Cristal:
Acababa de regresar del médico. Me había atrevido a ir sin Bill... sin nadie. Ésto era algo que quería mantener en secreto, por lo menos hasta ésta tarde.
Era cumpleaños de la pequeña Abii. Su padre aún estaba de viaje, así que sería su primer cumpleaños no lejos de él, sino lejos de su hogar. Era una fecha muy importante.
Había pasado ya dos meses desde esa sorpresa que Bill había preparado para mí... dos meses en los que habían pasado tantas cosas... los chicos ya preparaban su gira próxima; el noviazgo de Yosy y Gustav iba genial... al igual que mi pequeña vampiro con Louis, ya que habían optado por regresar... y creo que estaban felices, tanto como Bill y yo. En cuanto a Tom... bueno, él aún frecuentaba a varias chicas, sin desatender a su pequeña dama.
Al llegar a casa, oculté el sobre donde estaban los resultados. Me dirigí a la sala, donde Tom, como siempre,
estaba jugando como niño pequeño con Abii. -¿La festejada ya está lista para su fiesta?- pregunté con una gran sonrisa.
-Obviamente, Cris.- me recibió con una sonrisa, al igual que su compañero de juegos.
-Qué bien. ¿Y las demás?
-Salieron con sus novios.- dijo borrando su gesto. -Nadie se acordó de mi cumpleaños.
-Yo me acordé.- repuso orgulloso Tom.
-Porque te dije ayer. Así no cuenta.- le sacó al lengua. Yo sólo me reía.
-Peor me acordé. Eso ya es algo, ¿no?
-Supongo.- se le veía molesta... y aunque él y yo sabíamos que sólo lo hacía por molestar y hacernos creer que en verdad estaba resentida, se acercó y besó su mejilla, para contentarla un poco, lo que resultó a la perfección.
-¿Saben dónde está Bill?
-Mi querido hermano está arriba, preocupado porque no encuentra sus libretas.- cargó a la pequeña y la llevó hasta la sala.
-No la vayas a lastimar, Tomi.
-Eso jamás, tu tranquila.
Subí las escaleras escuchando las risas de ambos detrás de mí.
Saqué el sobre de mis ropas y lo coloqué detrás de mi espalda. Al entrar a la habitación, ví a Bill revolviendo las cosas, hasta dar con una libretilla forrada de negro, con algunos dibujos en la portada. -Hola, amor.
-¡Cris! Creí que habías salido con tu hermana.
-¿Hacerla de chaperona? No, eso no lo haría. ¿Qué es eso?
-Era mi manera de tenerte cerca cuando no nos conocíamos.- me lo extendió. Lo abrí con cuidado, admirando los retratos que hacía de mí. Eran... tan... lindos. - Cielo... son hermosos.- se acercó tomándome por la cintura y me besó tiernamente.
-No pude dibujar lo hermoza que eres, pero por lo menos lo intenté.- sonrió. -¿y eso?- preguntó señalando con la vista el sobre que tenía entre mis manos.
-Bueno, de ésto era de lo que quería hablar contigo.- lo llevé a la cama y le pedí que tomara asiento. Él me veía atento y de manera tan dulce... -Fui al médico ésta mañana y...
-¿Te sentías mal? ¿Por qué no me despertaste para acompañarte?
-Porque era muy de mañana y no quise hacerlo. Quería ir sola, Bill... además, no era nada grave.
-¿Entonces?
-Bueno, sí tenía algunas molestias y fue por eso que fui al médico. Me hicieron unos estudios y... bueno... resulta que... estoy embarazada.- ésto último lo dije en voz baja. -Mira, yo sé que por el momento no quieres tener hijos ni algún compromiso de ese tamaño... yo... si tú me dices que no quieres tener nada qué ver, lo entenderé y... no tendrás de qué preocuparte, de verdad. Me iré sin decir nada y viviré por éste pequeño; me haré cargo de él y no tendrás que hacer nada... ni siquiera te pediré que le des tu apellido... nada. - le miré: estaba atento a mis palabras, con la vista baja, pensando.
En verdad creía que me diría algo... que no quería verme por un tiempo, por lo menos. -Bill... ¿qué piensas?- no hubo respuesta. -Dime algo, Bill.
-¿Es en serio?- le dí los resultados, para que lo comprobara. -Yo... yo...
-Si me pides que me vaya, me iré hoy mismo.- respondí con la vista baja, colocando las manos sobre mi vientre.
-Ésto es... es...- ni siquiera me dí cuenta de cuando se puso de pie; sólo sentí cómo me rodeaba con sus brazos y me alzaba. -¡Es maravilloso!- sus palabras iluminaron mi rostro. -¿Por qué creíste que te diría que te fueras?
-Yo... no sé.- le respondí con voz entrecortada, emocionadísima de que lo hubiese tomado de esa manera.
-¿Voy a ser papá?- preguntó alegremente. Yo asentí. -¡Voy a ser papá! ¡Espera que los demás lo sepan! ¡Que mi hermano se entere de que será tío! Le dará un infarto...- reí junto con él.
-¡Bill!- comenzó a darme vueltas. -¡Bill, bájame!
-¿Cuánto...?
-Dos meses.
-¿Desde que...?
-Ajá.- se detuvo y nos volvimos a besar dulcemente. -Creí que nos habíamos cuidado bien.
-Es el destino, linda. La vida nos ha dado una razón más para seguir juntos.- sonreímos.
-¿Cuándo se los diremos?
-Me parece que hoy es un buen día: hay fiesta, ¿no? Hagámosla más grande.
-No suena mal.
Bajamos al escuchar que las chicas habían llegado y habían felicitado a la pequeña en coro. -¿Les decimos ya?
-No comas ansias, amor.- le tomé de la mano y salimos de la habitación. -Espera a que apague las velitas y después ya veremos.- bajamos y nos encontramos con la mirada de todos encima.
-Todos tienen pareja menos tu hermano, Bill.- se le ocurrió decir a Geo, quien iba acompañado de su novia.
-No necesito compañía mientras la pequeña monstruo cumpleañera esté pegada a mi como anguijuela.
-Malo.- y una vez más, comenzaron a pelear.
La verdad, era divertido verlos así.
-¿Y ustedes por qué tan felices?- preguntó mi hermana, separándoce de su chico.
-Sorpresa.- respondió Bill, tomándome de la cadera y caminando hacia la sala.
Esperamos a que apagara las velas del pastel que amablemente Gustav le había regalado; a que abriera los pequeños presentes que le habíamos dado y entonces Bill pidió su atención.
-Am.. chicos... Cris y yo tenemos que decirles algo.
-¿Es algo del médico?
-Digamos que sí.- todos le miraron preocupados. -Pero quiten esas caras que no es nada grave.
-Pues dilo ya de una vez, Bill.- Tom estaba ansioso. -Si es por la gira... por la boda.... o...
-Espera, ¿tu hermano se va a casar?- preguntó Gustav.
-Sí.
-¿Por que no nos habían dicho nada?
-Yo ya lo sabía.- respondió Georg en una sonrisa.
-¿Y por qué yo no lo sabía?
-Quizás porque...- antes de que Tom le contestara, su hermano le robó la palabra.
-Resulta que... bueno... vamos a ser papás.
-...tal vez... ¡¿Qué?!- en cuanto le escuchó, volteó a verlo, con los ojos completamente abiertos. -¡¿Qué demonios dices, Bill?!
-Que tú y Cami van a ser tíos, sordo.
-¿Es en serio, hermana?
-¿Cuándo te he mentido, Cami?- no me respondió. Se acercó junto con los demás a felicitarnos, menos Tom. Él aún estaba en shock.
-Pero, pero, pero, pero...
-Pero nada, Tom. ¿Qué no entiendes? ¡Voy a ser papá!
La sonrisa de mi chico le bastó para asimilar las cosas y alegrarce junto con nosotros.

1 comentario:
hermoso bill va a ser papá....sera niño o niña... :O siguela!
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