domingo, 6 de febrero de 2011

Regreso

Bill:

El día de nuestro regreso a Alemania. Aunque no queríamos dejarlas solas, insistieron junto con Richard para que volviéramos a lo nuestro.
Al aeropuerto sólo nos acompañó Cami, pues Cristal se había quedado a cuidar a su padre. Me hubiera gustado tanto que nos acompañase...
-Volverán pronto, ¿verdad?- preguntó ella con tono triste. Mi hermano la abrazó, diciéndole que cuanto antes. Yo no supe qué responderle: teníamos tanto trabajo pendiente en casa que no sabía si en verdad íbamos a volver antes de dos meses.
-Verás que ni tiempo les daremos de extrañarnos.- ambos trataron de sonreír.
-Bill, las cosas saldrán bien.- Cami trataba de hacerme sonreir también, pero algo me hacía sentir enormemente triste. -Todo estará bien y ustedes volverán y todo será genial.- En esos momentos envidiaba la fortaleza de ella: su mirada estaba ensombrecida, y aún así sonreía.
-Volveremos pronto. Dile a tu hermana que la amo.
-Te despediste de ella en el hospital. ¿No te bastó con los besos, los abrazos y toda la miel que derramaron?- Tom se hacía el gracioso, haciéndome dibujar una media sonrisa.
Un par de minutos más y subimos al avión, dejándolas atrás.
Apenas llegamos, no aguanté las ganas de llamarlas. Esperaba que la llamada fuera larga, pero sólo escuché un "todo está bien." y la conexión se cortó. -No te preocupes, todo saldrá bien.- Tom intentaba calmarme, pero algo me decía que las cosas se iban a poner mal.

Los días pasaban; mis nervios crecían demasiado, haciéndome equivocar en las letras, retrasando las grabaciones... y preocupando a los chicos y a David y Nathaly.
-¿Cómo no preocuparme? ¡No he sabido nada de ellas en semanas!
-¿No las has llamado?- preguntaba Gustav desde el sillón.
-Las llamadas se cortan y no responden los mensajes, ni los correos, ni mis cartas.- dije con aire triste. -¿Y si pasó algo?- volteé a ver a Georg: meido en los mensajes con su novia. Cómo le envidiaba el que él sí pudiese estar en contacto con la persona que amaba.
-Déjate de pesimismos, Bill.- Aunque estaba de meloso con ella, se daba tiempo de escucharnos. -Estan bien, confía.
-Pero...
-El que no te contesten no significa que algo ande mal.
-Hagen tiene razón, hermanito. Anda, ven. Tenemos que llegar a dormir.- bostezó.
Nos despedimos y fuimos a casa. Me encargué de encender las luces mientras Tom se dejaba caer en el sofá... como siempre. -¿No saldrás hoy?- preguntémientras me acercaba a la mesilla, donde había dejado el periódico de la mañana.
-Estoy cansado. Aunque...- sacó el celular de su chaqueta e iba a marcar. -¿Quieres salir? Puedo conseguir compañía extra.- dijo guiñándome.  Estaba por responderle cuando abrí la sección de en medio y el encabezado me heló la sangre.
-No puede ser...
-¿Qué pasa?
-No es cierto. Ésto... ésto no...
-Bill, ¿qué pasa?-  no contesté. Tomé mi chaqueta, arrojando el periódico a sus pies y salí de ahí. Subí a mi auto y me alejé de casa, ignorando los gritos de mi hermano.
Sabía que algo andaba mal.... que las cosas no estarían bien, pero, ¿por qué demonios me tenía que enterar de esa manera?

1 comentario:

Anónimo dijo...

ke buen capi....pero ke paso
por ke bill se fue sin decir nada?