Bill:
Antes de partir, llamé a Tom a parte. -¿En verdad crees que puedes ser novio de una niña?- le pregunté al ver cómo su relación con Abii se había hecho más cercana de lo que esperaba.
-No. Es algo menor que yo... no creo que podamos ser "novios oficiales".- dibujó una media sonrisa. -Pero es linda y la quiero, es todo.
-Y la besaste.
-¿Quién te lo ha dicho?
-Nadie: Cristal y yo los vimos. en un descuido de Cami, se besaron.
-Sólo fue uno chiquito, Bill. Eres demasiado dramático.- se giró. -Si le gusto y a mi no me incommoda, no le veo sentido para molestarce.
-¡Tom!- me hizo una seña con la mano, dándome a entender que le importaba un comino lo que le dijera.
-Ya está todo, amor.- las palabras de Cristal no me habían dejado dormir muy bien y me intrigaba la facilidad con la que escondía todo tras su sonrisa. -Yos y Abii nos acompañarán al aeropuerto.
-Bien, entonces vámonos.- tomé las maletas y subimos al taxi. Los chicos habían tomado la decición que Cami, su hermana y yo iríamos aparte.
-¿En serio no seremos un estorbo, Bill?- preguntó Cami viendo através de la ventanilla.
-Claro que no, linda.- sonreí, volteándo a ver instantáneamente a mi chica: su mirada seguía llena de melancolía, pero sus labios aún sostenían esa sonrisa con la que había despertado.
Salimos de los vehículosy caminamos hasta el interior. Abii iba tomada de la mano de Tom, platicando ambos con Yos; Cami volteaba a todos lados, como si estuviese buscando a alguien o algo.
-Extrañaré ésto.
-¿Qué?
-Ésto: las prisas; ver a la gente correr de un lado al otro.
-¿A tus amigas?.- le pregunté viendo que seguía buscando algo entre la multitud.
-Puedo estar en contacto con ellas por correo y eso... pero no será lo mismo.- de pronto, un pequeño grupo de chicas salió de no sé dónde y se abalanzaron encima de ella, ante la sonrisa de Cristal.
-¡Cami! ¿Pensabas irte sin decirnos?
-Mala. A puesto que lo hacía a propósito.
-¡No digan eso, chicas! Sabía que no se olvidarían de venir a despedirme.- habían terminado todas en el piso y por la manera en que hablaban, me dí cuenta que eran sus amigas... y que realmente la extrañarían.
Se estaban poniendo de pie, cuando una ola de periodistas se acercaron a nosotros: sus amigas se perdieron entre ellos... y Cami hubiera terminado igual de no haber sido porque mi hermano reaccionó de manera rápida y la tomó de la mano.
Un par de agentes de seguridad del aeropuerto se abrieron paso entre ellos, conduciéndonos a un lugar apartado. Cami pedía que dejaran pasar a sus amigas, pero ya se habían perdido entre ellos.
-Quiero regresar con ellas.- puso cara triste.
-Verás que ya podrás tener tiempo con ellas, lo prometo, hermanita.- se abrazaron. Cinco minutos después ya estaban a nunciando la partida d enuestro vuelo.
-Te voy a extrañar, Tomi.- mi hermano se despidió de su pequeña "novia" con un abrazo y un beso en la mejilla. Ella y Yos estaban a punto de llorar por la despedida.
-Estarán con nosotros antes de que puedan extrañarnos.- tratamos de hacerlas sonreir.
-Mentirosos.- una lágrima escapó de los ojos de Abii. -Todavía no se van y ya los extraño.
-Volveremos, ¿si?- Cristal se despidió de la misma manera. -Es una promesa y sabes que...
-Las promesas son sagradas. No se rompen... nunca.- completó la pequeña con una sonrisa.
-Bein dicho. Yos, cuida mucho de ella, ¿si? y lamento dejarte sola con la tienda...
-Deja ya de preocuparte por eso, ¿quieres? El trabajo no me matará.- comenzó la repartición de besos y abrazos nuevamente, hasta que nos alejamos de ellas.
En el avión, Tom se sentó al lado de Cami; quien, a pesar de no haberce podido despedir como quisiera de sus amigas, platicaba animadamente con él.
-Verás que Alemania les gustará.- Cristal no había despegado al mirada de la ventanilla. No quería encontrarce con mis ojos. -Se la pasarán genial... aunque no podamos estar tanto tiempo con ustedes como quisiéramos.
-Por eso no te preocupes: terminen sus trabajos, nosotras estaremos bien. Los esperaremos.
-Cuando quieras hablar, aquí estaré.- la abracé, sintiéndola temblar entre mis brazos.
Al llegar, David, Nathaly, los chicos y el resto de los chicos nos estaban esperando. Nos recibieron co los brazos abiertos y nbos condujeron a casa, preguntándonos cómo se nos había ocurrido desaparecer así de un día al otro; si habíamos disfrutado nuestras vacaciones auto impuestas... y cosas así.
-Lamento lo de su padre.- mencionó David, viédnolas fijamente. Ninguna de las dos se mostró tan dolida por el recuerdo.
-Gracias, David. Es triste, pero creo que lo hemos superado.- Cami abrazó a su hermana. Ella colocó la mano sobre su cabeza, con la mirada perdida.
Su actitud no era normal; algo andaba mal, en definitiva... Lo que más me dolía era que sus pensamientos estaban totalmente cerrados a todo mundo... ¿Qué podía hacer para llegar a ella?
-Espero se queden mucho tiempo: a los gemelos se les ilumina el rostro cuando estan con ustedes.- Georg iba de salida.
-Se divertirán... aunque ellos no estén.- Igual que Gustav.
Uno a uno se fueron retirando, dejándonos solos al anochecer. -Si me premite, señorita...- Tom tomó la mano de Cami de manera caballerosa. -...le mostraré su habitación.
-Más te vale que no intentes nada con mi hermanita, Tom.- dijo entre risas.
-Sólo le mostraré su cuarto. Lo juro.
-Está bien.- se perdieron escaleras arriba.
-¿Y yo, amor? ¿Dormiré contigo?
-Si quieres...- la tomé por detrás, de la cintura. -¿Quieres ir de una vez?- besé su cuello. Se estremeció una vez más, sin responder. -Anda, vamos arriba.
-Bill... ¿regresarán mañana a las grabaciones?
-Sí.- suspiré. -Las dejaremos solas la mayor parte del día... lo siento.
-No hay problema. Saldré un rato mañana, ¿si? Quiero conocer los alrrededores. Quizás vayamos al parque... o de compras.
-Claro. Pero lleven guardaespaldas, ¿si?
-¿A qué le temes?
-Que me roben mis joyas.- colocó sus manos sobre las mías. -Ustedes son un gran tesoro que no quiero perder.
-No nos pasará nada, amor. Confía.- El tic-tac del reloj inundaba la sala, mientras veíamos la luna tras el ventanal.

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