sábado, 12 de febrero de 2011

Luto

Cristal:

"Parte buena de ser la novia de una estrella de la música: que tenienes la atención y eres reconocida en casi todos lados..."
¿Quién demonios dijo que eso era la parte buena? Para mí es la parte mala. Mi padre murió recientemente y ha sido publicado en todos los periódicos que he visto hasta ahora. Incluso lo mencionan en las noticias a todas horas... y lo peor es que siempre hacen la pregunta ¿por qué Bill no está con ellas cuando más lo necesitan?
-Cristal...- la voz temblorosa de mi hermana me hizo dejar de lado la vista qe tenía frente a mí, desde ela azotea de la casa. -...¿cuándo le dirás?
-No lo sé. Quizás a esta hora ya debe saberlo. Las noticias se corren como pólvora ahora...
-Deberías llamarle.
-Las llamadas se cortan.- me acerqué a ella y la abracé. -Pronto estarán aquí, ya verás.
-¿Estás bien?
-¿Qué?
-Que si estás bien.- me vió directamente a los ojos. -Yo ya me desahogué, pero a tí no te he visto ni siquiera llorar y no hablas de ésto. Te hará daño guardártelo.
-Estoy bien, tranquila, ¿si? Todo está bien.- la abracé con mayor fuerza, como si temiera perderla y lancé mi mirada a su espalda.
Otra noche sin dormir, parada en la entrada de la habitación de Cami, pensando.
Yos y Abii habían venido un parv de veces a vernos, pero sólo mi hermana hablaba con ellas. Yo prefería esconderme en la azotea y ver el paisaje; preguntándome por qué se tenía que marchar ta pronto... por qué ahora... por qué nos dejaba solas.
Intenté llamar a los chicos, peor al dar el primer timbrazo, me entraban los nervios y colgaba. No era que se cortaran las llamadas, era que no me sentía con fuerzas para hablar; no era que las cartas no llegaban, como siempre le dije a Cami, sino que no tenía fuerzas ni siquiera para tomar el lapicero entre mis dedos.
Abrí la cajetilla que escondía mi padre detrás de su cama... la encontré el dpia que falleció, cuando me encerré en su habitación, llena de rabia por haberme sentido tan impotente. Tomé un cigarrillo y lo llevé a mis labios.
-No deberías fumar. A papá no le gustaría verte así.
-Pensé que dormías.
-No puedo. Tengo pesadillas.- guardé el cigarro y me senté en la orilla de su cama.la abracvé una vez  más. -Tu corazón late muy rápido.
-Es que... necesito verlo.
-Llámale.
-No puedo.
-Entonces le llamaré yo.
-No hace falta. Verás que en menos de lo que lo imaginamos, estarán con nosotras.- El timbre de la puerta sonó insistentemente. No quería abrir, pero mi hermana me dijo unas cinco veces que bajara a ver quién era a esas horas de la noche. -Está bien. Ahora vuelvo.
Bajé con desgano. -¿Quién es?- no obtuve respuesta. Abrí la puerta despacio, dejando ver afuera a Bill, con la respiración agitada. -¡Bill!- me lancé a sus brazos.
-Lo... lo lamento. En cuanto lo supe, tomé el primer vuelo de regreso.
-Pasa.- entramos abrazados. En cuanto le escuchó mi hermana, bajó corriendo y tambipén se echó a sus brazos.
-¿Por qué no llamaron?
-Yo no...
-¿Y Tom?-  preguntó Cami.
-Vine sin decirle nada. En cuanto leí la nota en el periódico, sali de casa sin decirle nada. Vine sin equipaje... sin nada. Sólo quería verlas.
-Lo dejaste preocupado. Debiste decirle.- Mi hermana dejó caerse en sus brazos, derramando un alágrima. -Nos hacían falta.
-Lo sé. Lo siento.- la abrazó.
-Cami, deberías dormir un poco. Mañana tenemos cosas qué hacer.
-Quiero quedarme con Bill un rato.- él volteó a verme. Yo sólo asentí. La cargó y acomodó su cabeza sobre su pecho... se veían tan lindos...
Bill la consoló todo el tiempo, hasta que se quedó dormida. Subimos en silencio a su habitación, donde la dejó en su cama, en silencio.
-¿Estás bien?- se acercó a mí, en la entrada. N podía dejar de ver a mi hermana.
-Yo... no sé.- las lágrimas por fin empezaron a salir. -Me duele, Bill. Algo se rompió dentro de mí... aunque casi no pasaba tiempo con él, lo extraño.- me abrazó con fuerza. -Era lo único que teníamos, Bill. Ahora... ahora... yo... Cami...- el llanto ya no me dejaba hablar.
Por primera vez en días, dejé libre mi dolor, sobre el pecho de Bill. -Verás que todo estará bien. No las dejaremos solas.
-Yo...
-Vendrán con nosotros a Alemania. ¿si?
-Yos... y Abii...
-Supongo que ellas entenderán.- su celular comenzó a sonar. Se separó un poco para contestar. -¡Tom! Espera... Caálmate, no me grites que no estoy sordo.... sí, ya sé, lo siento, pero... enonces ya sabes por qué salí así... ya te dije que lo siento. ¿mañana? Está bien, iré a buscarte al aeropuerto. Sí... genial. Adiós.- volví a esconderme en su cuello. -Linda, Tomj llegará mañana.
-¿Estaba enfadado?
-Un poco.
-Espero que se queden un buen rato. Nos hará bien tener un poco de apoyo.

No hay comentarios: