miércoles, 17 de noviembre de 2010

Últimos Momentos Juntas

Cristal:
Tic-Tac... Tic-Tac... Tic-Tac...
Las horas se me hacían eternas... los días pasados se me fueron como agua y éstas última horas se me hicieron eternas... ¿por qué?
-Cristal...- Abii estaba a un lado de mí, jalando de mi brazo. -¡Cristal! ¡Anda, vámonos!
-Ya voy, pequeña lata.- le dije en una sonrisa. Mi hermana se adelantó con Yos: les haría bien pasar más tiempo juntas, ya que ellas casi no se conocen bien.
El padre de Abii se ofreció a llevarnos desde temprano al estadio, así "disfrutaríamos más tiempo de eso." Subimos a la camioneta y nos dirigimos de prisa al lugar. Las chicas iban platicando un poco de todo: de la escuela, del trabajo, de los chicos...
-Hay, si: ¡por fin podré ver de cerca a Tom!- La carita de Abii daba una ternutra cuando hablaba del guitarrista... tan peque y tan enamorada.
-¡Y yo no pararé de gritarle a Bill que lo amo!- aunque era la mayor, Yos parecía niña pequeña cuando los mencionaba.
-¿te imaginas estar frente a él? ¡Ya quiero ver sus caritas y sus bailes!- Creo que Abii era la única que tenía gusto por otro Tokio que no fuera Bill.
-¿Y tú qué harás?- Cami me dió un ligero codazo para hacerme participar en la conversación. -¿Tratarás de hacerle saber que sueñas con él?
-No creo que quiera saberlo.- dije en una media sonrisa. -Además, ¿cómo se lo voy a decir? No creo que quiera conocerme.
-Quien sabe: tal vez en un giro nesperado te lo encuentres y termines con él.- El señor se giró en su asiento, en un alto.
-Véremos.

Bill:
En unas horas daremos el último concierto y después de vuelta a casa.
Tom entró e mi habitación y se echó en la cama muy cómodamente. -¿Qué crees que haces?
-¿Yo? Nada.- Saqué mi block y lo puse a un lado de él, sin hacerle mucho caso. Desde que empezamos con las presentaciones lo llevo conmigo y nunca lo había sacado, hasta ahora.
Tom lo agarró y pasó con cuidado las hojas. -¿La buscarás hoy?
-¿Qué?
-Que si piensas seguila buscando.
-Ya no lo sé. Quizás...
-¿Quizás? Es si o no, tonto.
-No lo sé.
Nos quedamos un buen rato en silencio, hasta que los chicos llegaro por nosotros.
-Hey, Bill.- Mi hermano me tomó del brazo, quedándonos atrás. -Tal vez sí te la encuentres hoy.
-¿Es en serio?
-Tal vez ya sea tiempo de que sepas su nombre y la veas en la realidad.- me soltó y corrió detrás de Gustav. Sus palabras me llenaron de esperanzas de nueva cuenta.

Cristal:
Llegamos y nos despedimos del padre de Abii. Como pudimosnos abrimos paso entre la multitud, para alcanzar lugares hasta el frente.
-¡Hey, vampiros!- unas voces conocidas sonaron a nuetras espaldas. -¿Qué hacen aquí? Se supone que ustedes no pueden estar a la luz del sol.- Eran unas chicas pesadas de la preparatoria en la que estudié... y la razón de que dejara de asistir.
Ya todo mundo nos hacía fama de vampiros a mí y mi hermana, por nuestra facinación con esos seres y nuestros paseos nocturnos y a ellas les encantaba molestarnos con eso.
-Mira, Ángela,no estoy para discuciones, ¿de acuerdo? Sólo quiero pasar un rato  agradale.
-No sé qué hacen aquí.
-Tal vez quiera quitarte a tu novio Bill.
No me importaba que se metieran conmigo, pero al ver que no les hacían caso, empezaron a meterse con mi hermana y las chicas. En un momento se acercaron tanto a Abii para intimidarla, que pensé le harían algo malo.
Como pude las empuje un poco, haciendo caer a Natalia, la menor de ellas y hermana de Ángela, lo que me provocó que me persiguieran un par de minutos entre las chicas del lugar.
Corrí lo más que pude hasta llegar a una barrera donde me imagino, pasarían los chicos en un rato más.Volteé la mirada y aún me seguían. Salté la barrera y seguí corriendo,con la mirada hacia ellas, hasta que choqué con alguien y caí en el suelo.
-Disculpa. ¿te hiciste daño?- Una voz dulce me hizo voltear hacia arriba; la persona con la que había chocado me tendió su mano y me ayudó a ponerme de pie.

Bill:
No quería caminar al lado de los chicos, así que me adelanté y me fui por un lugar diferente: a los lados había vayas que separaban el camino del lugar donde las fans estarían esperando. Parecía un lugar tranquilo, perfecto para pensar.
Iba caminando con la mente en blanco, cuando auna chica que corría con la vista hacia atrás chocó conmigo y cayó al suelo.
Yo sólo retrocedí unos pasos. Se quejó un poco. La ví detenidamente y me pareció encontrarle cierto parecido con alguien que ya conocía, pero no recordaba con quién. Le extedí mi mano para ayudarla a levantarce y, al ver a un grupo de chicas que corrían detrás de ella, me imaginé que la estarían persiguiendo. La invité a pasar un rato con nosotros,a lo que accedió un poco nerviosa.
Creo que ya la había visto antes... es por eso que no me resistí a invitarla...

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