Cristal:
Ahí estaba mi pequeña, en brazos del chico que amaba... que comencé a amar sin conocerlo en persona si quiera.
Era tan hermosa... él decía que se parecía a mí, pero no. Ella era aún más linda; más alegre y tierna y... llena de vida.
Sí, me había quedado facinada con el pequeño fruto de nuestro amor, pero al mismo tiempo me ponía triste. ¿Qué tanta justicia hay en darle vida a un nuevo ser si no vas a estar el tiempo que desearías a su lado?
Yo no querpia dejarlos solos, ni a mi hermana, ni a mis amigas, ni a Tom ni Bill... y mucho menos a mi hija, pero yo sabía que el tiempo se me estaba agotando de manera rápida.
Tuvo que pasar una semana para que volviéramos a casa. Yo me encontraba más decaída que antes; había adelgazado demasiado y mis energías ya no eran las mismas, pero trataba de aparentar lo mejor que podia para no ser una penas más.
Me dediqué a pasar todo el tiempo que podía al lado de Bill y de nuestra bebé, escogiendo el nombre que le pondríamos. -¿Te parece... Simone?
-¿Como mi madre?
-Vamos, Bill, ¿no te gusta?
Dudó un momento. -Mejor escogemos otro, ¿sí?
Reí.- De acuerdo.
-¿Y si lleva tu nombre?
-No, pobre. No quiero desgraciarla con un nombre como el mío.
-A mí me gusta. Cristal se escucha lindo.- besó mi frente.
Estaba sentada en una mesedora que recién había comprado Bill, sosteniendo a la bebé, mientras él estaba a mis espaldas, observándola cómo sonreía y veía curiosa a nuestro alrededor. -Ángel...
-¿Qué?
-¿No te gusta?
-Suena bien, pero...
-Ese nombre siempre me ha gustado.
-Ángel entonces.- sonrió. -¿Escuchaste, nena? ¿Te gusta "Ángel"?- Bill descubió un poco su carita, viéndole sonriente, igual que yo. Ella rió, dándole a entender que estaba de acuerdo. -¿Qué te parece, amor? Creo que le gustó el nombre.
-¿Puedo entrar?- Tom asomó asomó su mirada desde la puerta.
-Pasa.- Entró con Abii detrás.
-Ya llego el tío Tom, nena.- se colocó a un lado de su hermano, escondiendo algo detrás de él; Abii se puso a un lado de mí, todos con atención a la pequeña Ángel.
-¿Ya se lo darás?- preguntó Abii a Tom.
-¿Darle qué a quién?- pregunté viéndolos a los dos.
-Tom le compró algo a mi sobrinita.
-NUESTRA sobrinita.- corrijió Tom con una sonrisa. -Es algo... es... es...
-Es un osito de peluche.- Bill arrebató de sus manos el regalo, mostrándomelo.
-¡Hey! No tenías por qué quitármelo así.- protestó su hermano.
-Si no te lo quitaba, posiblemente no lo hubieras enseñado hasta que Abii o yo te insiséramos.
-Está muy lindo, Tom. Ángel te agradece tu regalo.- lo tomé, enseándocelo. La pequeña sonrió y en seguida trató de tomarlo entre sus manitas.
-¿Hay reunión o qué?- la voz de Cami me hizo girar a la puerta.
-Algo asi... dígamos que sí. ¿Te unes?
-¡Pero claro!- entró sonrriente. -¿Puedo cargarla?
-Sólo ten mucho cuidado, por favor.
-Cris, ya sabes que yo siempre tengo cuidado.
-Ajá.- Todas las miradas se concentraron en mi hermana y en la bebé. Todos en casa estaban encantados con ella... -Cami, cuida mucho de Ángel, ¿sí? Tengo que hablar con Bill.
-¿Ángel? ¿Así le van a poner?
-Síp. Lindo, ¿no?- no me respondió.
Tomé la mano de Bill y bajamos a la sala. -¿Qué pasa, amor?
-Bill, tenemos que ir al médico.
-¿Te sientes mal?
-Un poco, pero no iremos hoy, ¿de acuerdo?
-¿Por qué no? Si et sientes mal, será mejor que vayamos ahora.
-Ahora... no. Quiero pasar un día más con nuestra bebé.

No hay comentarios:
Publicar un comentario