Bill:
Pasaron los días y las cosas seguían bien... dentro de lo normal. Por lo menos Cami asimilaba la muerte de su padre mejor que Cristal. Había algo en ella que me preocupaba y no me atrevía a preguntar.
-¡Tom!- Abii se colgaba, como siempre, de mi hermano. Se les veía felices... y a mí me había cambiado por completo por una niña. -¿Iremos a casa de las chicas?
-Así es, pequeña.- Yos también precentía que algo andaba mal con ella, pero ya me había dicho que sería mejor dejarla así. "A veces se siente mejor cvuadno está sola. Quizás ésta vez sea una de esas. Cuadno se sienta bien, nos lo contará."
-¡Abii!- Cami la tomó de la mano y ambas se perdieron en el centro comercial. Cristal regresaba de una tienda de antigüedades.
-¿No te basta con el trabajo en la tienda?- le preguntó Yos divertida.
-Me gustó ésto.- dijo mostrándonos una muñeca de porcelana; de facciones tan finas como las de ella y su hermana. -¿A poco no está linda?
-Tanto como tú.- le dije atrayéndola a mí y besando sus labios.
-¡Ea, Bill!- Tom casi metió las manos entre nosotros para separarnos. -¿No dijiste que te ibas a abstenerte de hacerlo para no salir de nuevo como página principal?
-Lo siento, lo siento.- le dibujé un gesto de enfado.
-Vayamos a casa.- sugirió Cristal al mismo tiempo que Yos, sonrientes las dos. -Primero tenemos que encintrar a las niñas...
-¡Aquí estamos!- ambas chicas llegaron con unos helados enormes. -¿Quieren?
-Sabes que sí.- repartieron sus helados... a escepción de mí. a manera de reclamo les pedí que me dieran uno, pero todo lo que recibí a cambio fue un "compártelo con tu novia." Cristal se sonrrojó.
Llegamos a eso de las siete a su casa. Yos se disculpó, diciendo que tenía que abrir la tienda más temprano de lo normal, ya que un importante empresario quería adquirir algunas cosas para la recepción de su empresa.
-Entonces nos vemos mañana, Yos.- mi chica se despidió de ella con un beso en la mejilla.
-Ah, no. Tú te quedas aquí con tu novio, con tu cuñado, con tu hermana y con la pequeña sanguijuela que se la pasa pegada a él.
-¡¡¡Buuuuuuuuuuuuuu!!! Yo no soy ninguna sanguijuela.- Abii se defendía sacando la lengua... tan infantil...
-No, no es una sanguijuela: es una mostruo que vive debajo de las camas.- rió Tom, comenzando una nueva pelea entre ellos.
-¿No necestarás ayuda?
-Estaré bien, no te preocupes. Además, tienes que terminar de arreglar todo para su viaje. ¡Adiós chicos!
Se fue.
-Ahora, Cris... tenemos que hablar.- dije aprovechando que mi hermano había distraído a las chicas con sus estúpidos jueguitos.
-Sí, claro, amor.- nos sentamos en el sofá. -¿Qué pasa?
-Te he notado extraña...- estaba rompiendo las palabras de Yos. "esperar a que se decidiera a decir lo que estaba mal" no era de mi agrado. Si había algo mal con ella, quería saberlo. -...como distante. ¿Qué tienes?
-Nada.- un "nada" ya sabía que significaba que quizás le pasaban mil cosas pero no estaba lista para decirlas, y no me importó. Quería saber a toda costa lo que andaba mal y ayudarla. -Dime, anda.
-No pasa nada, Bill. en serio.- creo que notó en seguida mi gesto de incredulidad. Se recargó en mi pecho. -Me preocupa mi hermana.
-No tendrías por qué. Ella está bien. Lo ha asimilado bastante bien y...
-Escucha, Bill.- tomó mi playera entre sus manos, apretándola un poco. -¿Puedo pedirte algo?
-Lo que quieras.
-Prométeme que la cuidarán bien, ¿si?
-Sabes que sí. ¿Por qué?
-Nada más. Quiero tener la seguridad que habrá alguien que se preocupe por ella.
-Sabes que Tom y yo cuidaremos de las dos... incluyendo a esa niña por la que me ha cambiado.- traté de hacerla sonreir, pero ese "algo" que le pasaba no la ejaba. Tomé su rostro con mis manos y lo alcé para verla mejor: sus ojos tenían una melancolía muy grande. -Nena: jamás... jamás las dejaremos. Contarán con nostros para lo que sea, cuando sea.
-Gracias, amor.- nos besamos. -Como que ya hace hambre, ¿no?- hizo un intento de sonrisa. -¿Me ayudarás con la cena?
-¡Claro!- me tomó de la mano y fuimos directo a la cocina. Cristal se detuvo a la entrada, lanzando la mirada al interior. -¿Qué pasa?- con una seña me dijo que guardara silencio y me asomara discretamente.
Tom estaba frrente a Abii, ambos viéndose de una manera tan tierna...
-Anda, Tom. Uno pequeño.
-¿Pequeño? ¿Segura?- ella asintió. -Cierra los ojos.- y Abii obedeció.
Tom se acercó a ella despacio y la besó.
-Tom...- estaba por escaárceme un gritito, peor Cristal me detuvo.
-Déjalos, se ven lindos.
-Es una niña.
-No hagas drama, Bill. Es lo que Abii ha soñado desde no sé cuando. Deja que disfrute...

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