miércoles, 3 de noviembre de 2010

Cristal

Anoche volví a soñar con él: el mismo rostro y las mismas palabras...
Me parece que ya enloquecí, como dice mi padre: "ya empiezo con la obsesión..." Claro que laskosas estarían de su lado si tuviera laropa, los accesorios, los pósters y las fotos del grupo a la vista y no guardados bajo llave en mi clóset...
Me visto a prisa y bajo las escaleras, cogiendo una de mis chamarras del perchero.
-¿No piensas desayunar?- a esta hora normalmente mi padre está frente al televisor, con el periódico abierto y el canal de las noticias... nunca las ve, sólo le gusta escucharlas... ya le he dicho miles de veces que existe algo llamado "radio" si no le gusta ver las imágenes, pero no me hace caso.
-¡Voy trde, comeré algo en el camino!- sin esperar respuesta, salgo a toda prisa directo a la tienda. Odio llegar tarde al trabajo, pero no es mi culpa: es la de ese chico... ¿por qué demonios tuve que volver a soñar con él?
-¡Hey, Cristal!- una vocecilla me hizo voltear.
-¡Abii, hola!- conocí a la pequeña Abii un día trabajando en la tienda: llegó a comprar algopara su padre y terminamos hablando de música. Es agradable conocer a personas con quien puedes hablar de tus gustos...
-¿Vas a la tienda?
-Sí... se me ha hecho tarde.
-Sube, anda.- ya conocía incluso a sus padres y creo que les caía bien, porque jamás me hicieron caras y siempre me invitaban a cenar. Eran muy simpáticos.
-¿Y todavía sueñas con...?- señaló una foto de Bill en su carpeta.
-Sí... ah...- siempre que hablaba de él se me escapaban pequeños suspiros... y odiaba suspirar. -... tal vez mi padre tenga razón y ya enloquecí.
-No estás loca... nada más estas enamorada...
-Bueno, si tú lo dices...
-¡Llegamos!
Gracias a Dios Yos Mary aún no habpia llegado. Ella era la encargada de la tienda y también compartíamos gustos, así que el trabajo no era pesado. De hecho, lo disfrutaba.
-Nos vemos,pequeña. ¡Gracias por traerme!- se despidieron agitando la mano y desaparecieron en la esquina.
Pasaron un par de minutos antes de que la encargada abriera. -Yos, ¿no pudiste tardar un poco más?
-Ya no me regañes. Vamos, entra.- Era alegre... y también le gustaba la música de los Tokio... y su favorito era, al igual que el mío, Bill.
-Tienes una ojeras...
-No pude dormir.
-Eso es obvio. ¿Volviste asoñar con...?
-Creo que...- traté de esconderme detrás del aparador,simulando buscar algo, pero no me valió.
Escuché que revolvía mi mochila.-¡Anda, cuéntame!- sacó una libretilla y encontró mi diario. Traté de salir debajo del escaparate,pero en lugar de eso, me golpeé la cabeza. -"Soñé con él: la misma voz...la misma sonrisa... el mismo Bill..." ¡Hey! éste es nuevo... ¿lo hiciste en la mañana?
-De hecho lo hice ayer en la noche.- Me puse de pie despacio, acariciendo mi cabeza. -No podía dormir pensando en él...
-¿Y tratas de olvidarlo dibujándolo?
-No quiero olvidarlo, sólo quiero dejar de soñarlo. ¿Qué tal si me iluciono? No quiero eso.- le quité la libreta y la volví a guardar en su lugar.
¿Existirán las personas capaces de enamorarte sin siquiera conocerlos en persona?

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