habíamos termiando con eso! Se supone que nos tomaríamos un tiempo y después regresaríamos para ver lo de la gira...
-Ya te dije que las grabaciones fallaron. Algo salió mal con la edición, así que tenemos que regresar al trabajo.- suspiré. Lancé la mirada al interior de la habitación: Cristal ya no estaba en la cama. -Los chicos pasarán por nosotros en una hora.
-Está bien. Me arreglo rápido y bajo.
-Otra cosa, Bill.- Su rostro mostraba seriedad... era raro verlo así: normalmente me molesta con cualquier estupidez. -Debemos hablar de algo.
-¿De qué?
-Cristal.- me sobresalté un poco. ¿Qué tal si había escuchado lo que me había dicho?
-¿Cris... Cristal? ¿qué hay con ella?
-Cami está preocupada. Sospecha que algo anda mal con ella y... no es que me interese del todo, pero a mí también me preocupa.
-Idiota: claro que te interesa: ahora ya es parte de la familia.
-Supongo.- ambos suspiramos. -Como sea: Cami quiere hablar con nosotros en la cocina.
-Me baño y estoy con ustedes, ¿si?
-Está bien.- cerré de nuevo. Me recargué en la puerta, pensando las cosas y alcanando a escuchar un poco el repiqueteo de las gotas del agua dentro del baño.
Si sospechaban algo y empezaban a cuestionarme, ¿podría ocultarles las cosas? Nunca fui bueno mintiendo... menos frente a mi hermano. ¿Qué debía hacer?
Decidí dejar las cosas de lado, pues me dí cuenta que no valía la pena el preocuparme por eso ahora. Ya se me ocurriría algo.
Me acerqué a la puerta del baño y giré la perilla, esperando que ella no hubiese ehcado seguro: para mi suerte, estaba abierto.
Me deshice de mi ropa y entré a la ducha con ella. La abracé por la espalda, mientras ella dejaba sus manos sobre las mías. -Te estaba esperando, ¿por qué tardaste tanto?
-Tom vino a decirme algo.
-¿No puede vivir sin tí ni diez minutos? Creo que me pondré celosa.- sonreimos.
-Amor: tenemos trabajo.
-¿No habían terminado con eso?
-Hubo un error y tenemos que volver. Lo siento.
-No te disculpes, cielo. Ya habrá tiempo para nosotros.- se volvió a mí y me besó, tratando de tranquilizar mi espíritu un poco.
Tiempo... sabía que tiempo era lo que no teníamos... si es que era cierto que ya nada se podía hacer. Así que el enterarme de este "pequeño inconveniente" me molestaba demasiado.
Nos duchamos juntos, sin que pudiésemos resistrinos a acariciarnos y besarnos bajo el agua: me embelezaba el ver cómo las gotas bajaban por su cuerpo... pero la magia se desvanecía al recordar sus palabras. Ni su sonrisa más dulce me podía sacar ahora del dolor que empezaba a sentir.
Salimos ambos enredados en una toalla.
Mientras se vestía despacio (en contraste conmigo que me vestí a prisa), le dije que tenía que hablar a solas con Tom. -No te preocupes: no pienso bajar todavía. Quiero quedarme un poco a ver el cielo nublado desde la ventana.
-Nunca cambiarás, nena.- dije besando sus labios.
-No. Me gusta la melancolía que encierran los días como hoy.- respondió en una sonrisa y una mirada tranquila. A través de sus ojos me dí cuenta que eldecírmelo la libraba de un gran peso. Eso, en cierta manera, me alegraba.
Bajé directamente a la cocina, sin hacer escalas ésta vez en la sala. -Buenos días.- les saludé. AMbos estaban en silencio con un vaso de jugo de naranja en las manos.
-Hallo, Bill.- Cami estaba triste, como si sintiera lo que le pasaba a su hermana.
-¿Qué pasa, pequeña?
-Es mi hermana.
-Ella está bien.- me apareció un nudo en la garganta de inmediato. -No te preocupes.
-Es que ya no salimos a pasear como antes... ya ni siquiera hemos platicado. Ya no la conozco...
-Estará cansada.
-Tengo miedo de perderla, Bill.- su confeción me erió la piel. -Tengo miedo de que algo le pase y yo no sea capaz de verlo.
-Las cosas estan bien.- Maldición: me costaba tanto mentir...
-¡Cami!- afortunadamente, su hermana la llamó desde la habitación. Ella aendió la llamada de inmediato, dejandonos solos a mi y a Tom.
-Mientes.- mi gemelo se acercó, viéndome de manera severa.
-No sé a quéte refieres.
-Le mentiste. Algo pasa con tu novia... y es grave, ¿verdad?
-Eso no es cierto. Todo está bien.
-Sabes que puedes decirme. Despuésd e todo, a mí también me concierne.
-Todo está bien, en serio.
-Está bien, te creeré... por ahora.- salió también, dejándome con mis pensamientos... y mi culpa.
Nos quedamos un buen rato acostados, aferrados al cuerpo del otro: ella quizás buscando soporte en mí, yo apresándola entre mis brazos por el miedo a perderla.
-Bill.- se sentó en el borde de la cama, dándome la espalda. -¿Puedo pedirte algo?- me enderecé y le tomé de los brazos delicadamente.
-Lo que quieras.
-No digas nada de ésto... a nadie.
-¿No crees que tu hermana tiene derecho a saberlo? Quizás hasta Tom debería saberlo.
-No. No quiero que se preocupen por mí.- se giró. En su rostro aún bajaban unas cuántas lágrimas, pero sus labios sostenían una sonrisa. -No quiero abrir otra herida en Cami y no quiero que tu hermano se preocupe.
-Pero...
-Escucha, amor: No hay nada que puedan hacer y no quiero verlos tristes. Quiero que sus vidas sigan sin sobresaltos... quiero que estén tranquilos. No debí habertelo dicho, pero eres mi todo... sería egoísta de mi parte el habérmelo guardado.- la abracé una vez más. -Si algo ha de pasar... quiero que seas mi apoyo.
-Seré eso... y la garantía de que encontraremos la manera de que no te vayas.
-¿Cómo? Los resultados ya están... y no son alentadores.
-Buscaremos una segunda opinión, nena: siempre hay una segunda opinión.
Toc-toc. Alguien tocó de manera queda a la puerta. -Bill.- Era Tom.
-¿Qué pasa?
-Tú sólo sal de ahí.- sonaba serio. Me levanté, besé la frente de mi chica; me vestí a prisa y me acerqu aé la puerta. Antes de abrirla, volteé a verla una vez más: se quedó con el cuerpo echado hacia adelante, cubriéndose adelante con las sábanas y dejando al descubierto su espalda.
-¿Qué quieres, Tom?
-Bien... am...- pasó una mano por su cabeza.
-Si veniste a despertarme, debió se rpor que tienes algo importante que decirme y no sólo para mostrarme lo idiota que te ves cuando divagas.- me lanzó una mirada de enojo. -Vaya, no me veas así que no esm i culpa que te veas así.... yo sólo digo las cosas como son.
-No te diré nada porque no tenemos tiempo de pelear.
-¿Qué pasa, entonces?
-Es que...
-Mira, de verdad: si vas a seguir dándole largas a lo que me tienes que decir, mejor vete.- estaba por cerrar la puerta cuando me detuvo.
-Es el trabajo, ¿si? Unas canciones han salido mal y hay que regresar a re-grabarlas.
-¡Pero ya habíamos termiando con eso! Se supone que nos tomaríamos un tiempo y después regresaríamos para ver lo de la gira...
-Ya te dije que las grabaciones fallaron. Algo salió mal con la edición, así que tenemos que regresar al trabajo.- suspiré. Lancé la mirada al interior de la habitación: Cristal ya no estaba en la cama. -Los chicos pasarán por nosotros en una hora.
-Está bien. Me arreglo rápido y bajo.
-Otra cosa, Bill.- Su rostro mostraba seriedad... era raro verlo así: normalmente me molesta con cualquier estupidez. -Debemos hablar de algo.
-¿De qué?
-Cristal.- me sobresalté un poco. ¿Qué tal si había escuchado lo que me había dicho?
-¿Cris... Cristal? ¿qué hay con ella?
-Cami está preocupada. Sospecha que algo anda mal con ella y... no es que me interese del todo, pero a mí también me preocupa.
-Idiota: claro que te interesa: ahora ya es parte de la familia.
-Supongo.- ambos suspiramos. -Como sea: Cami quiere hablar con nosotros en la cocina.
-Me baño y estoy con ustedes, ¿si?
-Está bien.- cerré de nuevo. Me recargué en la puerta, pensando las cosas y alcanando a escuchar un poco el repiqueteo de las gotas del agua dentro del baño.
Si sospechaban algo y empezaban a cuestionarme, ¿podría ocultarles las cosas? Nunca fui bueno mintiendo... menos frente a mi hermano. ¿Qué debía hacer?
Decidí dejar las cosas de lado, pues me dí cuenta que no valía la pena el preocuparme por eso ahora. Ya se me ocurriría algo.
Me acerqué a la puerta del baño y giré la perilla, esperando que ella no hubiese ehcado seguro: para mi suerte, estaba abierto.
Me deshice de mi ropa y entré a la ducha con ella. La abracé por la espalda, mientras ella dejaba sus manos sobre las mías. -Te estaba esperando, ¿por qué tardaste tanto?
-Tom vino a decirme algo.
-¿No puede vivir sin tí ni diez minutos? Creo que me pondré celosa.- sonreimos.
-Amor: tenemos trabajo.
-¿No habían terminado con eso?
-Hubo un error y tenemos que volver. Lo siento.
-No te disculpes, cielo. Ya habrá tiempo para nosotros.- se volvió a mí y me besó, tratando de tranquilizar mi espíritu un poco.
Tiempo... sabía que tiempo era lo que no teníamos... si es que era cierto que ya nada se podía hacer. Así que el enterarme de este "pequeño inconveniente" me molestaba demasiado.
Nos duchamos juntos, sin que pudiésemos resistrinos a acariciarnos y besarnos bajo el agua: me embelezaba el ver cómo las gotas bajaban por su cuerpo... pero la magia se desvanecía al recordar sus palabras. Ni su sonrisa más dulce me podía sacar ahora del dolor que empezaba a sentir.
Salimos ambos enredados en una toalla.
Mientras se vestía despacio (en contraste conmigo que me vestí a prisa), le dije que tenía que hablar a solas con Tom. -No te preocupes: no pienso bajar todavía. Quiero quedarme un poco a ver el cielo nublado desde la ventana.
-Nunca cambiarás, nena.- dije besando sus labios.
-No. Me gusta la melancolía que encierran los días como hoy.- respondió en una sonrisa y una mirada tranquila. A través de sus ojos me dí cuenta que eldecírmelo la libraba de un gran peso. Eso, en cierta manera, me alegraba.
Bajé directamente a la cocina, sin hacer escalas ésta vez en la sala. -Buenos días.- les saludé. AMbos estaban en silencio con un vaso de jugo de naranja en las manos.
-Hallo, Bill.- Cami estaba triste, como si sintiera lo que le pasaba a su hermana.
-¿Qué pasa, pequeña?
-Es mi hermana.
-Ella está bien.- me apareció un nudo en la garganta de inmediato. -No te preocupes.
-Es que ya no salimos a pasear como antes... ya ni siquiera hemos platicado. Ya no la conozco...
-Estará cansada.
-Tengo miedo de perderla, Bill.- su confeción me erió la piel. -Tengo miedo de que algo le pase y yo no sea capaz de verlo.
-Las cosas estan bien.- Maldición: me costaba tanto mentir...
-¡Cami!- afortunadamente, su hermana la llamó desde la habitación. Ella aendió la llamada de inmediato, dejandonos solos a mi y a Tom.
-Mientes.- mi gemelo se acercó, viéndome de manera severa.
-No sé a quéte refieres.
-Le mentiste. Algo pasa con tu novia... y es grave, ¿verdad?
-Eso no es cierto. Todo está bien.
-Sabes que puedes decirme. Despuésd e todo, a mí también me concierne.
-Todo está bien, en serio.
-Está bien, te creeré... por ahora.- salió también, dejándome con mis pensamientos... y mi culpa.
lunes, 14 de marzo de 2011
Amargo Despertar
Bill:
Me tenía tan preocupado... no nos dijo a dónde había ido ni por qué había tardado tanto... siempre mantenía esa sonrisa en sus labios, ocultándome algo... escondiendo algo de todos nosotros... y que sólo su hermana parecía adivinar.
Pasaron los días y ella se mantenía activa, sonriente... y de buen humor... o eso aparentaba, pero su mirada permanecía melancólica.
No me atrevía a preguntarle la razón.Ésta vez decidí seguir el consejo de Yos y esperar que ella me dijera todo.
No tuve que esperar mucho.
Una tarde, Tom decidió llevar a Cami a conocer la ciudad... bajo la amenaza de que si la llevaba a algún hotel o la seducía o siquiera intentaba liguarsela, mi chica lo haría arrepentirse de por vida.
-Ya, Cris: no hagas drama. Sólo será un paseo.
-Más te vale, Tom.
-¿No crees que la proteges mucho?
-Cállate, Tomi.- le silenció con una sonrisa y se fueron.
-Eres toda una hermana sobreprotectora- la abracé.
-Lo sé. ¿Qié quieres que haga? Pata mí aún es mi bebé... mi pequeña princesa.- suspiró. alzó la mirada directamente a mi rostro. -Bill...
-¿Qué pasa?
-¿Sabías que te amo?- sonreí.
-¿Sabías que yo te amo mucho más?- la hice sonreir conmigo. Se veía hermoza sonriendo a la escasa luz del recinto.
-Bill...
-¿Qué?
-Ya llevamos dos meses...
-Casi tres.- le interrumpí besándola dulcemente.
-Casi tres...- completó sonriendo. -...y no hemos celebrado nada.
-¿Quieres celebrar los meses atrasados?
-Sería lindo.- ambos reímos un poco.
-¿Quieres salir a cenar?- pasé mis dedos por su rostro.
-Mejor que sea algo más... íntimo. ¿Sí?- mi sonrisa se amplió.
-¿Qué tienes en mente, amor?- supongo que mi mirada la intimidó, porque se puso un poco roja y bajó el rostro.
-Vamos, Bill, no me veas así que quizás no sea lo que estás pensando.
-Yo no he pensado nada. En éstos momentos tengo la mente ocupada...
-¿Ocupada por qué?- regresó su mirada a mi rostro.
-Porque tu imagen lo ocupa todo en mí.- sus ojos se cirstalizaron.
-Bill... eres un amor... ¿sabías?- me besó. -Esperaba que pudiéramos pasar la noche juntos... aprovechando que mi hermana y Tom llegarán tarde.
Le sonreí a manera de respuesta. La tomé de la mano y fuimos a nuestra habitación... la que se había convertido en nuestra habitación desde hacía algunos días.
La besé una vez más y bajé a la cocina, esperando que las botellas de champagne que había escondido de mi hermano sigvuieran en su lugar... afortunadamente seguían en su lugar.
Tomé una junto con un par de copas y regresé a la habitación. Cristal estaba de espaldas a mí, viendo la luna creciente con las manos entrelazadas sobre su pecho. Parecía como una doncella medieval encerrada en una torre... sobre todo por su cabello suelto a la altura de la espalda y ese vestido ligero color azul que se había puesto. O parecía eso o yo, en medio del amor que le tenía, ya estaba enloqueciendo y la veía como algo irreal... como mi ángel personal...
-¿Amor?- dejó la vista nocturna y volteó a verme con una sonrisa que iluminó su rostro. Alcé las copas y le invité a sentarce en el borde de la cama. Abrí la botella y serví un poco a ambos.
Me senté a sus pies, sobre un cojín en el suelo, bebiendo y admirando su rostro: parecía tan sereno...
-Amor... ¿sabes? Te agradezco todo.- me dijo jugueteando con la orilla de la copa. -No eres impaciente como el resto de los chicos...- la miré atento. -...podemos pasar la noche sólo abrazados, como hasta ahora... sin nada de más.
-No haré nada que no quieras, nena.
-Lo sé. Eres especial.- se agachó, para besarnos, dejando de lado las copas. -Es por eso que ésta noche quiero que sea diferente.- nos levantamos sin separar nuestros labios.
La tomé de la cintura y caímos delicadamente en la cama. -¿Estás egura?- dije colocando las manos a sus costados, viéndola fijamente: estaba un poco roja y se veía muy dulce.
-Quiero que ésta noche sea especial, amor.- sonrió.
Ya seguro de que era lo que quería, seguimos entre besos y caricias, hasta que la ropa empezó a desvanecerse en algún lugar de la habitación. Me detuve un momento para admirarla: se veía sumamente inocente y frágil, así que dentro de mí algo me hizo sentir culpable y con un poco de remordimiento. ¿quién era yo para invadir su cuerpo y violar su intimidad?
Ya tenía su consentimiento, sí; era lo que los dos deceábamos más que nada en el momento, pero aún así me sentía sin poder hacerlo.
-Amor.- se puso en cuclillas, acercándoce a mí. -¿Qué pasa?
-Yo... no sé.
Me besó, poniendo las manos sobre mi pecho. -No pasa nada... serás el primero en mi intimidad; el primero... y el único. ¿A qué le temes? Si tienes miedo de hacerme daño, ten por seguro que no lo harás. El amor nunca ha dañado a alguien cuando es correspondido.- poco a poco fue colocando sus manos en mi nuca, profundizando los besos; imponiéndome su ritmo y animándome a seguir.
¿Quién era yo para resistirme a ello? Era un simple muñeco de trapo ante sus caricias: me dejaba hacer... dejaba que ella me dejara bien claro lo que quería que hiciéramos... y fue hasta que cayó encima de mí que reaccioné y comencé a poner de mi parte, colocándola a ella, ahora, entre mis manos, bajo mis caricias y mis besos.
La noche pasó así: ambos envueltos en un ambiente de pasión; de amor... de deseos.
Ni siquiera nos dimos cuenta de a qué hora habían llegado los chicos.
La luz del sol nos despertó al cubrir nuestros rostros, pues habíamos olvidado cerrar las cortinas.
Giré a verla: estaba acostada muy cerca de mi pecho, con sus manos aferrando las sábanas y mirada triste.
-Buen día, amor.- traté de hacerla sonreír, pero fue inútil.
-Bill, tenemos que hablar.
-¿Qué pasa?
-¿Sabes por qué hicimos lo de anoche?- me quedé en silencio.
-Hay algo que...
-Te arrepientes de haberlo hecho.- dije decaído. -Sabía que no debí seguir...
-No es eso, tonto. Es otra cosa.
-Te escucho.
-Te amo, lo sabes, ¿verdad?- asentí. -Es que... es el acto mayor cuando amas a alguien... o eso creo. A parte de dar la vida por aquella persona que se convirtió en tu mundo.
-Me asustas, nena. ¿Qué pasa?- todo quedó en silencio unos momentos. -Si quieres regresar a casa, verémos qué podemos hacer. Si quieres que traigamos a Abii y a Yos, las traerémos; si hay algo que te haga falta... lo conseguiré. Aún si lo que quieres es el sol o la luna... veré al manera de conseguirlos sólo para tí... pero ya no estés triste.
-Bill...
-Si hay algo que te molesta, lo cambiaré. Si existe algo que te robe la alegría, lo terminaré con tal de verte sonrreir...
-Bill, escucha...
-Si lo que quieres es tiempo... aunque me duela, trataré de comprenderlo y te lo daré.
-...estoy muriendo.- sus manos apretaron aún más las sábanas al tiempo que mi cuerpo se erizaba.
-¿Qué?
-Muero, Bill... y es algo que no se puede evitar.- sentí una lágrima suya sobre mí.
-Deebs estar bromeando, nena.- dije nervioso y tenso.
-Ese día que llegué tarde... fui al médico.- alzó su rostro. -Llevaba un tiempo sintiéndome mal y too empeoró con la muerte de mi padre. Me hice unos estudios que enviaron aquella tarde por correo; fui a recogerlos y a ver a un doctor aquí para que los leyera y...- su voz comenzó a temblar, impidiéndole seguir.
-¿Cuánto tiempo?- me dolía enormemente, pero logré preguntarle.
-Poco. Lo siento.- Las lágirmas comenaron a salir de sus ojos mientras regresaba su cabeza a mi pecho. Yo traté de aguantar el llanto... pero un par d elágrimas rodaron por mi rostro.
Ya no dijimos nada. Sólo la abracé en el silencio de la habitación...
Me tenía tan preocupado... no nos dijo a dónde había ido ni por qué había tardado tanto... siempre mantenía esa sonrisa en sus labios, ocultándome algo... escondiendo algo de todos nosotros... y que sólo su hermana parecía adivinar.
Pasaron los días y ella se mantenía activa, sonriente... y de buen humor... o eso aparentaba, pero su mirada permanecía melancólica.
No me atrevía a preguntarle la razón.Ésta vez decidí seguir el consejo de Yos y esperar que ella me dijera todo.
No tuve que esperar mucho.
Una tarde, Tom decidió llevar a Cami a conocer la ciudad... bajo la amenaza de que si la llevaba a algún hotel o la seducía o siquiera intentaba liguarsela, mi chica lo haría arrepentirse de por vida.
-Ya, Cris: no hagas drama. Sólo será un paseo.
-Más te vale, Tom.
-¿No crees que la proteges mucho?
-Cállate, Tomi.- le silenció con una sonrisa y se fueron.
-Eres toda una hermana sobreprotectora- la abracé.
-Lo sé. ¿Qié quieres que haga? Pata mí aún es mi bebé... mi pequeña princesa.- suspiró. alzó la mirada directamente a mi rostro. -Bill...
-¿Qué pasa?
-¿Sabías que te amo?- sonreí.
-¿Sabías que yo te amo mucho más?- la hice sonreir conmigo. Se veía hermoza sonriendo a la escasa luz del recinto.
-Bill...
-¿Qué?
-Ya llevamos dos meses...
-Casi tres.- le interrumpí besándola dulcemente.
-Casi tres...- completó sonriendo. -...y no hemos celebrado nada.
-¿Quieres celebrar los meses atrasados?
-Sería lindo.- ambos reímos un poco.
-¿Quieres salir a cenar?- pasé mis dedos por su rostro.
-Mejor que sea algo más... íntimo. ¿Sí?- mi sonrisa se amplió.
-¿Qué tienes en mente, amor?- supongo que mi mirada la intimidó, porque se puso un poco roja y bajó el rostro.
-Vamos, Bill, no me veas así que quizás no sea lo que estás pensando.
-Yo no he pensado nada. En éstos momentos tengo la mente ocupada...
-¿Ocupada por qué?- regresó su mirada a mi rostro.
-Porque tu imagen lo ocupa todo en mí.- sus ojos se cirstalizaron.
-Bill... eres un amor... ¿sabías?- me besó. -Esperaba que pudiéramos pasar la noche juntos... aprovechando que mi hermana y Tom llegarán tarde.
Le sonreí a manera de respuesta. La tomé de la mano y fuimos a nuestra habitación... la que se había convertido en nuestra habitación desde hacía algunos días.
La besé una vez más y bajé a la cocina, esperando que las botellas de champagne que había escondido de mi hermano sigvuieran en su lugar... afortunadamente seguían en su lugar.
Tomé una junto con un par de copas y regresé a la habitación. Cristal estaba de espaldas a mí, viendo la luna creciente con las manos entrelazadas sobre su pecho. Parecía como una doncella medieval encerrada en una torre... sobre todo por su cabello suelto a la altura de la espalda y ese vestido ligero color azul que se había puesto. O parecía eso o yo, en medio del amor que le tenía, ya estaba enloqueciendo y la veía como algo irreal... como mi ángel personal...
-¿Amor?- dejó la vista nocturna y volteó a verme con una sonrisa que iluminó su rostro. Alcé las copas y le invité a sentarce en el borde de la cama. Abrí la botella y serví un poco a ambos.
Me senté a sus pies, sobre un cojín en el suelo, bebiendo y admirando su rostro: parecía tan sereno...
-Amor... ¿sabes? Te agradezco todo.- me dijo jugueteando con la orilla de la copa. -No eres impaciente como el resto de los chicos...- la miré atento. -...podemos pasar la noche sólo abrazados, como hasta ahora... sin nada de más.
-No haré nada que no quieras, nena.
-Lo sé. Eres especial.- se agachó, para besarnos, dejando de lado las copas. -Es por eso que ésta noche quiero que sea diferente.- nos levantamos sin separar nuestros labios.
La tomé de la cintura y caímos delicadamente en la cama. -¿Estás egura?- dije colocando las manos a sus costados, viéndola fijamente: estaba un poco roja y se veía muy dulce.
-Quiero que ésta noche sea especial, amor.- sonrió.
Ya seguro de que era lo que quería, seguimos entre besos y caricias, hasta que la ropa empezó a desvanecerse en algún lugar de la habitación. Me detuve un momento para admirarla: se veía sumamente inocente y frágil, así que dentro de mí algo me hizo sentir culpable y con un poco de remordimiento. ¿quién era yo para invadir su cuerpo y violar su intimidad?
Ya tenía su consentimiento, sí; era lo que los dos deceábamos más que nada en el momento, pero aún así me sentía sin poder hacerlo.
-Amor.- se puso en cuclillas, acercándoce a mí. -¿Qué pasa?
-Yo... no sé.
Me besó, poniendo las manos sobre mi pecho. -No pasa nada... serás el primero en mi intimidad; el primero... y el único. ¿A qué le temes? Si tienes miedo de hacerme daño, ten por seguro que no lo harás. El amor nunca ha dañado a alguien cuando es correspondido.- poco a poco fue colocando sus manos en mi nuca, profundizando los besos; imponiéndome su ritmo y animándome a seguir.
¿Quién era yo para resistirme a ello? Era un simple muñeco de trapo ante sus caricias: me dejaba hacer... dejaba que ella me dejara bien claro lo que quería que hiciéramos... y fue hasta que cayó encima de mí que reaccioné y comencé a poner de mi parte, colocándola a ella, ahora, entre mis manos, bajo mis caricias y mis besos.
La noche pasó así: ambos envueltos en un ambiente de pasión; de amor... de deseos.
Ni siquiera nos dimos cuenta de a qué hora habían llegado los chicos.
La luz del sol nos despertó al cubrir nuestros rostros, pues habíamos olvidado cerrar las cortinas.
Giré a verla: estaba acostada muy cerca de mi pecho, con sus manos aferrando las sábanas y mirada triste.
-Buen día, amor.- traté de hacerla sonreír, pero fue inútil.
-Bill, tenemos que hablar.
-¿Qué pasa?
-¿Sabes por qué hicimos lo de anoche?- me quedé en silencio.
-Hay algo que...
-Te arrepientes de haberlo hecho.- dije decaído. -Sabía que no debí seguir...
-No es eso, tonto. Es otra cosa.
-Te escucho.
-Te amo, lo sabes, ¿verdad?- asentí. -Es que... es el acto mayor cuando amas a alguien... o eso creo. A parte de dar la vida por aquella persona que se convirtió en tu mundo.
-Me asustas, nena. ¿Qué pasa?- todo quedó en silencio unos momentos. -Si quieres regresar a casa, verémos qué podemos hacer. Si quieres que traigamos a Abii y a Yos, las traerémos; si hay algo que te haga falta... lo conseguiré. Aún si lo que quieres es el sol o la luna... veré al manera de conseguirlos sólo para tí... pero ya no estés triste.
-Bill...
-Si hay algo que te molesta, lo cambiaré. Si existe algo que te robe la alegría, lo terminaré con tal de verte sonrreir...
-Bill, escucha...
-Si lo que quieres es tiempo... aunque me duela, trataré de comprenderlo y te lo daré.
-...estoy muriendo.- sus manos apretaron aún más las sábanas al tiempo que mi cuerpo se erizaba.
-¿Qué?
-Muero, Bill... y es algo que no se puede evitar.- sentí una lágrima suya sobre mí.
-Deebs estar bromeando, nena.- dije nervioso y tenso.
-Ese día que llegué tarde... fui al médico.- alzó su rostro. -Llevaba un tiempo sintiéndome mal y too empeoró con la muerte de mi padre. Me hice unos estudios que enviaron aquella tarde por correo; fui a recogerlos y a ver a un doctor aquí para que los leyera y...- su voz comenzó a temblar, impidiéndole seguir.
-¿Cuánto tiempo?- me dolía enormemente, pero logré preguntarle.
-Poco. Lo siento.- Las lágirmas comenaron a salir de sus ojos mientras regresaba su cabeza a mi pecho. Yo traté de aguantar el llanto... pero un par d elágrimas rodaron por mi rostro.
Ya no dijimos nada. Sólo la abracé en el silencio de la habitación...
lunes, 7 de marzo de 2011
Miedos
Cami:
Bill y Tom salieron temprano de casa. Raro porque cuando estaban con nosotras siempre se levantaban tarde, pero supongo que el compromiso que tienen con el trabajo es muy grande.
-Buen día, hermanita.- y ahora la que se levantaba tarde era Cristal. -¿Por qué hasta éstas horas?
-Ya, ya, que apenas son las... am... son como las 11, ¿que no?
-Nain. Ya son las 12:30. Tú siempre te levantas antes, ¿por qué ahora...?
-Tenía sueño, es todo.- se sirvió un poco de cereal.
-Que se me hace que estuviste haciendo cosas con Bill anoche.- le dije alzando una ceja.
-¿Cosas como qué, eh niña? ¿Qué cosas pervertidas pasan por la mente de mi hermanita?- dibujó una media sonrisa y golpeó un poco mi cabeza, a manera de juego.
-¿Pervertida yo? ¿Qué quieres ver? Tengo una buena maestra.- reí y le dí con el codo. Ambas reíamos. -Hace mucho que no te veía así.
-¿Así cómo?
-Felíz; sonriendo.- bajó la vista. -¿Qué tienes?
-Nada. Es sólo que todo ésto es... no sé. Extraño.
-La única extraña eres tú: se supone que deberías estar feliz por lo que tienes con Bill; porque los chicos nos han aceptado y nos cuidan y quieren mucho. ¿Por qué no estás feliz por eso?
-Ah, pequeña vampira...
-Hace mucho que no me decías así.- se acercó y me abrazó.
-...las cosas son complicadas y difíciles de explicar.
-Creo que las entenderé si me las dices. Aunque nunca has sido buena explicando, siempre termino entnediendo lo que quieres decirme.- sonrió de nuevo.
-Tienes razón, pero esta vez no te lo puedo decir.
-De acuerdo. Estaré aquí cuando quieras decírmelo.- noté que su sonrisa era más melancólica que feliz o tranquila. Definitivamente algo andaba mal con ella.
-Saldré un momento, ¿si?
-¿Puedo ir contigo? Hace mucho que no salimos juntas.
-Esta noche, lo prometo. Ahora tengo que ver unas cosas.
-¿No te perderás? Digo, somos nuevas aquí, no conocemos nada.
-No te preocupes, llevaré a alguien.- pasó su manos por entre mi cabello y regresó a su habitación.
Terminé mi desayuno y fui a la sala, a ver qué de bueno había en la tele... era una suerte que éste último año de colegio haya mejorado mis notas en alemán e inglés, sino, no hubiera entendido nada.
Cinco minutos después de haberme acomodado en el sillón y a ver encontrado algo "entretenido", Cris bajó a prisa. -Regreso pronto. Cami, por favor no vayas a destruir al casa, ¿quieres?
-Sabes que puedes confiar en mí.
-Sí, claro. Lo mismo dijiste la vez que papá y yo te dejamos sola unas horas y al regresar ya habías roto los cuadros y los floreros de la sala.
-No es mi culpa que se hayan metido en el camino de la pelota.
-Sí, ya sé: las cosas tienen la culpa. Son ellas las que se meten en tu camino, ¿no?
-Exactamente.- me reí. Se despidió entre risas y me dejó sola.
Bien... los chicos no regresarían hasta dentro de unas tres horas... quizás más, quizás menos; Cristal no sé cuánto tardaría... y yo, sola en la casa, sin nada qué hacer.
Me puse boca abajo en mi asiento, dándole mil vueltas a las opciones que tenía para ya no aburrirme viendo programas... no eran muchas mis opciones, pero igual les daba vueltas, hasta que me decidí ir de compras... o andar turisteando por ahí, aprovechando que las nubues ocultaban el sol.
Me arreglé un poco y salí aocmpañana de un guardaespaldas. -Me han encargado que no las deje solas.- dijo en cuanto subí a una camioneta negra.
Recorrimos varios parque y tiendas; compré un par de cosas para los chicos y mi hermana y unas cuantas más para mí. Sobre todo ropa negra: esa que mi padre tanto nos peleaba a Cris y a mí porque no le gustaba.
Llegamos faltando unos veinte minutos para las siete de la tarde. Los chicos ya estaban en casa: Tom sentado frente al televisor, hablando con su gemelo y él llendo de un lado al otro con el teléfono en la mano.
-Hallo, chicos.- Tom se puso de pie y me ayudó con las bolsas. -¿Qué pasa? ¿Por qué Bill está tan nervioso?
-Su novia no contesta el celular. Está preocupado.- ambos fuimos a pedirle que se tranquilizara. -Ya le dije que no ha de ser nada grave.
-Quizás sólo se le hizo tarde. Mi hermana es mala para tomar tiempo.
-No sé: siento que algo pasa.- se tomó la frente con una mano y suspiró. -¿Dijo a dónde iba?
-No. Sólo que tenía que arreglar unas cosas... y que en la noche saldríamos las dos juntas, como antes.- no pude evitar decir lo último en una sonrisa.
-Ok, entonces esperaré a que llegue.
Nos sentamos en la sala, viendo una película de terror; yo entre los dos, tratando de poner atención a la trama, pero nos era imposible, ya que estábamos al pendiente del reloj.
Las ocho... las nueve de la noche y ella no aparecía. Fue entonces que nos empezamos a tomar las cosas con seriedad.
Cristal gustaba de los paseos nocturnos, tanto como yo, pero el que anduviera sola... o casi sola por una ciudad que ella no conocía y con ese aire de melancolia me preocupaba.
Caminé hasta la ventana unas cinco ocaciones, para ver si podía verla llegar. -Ya vendrá en camino.- Tom me tomaba de los hombros, tratando de calmarme.
-Bill, ¿no has notado nada extraño en ella?- él estaba a mi lado, sentaod en una silla, atento a la puerta.
-Ha estado distante... y hace preguntas que no me dejan tranquilo.
-¿Preguntas como cuáles?
-Si nos haríamos cargo de tí... y otras cosas. Eso sobresaltó mi corazón.
Las diez... y por fin aparecía, con un gesto sereno. Los gemelos tal vez no se dieron cuenta de lo que había detrás de su mirada, pero yo pude ver que tenía miedo de algo...
¿Qué es lo que te pasa, hermana?
Bill y Tom salieron temprano de casa. Raro porque cuando estaban con nosotras siempre se levantaban tarde, pero supongo que el compromiso que tienen con el trabajo es muy grande.
-Buen día, hermanita.- y ahora la que se levantaba tarde era Cristal. -¿Por qué hasta éstas horas?
-Ya, ya, que apenas son las... am... son como las 11, ¿que no?
-Nain. Ya son las 12:30. Tú siempre te levantas antes, ¿por qué ahora...?
-Tenía sueño, es todo.- se sirvió un poco de cereal.
-Que se me hace que estuviste haciendo cosas con Bill anoche.- le dije alzando una ceja.
-¿Cosas como qué, eh niña? ¿Qué cosas pervertidas pasan por la mente de mi hermanita?- dibujó una media sonrisa y golpeó un poco mi cabeza, a manera de juego.
-¿Pervertida yo? ¿Qué quieres ver? Tengo una buena maestra.- reí y le dí con el codo. Ambas reíamos. -Hace mucho que no te veía así.
-¿Así cómo?
-Felíz; sonriendo.- bajó la vista. -¿Qué tienes?
-Nada. Es sólo que todo ésto es... no sé. Extraño.
-La única extraña eres tú: se supone que deberías estar feliz por lo que tienes con Bill; porque los chicos nos han aceptado y nos cuidan y quieren mucho. ¿Por qué no estás feliz por eso?
-Ah, pequeña vampira...
-Hace mucho que no me decías así.- se acercó y me abrazó.
-...las cosas son complicadas y difíciles de explicar.
-Creo que las entenderé si me las dices. Aunque nunca has sido buena explicando, siempre termino entnediendo lo que quieres decirme.- sonrió de nuevo.
-Tienes razón, pero esta vez no te lo puedo decir.
-De acuerdo. Estaré aquí cuando quieras decírmelo.- noté que su sonrisa era más melancólica que feliz o tranquila. Definitivamente algo andaba mal con ella.
-Saldré un momento, ¿si?
-¿Puedo ir contigo? Hace mucho que no salimos juntas.
-Esta noche, lo prometo. Ahora tengo que ver unas cosas.
-¿No te perderás? Digo, somos nuevas aquí, no conocemos nada.
-No te preocupes, llevaré a alguien.- pasó su manos por entre mi cabello y regresó a su habitación.
Terminé mi desayuno y fui a la sala, a ver qué de bueno había en la tele... era una suerte que éste último año de colegio haya mejorado mis notas en alemán e inglés, sino, no hubiera entendido nada.
Cinco minutos después de haberme acomodado en el sillón y a ver encontrado algo "entretenido", Cris bajó a prisa. -Regreso pronto. Cami, por favor no vayas a destruir al casa, ¿quieres?
-Sabes que puedes confiar en mí.
-Sí, claro. Lo mismo dijiste la vez que papá y yo te dejamos sola unas horas y al regresar ya habías roto los cuadros y los floreros de la sala.
-No es mi culpa que se hayan metido en el camino de la pelota.
-Sí, ya sé: las cosas tienen la culpa. Son ellas las que se meten en tu camino, ¿no?
-Exactamente.- me reí. Se despidió entre risas y me dejó sola.
Bien... los chicos no regresarían hasta dentro de unas tres horas... quizás más, quizás menos; Cristal no sé cuánto tardaría... y yo, sola en la casa, sin nada qué hacer.
Me puse boca abajo en mi asiento, dándole mil vueltas a las opciones que tenía para ya no aburrirme viendo programas... no eran muchas mis opciones, pero igual les daba vueltas, hasta que me decidí ir de compras... o andar turisteando por ahí, aprovechando que las nubues ocultaban el sol.
Me arreglé un poco y salí aocmpañana de un guardaespaldas. -Me han encargado que no las deje solas.- dijo en cuanto subí a una camioneta negra.
Recorrimos varios parque y tiendas; compré un par de cosas para los chicos y mi hermana y unas cuantas más para mí. Sobre todo ropa negra: esa que mi padre tanto nos peleaba a Cris y a mí porque no le gustaba.
Llegamos faltando unos veinte minutos para las siete de la tarde. Los chicos ya estaban en casa: Tom sentado frente al televisor, hablando con su gemelo y él llendo de un lado al otro con el teléfono en la mano.
-Hallo, chicos.- Tom se puso de pie y me ayudó con las bolsas. -¿Qué pasa? ¿Por qué Bill está tan nervioso?
-Su novia no contesta el celular. Está preocupado.- ambos fuimos a pedirle que se tranquilizara. -Ya le dije que no ha de ser nada grave.
-Quizás sólo se le hizo tarde. Mi hermana es mala para tomar tiempo.
-No sé: siento que algo pasa.- se tomó la frente con una mano y suspiró. -¿Dijo a dónde iba?
-No. Sólo que tenía que arreglar unas cosas... y que en la noche saldríamos las dos juntas, como antes.- no pude evitar decir lo último en una sonrisa.
-Ok, entonces esperaré a que llegue.
Nos sentamos en la sala, viendo una película de terror; yo entre los dos, tratando de poner atención a la trama, pero nos era imposible, ya que estábamos al pendiente del reloj.
Las ocho... las nueve de la noche y ella no aparecía. Fue entonces que nos empezamos a tomar las cosas con seriedad.
Cristal gustaba de los paseos nocturnos, tanto como yo, pero el que anduviera sola... o casi sola por una ciudad que ella no conocía y con ese aire de melancolia me preocupaba.
Caminé hasta la ventana unas cinco ocaciones, para ver si podía verla llegar. -Ya vendrá en camino.- Tom me tomaba de los hombros, tratando de calmarme.
-Bill, ¿no has notado nada extraño en ella?- él estaba a mi lado, sentaod en una silla, atento a la puerta.
-Ha estado distante... y hace preguntas que no me dejan tranquilo.
-¿Preguntas como cuáles?
-Si nos haríamos cargo de tí... y otras cosas. Eso sobresaltó mi corazón.
Las diez... y por fin aparecía, con un gesto sereno. Los gemelos tal vez no se dieron cuenta de lo que había detrás de su mirada, pero yo pude ver que tenía miedo de algo...
¿Qué es lo que te pasa, hermana?
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