lunes, 30 de mayo de 2011

Cumpleaños

Cristal:

Acababa de regresar del médico. Me había atrevido a ir sin Bill... sin nadie. Ésto era algo que quería mantener en secreto, por lo menos hasta ésta tarde.
Era cumpleaños de la pequeña Abii. Su padre aún estaba de viaje, así que sería su primer cumpleaños no lejos de él, sino lejos de su hogar. Era una fecha muy importante.
Había pasado ya dos meses desde esa sorpresa que Bill había preparado para mí... dos meses en los que habían pasado tantas cosas... los chicos ya preparaban su gira próxima; el noviazgo de Yosy y Gustav iba genial... al igual que mi pequeña vampiro con Louis, ya que habían optado por regresar... y creo que estaban felices, tanto como Bill y yo. En cuanto a Tom... bueno, él aún frecuentaba a varias chicas, sin desatender a su pequeña dama.
Al llegar a casa, oculté el sobre donde estaban los resultados. Me dirigí a la sala, donde Tom, como siempre,
estaba jugando como niño pequeño con Abii. -¿La festejada ya está lista para su fiesta?- pregunté con una gran sonrisa.
-Obviamente, Cris.- me recibió con una sonrisa, al igual que su compañero de juegos.
-Qué bien. ¿Y las demás?
-Salieron con sus novios.- dijo borrando su gesto. -Nadie se acordó de mi cumpleaños.
-Yo me acordé.- repuso orgulloso Tom.
-Porque te dije ayer. Así no cuenta.- le sacó al lengua. Yo sólo me reía.
-Peor me acordé. Eso ya es algo, ¿no?
-Supongo.- se le veía molesta... y aunque él y yo sabíamos que sólo lo hacía por molestar y hacernos creer que en verdad estaba resentida, se acercó y besó su mejilla, para contentarla un poco, lo que resultó a la perfección.
-¿Saben dónde está Bill?
-Mi querido hermano está arriba, preocupado porque no encuentra sus libretas.- cargó a la pequeña y la llevó hasta la sala.
-No la vayas a lastimar, Tomi.
-Eso jamás, tu tranquila.
Subí las escaleras escuchando las risas de ambos detrás de mí.
Saqué el sobre de mis ropas y lo coloqué detrás de mi espalda. Al entrar a la habitación, ví a Bill revolviendo las cosas, hasta dar con una libretilla forrada de negro, con algunos dibujos en la portada. -Hola, amor.
-¡Cris! Creí que habías salido con tu hermana.
-¿Hacerla de chaperona? No, eso no lo haría. ¿Qué es eso?
-Era mi manera de tenerte cerca cuando no nos conocíamos.- me lo extendió. Lo abrí con cuidado, admirando los retratos que hacía de mí. Eran... tan... lindos. - Cielo... son hermosos.- se acercó tomándome por la cintura y me besó tiernamente.
-No pude dibujar lo hermoza que eres, pero por lo menos lo intenté.- sonrió. -¿y eso?- preguntó señalando con la vista el sobre que tenía entre mis manos.
-Bueno, de ésto era de lo que quería hablar contigo.- lo llevé a la cama y le pedí que tomara asiento. Él me veía atento y de manera tan dulce... -Fui al médico ésta mañana y...
-¿Te sentías mal? ¿Por qué no me despertaste para acompañarte?
-Porque era muy de mañana y no quise hacerlo. Quería ir sola, Bill... además, no era nada grave.
-¿Entonces?
-Bueno, sí tenía algunas molestias y fue por eso que fui al médico. Me hicieron unos estudios y... bueno... resulta que... estoy embarazada.- ésto último lo dije en voz baja. -Mira, yo sé que por el momento no quieres tener hijos ni algún compromiso de ese tamaño... yo... si tú me dices que no quieres tener nada qué ver, lo entenderé y... no tendrás de qué preocuparte, de verdad. Me iré sin decir nada y viviré por éste pequeño; me haré cargo de él y no tendrás que hacer nada... ni siquiera te pediré que le des tu apellido... nada. - le miré: estaba atento a mis palabras, con la vista baja, pensando.
En verdad creía que me diría algo... que no quería verme por un tiempo, por lo menos. -Bill... ¿qué piensas?- no hubo respuesta. -Dime algo, Bill.
-¿Es en serio?- le dí los resultados, para que lo comprobara. -Yo... yo...
-Si me pides que me vaya, me iré hoy mismo.- respondí con la vista baja, colocando las manos sobre mi vientre.
-Ésto es... es...- ni siquiera me dí cuenta de cuando se puso de pie; sólo sentí  cómo me rodeaba con sus brazos y me alzaba. -¡Es maravilloso!- sus palabras iluminaron mi rostro. -¿Por qué creíste que te diría que te fueras?
-Yo... no sé.- le respondí con voz entrecortada, emocionadísima de que lo hubiese tomado de esa manera.
-¿Voy a ser papá?- preguntó alegremente. Yo asentí. -¡Voy a ser papá! ¡Espera que los demás lo sepan! ¡Que mi hermano se entere de que será tío! Le dará un infarto...- reí junto con él.
-¡Bill!- comenzó a darme vueltas. -¡Bill, bájame!
-¿Cuánto...?
-Dos meses.
-¿Desde que...?
-Ajá.- se detuvo y nos volvimos a besar dulcemente. -Creí que nos habíamos cuidado bien.
-Es el destino, linda. La vida nos ha dado una razón más para seguir juntos.- sonreímos.
-¿Cuándo se los diremos?
-Me parece que hoy es un buen día: hay fiesta, ¿no? Hagámosla más grande.
-No suena mal.
Bajamos al escuchar que las chicas habían llegado y habían felicitado a la pequeña en coro. -¿Les decimos ya?
-No comas ansias, amor.- le tomé de la mano y salimos de la habitación. -Espera a que apague las velitas y después ya veremos.- bajamos y nos encontramos con la mirada de todos encima.
-Todos tienen pareja menos tu hermano, Bill.- se le ocurrió decir a Geo, quien iba acompañado de su novia.
-No necesito compañía mientras la pequeña monstruo cumpleañera esté pegada a mi como anguijuela.
-Malo.- y una vez más, comenzaron a pelear.
La verdad, era divertido verlos así.
-¿Y ustedes por qué tan felices?- preguntó mi hermana, separándoce de su chico.
-Sorpresa.- respondió Bill, tomándome de la cadera y caminando hacia la sala.
Esperamos a que apagara las velas del pastel que amablemente Gustav le había regalado; a que abriera los pequeños presentes que le habíamos dado y entonces Bill pidió su atención.
-Am.. chicos... Cris y yo tenemos que decirles algo.
-¿Es algo del médico?
-Digamos que sí.- todos le miraron preocupados. -Pero quiten esas caras que no es nada grave.
-Pues dilo ya de una vez, Bill.- Tom estaba ansioso. -Si es por la gira...  por la boda.... o...
-Espera, ¿tu hermano se va a casar?- preguntó Gustav.
-Sí.
-¿Por que no nos habían dicho nada?
-Yo ya lo sabía.- respondió Georg en una sonrisa.
-¿Y por qué yo no lo sabía?
-Quizás porque...- antes de que Tom le contestara, su hermano le robó la palabra.
-Resulta que... bueno... vamos a ser papás.
-...tal vez... ¡¿Qué?!- en cuanto le escuchó, volteó a verlo, con los ojos completamente abiertos. -¡¿Qué demonios dices, Bill?!
-Que tú y Cami van a ser tíos, sordo.
-¿Es en serio, hermana?
-¿Cuándo te he mentido, Cami?- no me respondió. Se acercó junto con los demás a felicitarnos, menos Tom. Él aún estaba en shock.
-Pero, pero, pero, pero...
-Pero nada, Tom. ¿Qué no entiendes? ¡Voy a ser papá!
La sonrisa de mi chico le bastó para asimilar las cosas y alegrarce junto con nosotros.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Pasión

Cristal:

La noche había sido mágica... hasta que recordé mi condición... lo que atrajo un poco de melancolía al momento. Bill trató de retomar la calma y lo agradable de la noche, diciéndome que no pensara en nada más que no fuera en nosotros. Y creo que funcionó un poco.

-Cielo...- me condujo con los ojos cerrados a lo largo de la pequeña vivienda. -...me caeré.- dije en una sonrisa.
-¿No confías en mí?
-No es eso... sólo tengo la sensación de que me caeré.
-Yo nunca te dejaría caer.- me pidió que abriera los ojos: estabamos frente a una cama enorme rodeada de velas y pétalos de rosas rojas.

Yo... yo creí que esas cosas no existían... no existía chico capaz de hacer ésto.
Bill era un ángel... un chico de ensueño... y yo... no era justo que fuera para mí.
-Bill...
-Shh.- puso un dedo sobre mis labios, besándome en seguida. Yo me dejé hacer... si no podría estar toda una vida junto a él, por lo menos quería que se quedara con un gran recuerdo de mi parte.
Entre besos que él profundizaba más y más, y caricias intercambiadas, terminamos cayendo en la cama.
Mi vestido se desvaneció entre sus manos, al igual que su ropa fue desapareciendo en algún rincón de la habitación.
Sus manos se pasearon libremente a lo largo de mi cuerpo; creando nuevos senderos y reviviendo los que antes ya había trazado, hasta llegar a la cicatriz de mi pecho. Ahí fue donde tomé sus manos y lo detuve.
-¿Qué pasa amor?
-Ésto... no me gusta. Me recuerda lo que va a pasar...
-Tranquila.- tomó mis manos entre las suyas, colocándolas sobre la marca. -Eso no le resta belleza a tu cuerpo.- besó mis labios.
Sus palabras me levantaban el ánimo un  poco, así que me dejé hacer. Dejé que recorriera de nuevo mi cuerpo; de arriba abajo; que se perdiera en mi interior; susurrando palabrillas que por momentos no entendía... abandonándome al amor que sentía por él y que era una de las cosas que me mantenía con vida.


Pasamos el resto de la noche así, sin parar... con la respiración agitada y nuestros cuerpos bañados en sudor, hasta que llegó un nuevo dia y con él, la obligación de regresar a casa.

viernes, 13 de mayo de 2011

Regalo

Cristal:

Después de dos meses de encierro, los doctores por fin habían dicho que podría salir. Y aprovechando que las chicas estarían fuera todo el día, Bill y yo podríamos escaparnos por ahí.
-¿Todo bien, Cris?
Me había quedado viendo la calle desde el ventanal de nuestra habitación. Me giré a verlo, sonreinte. -Claro, cielo.
-Y bien...- me abrazó por detrás. -..en tus ojos se ve que planeas algo. ¿Puedo saber qué es?
-Quiero salir, Bill.
-Salir... ¿eh?- besó mi cuello. -¿En serio?
-Bill... he estado encerrada durante días... ¿y me preguntas si es en serio?
-Sólo preguntaba.- me giré, besándolo en lo labios. -¿Sabes? Te tengo una sorpresa.
-¿Sorpresa? ¡Yo quiero ssaber!
-Tendrás que esperar.
-No quiero esperar.- hice pucheros. -¿no me puedes decir ahorita?
-Nop.
-Sólo dame una pista.
-Nop.
-No seas malo, amor.
-Espera, ¿quieres? No seas impaciente.
-Esta bien.
Pasamos el resto del día en casa, viendo películas y escuchando musica... sin hacer nada especial, hasta que llegó la noche.
Bill desaprareció por unos momentos, regresando con una caja enorme envuelta en un hermozo papel color azul. -¿Qué es eso, cielo?
-Ésto...- me entregó el paquete. -...es parte de la sorpresa. Abrelo.
Me apresuré a rasgar el papel y abrir la caja...  era un vestido nergo... hermozo.


-Oh, cielo...- la cara de Bill mostraba alegría.
-¿Te gusta?
-Esta divino... gracias.- lo abracé.
-Vamos, póntelo.- le hice caso sin subir a la habitación; simplemente me dí la vuelta para vestirme.  -Te ves... hermoza.- me tomó de la cintura. -me encantas.
-¿En serio?
-Como no tienes idea.
-¿Puedo saber a qué se debe tu regalo?
-Ya verás.- se separó de mí. -Me arreglo rápido y te mostraré la sorpresa.
en vez de esperarlo a que bajara, le seguí. -¿No crees que yo tabién me tengo que arreglar? Yo también me quiero ver linda.- él sólo sonrió.
Pasados unos minutos, me vió fijamente. -No creí que fuera posible...
-¿Qué?
-Que pudieras ser más hermoza de lo que ya eres.- sus palabras me sonrojaron.
En un descuido, me tomó entre sus brazos, llevándome afuera así. -¡Bill! ¡Bájame!- se lo pedía sonriendo, pero me ignoraba.
Me metió en su auto. En unos instantes, él conducía a las afueras de la ciudad. -¿A dónde me llevas?- no me respondió.
Una hora más y se detuvo. -Bill... ¿ahora sí me dirás a dónde me has traído?
-Cierra los ojos.
-Bill...
-Por favor.- su mirada era tan dulce... que no supe decir que no.
Una vez más me bajó en brazos, caminando un largo trecho así. -Llegamos. Abrelos, linda.
Me quedé sin palabras al ver el lugar: era tan... hermozo. Era un lugar parecido a la cabañuela en donde se quedaron cuando estaban de visita con nosotras.
-Bill...
-Ven.- Tomó mi mano, llevándome al interior.
En medio, había una mesilla y dos sillas; velas y rosas por todo el lugar... era tan... romántico.  -¡Mi vida! ¿tú lo hiciste?
-Bueno, el momento tenía que ser mágico.
Nos sentamos a la mesa. Él se notaba nervioso... pero no fui capaz de preguntarle.
Después de la cena, acercó un poco más su silla a mí. -Amor... ¿te gustó?
-No.
-¿No?
-Me encantó.- le besé. -Grcias por éstos momentos, Bill.
-Espera.- metió las manos a su saco. -Hay más...- y sacó una pequeña cajilla de terciopelo.
-Bill...- llevé mis manos al rostro, al tiempo que mis ojos se rasgaron de la emoción.
-Yo... sé que no he sido el mejor novio del mundo... y que no tengo el tiempo que quisiera para tí, pero... te amo. Te amo con toda mi alma y... sé que eres la indicada... y yo... bueno, lo he pensado.. y el entrometido de mi hermano me ayudó a decidir.... y... bueno... me preguntaba si...- abrió la cajilla lentamente, dejando ver en su interior un hermoso anillo, con un gran diamante en el centro. -... si tú... si tú querías...
-Oh, Bill...- u par de lagrimillas bajaron por mi rostro. -...¡claro que sí!
-¿En... en serio?
-¡Por supuesto que sí, tontito!- me eché a sus brazos. -Pero...- en cuanto recordé mi condición, me entristecí un poco. -...Yo...
-La boda no será pronto, pero prometo que sucederá.- dijo colocando el anillo en mi dedo. - Y la fiesta será grandiosa...
-Bill...
-¿Qué pasa, linda?- su mirada tan dulce me partía el alma... ¿cómo quitarle la felicidad?
-Yo... ¿sabes si el tiempo nos lo permitirá?- su semblante se ensombreció un poco. -Yo... quizás no deberías comprometerte.- dije devolviéndole el anillo.  -No sería justo ilusionarte y después... dejarte solo y con una herida muy grande.
Tomó mi mano y el anillo entre sus manos, colocándocelas a la altura del corazón. -Te amo. Eso debería bastar.
-Bill...
-No me importa lo que tenga que pasar. Encontraré la manera de que te quedes conmigo... y si... - sus ojos también dejaron libres un par de lágrimas. -...si te pierdo, ya encontraré la manera de ir tras de ti... o de regresarte.
No había más que decir... sería cuestión de ver qué tan fuertes podríamos llegar a ser con el tiempo.

viernes, 6 de mayo de 2011

Regreso a Casa

Cristal:

Tuve que regresar a casa sin mi hermana y sin Yos. Cami porque aún no regresaba de recibir a su amigo y Yosy... simplemente porque tenía que conocer a su ahora novio... además, el desatenderce un poco de mí le haría bien... la operación y todo éste asunto de mi salud seguramente había resultado agotadr y tedioso para todos, especialmente para Bill, a quien notaba con cara soriente.... pero con mirada decaída, cansada.
-Como que hace hambre, ¿no?- Tom fue directamente a la cocina, haciendo el ruido suficiente para que pudiéramos darnos cuenta de que revolvía las cosas de la alacena en busca de algo comestible. -¡¡¡BILL!! ¡¡¡Olvidaste comprar alimentos!!!
-¡¡¡A mí no me tocaba abastecernos!!!
-¡¡¡Mentiroso!!!! ¡¡¡A tí te tocaba ir al super!!!
-¿Tienen que gritar?- pregunté divertida, sosteniéndome del brazo de Bill. Aún estaba un poco débil y me costaba algo de trabajo mantenerme en pie.
Antes de contestarle, él me tomó entre sus brazos, pidiéndome disculpas por mantenerme de pie mientras discutia con su hermano. -Es más divertido gritarnos y pelearnos de ésta manera que lanzándonos objetos al rostro.- sonrió.
-¡¡¡BIIIIIIIIIIIIIIIIILL!!!
-¡¡¡Déja ya de gritarme, idiota!!!- le respondí la sonrisa de igual manera. Me encantaba la relación que ambos llevaban... parecían niños pequeños, y eso era lindo... por lo menos para mí, pues aún no perdían su inocencia... su dulzura.
-Bill...- la cabecita de Abii se asomó desde la cocina. -...el estómago de Tomi necesita comida.- ambos reimos.
-El idiota de mi hermano olvidó comprar los víveres, pequeña.
-Sí, lo sé. Traté de decirle que era él el encargado de comprarlos pero no me escucha. Prefiere estarce peleando contigo.
Bill me dejó en el sofá meintras iba con su gemelo. Abii se acercó a hacerme compañía. -¿Cómo se la pasaron sin mí?
-Aburrido.- respondió sentándoce a un lado de mí. -No tuve a nadie a quién molestar.
-Tenías a Tomi, a Yos, a Cami... incluso a Bill y a los chicos.
-Es más divertido molestarte a tí, porque te sonrojas cuando te hablo de Bill y otras cosas...- en sus ojos se vió reflejado un poco de picardía. Aún una niña y había veces en que era tremenda con ciertos temas. -Pero Yosy no me dejaba molestarte.
-¿Será por que te conoce demasiado bien y sabe que a veces se te pasa la mano con tus bromitas?
-Perdón.- me dijo en un puchero.
-No tienes por qué disculparte, pequeña. Si no fuera por tus bromitas, todo sería muy aburrido.- ambas sonreímos.
-Linda, tenemos que salir.
-¿La comida?
-Sí. Tom está de necio en que era mi turno de comprarla... y como no quiere ir solo, lo acompañaré. Así cuido que no sólo compre cosas para él.
-Y terminarás haciendo las compras por él.- bromeó Abii.
-Eso es seguro.- rió.
-¡Rápido que muero de hambre!- Tom salió de la cocina y le jaló del brazo, arrastrándolo hasta la puerta de salida, sin siquiera darle tiempo de despedirce de nosotras.
-Abii...- me vió dulcemente. -...¿crees que Cami tarde mucho?
-No sé.
Apenas acabó de decírmelo, Cami, Geo y su novia aparecieron cruzando la puerta. -¡Cris!- mi hermana se tiró en mis brazos. -¡Qué bueno que ya estas bien!
-Estoy mejor, no bien, hermanita.- le devolví el abrazo, sin quejarme. Me había dolido un poco su efusivo abrazo, pero no dije nada.
-¿Recuerdas a Louis?- un chico castaño salió detrás de ella, con un pequeño paquete entre las manos.
Se acercó a mí, me abrazó delicadamente, como temiendo romperme o lastimarme y besó mi mejilla a manera de saludo.
-Nosotros tenemos que irnos.- dijo Geo viendo su reloj. -Tenemos... am...
-Tenemos que ir a visitar a alguien más.- dijo su novia sonriéndole.
-Está bien, ¿pero vendrán mañana?
-¡Claro que sí!- se despidieron de mi con un beso y una sonrisa.
-Bien, ¿quién es él?- preguntó curiosa Abii, clavando al mirada en él.
-Es un amigo de la familia.... más amigo de Cami que mío.- bromeé.  Mi hermanita se coloreó un poco del rostro, igual que él.
-Me dijeron que te habían operado...
-Sip, pero ya ves que salí bien de la operación.
-Toma.- me alargó el paquete. -Es un pequeño regalo.- Lo abrí sonriente: era una pequeña muñeca vestida de hada. -Sé que te gustan mucho.
-Gracias.- le volví a abrazar.
Hablamos un poco de todo. Hasta que los gemelos llegaron. como Louis y yo estábamos juntos en el sofá, riéndo animadamente, Bill se acercó en seguida, dándole antes las bolsas a Tom para que las fuera a dejar a al cocina.
-Buen día.- saludó en tono seco. Louis, Cmai y Abii le vieron un poco extraño, devolviendo el saludo un pooc incómodos.
-Amor, él es Louis. Es un buen amigo de la familia.- volteé a verle, sonriéndole dulcemente, lo que molestó a Bill.
-Gusto en conocerte, Bill.
-Si... quisiera decir lo mismo.- Bill no dejaba de ver el como nuestras manos se rozaban delicadamente. Siempre me habia llevado así con Louis y yo no le veía nada de malo.
Qué tonta. No supe ver que eso le molestaba a Bill.
-Amor...- se inclinó a mi oído. -¿podemos hablar?
-Sí, claro.- Me levanté y, antes de que pudiera dar un paso, Bill me tomó entr sus brazos, llevándome a nuestra habitación ante el silencio de todos. -¿Qué pasa, cielo?
-¿Quién es él?
-Ya te lo dije: un amigo de la familia. Bueno, es más amigo de Cami que mío.
-No parecía.
-¿Estas celoso de Louis?- sin querer, eché a reir.
-No.- su tono de voz era molesto.
-No tendrías por qué, Bill. Es como mi hermanito. Fue novio de Cami un tiempo, terminaron y aún siguen siendo buenos amigos.
-Su sonrisa no era sólo de amigos.
-¿Qué te pasa, Bill?- pasé mi mano por su rostro. -En serioe s sólo un amigo. ¿Crees que te engañaría o me gustaría un chico como él? Yo sólo te amo a tí, mi niño... sólo a tí.- besé sus labios.
Sus ánimos se iban calmando poco a poco. -Lo siento, nena. Es sólo que...
-Tranquilo, no hay por qué dar explicaciones.- le sonreí.

Fuera de eso, ningún accidente durante días... sin contar el que me tenían prohibido salir a la calle aunque me muriera de ganas por ver el exterior y les rogara a más no poder. Tenían miedo de que me pasara algo y yo me estaba hastando.
-Por favor, Bill... necesito aire fresco...
-EL doctor dijo...
-¡El doctor no sabe cómo em siento!- sólo estabamos nosotros dos en casa, pues los chicos y mis hermanitas estaban fuera. -Quiero salir.- dije en tono triste.
Bill me abrazó. -Sé que te desespera el estar aquí dentro, pero tenemos que acatar las órdenes del doctor, linda.
-Quiero ir al parque, Bill. Quiero sentir el aire en mi rostro; el sentir la lluvia bajando por mi cuerpo... el ver los colores del paisaje de nuevo... Llevo días encerrada en casa... necesito salir.
-Y yo me muero por estar contigo a solas y llevarte a un lugar muy especial, pero no podemos.- en días de no aparecer, una lágrima bajó por mi mejilla mientras ocultaba el rostro en su pecho.
-Odio ésto.
-Lo sé, pero verás que pronto podremos escaparnos del mundo sin que nadie se entere de eso; tendremos todo el tiempo del mundo para nosotros dos lejos de casa.
-¿Lo prometes?
-Lo juro.

jueves, 28 de abril de 2011

¿Novio?

Bill:

Al cabo de poco más de una semana, el doctor dió por hecho de que Cristal estaba recuperándoce de manera extraordinaria y ya pronto podríamos llevarla a casa.
-Y podremos cocinar lo que tanto te gusta y salir de paseo y...
-Y al rato querrás que regrese a los Ángeles con ustedes y nos olvide, ¿verdad, pequeña?- Tom estaba a un lado de Abii, quien se emocionaba en sobre manera al saber que Cristal ya estaría en casa con nosotros en unas horas.
-El doctor le prohibió muchas cosas, Abii.- Yos se entretenía en atender a mi chica con la mirada de Gustav encima de ella.
Sí, los chicos habían estado visitándola desde hace algunos días... e incluso Geo había llevado a su novia para que la conocieran.
-¿Alguien sabe dónde está Cami?- preguntó de pronto Cris.
Geo se había ofrecido a llevar a Cami al aropuerto y ella no sabía. -Está con un amigo.- respondió Abii.
-Ajá. ¿Y puedo saber si ese "amigo" es alguien aparte de Georg?
-Am... si, es aparte de él.
-Oh, entonces espeero que no tarden. No quiero que a entrtetengan en el camino y me deje sola en casa.
-¡Hey! ¿y nosotros qué?- Se encaró mi hermano con ella de imediato. -¿Nosotros somos "nadie"?
-No lo tomes tan apecho, Tom.- Yos rió al ver la reacción de mi gemelo, igual que yo.
-Yo soy más que "nadie".- dijo un poco molesto por lo bajo.
No podía culparlo: últimamente todo mudo lo hacía a un lado por estar al pendiente de Cris... pero tampoco era para que se pusiera así.
-Tommi...- mi chica extendió su mano hacia él,  mi hermano la tomó de manera dudosa y se acercó a ella. -...perdón por quitarte la atención. Prometo que ya no pasará.
-Eso no importa.- respondió entre dientes.
-Es por eso que estabas así... se te nota.- Cris sonrió, haciéndolo que él la imitara. -Sé que estás acostumbrado a ser el centro de atención y eso... y últimamente no te hemos puesto la atención necesaria... sólo Abii que no se separa de tí.
-Tú sabes por qué.- se apresuró a decir la pequeña, ante lo que todos reímos, poniéndola roja.
-No hay problema, en serio.
-¿Sabes algo?- Tom  la vió curiosa. -Tú eres mucho para mí.- él se puso rojo y yo... yo... de acuerdo, sonará tonto... pero me hubiera gustado que eso me lo hubiese dicho mejor a mí. -Eres una gran persona... y como el hermano mayor que jamás llegué a tener. Gracias por todo.- le jaló un poco, hasta tenerlo a la altura de su rostro y le besó la mejilla.
Tom se coloreó un poco, sonriendo nerviosamente. -Bueno, bueno.. ya.- Me metí entre ambos, abrazándola, sin atreverme a separar sus manos. Si lo hacía, mis celos serían más notorios... y no estaba de humor para aguantar las burlas de mi hermano.
-Vamos, Bill... no es para que te pongas así... es la manera en que ella agradece las cosas que u hermano ha hecho por nosotras.
-¿Celoso yo de él?  ¡ja!- mi risita irónica y molesta me delató a un más: las chicas rieron un tanto fuerte, haciéndo que om volviera en sí.
-No te molestes, hermanito: siempre he sido más carismático; más guapo; más... más... todo.- el infelíz se reía burlonamente.
-Amor...- Cris tomó fuertemente mi mano, dejando libre la de Tom. -...sabes que no hay nadie más para mí que no seas tú.- mi vista seguía fija en mi gemelo. -Vamos, voltea.- con su otra mano tomó delicadamente mi rostro y me obligó a verla. -Sólo tú eres mi mundo; sólo tú mi feliciadad... sólo tú mi vida. ¿No te basta con eso?- sonrió.
Mis ánimos se iban calmando de poco a poco al verla así: sonriente y tranquila, ya sin el velo de tristeza que había tenido. -Creo que no.- sonreí.
-Entonces tendré que darte más.- me besó. -¿Te basta mi alma para convencerte?
-Me basta.- le devolví el beso. -Tu vida y tu alma ya son mías.
-Incluso cuando llegue el momento de separarnos, seguiré siendo tuya.
-¡Qué románticos!- volteamos a ver a Yos: los ojitos le brillaban de manera especial. -A mí me gustaría que me dijeran cosas así.
-¡Buen día!- en el momento indicado, Gustav entró en la habitación, con una pequeña flor roja en la mano. Saludó a cada uno de nosotros y, por último, a Yos.
-Yo... eh...- sin decir más, le dió la flor. El brillo en los ojos de Yos acrecentó en sobre manera. Nosotros sólo observábamos en silencio.
-Creo que... am... ¿te gustaría salir un momento?- ella asintió en silencio.
Una vez solos, empeamos a hablar de ésto y lo otro, hasta que ellos volvieron a entrar. -¡Chicos!
-¿Por qué tan felíz, Yosy?- preguntó la pequeña.
-¿Adivina?
-¿Qué?
-Gus y yo... am..él y yo...
-Somos novios.- respondió nuestro amigo un poco tímido.
-¡Lo sabía! Ya decía yo que ustedes dos se traían algo en tre manos.- Abii corrió a abrazarlos; Cris y yo sonreíamos ulcemente, feliz por ellos y Tom... él...
-¿Qué te pasa, Tommi?
-Es que... todos están enamorados... menos yo.- respondió un poco triste.
-Verás que ya lo estarás.
-Me gustaría ssaber qué se siente estarlo...
-No es nada especial.- repondí en broma. Cris apretó de más mi mano, de manera más travieza que a manera de regaño.
-El tiempo y el amor jamás se equivocan, Tom. Ellos sabrán cuádo será momento de que encunetres a esa persona especial para tí.
Las palabras de Cris sirvieron: mi gemelo recuperó la sonrisa, respondiendo en un "tienes razón."

miércoles, 13 de abril de 2011

Despertando

Bill:

Pasaron un par de días... y ella aunque había salido bien de la operación, estaba inconciente, y yo echo un mar de nervios.
Sabía que estaría bien... pero aún así estaba nervioso.
Cami había estado muy solicitada últimamente: cada cinco minutos sonaba su celular... y nunca nos decía quién era. Una vez Abii estuvo a punto de saberlo, pero mi querido hermano llegó y arruinó todo. Fantástico favor que nos hizo.
-Ya pueden pasar.- una enfermera había sido la que se ecnontraba a su lado. Nosotros no podíamos estar tanto tiempo como nos hubiese gustado estar.
-¿Está despierta?- pregunté antes de entrar.
-Así es. Pregunta mucho por su hermana.- respondió la enfermera en una sonrisa y nos dejó.
-¡Cristal!- Abii casi se le tiraba encima... de no haber sido por que Tom la detuvo. -Se me olvidaba, lo siento.
Cris estiró la mano, tomando la suya. -Me alegra verlos de nuevo.- sonrió.
-Y nosotros estamos contentos de que todo haya salido bien.- Yos, como toda hermana mayor, se acercó y besó su frente.
-¿Cuándo podemos llevarte a casa?- preguntó Cami ansiosa. -Ya quiero que regreses con nosotros.
-Pronto, pequeña vampiro... pronto.
-Para tí siempre es pronto.- ambas sonrieron.
-Amor...- estiró su otra mano en mi dirección. La tomé nervioso... y al mismo tiempo emocionado de escuchar su voz de nuevo. -Me da tanto gusto verte de enuvo, Billi.
-Y a mí de escucharte, preciosa.
-¿Por qué esa carita, Cami?- se volvió a ella al notar lo nerviosa y ansiosa que estaba. -Pronto regresaremos a casa, v¿verdad chicos?
-Eso salo por hecho, nena.- Tom le sonrió dulcemente.
-Es que... es que...
-¿Qué pasa?- reguntó Yos.
-...llamó Louis.
-¿Louis?- preguntó Tom curioso... como siempre.
-Un... amigo de mi pequeña hermana.- Cris alzó una ceja. Volteé a ver a Cami: estaba un poco roja. -Creí que estaba en España.
-Estaba... pero llegó hace unos días para estar con sus abuelos y... pues... de algún modo se enteró de tu operción y me llamó.
-¿Y?
-¿Y... qué?
-Tú sabes bien qué.- El ánimo que le llegaba a mi chica al estar con nosotros era notorio. Eso me ponía mejor.
-Quiere verme... vernos.- se apresuró a corregir.
-Sus abuelos viven un poco lejos, ¿no?- asintió en silencio, volteando a verme.
-Chicos...- Tom se acercó a mi lado. -¿Tienen habitaciones disponibles?

lunes, 11 de abril de 2011

Resultados

Bill:

Me parecía escuchar la voz de Cristal entre sueños, diciéndome que todo estaría bien... que todo podría ser como en nuestros sueños: tranquilo y feliz.
Me parecía sentir sus brazos a mi alrededor; su calor envolviendo mi cuepo, alejando las pesadillas de mi... cuando de pronto giré y un golpe seco me despertó.
-¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! ¡¡¡Mierda!!!
-Por fin despiertas.- Tom estaba de pie en la entrada de mi habitación, recargado en el marco de la puerta, bebiendo un poco de jugo. -Intenté despertarte por las buenas, pero lo único que logró despertarte fue el caerte de la cama.- Me llevé la mano a mi espalda baja... el golpe me había dolido... ¿por qué demonios me había caído? -Eres tan estúpido como cuando niño, Billi.- se rió.
Volteé a todos lados, buscando a Cristal. -No está.- dijo mi hermano llevándose el vaso a los labios de nuevo.
-¿Cómo sabes?
-Las chicas me llamaron hace unos minutos. Se fueron al hospital como... am... creo que a las 4.
-¡A las 4!- Me puse de pie rápidamente y entré en la ducha, dejándo abierta la puerta. -¿Se puede saber por qué demonios no me despertaste?
-¡Ya te lo dije! ¡No pude despertarte con nada!
-¿Intentaste echarme agua?
-¿Y que después me persiguieras por toda la casa para tratar de ahorcarme o sumergir mi cabeza en la bañera? No gracias.
-¡Eso sólo lo hice una vez y fue hace años!
-¡Pues con esa vez tuve suficiente, créeme!- escuché cómo se acercaba a la entrada. -Vamos, Bill: tómate tu tiempo para arreglarte, estoy seguro que Cris entenderá si llegamos tarde.
-No creo: tuve que irme con ella.
-La operación saldrá bien, ¿de acuerdo? No pasará nada grave.
Si supiera la gravedad de las cosas: hubiese intenyado despertarme de la manera que fuera; no estaría haciendo ese tipo de comentarios... en lugar de eso, me estaría apurando.
Suspiré. -Tom...
-¿Qué?
-¿Puedo decirte algo?
-Lo que sea, ya sabes.
-Pero tienes que prometerme que no lo dirás a nadie.
-Lo juro.
-Es acerca de Cristal.
-No me digas que ya no la quieres... eso sería lo más idiota que...- como siempre, sacaba conclusiones antes de escucharme.
-¿Quieres callarte y no sacar conclusiones?- no hubo respuesta . -Es algo serio, Tom.- bajé la cabeza, dejando que el agua corriera libremente por mi cuerpo. -Es algo que... quiero... que necesito que mantengas en silencio y no hables de ello, ¿puedo contar contigo?
-Ehm... sí, claro.- lo dijo dudoso.
-La operación es... se supone que es de alto riesgo.- hice una pausa, cerrando los ojos. -Se supone que es... es la única manera en que... en que...- ni siquiera podía completar la frase.
-En que pueda salir de ésto, ¿cierto?
Abrí lentamente los ojos. -Cierto.- respondiendo bajo.
-Eso ya lo sabía.
-¿En serio?
-Bueno... digamos que sí. Cristal ha estado extraña últimamente y... me supuse que algo grave le pasaba.
-Pero jamás te dijimos lo que...
-No, pero tú también estabas raro y sentía que algo realmente malo pasaba. Ya sabes: la bendita carga de ser gemelos; no me puedes ocultar nada, hermanito.- sonreí.
Era agradable tener ésta conexión tan especial con él: de una u otra manera siempre terminaba dándoce cuenta de las cosas. Me ahorraba explicaciones y el tener que romper promesas como la que le había hecho a mi chica.
-No les digas nada a las chicas, por favor.
-No lo haré mientras no sea necesario.
Cerré lentamente la llave. Pasé la toalla por mi cuerpo y me vestí... exceptuando el torso.
-Gracias.- en cuanto salí, Tom se me quedó viendo fijamente.
-No agradezcas, chico tonto.- sonreímos. Pasó su mano por mi nuca y en seguida salió de mi habitación.
Había veces que en verdad precía como todo hermano mayor: sobreprotector, comprensible y hasta cariñoso. Era extrao luego de un tiempo que lo veías sólo molestando y actuando como niño peuqeño...
Me coloqué la camisa y fuimos al hospital en su auto. Al llegar, encontramos a las chicas aún en el pasillo.
-Hallo, chicos.- la primera en saludarnos fue Yos. Abii se había quedado dormirda a su lado y Cami venía con un par de vasos en las manos.
-Hallo. ¿Aún no hay noticias?
-No.- Le entregó uno de ellos a Yos, el otro nos lo ofreció. -¿Café?
-Danke.- Tom se lo rechazó, pero yo no iba a haer lo mismo. Lo tomé y me lo llevé a los labios, sin dejar de ver el muro frente a nosotros, pidiendo en silencio que Crisal estuviese bien.
-¿Creen que falte mucho?- preguntó mi hermano impaciente.
-No lo sé.- Cami suspiró. -Pero espero que sí: me pone de nervios el no saber nada de ella.- su celulcar sonó. En cuanto vió el origen de la llamada, se disculpó y se alejó para charlar mejor.
-¿DEsde hace cuánto está dormida?- Tom se sentó a su lado.
-Desde hace... am... como una hora. anoche no pudo dormir.
-Pobre.
-Está preocupada... igual que nosotros: Crital es como nuestra hermana... y no queremos perderla.- sus palabras me llenaron de tristeza y de nerviosismo: aún sin saber a ciencia cierta la gravedad del problema, sabían que podían perderla de un momento a otro.

Pasaron las horas: Cami había regresado a nuestro lado y la pequeña Abii segía dormida, con la cabeza en el hombro de Yos... esperando tener noticias, hasta que por fin, el doctor salió del quirófano.
-¡Doc! ¿Cómo está?- las chicas se acercaron  a él apenas lo vieron, dejando a tom a cargo de Abii.
-No hay de qué preocuparce: salió bien librada de la operación.- dibujó una onrisa fingida... de la que sólo mi hermano y yo nos dimos cuenta. -Bill, ¿puedo hablar contigo?
-¿Qué pasa?-nos alejamos al fondo del pasillo, con las miradas de todos sobre nosotros.
-La peración...
-¿Salió mal algo?
-No, no, al contrario: todo salió muy bien. Sólo hubo una sola complicación, pero ella es fuerte y la superó.
-¿Entonces?
-No sabemos realmente cuánto tiempo más le hemos brindado: puede ser un mes... dos... quizás un año como les había dicho.
-Es más tiempo del que muchos le han dicho. Con eso nos basta: sólo quiero tenerla conmigo un tiepo más...- dije melancólicamente. Me hubiese gustado decir que quería tenerla conmigo el resto de mi vida... pero no puedo ignorar tan fácil la realidad.
-El punto es que... no sabemos qué comñicaciones haya después de la operación.
.¿Cómo?
-Escucha, Bill, te seré sincero: su condición es crítica y desde ahora ambos tendrán que vivir con la esperanza de que nada malo pase.
-¿Malo como qué?
-Algún paro cardiaco o respiratorio... no sabemos exactamente lo que pueda venir.- sentí cómo mi coracón se detenía. ¿Es que en serio al destino le gustaba jugar conmigo?
-¿Qué no era para eso la operación?- dije entre dientes.
-¿qué?
-¿No se supone que la operación arreglaría todo eso para que pudiera vivir tranquilamente?- me llenaba de coraje el saber que, en cierto sentido, la operación había resultado inútil. -Creí que le daría más tiempo...
-Eso es seguro.
-...y que no tendríamos que vivir con la incertidumbre de si despertaría a mi lado al día siguiente.- Sentía ganas de tomarlo por el cuello y obligarle aa entrar d enuevo en el quirófano y arreglara todo ésto, pero no seía justo enfadarme con él.
-Escucha: está delicada, pero con los cuidados pertinentes, es seguro que pueda superar todo ésto. Pero por lo pronto, ya sabes...
-Hay que estar al pendiente de ella y todo eso, ¿no?
-Exacto.
Suspiré un poco aliviado: sí, quizás no habían arreglado del todo el problema, pero en fin... ya el tiempo dirá qué tanto podemos disfrutar...

lunes, 4 de abril de 2011

Operación

Cristal:

No tenían por qué haber venido. No es que no me alegre de verlas o de tenerlas aquí, pero no debieron... ni siquiera debieron decirles. No quiero que más personas se preocupen por mí.
-Amor...- Bill bajó en seguida. -¿Qué pasa?- me tomó de la cintura.
-Nada, cielo.- pasó su mano por mi rostro. -No es nada.
-Se quedarán unos días. Yos cerró al tienda un tiempo por venir a verte y el padre de Abii...
-¿Qué tanto les dijeron?- pregunté por fin.
-Sólo que te operan mañana.
-¿En serio?
-Si. Eso fue todo.
-Gracias por no decirles todo, amor.
-¡¡¡Cristal!!!- la voz de Tom llegó hasta nosotros desde su habitación. -¡¡¡Bill!!!
Subimos a prisa: Yos, divertida, se encontraba recargada en el marco de la puerta. -¿Qué pasa?
-El chico se metió en problemas y quiere que lo salven.
-¿Y por qué no le ayudas tú?- pregunté mientras los tres entrabamos a la habitación.
-Porque es divertido verlo batallar con dos chiquillas.- rió.
Cami y Abii estaban sobre él, golpeándolo con las almohadas, riendo... mientras el pobrecillo se cubría el rostro, riendo al igual que ellas. -¡Sálvenme de éste par de monstruos!
-¡Tú empezaste, Tom! ¡Ahora tienes que pagar las consecuencias!
-¡Niñas!- me las arreglé para llegar hasta ellas y prguntar entre risas por qué era aquello.
-Me llamó sanguijuela... ¡Y así sólo me llama Yosy!- le valió un golpe más al pobre Tom.
-¡Me dijo monstruo!- respondió mi hermana.
-¿Y desde cuando te molesta que te diga así? ¡Te ha dicho así desde que llegamos!
-Déjame, Cris... quería un pretexto para unírmele a Abii.- se detuvo un momento y, en cuanto terminó de darme su "brillante" pretexto, se lanzó de nuevo contra él.
-¡Ya, ya! ¡Lo siento!- a penas se le entendió.
En cuanto escucharon su disculpa, lo dejaron en paz. Bajaron de la cama y salieron de la habitación.
-¿Ves lo que pasa cuando molestas a unas damas, hermanito?
-Cállate, Bill.- se levantó y, al salir del cuarto, le empujó ligeramente, sonriendo... y, como toque final, mostrándole el dedo medio.
-¡Pero ya verán!- gritó en la sala. Los tres volvimos a soltar la risa en cuanto le escuchamos.
-No le basta con una pelea en desventaja.- se me ocurrió decir.
-Am... prepararé algo de comer, ¿quieren algo en especial?- Preguntó Yos al tiempo que bajaba.
-No, danke.
-¡Tom! ¿Quieres algo especial para comer?
-¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! ¡¡¡Primero ayúdame a librarme de ellas y luego preguntas!!!- al parecer, la pelea se había prolongado a la sala... y al igual que en la habitación, Tom iba perdiendo, y en lugar de que le ayudara, Yos se perdió en la cocina, con una sonrisa en los labios.
-Amor...- una vez más, Bill se acercó a mí. Era como si al aferrarme, garantizara que me quedara con él, si no para siempre... por lo menos más tiempo del que me quedaba. -...¿estás bien?
-¿Por qué no debía de estarlo?
-Bueno, mañana...
Mañana será un día en que s eme brinde una oportunidad para tener más tiempo juntos, Bill. Estoy tranquila.
¿La verdad? Me estaba muriendo de nervios... y quizás hasta de miedo, pero no quería decírcelo. Él ya tenía bastante con su pesar y yo no quería agrandarlo.
El día pasó entre risas... y, sobre todo, peleas entre Tom y las chicas.


En toda la noche, no pude dormir. Me la pasé atada al cuerpo de Bill, escuchando el latir de su corazón... era lo único que me tranquilizaba en esos momentos.
-Amor.. cielo...- las 4 de la madrugada... y teníamos que ir al hospital. -Bill...- estaba profundamente dormido.
Me levanté sin hacer mucho movimiento, para no despertarlo. Me duché y arreglé un poco. Bajé de puntillas a la sala, esperando no encontrarme con nadie.
-Ibamos a despertarte en seguida.- Mas las chicas ya se me habían adelantado.
-Am... Bill aún duerme.- fue lo úniko ke se me ocurrió decir.
-Igual que Tom.- dijo Abii.
-No te preocupes: nosotras te acompañamos. Les llamaremos más tarde, ¿si?- no me dejaron responder. Me tomaron de la mano; subimos a una de las camionetas y fuimos directamente al hospital.
El doctor ya nos esperaba. Les pidió a ellas que esperaran; que todo estaría bien... y todo eso, y a mí, que me preparara.
Me hicieron acostarme en una camilla... los nervios comenzaban a aumentar de manera increíble... y lo único que podía hacer era quedarme en silencio.
Entramos al quirófano. Colocaron uan mascarilla en mi rostro. -Cuenta desde 10 de manera regresiva.- Hice caso... aunque ni siquiera logré llegar al 5.
Recordé el latir de Bill: me arrullaba el palpitar de su corazón a pesar de la distancia...
Aún inconcientemente, me sentía cercana a él... algo que me daba fuerza para no darme por vencia a hora.

jueves, 31 de marzo de 2011

Visita

Cristal:

-Me operan en dos días.- la sonrisa de mi hermana y la alegría que había encontrado Tom es las palabras de ella se habían esfumado.
-¿Cómo que te operan?
-Es... complicado de explicar, pequeña.- me acerqué a ella, rodeándola con mi brazo.
-Ya sabes que nunca has sido buena explicando... pero apuesto que Tom y yo entenderemos a la perfección.
-Lo que pasa es que...- Bill comenzó a ponerce nervioso. -...es que ...
-No pasa nada, nena, ¿de acuerdo?
-Siempre dices eso cuando pasa algo grave.- su mirada se ensombreció. Tom la abrazó, apartándola de mi lado. -Yo sé que algo pasa contigo... y no me lo quieres decir.
-En eso estoy de acuerdo con tu hermana, Cris: estas mal y no nos lo quieres decir.
-Sólo es una simple operación... no hay nada más grave qué ocultar.
-John murió en una operación.- susurró Cami.
-¿Quién era...?- Bill ni siquiera pudo completar su pregunta, pues un par de lágrimas resbalaron por mi mejilla. -¿Amor?
-John... era... alguien más de la familia. Él nos cuidaba cuando papá no podía hacerlo.
-¿Algo así como su tío?
-Algo así como nuestro hermano mayor.- una media sonrisa se dibujó en mis labios.
John había representado un sin número de oportunidades en nuestras vidas para ser felices: el John siempre sonriente; él siempre sereno y con una salida a los problemas. El amigo incondicinal... El mismo John que prometió cuidarnos siempre... estuviera donde estuviera... y hasta ahora, lo ha cumplido.
-No quiero perderte como a él.- Cami se sumioó en el pecho de Tom. -No quiero eso.
-Verás que no me pasará nada.  ¿Sabes por qué? Porque John me cuida desde allá arriba... porque el doctor no dejará que me pase nada malo... porque tengo cinco buenas razones para no irme aún.
-¿Cinco?- preguntaron los gemelos al mismo tiempo.
-Cami, Abii, Yos, Tom y Bill... ¿no les parecen razones suficientes para no darme por vencida?- me pareció captar una pequeña sonrisa por parte de los tres. -No pasará nada.- repetí para convencerme. Ellos podrían creerlo en verdad... pero yo... aún no estaba segura del todo.
Al día siguiente desperté sola en la habitación, pues Bill había despertado antes. No entiendo por qué me dejan dormir hasta tarde...
-¡Cristal! Buen día, hermanita.- Cami me abazó a manera de saludo... extraño: jamás lo había hecho fuera del día de mi cumpleaños.
-Buen día.- la miré extrañada.
-Bill y Tom están en la cocina.
-Ah... bueno... iré a verlos.- ella se quedó fuera mientras yo iba a ver el seguro desastre que habían ocacionado los chicos.
-Buen día, amor.- Bill se acercó a recibirme con un dulce beso en los labios.
-¡Buen día, nena!- La voz de tom sonó a sus espaldas.
Lancé la mirada a su dirección esperando un desastre, pero no: todo estaba en perfecto estado.
-No sabía que supieran cocinar.
-Sólo un poco.- mientras Bill se daba media vuelta, su gemelo me ofreció un poco de jugo. -No seremos los mejores chef's del mundo, pero sabeos algo.- sonrió.
-¿Puedo saber por qué hacen ésto?
-¿Qué?- Bill se giró y clavó la mirada en mí, sonrriente, como Tom. -¿Me pueden decir por qué son tan atentos?
-¿Qué no podemos?- Cami me habló por la espalda.
-Es por lo de la operación, ¿verdad?
-Sí.- seguían sonrientes... yo por dentro me sentía... no sé: nerviosa, extraña...
Alguien tocó a la puerta. Tom y Cami salieron disparados a abrir, compitiendo entre ellos a ver quién abría primero. Bill se acercó a mí; me abrazó y pasó su mano por mi rostro. -Sólo quieren ser atentos, amor. Nada más.- le sonreí.
-¡¡¡Cristaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!- mi hermana me llamó desde la sala.
-Ven. Tenemos una sorpresa paara tí.- Bill me tomó de la mano, llevándome hasta donde mi hermana y Tom.
-¡¡¡Cristal!!!- Oh, Dios... no podía creerlo. ¿Ellas aquí? -¡¡¡Cristal!!!.-  Abii se me echó encima, tirándome al suelo.
-¿Qué hacen aquí?
-Bueno, Cami nos llamó y...
-Nos dijo que te iba a operar... y venimos cuanto antes.- la pequeña se enderezó de inmediato, cambiando su sonrisa por un gesto más serio.
-¿Tú papá te dejó venir hasta acá?
-Sip. Con la condición que Yos me cuidara. Además...
-Además su papá tenía un viaje de negocios y no tenía con quién dejarla, así que le ahorramos el trabajo de contratar a  alguien que cuidara de esa pequeña sanguijuela. De todos modos, Tom sirve igual de niñera.
-¡Hey! ¿Yo de niñera?- preguntó Tom mientras Abii se levantaba e iba a abrazarlo.
-¿Me negarás que te gusta estar con ella?
-Bueno, sí me gusta estar con éste pequeño monstruo, pero tanto como ser su niñera...
-No es niñera: es mi hermanito mayor.
-¡ah! ¿Ya no quieres que seamos... tú sabes?
-Mi padre me regañaría si tengo un novio mayor que yo.
-Pero tu padre no está aquí.- Tom sonrió pícaramente, mientras Bill le reprendía y Yos y yo reíamos.
-Déjalos, amor.
-Pero... pero...
-Será una niña, pero sabe muy bien lo que quiere. Y lo que quiere es a tu hermano.- Todos sonreímos al tiepo que Abii se ponía un tanto roja.
-Bueno, bueno, ya. Les mostraremos sus habitaciones, ¿si?- Tom llevó de la mano a Abii. Yos le siguió, mientras Bill llevaba las maletas.

sábado, 26 de marzo de 2011

"Intetémoslo"

Cristal:
"Sólo un 20%"... ¿de qué me serviría sólo ese porcentaje tan pequeño?
Bajé la cabeza, mientras sentía la mirada de Bill sobre mí. -Explíquece mejor, doc.
-Podríamos someterla a una operación... pero el riesgo es muy alto, Bill.
-¿Cómo?
-Es muy probable que pueda morir en el quirófano.- la sangre se heló en mis venas. La mano de Bill apretó un poco más la mía.
-¿Y si resulta bien?- pregunté temerosa.
-El tiempo que le quede será mayor.
-Aún la operación no asegura que me quede un gran tiempo con él.- mi voz se iba apagando de poco a poco.
Me estaba deprimiendo, lo sé... era inevitable hacerlo.
-Pero el tiempo será mayor.
-¿Cuánto?
-Si no se somete al procedimiento, es muy probable que sólo sean semanas... quizás un par de meses. Si la operación es exitosa, podríamos alargar ese tiempo hasta un año.
-Un año.- murmuré.
-Amor...- la mano de Bill se coló por entre mis cabellos y tocó mi rostro. -¿Podría dejarnos solos?- el doctor salió sin decir nada. -¿Estás bien?
-Bill...- no tenía intenciones de responderle. -...la pregunta es ¿tú lo estás?- Se quedó un rato en silencio. -Lo siento.
-¿Qué?
-Tú no deberías pasar por ésto. Deberias ser feliz con una chica que no desaparezca tan rponto de tu vida; que no se esfume lentamente de tu lado.
Sus manos tomaron mi rostro y su mirada se clavó en mis ojos dulcemente. -No quiero a nadie más que a tí. Tú eres la única chica en mi mundo, ¿de acuerdo? Y no te perderé... vverás que todo estará bien.
-Pero...
-Lo intentaremos, ¿si?
-Es una operación muy cara y no estamos seguros de que resulte.
-Nada perdemos con intentar... porque estoy completamente seguro de que no vas a dejarme.- su voz temblorosa y serena a la vez me hizo calmarme. -¿Confías en mí, amor?
-Estoy segura de que no voy a morir, porque no puedo... y no quiero morir a ún. Todavía me quedan muchos errores por cometer;  muchas cosas qué aprender... y quiero que seas tú el que me las enseñe.
Me besó tiernamente, al tiempo que una lágrima resbalaba por nuestras mejillas. -Entonces le diremos al doc que prepare cuanto antes el procedimiento, ¿si?- asentí. -Pero hay que decírcelo a tu hermana.
-Creo que sí... después de todo, una operación no es fácil esconderla.
El doctor regresó a nuestro lado. -¿Y?
-¿Cuándo la puede programar?
-En dos días. ¿Le sparece bien?
-Claro.
-Mientras, Bill: tienes que cuidar que no pase por situaciones muy estresantes ni por sorpresas fuertes, ¿de acuerdo? Tienes que cuidarla mucho.
-Él me cuida muy bien, doc. Es mi ángel guardián.- sonreí.
Nos despedimos y regresamos a casa, donde Cami y Tom nos esperaban en la sala.
-¡Cristal!
-Hallo, pequeña vampiro.- se abrazaron.
-¿Se puede saber donde estaban?
-Este... Tenemos que decirles algo, Tom.- Bill se sentó frente a donde estaban ellos.
-No me digas que ya piensan casarse... ¡Si tienen muy poco de novios! Además...
-Tom...
-...¿no crees que es muy pronto?
-Tom...
-Es que... es decir... ¿y qué pasará con la banda?
-Tom...
-Y si quieren casarse ahora... no hay tiempo para hacer los preparativos y esas cursilerias... menos con la presentacion del disco y la gira que tenemos en puerta, además...
-¡Tom!- Bill se desesperó, haciéndonos reir mientras calmaba a su hermano. -¡Carajo, Tom! ¿Me dejarás hablar o no?
-Ok, ok...sólo no me grites... ni te enojes.- se dejó caer en el sillón.
-¿Te callarás y nos escucharás?- con una mano se tapó la boca, dándonos a entender que. por muy difícil que fuera, se mantendría en silencio. -Cami, ¿puedes venir?- mi hermana se separó de mi lado y fue a sentarce al lado del de trenzas.
Me acerqué a Bill; él me tomó de la cintura, invitándome a sentarme sobre si regazo. -Lo que Cris y yo tenemos que decírles es algo... complicado.
-¿Estás embarazada?- soltó mi hermana.
-¡¿Qué?! ¡Claro que no!- seti cómo el corazón de Bill saltó dentro de él... al igual que el mío.
-Es no sería una sorpresa...- respondió alzando las cejas, mientras Tom aguantaba la risa entre su mano. -...si se la pasan como los vi en la mañana...
-¡Cami! esas cosas no se dicen.- le recriminé. Ella se rió, sin dejar de vernos.
Volteé a ver a mi chico: estaba un poco rojo... tan lindo que se veía así.
-No es eso, es otra cosa.
-Ok, ok... entonces me callaré. Pero más les vale que no sea ni una boda ni que me van a dar un sobrinito.
-Es otra cosa, Cami... lo que pasa es que...
-Me operan en dos días.

martes, 22 de marzo de 2011

Buscando Alternativas

Bill:

Pasamos días encerrados en el estudio... de nuevo. Cada hora que pasábamos tratando de reponder las grabaciones que habían salido mal, me moría pensando en Cristal.
Varias veces los chicos me haban preíguntado por qué mi distracción... y lo único que se me ocurría decirles era que queria unas vacaciones.
-¿No te bastaron las que te auto impusiste?- bromebaba David.
-Eso fue hace no sé cuánto... ¿no nos merecemos otras?- respondía mi hermano. Siempre respondiendo a todos con una sonrisa en los labios. ¡Bendito él que no tiene que cargar con semejante peso como el mío y el de Cristal!
Al volver a casa, esta vez después de asegurarnos que ya no habría problemas con la edición, encontramos a Cami dormida sobre el regazo de su hermana.
-¿Se puede saber por qué últimamente termina tan cansada?- preguntaba Tom tratando de no despertarla.
-Hemos estado saliendo a conocer.- mi chica sonreía dulcemente. -Tiene que quemar todas las energías que tiene de alguna manera.
-Yo conozco otra manera de quemar energía.- Tom pasó su lengua a lo largo de sus labios, para terminar jugueteando con su piercing.
-¡Tom!- ella lo vió aparentando disgusto... pero la verdad aguantaba la risa entre dientes.
-¿Puedes llevarla a su habitación?- le pedí a mi gemelo. -Pero sólo llevarla, nada de... tú sabes.
-De acuerdo, de acuerdo. Dejaremos solos a los tórtolos.- La tomó entre sus brazos y desaparecieron escaleras arriba.
-¿Pasa algo, amor?- me acerqué a llea, tomándola de la cintura.
-Mañana iremos al médico, ¿si?
-Pero...
-Quiero una segunda opinión. No puedo dejar que una sola persona me eche a perder la felicidad que he encontrado.- la besé.
-Pero promteeme que si las cosas no salen como quisiéramos, no habrá caras largas, ¿de acuerdo?
-¿Es que siempre eres pesimista?
-No. Sólo te lo estoy advirtiendo.
-Pesimista.
-Ya, cielo.- me respondió el beso, calmando un poco mi espíritu. -Mejor pensemos en otras cosas, ¿si?
-¿Cosas como qué?
-Am, no sé... Tom saldrá esta noche y Cami dormirá hasta tarde.
-¿Cómo sabes que...?- en eso, mi hermano bajó acomodando el cuello de su chaqueta. -¿A dónde vas?
-Me veré con Chantelle.- contestó al tiempo que abrió l apuerta y volteó a verme sonriente.
-Creí que ya no la verías.
-Es mi amiga... iremos a divertirnos un poco, es todo.
-Pero...
-Ya, Bill: así tendrán tiempo para ustedes dos. Adiós, chicos. No vayan a hacer mucho ruido para no despertar a Cami ni vayan a hacer mucho desastre si es que se quedan en la sala.- se fue.
-¿Cómo supiste que Tom...?
-Bueno, Chantelle llamó esta mañaa y le pasé el mensaje a tu hermano.- sonrió dulcemente. -Y me dijo que sería buena idea para que pudieramos estar más a gusto.
-Es una lástima que no pueda llevar a tu hermana.
-Mejor así: no quiero estar pensando en el comportamiento de Tom con ella.
-¿Celosa?
-No. Pero es una niña...
-Ya está bastante grande para decidir en quien fijarce y enn quien no.
-Para mí aún es una niña.
-Está bien, está bien: Cami aún es tu niña.
-Nuestra niña.- ambos sonreímos.
Como lo planeó, nos quedamos en la sala, envueltos en caricias y besos... como no lo estábamos desde hacía días, desde que me dijo sus temores.
Y, por primera vez, pude sólo concentrarme en ella, sin pensar en nada más...





A la mañana siguiente nos depsertamos con los primeros rayos de sol: entre jirones de una de las sábanas que Cristal había traído de la habitación.
-Buen día, amor.- le besé la frente.
-Buen día, cielo.
-YA hay que levantarnos.
-¿No podemos quedarnos un rato más?
-Tenemos que llegar con el médico, nena.
-Está bien.- nos levantamos despacio. A penas nos poníamos la ropa, cuando su hermana bajó y nos sorprendió.
-¡¡AAAAAAA!!- se tapó los ojos.
-No seas dramática, Cami, ni que estuviéramos desnudos.- reímos.
-No, pero poco les falta.- aún con una mano sobre sus ojos, se dirigió a la cocina, tratando de no tropezar.
-Creo que debimos levantarnos más temprano.
-Si.- terminamos de vestirnos y alcanzamos a su hermana en la cocina. -Buen día, Cami.
-Hallo.- contestó con la boca llena, con lo que me hizo sonreír.
-Hermanita: estaremos fuera un rato, ¿de acuerdo?
-¿Puedo ir?
-No.- cruzó los brazos un poco molesta. -Pero prometo que s me quedan energías, saldremos cuado volvamos.
-Bueno... si prometes que veremos juntas la lluvia de estrellas.
-¿Es hoy?- pregunté curioso.
-Sip. El cielo se verá hermoso ésta noche.
-De acuerdo.- nos despedimos de ella y nos dirigimos a un hospital cercano, donde el doctor Smith ya nos esperaba.
-¿Es ella tu dulce novia, Bill?- ya llevábamos años de conocernos, así que podía depositar toa mi confianza en él.
Le presenté a Cristal, quien se ruborizó un poco. -Bien, ¿trajeron los estudios?- le extendimos el sobre. -Tomen asiento, por favor.
-Queremos saber si... si hay una salida.- dije lo último casi bajo.
-Pues...- tomó aire, mientras le tomé de la mano. Pude sentir cómo el nerviosismo de mi chica acrecentaba. -..existe una.
-¿Cuál?- los dos volteamos a verlo.
-Podríamos someterla a una cirugía.- sonreí a la par de ella. -Pero...- aunque los doctores, por más confianza que les tegas, siempre encuentran la manera de derrumbar las esperanzas que te brindan con unas pocas palabras. -...las posibilidades son muy bajas.
-¿Qué tan bajas?
-Sólo hay 20% de que sirva de algo.- la sangre en mis venas se detuvieron.
Volteé a verla: había bajado la cabeza, al tiempo que su mano apresaba con mayor fuerza la mía.

sábado, 19 de marzo de 2011

Tiempo

Cristal:
-¡¡¡Camiiiiiii!!!- la llamé desde la habitación que compartía con Bill. Si me quedaba poco tiempo... sería mejor que lo aprovechara y recuperara un poco del desperdiciado al lado de mi hermana. -¡¡¡Camiiiiiiiiiii!!!
-¡Ya te escuché!- se asomó con gesto molesto. -Casi me rompes los tímpanos.- me reí y le extendí el brazo, invitándola a que se pusiera conmigo frente a la ventana. -¿Qué pasa?
-Hace un día muy lindo, ¿no?
-Sí. ¿Qué con eso?
-Que hoy quiero que te arregles un poco, porque saldremos a dar un paseo, mi pequeña vampiro.
-¿Es en serio?
-Ajá.- ella volteó a verme, sonrriente.
-Esso significa que ya te sientes mejor.
-¿Y quién te ha dicho que estaba mal?
-Es que ya no habías salido conmigo... nisiquiera habíamos platicado. Creí que te sentías  mal o que estabas enferma.- una corriente de electricidad me recorrió la espalda.
-¿Enferma? No.- traté de reír, pero no pude.
-Creí que tu malestar había regresado.- había olvidado que Cami sabía de mis antigüos dolores en el pecho.
-No, eso no ha vuelto. No te preocupes, ¿si? Estoy bien.
-¿Entonces a dónde iremos?
-Bueno los chicos tienen un poco de trabajo así que... ¿te parece si vamos de compras? O quizás podríamos ir a algún parque cercano. Lo que quieras.
-¿Se puede las dos cosas?
-¡Claro!
-Entonces primero vamos de compras y después al parque.
-Está bien, entonces ve a arreglarte, anda.- le dije en una media sonrisa.
-Ok. No te vayas a ir sin mí, ¿eh?
-Ni loca me iría sin mi molesta hermanita.- salió del cuarto.
Me miré en el espejo: mi aspecto era normal, así que nadie se daría cuenta de lo que pasaba en mi interior... siempre cuando mantuvieran sus ojos lejos de mi mirada.
-Cristal, ¿puedo pasar?- Tom estaba a la entrada.
-Claro. Adelante.- me miraba de manera seria. -¿Qué pasa, Tomi?
-Has estado extraña últimamente...
-¿Por qué todos se preocupan por mí? Estoy bien.- se acercó, con un gesto extraño... am... como ese gesto que te ponen los padres o los maesros cuando aben que estás ocultando algo. -¿Qué?- traté de no ponerme nerviosa.
-Hay algo ahí...- dijo señalando mis ojos. -...que me dice que algo anda mal.
-Es... es... no es nada, ¿de acuerdo?
-Puedes decírmelo, con confianza. Si no quieres que se lo diga a mi hermano, n se lo diré. Seré una tumba.
-Tomi...- lo abracé. Él dudó en corresponderme el gesto, pero terminó rodeándome tambipen con sus brazos.
-Dime qué pasa, nena, anda.
-¿Por qué quieres saberlo?
-Me preocupas... no me gusta verte así.
-Eres muy lindo al preocuparte por mí, pero de verdad, no hay nada malo.
-¿Puedo decirte algo?
-Lo que quieras.
-Yo sé que mientes.- no dije nada. -Pero sea lo que sea, quiero que sepas que ni yo ni Bill te vamos a dejar sola, ¿de acuerdo? Tú y tu hermana siempre nos van a tener con ustedes. No importa lo que pase, estaremos ahí para ustedes.
-Gracias, Tom.- lo abracé un poco más fuerte. Sus palabras habían abierto en mí una fisura que amenazaba con dejar libre mi dolor y contarle todo.
Nos separamos despacio. -Tom.- la voz de Bill a nuestras espaldas nos hizo voltear. -Los chicos llegaron.- no dijo nada. Se fue, dejándome sola con mi chico.
-¿Estás bien?
-Sí.- una lágrima resbaló por mi mejilla. -Amor, Tom sospecha algo...
-Igual que tu hermana. ¿No será mjor decírcelos?
-Aún no.- tomó mis manos entre las suyas. -Saldré a pasear con Cami mie tras no están, ¿si?
-Lo que quieras, pero por favor: cuídate mucho.
-Lo haré.- besó mi frente y se fue.
-¡¡¡Cristaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!- Cami me llamó desde la sala.
-¡¡¡Ya voy!!!- pasé el dorso de la mano por mi rostro y salí con ella rumbo a un centro comercial, aparentando lo mejor posible y tratando de darle a mi pequeña hermana un poco del tiempo que había estado ausente.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Silencio

Bill:

Nos quedamos un buen rato acostados, aferrados al cuerpo del otro: ella quizás buscando soporte en mí, yo apresándola entre mis brazos por el miedo a perderla.
-Bill.- se sentó en el borde de la cama, dándome la espalda. -¿Puedo pedirte algo?- me enderecé y le tomé de los brazos delicadamente.
-Lo que quieras.
-No digas nada de ésto... a nadie.
-¿No crees que tu hermana tiene derecho a saberlo? Quizás hasta Tom debería saberlo.
-No. No quiero que se preocupen por mí.- se giró. En su rostro aún bajaban unas cuántas lágrimas, pero sus labios sostenían una sonrisa. -No quiero abrir otra herida en Cami y no quiero que tu hermano se preocupe.
-Pero...
-Escucha, amor: No hay nada que puedan hacer y no quiero verlos tristes. Quiero que sus vidas sigan sin sobresaltos... quiero que estén tranquilos. No debí habertelo dicho, pero eres mi todo... sería egoísta de mi parte el habérmelo guardado.- la abracé una vez más. -Si algo ha de pasar... quiero que seas mi apoyo.
-Seré eso... y la garantía de que encontraremos la manera de que no te vayas.
-¿Cómo? Los resultados ya están... y no son alentadores.
-Buscaremos una segunda opinión, nena: siempre hay una segunda opinión.
Toc-toc. Alguien tocó de manera queda a la puerta. -Bill.- Era Tom.
-¿Qué pasa?
-Tú sólo sal de ahí.- sonaba serio. Me levanté, besé la frente de mi chica; me vestí a prisa y me acerqu aé la puerta. Antes de abrirla, volteé a verla una vez más: se quedó con el cuerpo echado hacia adelante, cubriéndose adelante con las sábanas y dejando al descubierto su espalda.
-¿Qué quieres, Tom?
-Bien... am...- pasó una mano por su cabeza.
-Si veniste a despertarme, debió se rpor que tienes algo importante que decirme y no sólo para mostrarme lo idiota que te ves cuando divagas.- me lanzó una mirada de enojo. -Vaya, no me veas así que no esm i culpa que te veas así.... yo sólo digo las cosas como son.
-No te diré nada porque no tenemos tiempo de pelear.
-¿Qué pasa, entonces?
-Es que...
-Mira, de verdad: si vas a seguir dándole largas a lo que me tienes que decir, mejor vete.- estaba por cerrar la puerta cuando me detuvo.
-Es el trabajo, ¿si? Unas canciones han salido mal y hay que regresar a re-grabarlas.
-¡Pero ya habíamos termiando con eso! Se supone que nos tomaríamos un tiempo y después regresaríamos para ver lo de la gira...
-Ya te dije que las grabaciones fallaron. Algo salió mal con la edición, así que tenemos que regresar al trabajo.- suspiré. Lancé la mirada al interior de la habitación: Cristal ya no estaba en la cama. -Los chicos pasarán por nosotros en una hora.
-Está bien. Me arreglo rápido y bajo.
-Otra cosa, Bill.- Su rostro mostraba seriedad... era raro verlo así: normalmente me molesta con cualquier estupidez. -Debemos hablar de algo.
-¿De qué?
-Cristal.- me sobresalté un poco. ¿Qué tal si había escuchado lo que me había dicho?
-¿Cris... Cristal? ¿qué hay con ella?
-Cami está preocupada. Sospecha que algo anda mal con ella y... no es que me interese del todo, pero a mí también me preocupa.
-Idiota: claro que te interesa: ahora ya es parte de la familia.
-Supongo.- ambos suspiramos. -Como sea: Cami quiere hablar con nosotros en la cocina.
-Me baño y estoy con ustedes, ¿si?
-Está bien.- cerré de nuevo. Me recargué en la puerta, pensando las cosas y alcanando a escuchar un poco el repiqueteo de las gotas del agua dentro del baño.
Si sospechaban algo y empezaban a cuestionarme, ¿podría ocultarles las cosas? Nunca fui bueno mintiendo... menos frente a mi hermano. ¿Qué debía hacer?
Decidí dejar las cosas de lado, pues me dí cuenta que no valía la pena el preocuparme por eso ahora. Ya se me ocurriría algo.
Me acerqué a la puerta del baño y giré la perilla, esperando que ella no hubiese ehcado seguro: para mi suerte, estaba abierto.
Me deshice de mi ropa y entré a la ducha con ella. La abracé por la espalda, mientras ella dejaba sus manos sobre las mías. -Te estaba esperando, ¿por qué tardaste tanto?
-Tom vino a decirme algo.
-¿No puede vivir sin tí ni diez minutos? Creo que me pondré celosa.- sonreimos.
-Amor: tenemos trabajo.
-¿No habían terminado con eso?
-Hubo un error y tenemos que volver. Lo siento.
-No te disculpes, cielo. Ya habrá tiempo para nosotros.- se volvió a mí y me besó, tratando de tranquilizar mi espíritu un poco.
Tiempo... sabía que tiempo era lo que no teníamos... si es que era cierto que ya nada se podía hacer. Así que el enterarme de este "pequeño inconveniente" me molestaba demasiado.
Nos duchamos juntos, sin que pudiésemos resistrinos a acariciarnos y besarnos bajo el agua: me embelezaba el ver cómo las gotas bajaban por su cuerpo... pero la magia se desvanecía al recordar sus palabras. Ni su sonrisa más dulce me podía sacar ahora del dolor que empezaba a sentir.
Salimos ambos enredados en una toalla.
Mientras se vestía despacio (en contraste conmigo que me vestí a prisa), le dije que tenía que hablar a solas con Tom. -No te preocupes: no pienso bajar todavía. Quiero quedarme un poco a ver el cielo nublado desde la ventana.
-Nunca cambiarás, nena.- dije besando sus labios.
-No. Me gusta la melancolía que encierran los días como hoy.- respondió en una sonrisa y una mirada tranquila. A través de sus ojos me dí cuenta que eldecírmelo la libraba de un gran peso. Eso, en cierta manera, me alegraba.
Bajé directamente a la cocina, sin hacer escalas ésta vez en la sala. -Buenos días.- les saludé. AMbos estaban en silencio con un vaso de jugo de naranja en las manos.
-Hallo, Bill.- Cami estaba triste, como si sintiera lo que le pasaba a su hermana.
-¿Qué pasa, pequeña?
-Es mi hermana.
-Ella está bien.- me apareció un nudo en la garganta de inmediato. -No te preocupes.
-Es que ya no salimos a pasear como antes... ya ni siquiera hemos platicado. Ya no la conozco...
-Estará cansada.
-Tengo miedo de perderla, Bill.- su confeción me erió la piel. -Tengo miedo de que algo le pase y yo no sea capaz de verlo.
-Las cosas estan bien.- Maldición: me costaba tanto mentir...
-¡Cami!- afortunadamente, su hermana la llamó desde la habitación. Ella aendió la llamada de inmediato, dejandonos solos a mi y a Tom.
-Mientes.- mi gemelo se acercó, viéndome de manera severa.
-No sé a quéte refieres.
-Le mentiste. Algo pasa con tu novia... y es grave, ¿verdad?
-Eso no es cierto. Todo está bien.
-Sabes que puedes decirme. Despuésd e todo, a mí también me concierne.
-Todo está bien, en serio.
-Está bien, te creeré... por ahora.- salió también, dejándome con mis pensamientos... y mi culpa.

lunes, 14 de marzo de 2011

Amargo Despertar

Bill:
Me tenía tan preocupado... no nos dijo a dónde había ido ni por qué había tardado tanto... siempre mantenía esa sonrisa en sus labios, ocultándome algo... escondiendo algo de todos nosotros... y que sólo su hermana parecía adivinar.
Pasaron los días y ella se mantenía activa, sonriente... y de buen humor... o eso aparentaba, pero su mirada permanecía melancólica.
No me atrevía a preguntarle la razón.Ésta vez decidí seguir el consejo de Yos y esperar que ella me dijera todo.
No tuve que esperar mucho.
Una tarde, Tom decidió llevar a Cami a conocer la ciudad... bajo la amenaza de que si la llevaba a algún hotel o la seducía o siquiera intentaba liguarsela, mi chica lo haría arrepentirse de por vida.
-Ya, Cris: no hagas drama. Sólo será un paseo.
-Más te vale, Tom.
-¿No crees que la proteges mucho?
-Cállate, Tomi.- le silenció con una sonrisa y se fueron.
-Eres toda una hermana sobreprotectora- la abracé.
-Lo sé. ¿Qié quieres que haga? Pata mí aún es mi bebé... mi pequeña princesa.- suspiró. alzó la mirada directamente a mi rostro. -Bill...
-¿Qué pasa?
-¿Sabías que te amo?- sonreí.
-¿Sabías que yo te amo mucho más?- la hice sonreir conmigo. Se veía hermoza sonriendo a la escasa luz del recinto.
-Bill...
-¿Qué?
-Ya llevamos dos meses...
-Casi tres.- le interrumpí besándola dulcemente.
-Casi tres...- completó sonriendo. -...y no hemos celebrado nada.
-¿Quieres celebrar los meses atrasados?
-Sería lindo.- ambos reímos un poco.
-¿Quieres salir a cenar?- pasé mis dedos por su rostro.
-Mejor que sea algo más... íntimo. ¿Sí?- mi sonrisa se amplió.
-¿Qué tienes en mente, amor?- supongo que mi mirada la intimidó, porque se puso un poco roja y bajó el rostro.
-Vamos, Bill, no me veas así que quizás no sea lo que estás pensando.
-Yo no he pensado nada. En éstos momentos tengo la mente ocupada...
-¿Ocupada por qué?- regresó su mirada a mi rostro.
-Porque tu imagen lo ocupa todo en mí.- sus ojos se cirstalizaron.
-Bill... eres un amor... ¿sabías?- me besó. -Esperaba que pudiéramos pasar la noche juntos... aprovechando que mi hermana y Tom llegarán tarde.
Le sonreí a manera de respuesta. La tomé de la mano y fuimos a nuestra habitación... la que se había convertido en nuestra habitación desde hacía algunos días.
La besé una vez más y bajé a la cocina, esperando que las botellas de champagne que había escondido de mi hermano sigvuieran en su lugar... afortunadamente seguían en su lugar.
Tomé una junto con un par de copas y regresé a la habitación. Cristal estaba de espaldas a mí, viendo la luna creciente con las manos entrelazadas sobre su pecho. Parecía como una doncella medieval encerrada en una torre... sobre todo por su cabello suelto a la altura de la espalda y ese vestido ligero color azul que se había puesto. O parecía eso o yo, en medio del amor que le tenía, ya estaba enloqueciendo y la veía como algo irreal... como mi ángel personal...
-¿Amor?- dejó la vista nocturna y volteó a verme con una sonrisa que iluminó su rostro. Alcé las copas y le invité a sentarce en el borde de la cama. Abrí la botella y serví un poco a ambos.
Me senté a sus pies, sobre un cojín en el suelo, bebiendo y admirando su rostro: parecía tan sereno...
-Amor... ¿sabes? Te agradezco todo.- me dijo jugueteando con la orilla de la copa. -No eres impaciente como el resto de los chicos...-  la miré atento. -...podemos pasar la noche sólo abrazados, como hasta ahora... sin nada de más.
-No haré nada que no quieras, nena.
-Lo sé. Eres especial.- se agachó, para besarnos, dejando de lado las copas. -Es por eso que ésta noche quiero que sea diferente.- nos levantamos sin separar nuestros labios.
La tomé de la cintura y caímos delicadamente en la cama. -¿Estás egura?- dije colocando las manos a sus costados, viéndola fijamente: estaba un poco roja y se veía muy dulce.
-Quiero que ésta noche sea especial, amor.- sonrió.
Ya seguro de que era lo que quería, seguimos entre besos y caricias, hasta que la ropa empezó a desvanecerse en algún lugar de la habitación. Me detuve un momento para admirarla: se veía sumamente inocente y frágil, así que dentro de mí algo me hizo sentir culpable y con un poco de remordimiento. ¿quién era yo para invadir su cuerpo y violar su intimidad?
Ya tenía su consentimiento, sí; era lo que los dos deceábamos más que nada en el momento, pero aún así me sentía sin poder hacerlo.
-Amor.- se puso en cuclillas, acercándoce a mí. -¿Qué pasa?
-Yo... no sé.
Me besó, poniendo las manos sobre mi pecho. -No pasa nada... serás el primero en mi intimidad; el primero... y el único. ¿A qué le temes? Si tienes miedo de hacerme daño, ten por seguro que no lo harás. El amor nunca ha dañado a alguien cuando es correspondido.- poco a poco fue colocando sus manos en mi nuca, profundizando los besos; imponiéndome su ritmo y animándome a seguir.
¿Quién era yo para resistirme a ello? Era un simple muñeco de trapo ante sus caricias: me dejaba hacer... dejaba que ella me dejara bien claro lo que quería que hiciéramos... y fue hasta que cayó encima de mí que reaccioné y comencé a poner de mi parte, colocándola a ella, ahora, entre mis manos, bajo mis caricias y mis besos.
La noche pasó así: ambos envueltos en un ambiente de pasión; de amor... de deseos.
Ni siquiera nos dimos cuenta de a qué hora habían llegado los chicos.
La luz del sol nos despertó al cubrir nuestros rostros, pues habíamos olvidado cerrar las cortinas.
Giré a verla: estaba acostada muy cerca de mi pecho, con sus manos aferrando las sábanas y mirada triste.
-Buen día, amor.- traté de hacerla sonreír, pero fue inútil.
-Bill, tenemos que hablar.
-¿Qué pasa?
-¿Sabes por qué hicimos lo de anoche?- me quedé en silencio.
-Hay algo que...
-Te arrepientes de haberlo hecho.- dije decaído. -Sabía que no debí seguir...
-No es eso, tonto. Es otra cosa.
-Te escucho.
-Te amo, lo sabes, ¿verdad?- asentí. -Es que... es el acto mayor cuando amas a alguien... o eso creo. A parte de dar la vida por aquella persona que se convirtió en tu mundo.
-Me asustas, nena. ¿Qué pasa?- todo quedó en silencio unos momentos. -Si quieres regresar a casa, verémos qué podemos hacer. Si quieres que traigamos a Abii y a Yos, las traerémos; si hay algo que te haga falta... lo conseguiré. Aún si lo que quieres es el sol o la luna... veré al manera de conseguirlos sólo para tí... pero ya no estés triste.
-Bill...
-Si hay algo que te molesta, lo cambiaré. Si existe algo que te robe la alegría, lo terminaré con tal de verte sonrreir...
-Bill, escucha...
-Si lo que quieres es tiempo... aunque me duela, trataré de comprenderlo y te lo daré.
-...estoy muriendo.- sus manos apretaron aún más las sábanas al tiempo que mi cuerpo se erizaba.
-¿Qué?
-Muero, Bill... y es algo que no se puede evitar.- sentí una lágrima suya sobre mí.
-Deebs estar bromeando, nena.- dije nervioso  y tenso.
-Ese día que llegué tarde... fui al médico.- alzó su rostro. -Llevaba un tiempo sintiéndome mal y too empeoró con la muerte de mi padre. Me hice unos estudios que enviaron aquella tarde por correo; fui a recogerlos y a ver a un doctor aquí para que los leyera y...- su voz comenzó a temblar, impidiéndole seguir.
-¿Cuánto tiempo?- me dolía enormemente, pero logré preguntarle.
-Poco. Lo siento.- Las lágirmas comenaron a salir de sus ojos mientras regresaba su cabeza a mi pecho. Yo traté de aguantar el llanto... pero un par d elágrimas rodaron por mi rostro.
Ya no dijimos nada. Sólo la abracé en el silencio de la habitación...

lunes, 7 de marzo de 2011

Miedos

Cami:

Bill y Tom salieron temprano de casa. Raro porque cuando estaban con nosotras siempre se levantaban tarde, pero supongo que el compromiso que tienen con el trabajo es muy grande.
-Buen día, hermanita.- y ahora la que se levantaba tarde era Cristal. -¿Por qué hasta éstas horas?
-Ya, ya, que apenas son las... am... son como las 11, ¿que no?
-Nain. Ya son las 12:30. Tú siempre te levantas antes, ¿por qué ahora...?
-Tenía sueño, es todo.- se sirvió un poco de cereal.
-Que se me hace que estuviste haciendo cosas con Bill anoche.- le dije alzando una ceja.
-¿Cosas como qué, eh niña? ¿Qué cosas pervertidas pasan por la mente de mi hermanita?- dibujó una media sonrisa y golpeó un poco mi cabeza, a manera de juego.
-¿Pervertida yo? ¿Qué quieres ver? Tengo una buena maestra.- reí y le dí con el codo. Ambas reíamos. -Hace mucho que no te veía así.
-¿Así cómo?
-Felíz; sonriendo.- bajó la vista. -¿Qué tienes?
-Nada. Es sólo que todo ésto es... no sé. Extraño.
-La única extraña eres tú: se supone que deberías estar feliz por lo que tienes con Bill; porque los chicos nos han aceptado y nos cuidan y quieren mucho. ¿Por qué no estás feliz por eso?
-Ah, pequeña vampira...
-Hace mucho que no me decías así.- se acercó y me abrazó.
-...las cosas son complicadas y difíciles de explicar.
-Creo que las entenderé si me las dices. Aunque nunca has sido buena explicando, siempre termino entnediendo lo que quieres decirme.- sonrió de nuevo.
-Tienes razón, pero esta vez no te lo puedo decir.
-De acuerdo. Estaré aquí cuando quieras decírmelo.- noté que su sonrisa era más melancólica que feliz o tranquila. Definitivamente algo andaba mal con ella.
-Saldré un momento, ¿si?
-¿Puedo ir contigo? Hace mucho que no salimos juntas.
-Esta noche, lo prometo. Ahora tengo que ver unas cosas.
-¿No te perderás? Digo, somos nuevas aquí, no conocemos nada.
-No te preocupes, llevaré a alguien.- pasó su manos por entre mi cabello y regresó a su habitación.
Terminé mi desayuno y fui a la sala, a ver qué de bueno había en la tele... era una suerte que éste último año de colegio haya mejorado mis notas en alemán e inglés, sino, no hubiera entendido nada.
Cinco minutos después de haberme acomodado en el sillón y a ver encontrado algo "entretenido", Cris bajó a prisa. -Regreso pronto. Cami, por favor no vayas a destruir al casa, ¿quieres?
-Sabes que puedes confiar en mí.
-Sí, claro. Lo mismo dijiste la vez que papá y yo te dejamos sola unas horas y al regresar ya habías roto los cuadros y los floreros de la sala.
-No es mi culpa que se hayan metido en el camino de la pelota.
-Sí, ya sé: las cosas tienen la culpa. Son ellas las que se meten en tu camino, ¿no?
-Exactamente.- me reí. Se despidió entre risas y me dejó sola.
Bien... los chicos no regresarían hasta dentro de unas tres horas... quizás más, quizás menos; Cristal no sé cuánto tardaría... y yo, sola en la casa, sin nada qué hacer.
Me puse boca abajo en mi asiento, dándole mil vueltas a las opciones que tenía para ya no aburrirme viendo programas... no eran muchas mis opciones, pero igual les daba vueltas, hasta que me decidí ir de compras... o andar turisteando por ahí, aprovechando que las nubues ocultaban el sol.
Me arreglé un poco y salí aocmpañana de un guardaespaldas. -Me han encargado que no las deje solas.- dijo en cuanto subí a una camioneta negra.
Recorrimos varios parque y tiendas; compré un par de cosas para los chicos y mi hermana y unas cuantas más para mí. Sobre todo ropa negra: esa que mi padre tanto nos peleaba a Cris y a mí porque no le gustaba.
Llegamos faltando unos veinte minutos para las siete de la tarde. Los chicos ya estaban en casa: Tom sentado frente al televisor, hablando con su gemelo y él llendo de un lado al otro con el teléfono en la mano.
-Hallo, chicos.- Tom se puso de pie y me ayudó con las bolsas. -¿Qué pasa? ¿Por qué Bill está tan nervioso?
-Su novia no contesta el celular. Está preocupado.- ambos fuimos a pedirle que se tranquilizara. -Ya le dije que no ha de ser nada grave.
-Quizás sólo se le hizo tarde. Mi hermana es mala para tomar tiempo.
-No sé: siento que algo pasa.- se tomó la frente con una mano y suspiró. -¿Dijo a dónde iba?
-No. Sólo que tenía que arreglar unas cosas... y que en la noche saldríamos las dos juntas, como antes.- no pude evitar decir lo último en una sonrisa.
-Ok, entonces esperaré a que llegue.
Nos sentamos en la sala, viendo una película de terror; yo entre los dos, tratando de poner atención a la trama, pero nos era imposible, ya que estábamos al pendiente del reloj.
Las ocho... las nueve de la noche y ella no aparecía. Fue entonces que nos empezamos a tomar las cosas con seriedad.
Cristal gustaba de los paseos nocturnos, tanto como yo, pero el que anduviera sola... o casi sola por una ciudad que ella no conocía y con ese aire de melancolia me preocupaba.
Caminé hasta la ventana unas cinco ocaciones, para ver si podía verla llegar. -Ya vendrá en camino.- Tom me tomaba de los hombros, tratando de calmarme.
-Bill, ¿no has notado nada extraño en ella?- él estaba a mi lado, sentaod en una silla, atento a la puerta.
-Ha estado distante... y hace preguntas que no me dejan tranquilo.
-¿Preguntas como cuáles?
-Si nos haríamos cargo de tí... y otras cosas. Eso sobresaltó mi corazón.
Las diez... y por fin aparecía, con un gesto sereno. Los gemelos tal vez no se dieron cuenta de lo que había detrás de su mirada, pero yo pude ver que tenía miedo de algo...
¿Qué es lo que te pasa, hermana?