lunes, 8 de noviembre de 2010

Sueña

Bill:
Ni siquiera esperé a hablar con David. Salí de la sala de grabación y me encerré en una habitación aparte, llena de sillas y moviliario. Me senté en el suelo, rodeando mis piernas con los brazos y eché lacabeza hacia atrás.
Cerré los ojos para reproducir su voz, pero no contaba con que el sueño me venciera tan pronto...

Cristal:
Le había prometido a Cami salir a caminar por el parque y desvelarnos como casi siempre que a nuestro padre se le ocurría trabajar de noche. Le pedí que me diera unos minutos para camibarme. Me senté en el balcón a admirar la luna, quizá esperando ver algo diferente en la noche, y, cuando menos lo esperé, me quedé dormida en la silla.

Bill:
Estaba en medio de un hermoso jardín: todo estaba verde y lleno de vida... algo que jamás he visto en la realidad...
Me dí a la tarea de caminar y admirar el paisaje, cuando la ví: ahí estaba "ella", parada a unos cuantos metros de mí, con un pantalón negro y una blusa blanca, sin mangas; su cabello negro, ondulado y largo hasta la mitad de la espalda y su piel ligeramente bronceada. Me alegró tanto el verla...
-¡Hey, tú, la del cabello negro!- ¡Pero qué tonto era! si era la única que se encontraba ahí a parte de mí... Seguramente quedé como un idiota...

Cristal:
En cuanto me llamó, se puso un tanto rojo: seguramente se acababa de dar cuenta que éramos los únicos que estábamos ahí.
Me acerqué con unos pocos de nervios y emoción. Ya nos habíamos encontrado otras veces, pero jamás habíamos hablado bien: sólo un "hola", un "¿Cómo estás? yo, bien." y un "adiós", tal vez esa vez podríamos conocernos mejor...
-Hola.- le dije en manera tímida.
-Hola.- y él respondió de la misma manera, llevándose la mano detrás de la cabeza.
-Ya nos habíamos visto antes y jamás hemos pasado de eso...- me atreví a dar un paso más. -... nunca hemos hablado de nosotros.
-¿Qué quieres saber?- preguntó en voz baja. Ambos nos estábamos poniendo sumamente nerviosos.
-Todo...- se me escapó decir y traté de corregirlo. -...Lo que me quieras decir. Tú también puedes preguntarme lo que sea.
-¿Quién empieza?- Era como un juego: preguntas y respuestas. Le cedí el comienzo.
-¿Eres real?
-Tantocomo tú. Existo más que en tus sueños...- me acerqué y posé mi mano en su rostro. Era nuestro primer contacto y era muy agradable. -...Yo estoy allá afuera, del otro lado de tu mundo.- él me acercó más a su cuerpo y pasó una de sus manos por mi cintura.
-Es... como si nos conociéramos de siempre... o eso siento.- Me deslicé de entre sus brazos. No era que estuviera incómoda, estaba nerviosa... y mucho.
-Bill...
-Sabes mi nombre, qué bien.
-¿Cómo no saber el nombre del chico que por su culpa siempre llego tarde al trabajo por que se mete en mis sueños?- le dije con una sonrrisilla; él también dibujó una muy dulce.
-Yo no sé tu nombre...

Bill:
Tenía que saber su nombre. No me bastaba saber el que existía si no sabía su nombre. Además tenía que saberlo para cuando nos encontrarámos frente a frente... no podía llamarla "Hey ,tú" en plena calle o frente a los demás...
-Bueno,  me parece justo que lo sepas. Me llamo...- Pero antes de que pudiera decímerlo, su imágen se tornó borrosa.
Traté desesperadamente de tomarla entre mis brazos y que se quedara conmigo, pero fue inútil.
-¡Bill!- su voz iba cambiando... todo el paisaje iba desapareciendo poco a poco, hasta que me todo se volvió negro y pude abrir los ojos despacio.
-¡Bill! ¿Pero estás loco o qué te pasa? ¡Llevo mas de una hora tratando de despertarte!- Gustav estaba frente a mí, preocupado y tomándome de los hombros.
-Ya estoy despierto, Gus, ya.- Me puse de pie despacio y salí del cuartillo, acompañado de mi amigo.

Cristal:
-¡¡¡¡¡¡¡Criiiiiiiiiiiiiiiis!!!!!!!!- Cami me despertó con sus gritos... me parece que quería dejarme sorda. -¡Vamos, se nos está llendo lanoche!
-Ya te oí, pequeña lata.- En lugar de levantarme,me acomodémejor en la silla, esperando poder soñarlo de nuevo, pero ella se acercó y jaló de mi brazo.
-¡Vamos! Ya soñarás con él después.
-¿Quién dice que soñaba con él?
-Es evidente: lo dice tu cara.
-Está bien, está bien...- como no dejaría de molestar, me puse de pie, me eché la bolsa al hombro y salimos al paseo prometido.

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