martes, 12 de julio de 2011

Ocultándolo

Bill:

Habíamos vuelto a casa. Yosy se encontraba en la sala, acompañada de Abii y Cami.... las tres se veían tan lindas y felices cuidando de la bebé...

-Ya llegamos.- anuncié desganado. Cristal se apresuró a acercarse a ellas y tomar a nuestra pequeña Ángel entre sus brazos, aparentando que nada pasaba. -¿Dónde están los demás?
-Dijeron que tenían cosas qué hacer... y Tom no me quiso llevar con él.- reclamó Abii haciendo pucheros frente a mí.
-¿No dijeron a dónde iban?
-No. ¿Tardará mucho Tomi, Bill?
-No lo sé.- traté de sonreír, pero no pude. -Quizás fueron al estudio, con David. ¿Cómo se portó mi pequeña?
-Tan bien como se porta su tía... osea, yo.- dijo ella en una sonrisa. lo que hizo reír a las chicas... incluyendo a Cris.
-Ajá. Ella es un angelito completo, Abii. Tú eres la pequeña sanguijuela de Tom.
-Su pequeña monstruo, Cami.- corrigió en una sonrisa. -Él mismo lo ha dicho: soy su pequeña monstruo... pero eso no significa que sea mal portada.
-No, para nada.- remató Yos, acercándose con Cristal, con la mano en su espalda. -¿Y ustedes? ¿Se puede saber a dónde fueron?
-Bueno...
-Yosy nos ha dicho que no es bueno estar de curiosas con la vida de las demás y ahora ella es la que tiene curiosidad de saber todo de ustedes.- De nuevo, Abii volvía a ser la que atraía la atención... ahora que mi bebé estaba dormida en brazos de su madre... de la chica que se había adueñado de mi alma y mi corazón; la misma que se había convertido en mi mundo entero... y que estaba a punto de perder.

-¿Puedo hablar contigo, Bill?- Yos me tomó del brazo y me apartó de ellas, llevándome a la cocina.
-¿Qué pasa?- pasé las manos por mi rostro.
-¿Qué es lo que pasa?- no respondí, concentrando la mirada en ella. -Hay algo mal con Cris, ¿verdad?
-Eso... no.- devié mi mirada de la suya. -Claro que no. Todo está... bien.
-Ese "bien" no me convence.- suspiró. -Pero está bien, déjalo así. Si es algo malo... una parte de mí no quiere saberlo. Conozco a Cristal desde hace algún tiempo y la quiero muchísimo, casi como a una hermana... y lo sabes, peor... no sé. Si no nos lo quieren decir, deben tener sus razones y lo entiendo.... creo.
-Gracias, Yos.- Se fue, dejándome solo en la cocina, pensando.

Pasaron los días, sumiéndolos a ellos cada vez más en la ignorancia mientras mi chica se desvanecía un poco más con cada día que pasaba, entre  mis brazos.

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