Cristal:
-¡¡¡Camiiiiiii!!!- la llamé desde la habitación que compartía con Bill. Si me quedaba poco tiempo... sería mejor que lo aprovechara y recuperara un poco del desperdiciado al lado de mi hermana. -¡¡¡Camiiiiiiiiiii!!!
-¡Ya te escuché!- se asomó con gesto molesto. -Casi me rompes los tímpanos.- me reí y le extendí el brazo, invitándola a que se pusiera conmigo frente a la ventana. -¿Qué pasa?
-Hace un día muy lindo, ¿no?
-Sí. ¿Qué con eso?
-Que hoy quiero que te arregles un poco, porque saldremos a dar un paseo, mi pequeña vampiro.
-¿Es en serio?
-Ajá.- ella volteó a verme, sonrriente.
-Esso significa que ya te sientes mejor.
-¿Y quién te ha dicho que estaba mal?
-Es que ya no habías salido conmigo... nisiquiera habíamos platicado. Creí que te sentías mal o que estabas enferma.- una corriente de electricidad me recorrió la espalda.
-¿Enferma? No.- traté de reír, pero no pude.
-Creí que tu malestar había regresado.- había olvidado que Cami sabía de mis antigüos dolores en el pecho.
-No, eso no ha vuelto. No te preocupes, ¿si? Estoy bien.
-¿Entonces a dónde iremos?
-Bueno los chicos tienen un poco de trabajo así que... ¿te parece si vamos de compras? O quizás podríamos ir a algún parque cercano. Lo que quieras.
-¿Se puede las dos cosas?
-¡Claro!
-Entonces primero vamos de compras y después al parque.
-Está bien, entonces ve a arreglarte, anda.- le dije en una media sonrisa.
-Ok. No te vayas a ir sin mí, ¿eh?
-Ni loca me iría sin mi molesta hermanita.- salió del cuarto.
Me miré en el espejo: mi aspecto era normal, así que nadie se daría cuenta de lo que pasaba en mi interior... siempre cuando mantuvieran sus ojos lejos de mi mirada.
-Cristal, ¿puedo pasar?- Tom estaba a la entrada.
-Claro. Adelante.- me miraba de manera seria. -¿Qué pasa, Tomi?
-Has estado extraña últimamente...
-¿Por qué todos se preocupan por mí? Estoy bien.- se acercó, con un gesto extraño... am... como ese gesto que te ponen los padres o los maesros cuando aben que estás ocultando algo. -¿Qué?- traté de no ponerme nerviosa.
-Hay algo ahí...- dijo señalando mis ojos. -...que me dice que algo anda mal.
-Es... es... no es nada, ¿de acuerdo?
-Puedes decírmelo, con confianza. Si no quieres que se lo diga a mi hermano, n se lo diré. Seré una tumba.
-Tomi...- lo abracé. Él dudó en corresponderme el gesto, pero terminó rodeándome tambipen con sus brazos.
-Dime qué pasa, nena, anda.
-¿Por qué quieres saberlo?
-Me preocupas... no me gusta verte así.
-Eres muy lindo al preocuparte por mí, pero de verdad, no hay nada malo.
-¿Puedo decirte algo?
-Lo que quieras.
-Yo sé que mientes.- no dije nada. -Pero sea lo que sea, quiero que sepas que ni yo ni Bill te vamos a dejar sola, ¿de acuerdo? Tú y tu hermana siempre nos van a tener con ustedes. No importa lo que pase, estaremos ahí para ustedes.
-Gracias, Tom.- lo abracé un poco más fuerte. Sus palabras habían abierto en mí una fisura que amenazaba con dejar libre mi dolor y contarle todo.
Nos separamos despacio. -Tom.- la voz de Bill a nuestras espaldas nos hizo voltear. -Los chicos llegaron.- no dijo nada. Se fue, dejándome sola con mi chico.
-¿Estás bien?
-Sí.- una lágrima resbaló por mi mejilla. -Amor, Tom sospecha algo...
-Igual que tu hermana. ¿No será mjor decírcelos?
-Aún no.- tomó mis manos entre las suyas. -Saldré a pasear con Cami mie tras no están, ¿si?
-Lo que quieras, pero por favor: cuídate mucho.
-Lo haré.- besó mi frente y se fue.
-¡¡¡Cristaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!- Cami me llamó desde la sala.
-¡¡¡Ya voy!!!- pasé el dorso de la mano por mi rostro y salí con ella rumbo a un centro comercial, aparentando lo mejor posible y tratando de darle a mi pequeña hermana un poco del tiempo que había estado ausente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario