Bill:
Pasamos días encerrados en el estudio... de nuevo. Cada hora que pasábamos tratando de reponder las grabaciones que habían salido mal, me moría pensando en Cristal.
Varias veces los chicos me haban preíguntado por qué mi distracción... y lo único que se me ocurría decirles era que queria unas vacaciones.
-¿No te bastaron las que te auto impusiste?- bromebaba David.
-Eso fue hace no sé cuánto... ¿no nos merecemos otras?- respondía mi hermano. Siempre respondiendo a todos con una sonrisa en los labios. ¡Bendito él que no tiene que cargar con semejante peso como el mío y el de Cristal!
Al volver a casa, esta vez después de asegurarnos que ya no habría problemas con la edición, encontramos a Cami dormida sobre el regazo de su hermana.
-¿Se puede saber por qué últimamente termina tan cansada?- preguntaba Tom tratando de no despertarla.
-Hemos estado saliendo a conocer.- mi chica sonreía dulcemente. -Tiene que quemar todas las energías que tiene de alguna manera.
-Yo conozco otra manera de quemar energía.- Tom pasó su lengua a lo largo de sus labios, para terminar jugueteando con su piercing.
-¡Tom!- ella lo vió aparentando disgusto... pero la verdad aguantaba la risa entre dientes.
-¿Puedes llevarla a su habitación?- le pedí a mi gemelo. -Pero sólo llevarla, nada de... tú sabes.
-De acuerdo, de acuerdo. Dejaremos solos a los tórtolos.- La tomó entre sus brazos y desaparecieron escaleras arriba.
-¿Pasa algo, amor?- me acerqué a llea, tomándola de la cintura.
-Mañana iremos al médico, ¿si?
-Pero...
-Quiero una segunda opinión. No puedo dejar que una sola persona me eche a perder la felicidad que he encontrado.- la besé.
-Pero promteeme que si las cosas no salen como quisiéramos, no habrá caras largas, ¿de acuerdo?
-¿Es que siempre eres pesimista?
-No. Sólo te lo estoy advirtiendo.
-Pesimista.
-Ya, cielo.- me respondió el beso, calmando un poco mi espíritu. -Mejor pensemos en otras cosas, ¿si?
-¿Cosas como qué?
-Am, no sé... Tom saldrá esta noche y Cami dormirá hasta tarde.
-¿Cómo sabes que...?- en eso, mi hermano bajó acomodando el cuello de su chaqueta. -¿A dónde vas?
-Me veré con Chantelle.- contestó al tiempo que abrió l apuerta y volteó a verme sonriente.
-Creí que ya no la verías.
-Es mi amiga... iremos a divertirnos un poco, es todo.
-Pero...
-Ya, Bill: así tendrán tiempo para ustedes dos. Adiós, chicos. No vayan a hacer mucho ruido para no despertar a Cami ni vayan a hacer mucho desastre si es que se quedan en la sala.- se fue.
-¿Cómo supiste que Tom...?
-Bueno, Chantelle llamó esta mañaa y le pasé el mensaje a tu hermano.- sonrió dulcemente. -Y me dijo que sería buena idea para que pudieramos estar más a gusto.
-Es una lástima que no pueda llevar a tu hermana.
-Mejor así: no quiero estar pensando en el comportamiento de Tom con ella.
-¿Celosa?
-No. Pero es una niña...
-Ya está bastante grande para decidir en quien fijarce y enn quien no.
-Para mí aún es una niña.
-Está bien, está bien: Cami aún es tu niña.
-Nuestra niña.- ambos sonreímos.
Como lo planeó, nos quedamos en la sala, envueltos en caricias y besos... como no lo estábamos desde hacía días, desde que me dijo sus temores.
Y, por primera vez, pude sólo concentrarme en ella, sin pensar en nada más...
A la mañana siguiente nos depsertamos con los primeros rayos de sol: entre jirones de una de las sábanas que Cristal había traído de la habitación.
-Buen día, amor.- le besé la frente.
-Buen día, cielo.
-YA hay que levantarnos.
-¿No podemos quedarnos un rato más?
-Tenemos que llegar con el médico, nena.
-Está bien.- nos levantamos despacio. A penas nos poníamos la ropa, cuando su hermana bajó y nos sorprendió.
-¡¡AAAAAAA!!- se tapó los ojos.
-No seas dramática, Cami, ni que estuviéramos desnudos.- reímos.
-No, pero poco les falta.- aún con una mano sobre sus ojos, se dirigió a la cocina, tratando de no tropezar.
-Creo que debimos levantarnos más temprano.
-Si.- terminamos de vestirnos y alcanzamos a su hermana en la cocina. -Buen día, Cami.
-Hallo.- contestó con la boca llena, con lo que me hizo sonreír.
-Hermanita: estaremos fuera un rato, ¿de acuerdo?
-¿Puedo ir?
-No.- cruzó los brazos un poco molesta. -Pero prometo que s me quedan energías, saldremos cuado volvamos.
-Bueno... si prometes que veremos juntas la lluvia de estrellas.
-¿Es hoy?- pregunté curioso.
-Sip. El cielo se verá hermoso ésta noche.
-De acuerdo.- nos despedimos de ella y nos dirigimos a un hospital cercano, donde el doctor Smith ya nos esperaba.
-¿Es ella tu dulce novia, Bill?- ya llevábamos años de conocernos, así que podía depositar toa mi confianza en él.
Le presenté a Cristal, quien se ruborizó un poco. -Bien, ¿trajeron los estudios?- le extendimos el sobre. -Tomen asiento, por favor.
-Queremos saber si... si hay una salida.- dije lo último casi bajo.
-Pues...- tomó aire, mientras le tomé de la mano. Pude sentir cómo el nerviosismo de mi chica acrecentaba. -..existe una.
-¿Cuál?- los dos volteamos a verlo.
-Podríamos someterla a una cirugía.- sonreí a la par de ella. -Pero...- aunque los doctores, por más confianza que les tegas, siempre encuentran la manera de derrumbar las esperanzas que te brindan con unas pocas palabras. -...las posibilidades son muy bajas.
-¿Qué tan bajas?
-Sólo hay 20% de que sirva de algo.- la sangre en mis venas se detuvieron.
Volteé a verla: había bajado la cabeza, al tiempo que su mano apresaba con mayor fuerza la mía.


1 comentario:
Beautiful siguela!
Publicar un comentario