miércoles, 16 de marzo de 2011

Silencio

Bill:

Nos quedamos un buen rato acostados, aferrados al cuerpo del otro: ella quizás buscando soporte en mí, yo apresándola entre mis brazos por el miedo a perderla.
-Bill.- se sentó en el borde de la cama, dándome la espalda. -¿Puedo pedirte algo?- me enderecé y le tomé de los brazos delicadamente.
-Lo que quieras.
-No digas nada de ésto... a nadie.
-¿No crees que tu hermana tiene derecho a saberlo? Quizás hasta Tom debería saberlo.
-No. No quiero que se preocupen por mí.- se giró. En su rostro aún bajaban unas cuántas lágrimas, pero sus labios sostenían una sonrisa. -No quiero abrir otra herida en Cami y no quiero que tu hermano se preocupe.
-Pero...
-Escucha, amor: No hay nada que puedan hacer y no quiero verlos tristes. Quiero que sus vidas sigan sin sobresaltos... quiero que estén tranquilos. No debí habertelo dicho, pero eres mi todo... sería egoísta de mi parte el habérmelo guardado.- la abracé una vez más. -Si algo ha de pasar... quiero que seas mi apoyo.
-Seré eso... y la garantía de que encontraremos la manera de que no te vayas.
-¿Cómo? Los resultados ya están... y no son alentadores.
-Buscaremos una segunda opinión, nena: siempre hay una segunda opinión.
Toc-toc. Alguien tocó de manera queda a la puerta. -Bill.- Era Tom.
-¿Qué pasa?
-Tú sólo sal de ahí.- sonaba serio. Me levanté, besé la frente de mi chica; me vestí a prisa y me acerqu aé la puerta. Antes de abrirla, volteé a verla una vez más: se quedó con el cuerpo echado hacia adelante, cubriéndose adelante con las sábanas y dejando al descubierto su espalda.
-¿Qué quieres, Tom?
-Bien... am...- pasó una mano por su cabeza.
-Si veniste a despertarme, debió se rpor que tienes algo importante que decirme y no sólo para mostrarme lo idiota que te ves cuando divagas.- me lanzó una mirada de enojo. -Vaya, no me veas así que no esm i culpa que te veas así.... yo sólo digo las cosas como son.
-No te diré nada porque no tenemos tiempo de pelear.
-¿Qué pasa, entonces?
-Es que...
-Mira, de verdad: si vas a seguir dándole largas a lo que me tienes que decir, mejor vete.- estaba por cerrar la puerta cuando me detuvo.
-Es el trabajo, ¿si? Unas canciones han salido mal y hay que regresar a re-grabarlas.
-¡Pero ya habíamos termiando con eso! Se supone que nos tomaríamos un tiempo y después regresaríamos para ver lo de la gira...
-Ya te dije que las grabaciones fallaron. Algo salió mal con la edición, así que tenemos que regresar al trabajo.- suspiré. Lancé la mirada al interior de la habitación: Cristal ya no estaba en la cama. -Los chicos pasarán por nosotros en una hora.
-Está bien. Me arreglo rápido y bajo.
-Otra cosa, Bill.- Su rostro mostraba seriedad... era raro verlo así: normalmente me molesta con cualquier estupidez. -Debemos hablar de algo.
-¿De qué?
-Cristal.- me sobresalté un poco. ¿Qué tal si había escuchado lo que me había dicho?
-¿Cris... Cristal? ¿qué hay con ella?
-Cami está preocupada. Sospecha que algo anda mal con ella y... no es que me interese del todo, pero a mí también me preocupa.
-Idiota: claro que te interesa: ahora ya es parte de la familia.
-Supongo.- ambos suspiramos. -Como sea: Cami quiere hablar con nosotros en la cocina.
-Me baño y estoy con ustedes, ¿si?
-Está bien.- cerré de nuevo. Me recargué en la puerta, pensando las cosas y alcanando a escuchar un poco el repiqueteo de las gotas del agua dentro del baño.
Si sospechaban algo y empezaban a cuestionarme, ¿podría ocultarles las cosas? Nunca fui bueno mintiendo... menos frente a mi hermano. ¿Qué debía hacer?
Decidí dejar las cosas de lado, pues me dí cuenta que no valía la pena el preocuparme por eso ahora. Ya se me ocurriría algo.
Me acerqué a la puerta del baño y giré la perilla, esperando que ella no hubiese ehcado seguro: para mi suerte, estaba abierto.
Me deshice de mi ropa y entré a la ducha con ella. La abracé por la espalda, mientras ella dejaba sus manos sobre las mías. -Te estaba esperando, ¿por qué tardaste tanto?
-Tom vino a decirme algo.
-¿No puede vivir sin tí ni diez minutos? Creo que me pondré celosa.- sonreimos.
-Amor: tenemos trabajo.
-¿No habían terminado con eso?
-Hubo un error y tenemos que volver. Lo siento.
-No te disculpes, cielo. Ya habrá tiempo para nosotros.- se volvió a mí y me besó, tratando de tranquilizar mi espíritu un poco.
Tiempo... sabía que tiempo era lo que no teníamos... si es que era cierto que ya nada se podía hacer. Así que el enterarme de este "pequeño inconveniente" me molestaba demasiado.
Nos duchamos juntos, sin que pudiésemos resistrinos a acariciarnos y besarnos bajo el agua: me embelezaba el ver cómo las gotas bajaban por su cuerpo... pero la magia se desvanecía al recordar sus palabras. Ni su sonrisa más dulce me podía sacar ahora del dolor que empezaba a sentir.
Salimos ambos enredados en una toalla.
Mientras se vestía despacio (en contraste conmigo que me vestí a prisa), le dije que tenía que hablar a solas con Tom. -No te preocupes: no pienso bajar todavía. Quiero quedarme un poco a ver el cielo nublado desde la ventana.
-Nunca cambiarás, nena.- dije besando sus labios.
-No. Me gusta la melancolía que encierran los días como hoy.- respondió en una sonrisa y una mirada tranquila. A través de sus ojos me dí cuenta que eldecírmelo la libraba de un gran peso. Eso, en cierta manera, me alegraba.
Bajé directamente a la cocina, sin hacer escalas ésta vez en la sala. -Buenos días.- les saludé. AMbos estaban en silencio con un vaso de jugo de naranja en las manos.
-Hallo, Bill.- Cami estaba triste, como si sintiera lo que le pasaba a su hermana.
-¿Qué pasa, pequeña?
-Es mi hermana.
-Ella está bien.- me apareció un nudo en la garganta de inmediato. -No te preocupes.
-Es que ya no salimos a pasear como antes... ya ni siquiera hemos platicado. Ya no la conozco...
-Estará cansada.
-Tengo miedo de perderla, Bill.- su confeción me erió la piel. -Tengo miedo de que algo le pase y yo no sea capaz de verlo.
-Las cosas estan bien.- Maldición: me costaba tanto mentir...
-¡Cami!- afortunadamente, su hermana la llamó desde la habitación. Ella aendió la llamada de inmediato, dejandonos solos a mi y a Tom.
-Mientes.- mi gemelo se acercó, viéndome de manera severa.
-No sé a quéte refieres.
-Le mentiste. Algo pasa con tu novia... y es grave, ¿verdad?
-Eso no es cierto. Todo está bien.
-Sabes que puedes decirme. Despuésd e todo, a mí también me concierne.
-Todo está bien, en serio.
-Está bien, te creeré... por ahora.- salió también, dejándome con mis pensamientos... y mi culpa.

1 comentario:

Génesis Moyeda dijo...

Hermoso!! casi lloro con esto jaja pero sigueee no puedo esperar mas!! jaja xD