lunes, 7 de marzo de 2011

Miedos

Cami:

Bill y Tom salieron temprano de casa. Raro porque cuando estaban con nosotras siempre se levantaban tarde, pero supongo que el compromiso que tienen con el trabajo es muy grande.
-Buen día, hermanita.- y ahora la que se levantaba tarde era Cristal. -¿Por qué hasta éstas horas?
-Ya, ya, que apenas son las... am... son como las 11, ¿que no?
-Nain. Ya son las 12:30. Tú siempre te levantas antes, ¿por qué ahora...?
-Tenía sueño, es todo.- se sirvió un poco de cereal.
-Que se me hace que estuviste haciendo cosas con Bill anoche.- le dije alzando una ceja.
-¿Cosas como qué, eh niña? ¿Qué cosas pervertidas pasan por la mente de mi hermanita?- dibujó una media sonrisa y golpeó un poco mi cabeza, a manera de juego.
-¿Pervertida yo? ¿Qué quieres ver? Tengo una buena maestra.- reí y le dí con el codo. Ambas reíamos. -Hace mucho que no te veía así.
-¿Así cómo?
-Felíz; sonriendo.- bajó la vista. -¿Qué tienes?
-Nada. Es sólo que todo ésto es... no sé. Extraño.
-La única extraña eres tú: se supone que deberías estar feliz por lo que tienes con Bill; porque los chicos nos han aceptado y nos cuidan y quieren mucho. ¿Por qué no estás feliz por eso?
-Ah, pequeña vampira...
-Hace mucho que no me decías así.- se acercó y me abrazó.
-...las cosas son complicadas y difíciles de explicar.
-Creo que las entenderé si me las dices. Aunque nunca has sido buena explicando, siempre termino entnediendo lo que quieres decirme.- sonrió de nuevo.
-Tienes razón, pero esta vez no te lo puedo decir.
-De acuerdo. Estaré aquí cuando quieras decírmelo.- noté que su sonrisa era más melancólica que feliz o tranquila. Definitivamente algo andaba mal con ella.
-Saldré un momento, ¿si?
-¿Puedo ir contigo? Hace mucho que no salimos juntas.
-Esta noche, lo prometo. Ahora tengo que ver unas cosas.
-¿No te perderás? Digo, somos nuevas aquí, no conocemos nada.
-No te preocupes, llevaré a alguien.- pasó su manos por entre mi cabello y regresó a su habitación.
Terminé mi desayuno y fui a la sala, a ver qué de bueno había en la tele... era una suerte que éste último año de colegio haya mejorado mis notas en alemán e inglés, sino, no hubiera entendido nada.
Cinco minutos después de haberme acomodado en el sillón y a ver encontrado algo "entretenido", Cris bajó a prisa. -Regreso pronto. Cami, por favor no vayas a destruir al casa, ¿quieres?
-Sabes que puedes confiar en mí.
-Sí, claro. Lo mismo dijiste la vez que papá y yo te dejamos sola unas horas y al regresar ya habías roto los cuadros y los floreros de la sala.
-No es mi culpa que se hayan metido en el camino de la pelota.
-Sí, ya sé: las cosas tienen la culpa. Son ellas las que se meten en tu camino, ¿no?
-Exactamente.- me reí. Se despidió entre risas y me dejó sola.
Bien... los chicos no regresarían hasta dentro de unas tres horas... quizás más, quizás menos; Cristal no sé cuánto tardaría... y yo, sola en la casa, sin nada qué hacer.
Me puse boca abajo en mi asiento, dándole mil vueltas a las opciones que tenía para ya no aburrirme viendo programas... no eran muchas mis opciones, pero igual les daba vueltas, hasta que me decidí ir de compras... o andar turisteando por ahí, aprovechando que las nubues ocultaban el sol.
Me arreglé un poco y salí aocmpañana de un guardaespaldas. -Me han encargado que no las deje solas.- dijo en cuanto subí a una camioneta negra.
Recorrimos varios parque y tiendas; compré un par de cosas para los chicos y mi hermana y unas cuantas más para mí. Sobre todo ropa negra: esa que mi padre tanto nos peleaba a Cris y a mí porque no le gustaba.
Llegamos faltando unos veinte minutos para las siete de la tarde. Los chicos ya estaban en casa: Tom sentado frente al televisor, hablando con su gemelo y él llendo de un lado al otro con el teléfono en la mano.
-Hallo, chicos.- Tom se puso de pie y me ayudó con las bolsas. -¿Qué pasa? ¿Por qué Bill está tan nervioso?
-Su novia no contesta el celular. Está preocupado.- ambos fuimos a pedirle que se tranquilizara. -Ya le dije que no ha de ser nada grave.
-Quizás sólo se le hizo tarde. Mi hermana es mala para tomar tiempo.
-No sé: siento que algo pasa.- se tomó la frente con una mano y suspiró. -¿Dijo a dónde iba?
-No. Sólo que tenía que arreglar unas cosas... y que en la noche saldríamos las dos juntas, como antes.- no pude evitar decir lo último en una sonrisa.
-Ok, entonces esperaré a que llegue.
Nos sentamos en la sala, viendo una película de terror; yo entre los dos, tratando de poner atención a la trama, pero nos era imposible, ya que estábamos al pendiente del reloj.
Las ocho... las nueve de la noche y ella no aparecía. Fue entonces que nos empezamos a tomar las cosas con seriedad.
Cristal gustaba de los paseos nocturnos, tanto como yo, pero el que anduviera sola... o casi sola por una ciudad que ella no conocía y con ese aire de melancolia me preocupaba.
Caminé hasta la ventana unas cinco ocaciones, para ver si podía verla llegar. -Ya vendrá en camino.- Tom me tomaba de los hombros, tratando de calmarme.
-Bill, ¿no has notado nada extraño en ella?- él estaba a mi lado, sentaod en una silla, atento a la puerta.
-Ha estado distante... y hace preguntas que no me dejan tranquilo.
-¿Preguntas como cuáles?
-Si nos haríamos cargo de tí... y otras cosas. Eso sobresaltó mi corazón.
Las diez... y por fin aparecía, con un gesto sereno. Los gemelos tal vez no se dieron cuenta de lo que había detrás de su mirada, pero yo pude ver que tenía miedo de algo...
¿Qué es lo que te pasa, hermana?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hey me encanto siguelaaaaaa ya espero devorar otro capi !!!!! y escribes hermoso siguela!

Génesis Moyeda dijo...

siguelaa crisz siguela esta hermosa no te detengas ya tienes a tus fans siguela...!!!