Cristal:
-Me operan en dos días.- la sonrisa de mi hermana y la alegría que había encontrado Tom es las palabras de ella se habían esfumado.
-¿Cómo que te operan?
-Es... complicado de explicar, pequeña.- me acerqué a ella, rodeándola con mi brazo.
-Ya sabes que nunca has sido buena explicando... pero apuesto que Tom y yo entenderemos a la perfección.
-Lo que pasa es que...- Bill comenzó a ponerce nervioso. -...es que ...
-No pasa nada, nena, ¿de acuerdo?
-Siempre dices eso cuando pasa algo grave.- su mirada se ensombreció. Tom la abrazó, apartándola de mi lado. -Yo sé que algo pasa contigo... y no me lo quieres decir.
-En eso estoy de acuerdo con tu hermana, Cris: estas mal y no nos lo quieres decir.
-Sólo es una simple operación... no hay nada más grave qué ocultar.
-John murió en una operación.- susurró Cami.
-¿Quién era...?- Bill ni siquiera pudo completar su pregunta, pues un par de lágrimas resbalaron por mi mejilla. -¿Amor?
-John... era... alguien más de la familia. Él nos cuidaba cuando papá no podía hacerlo.
-¿Algo así como su tío?
-Algo así como nuestro hermano mayor.- una media sonrisa se dibujó en mis labios.
John había representado un sin número de oportunidades en nuestras vidas para ser felices: el John siempre sonriente; él siempre sereno y con una salida a los problemas. El amigo incondicinal... El mismo John que prometió cuidarnos siempre... estuviera donde estuviera... y hasta ahora, lo ha cumplido.
-No quiero perderte como a él.- Cami se sumioó en el pecho de Tom. -No quiero eso.
-Verás que no me pasará nada. ¿Sabes por qué? Porque John me cuida desde allá arriba... porque el doctor no dejará que me pase nada malo... porque tengo cinco buenas razones para no irme aún.
-¿Cinco?- preguntaron los gemelos al mismo tiempo.
-Cami, Abii, Yos, Tom y Bill... ¿no les parecen razones suficientes para no darme por vencida?- me pareció captar una pequeña sonrisa por parte de los tres. -No pasará nada.- repetí para convencerme. Ellos podrían creerlo en verdad... pero yo... aún no estaba segura del todo.
Al día siguiente desperté sola en la habitación, pues Bill había despertado antes. No entiendo por qué me dejan dormir hasta tarde...
-¡Cristal! Buen día, hermanita.- Cami me abazó a manera de saludo... extraño: jamás lo había hecho fuera del día de mi cumpleaños.
-Buen día.- la miré extrañada.
-Bill y Tom están en la cocina.
-Ah... bueno... iré a verlos.- ella se quedó fuera mientras yo iba a ver el seguro desastre que habían ocacionado los chicos.
-Buen día, amor.- Bill se acercó a recibirme con un dulce beso en los labios.
-¡Buen día, nena!- La voz de tom sonó a sus espaldas.
Lancé la mirada a su dirección esperando un desastre, pero no: todo estaba en perfecto estado.
-No sabía que supieran cocinar.
-Sólo un poco.- mientras Bill se daba media vuelta, su gemelo me ofreció un poco de jugo. -No seremos los mejores chef's del mundo, pero sabeos algo.- sonrió.
-¿Puedo saber por qué hacen ésto?
-¿Qué?- Bill se giró y clavó la mirada en mí, sonrriente, como Tom. -¿Me pueden decir por qué son tan atentos?
-¿Qué no podemos?- Cami me habló por la espalda.
-Es por lo de la operación, ¿verdad?
-Sí.- seguían sonrientes... yo por dentro me sentía... no sé: nerviosa, extraña...
Alguien tocó a la puerta. Tom y Cami salieron disparados a abrir, compitiendo entre ellos a ver quién abría primero. Bill se acercó a mí; me abrazó y pasó su mano por mi rostro. -Sólo quieren ser atentos, amor. Nada más.- le sonreí.
-¡¡¡Cristaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!- mi hermana me llamó desde la sala.
-Ven. Tenemos una sorpresa paara tí.- Bill me tomó de la mano, llevándome hasta donde mi hermana y Tom.
-¡¡¡Cristal!!!- Oh, Dios... no podía creerlo. ¿Ellas aquí? -¡¡¡Cristal!!!.- Abii se me echó encima, tirándome al suelo.
-¿Qué hacen aquí?
-Bueno, Cami nos llamó y...
-Nos dijo que te iba a operar... y venimos cuanto antes.- la pequeña se enderezó de inmediato, cambiando su sonrisa por un gesto más serio.
-¿Tú papá te dejó venir hasta acá?
-Sip. Con la condición que Yos me cuidara. Además...
-Además su papá tenía un viaje de negocios y no tenía con quién dejarla, así que le ahorramos el trabajo de contratar a alguien que cuidara de esa pequeña sanguijuela. De todos modos, Tom sirve igual de niñera.
-¡Hey! ¿Yo de niñera?- preguntó Tom mientras Abii se levantaba e iba a abrazarlo.
-¿Me negarás que te gusta estar con ella?
-Bueno, sí me gusta estar con éste pequeño monstruo, pero tanto como ser su niñera...
-No es niñera: es mi hermanito mayor.
-¡ah! ¿Ya no quieres que seamos... tú sabes?
-Mi padre me regañaría si tengo un novio mayor que yo.
-Pero tu padre no está aquí.- Tom sonrió pícaramente, mientras Bill le reprendía y Yos y yo reíamos.
-Déjalos, amor.
-Pero... pero...
-Será una niña, pero sabe muy bien lo que quiere. Y lo que quiere es a tu hermano.- Todos sonreímos al tiepo que Abii se ponía un tanto roja.
-Bueno, bueno, ya. Les mostraremos sus habitaciones, ¿si?- Tom llevó de la mano a Abii. Yos le siguió, mientras Bill llevaba las maletas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario