Cristal:
Tuve que regresar a casa sin mi hermana y sin Yos. Cami porque aún no regresaba de recibir a su amigo y Yosy... simplemente porque tenía que conocer a su ahora novio... además, el desatenderce un poco de mí le haría bien... la operación y todo éste asunto de mi salud seguramente había resultado agotadr y tedioso para todos, especialmente para Bill, a quien notaba con cara soriente.... pero con mirada decaída, cansada.
-Como que hace hambre, ¿no?- Tom fue directamente a la cocina, haciendo el ruido suficiente para que pudiéramos darnos cuenta de que revolvía las cosas de la alacena en busca de algo comestible. -¡¡¡BILL!! ¡¡¡Olvidaste comprar alimentos!!!
-¡¡¡A mí no me tocaba abastecernos!!!
-¡¡¡Mentiroso!!!! ¡¡¡A tí te tocaba ir al super!!!
-¿Tienen que gritar?- pregunté divertida, sosteniéndome del brazo de Bill. Aún estaba un poco débil y me costaba algo de trabajo mantenerme en pie.
Antes de contestarle, él me tomó entre sus brazos, pidiéndome disculpas por mantenerme de pie mientras discutia con su hermano. -Es más divertido gritarnos y pelearnos de ésta manera que lanzándonos objetos al rostro.- sonrió.
-¡¡¡BIIIIIIIIIIIIIIIIILL!!!
-¡¡¡Déja ya de gritarme, idiota!!!- le respondí la sonrisa de igual manera. Me encantaba la relación que ambos llevaban... parecían niños pequeños, y eso era lindo... por lo menos para mí, pues aún no perdían su inocencia... su dulzura.
-Bill...- la cabecita de Abii se asomó desde la cocina. -...el estómago de Tomi necesita comida.- ambos reimos.
-El idiota de mi hermano olvidó comprar los víveres, pequeña.
-Sí, lo sé. Traté de decirle que era él el encargado de comprarlos pero no me escucha. Prefiere estarce peleando contigo.
Bill me dejó en el sofá meintras iba con su gemelo. Abii se acercó a hacerme compañía. -¿Cómo se la pasaron sin mí?
-Aburrido.- respondió sentándoce a un lado de mí. -No tuve a nadie a quién molestar.
-Tenías a Tomi, a Yos, a Cami... incluso a Bill y a los chicos.
-Es más divertido molestarte a tí, porque te sonrojas cuando te hablo de Bill y otras cosas...- en sus ojos se vió reflejado un poco de picardía. Aún una niña y había veces en que era tremenda con ciertos temas. -Pero Yosy no me dejaba molestarte.
-¿Será por que te conoce demasiado bien y sabe que a veces se te pasa la mano con tus bromitas?
-Perdón.- me dijo en un puchero.
-No tienes por qué disculparte, pequeña. Si no fuera por tus bromitas, todo sería muy aburrido.- ambas sonreímos.
-Linda, tenemos que salir.
-¿La comida?
-Sí. Tom está de necio en que era mi turno de comprarla... y como no quiere ir solo, lo acompañaré. Así cuido que no sólo compre cosas para él.
-Y terminarás haciendo las compras por él.- bromeó Abii.
-Eso es seguro.- rió.
-¡Rápido que muero de hambre!- Tom salió de la cocina y le jaló del brazo, arrastrándolo hasta la puerta de salida, sin siquiera darle tiempo de despedirce de nosotras.
-Abii...- me vió dulcemente. -...¿crees que Cami tarde mucho?
-No sé.
Apenas acabó de decírmelo, Cami, Geo y su novia aparecieron cruzando la puerta. -¡Cris!- mi hermana se tiró en mis brazos. -¡Qué bueno que ya estas bien!
-Estoy mejor, no bien, hermanita.- le devolví el abrazo, sin quejarme. Me había dolido un poco su efusivo abrazo, pero no dije nada.
-¿Recuerdas a Louis?- un chico castaño salió detrás de ella, con un pequeño paquete entre las manos.
Se acercó a mí, me abrazó delicadamente, como temiendo romperme o lastimarme y besó mi mejilla a manera de saludo.
-Nosotros tenemos que irnos.- dijo Geo viendo su reloj. -Tenemos... am...
-Tenemos que ir a visitar a alguien más.- dijo su novia sonriéndole.
-Está bien, ¿pero vendrán mañana?
-¡Claro que sí!- se despidieron de mi con un beso y una sonrisa.
-Bien, ¿quién es él?- preguntó curiosa Abii, clavando al mirada en él.
-Es un amigo de la familia.... más amigo de Cami que mío.- bromeé. Mi hermanita se coloreó un poco del rostro, igual que él.
-Me dijeron que te habían operado...
-Sip, pero ya ves que salí bien de la operación.
-Toma.- me alargó el paquete. -Es un pequeño regalo.- Lo abrí sonriente: era una pequeña muñeca vestida de hada. -Sé que te gustan mucho.
-Gracias.- le volví a abrazar.
Hablamos un poco de todo. Hasta que los gemelos llegaron. como Louis y yo estábamos juntos en el sofá, riéndo animadamente, Bill se acercó en seguida, dándole antes las bolsas a Tom para que las fuera a dejar a al cocina.
-Buen día.- saludó en tono seco. Louis, Cmai y Abii le vieron un poco extraño, devolviendo el saludo un pooc incómodos.
-Amor, él es Louis. Es un buen amigo de la familia.- volteé a verle, sonriéndole dulcemente, lo que molestó a Bill.
-Gusto en conocerte, Bill.
-Si... quisiera decir lo mismo.- Bill no dejaba de ver el como nuestras manos se rozaban delicadamente. Siempre me habia llevado así con Louis y yo no le veía nada de malo.
Qué tonta. No supe ver que eso le molestaba a Bill.
-Amor...- se inclinó a mi oído. -¿podemos hablar?
-Sí, claro.- Me levanté y, antes de que pudiera dar un paso, Bill me tomó entr sus brazos, llevándome a nuestra habitación ante el silencio de todos. -¿Qué pasa, cielo?
-¿Quién es él?
-Ya te lo dije: un amigo de la familia. Bueno, es más amigo de Cami que mío.
-No parecía.
-¿Estas celoso de Louis?- sin querer, eché a reir.
-No.- su tono de voz era molesto.
-No tendrías por qué, Bill. Es como mi hermanito. Fue novio de Cami un tiempo, terminaron y aún siguen siendo buenos amigos.
-Su sonrisa no era sólo de amigos.
-¿Qué te pasa, Bill?- pasé mi mano por su rostro. -En serioe s sólo un amigo. ¿Crees que te engañaría o me gustaría un chico como él? Yo sólo te amo a tí, mi niño... sólo a tí.- besé sus labios.
Sus ánimos se iban calmando poco a poco. -Lo siento, nena. Es sólo que...
-Tranquilo, no hay por qué dar explicaciones.- le sonreí.
Fuera de eso, ningún accidente durante días... sin contar el que me tenían prohibido salir a la calle aunque me muriera de ganas por ver el exterior y les rogara a más no poder. Tenían miedo de que me pasara algo y yo me estaba hastando.
-Por favor, Bill... necesito aire fresco...
-EL doctor dijo...
-¡El doctor no sabe cómo em siento!- sólo estabamos nosotros dos en casa, pues los chicos y mis hermanitas estaban fuera. -Quiero salir.- dije en tono triste.
Bill me abrazó. -Sé que te desespera el estar aquí dentro, pero tenemos que acatar las órdenes del doctor, linda.
-Quiero ir al parque, Bill. Quiero sentir el aire en mi rostro; el sentir la lluvia bajando por mi cuerpo... el ver los colores del paisaje de nuevo... Llevo días encerrada en casa... necesito salir.
-Y yo me muero por estar contigo a solas y llevarte a un lugar muy especial, pero no podemos.- en días de no aparecer, una lágrima bajó por mi mejilla mientras ocultaba el rostro en su pecho.
-Odio ésto.
-Lo sé, pero verás que pronto podremos escaparnos del mundo sin que nadie se entere de eso; tendremos todo el tiempo del mundo para nosotros dos lejos de casa.
-¿Lo prometes?
-Lo juro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario