Cristal:
No tenían por qué haber venido. No es que no me alegre de verlas o de tenerlas aquí, pero no debieron... ni siquiera debieron decirles. No quiero que más personas se preocupen por mí.
-Amor...- Bill bajó en seguida. -¿Qué pasa?- me tomó de la cintura.
-Nada, cielo.- pasó su mano por mi rostro. -No es nada.
-Se quedarán unos días. Yos cerró al tienda un tiempo por venir a verte y el padre de Abii...
-¿Qué tanto les dijeron?- pregunté por fin.
-Sólo que te operan mañana.
-¿En serio?
-Si. Eso fue todo.
-Gracias por no decirles todo, amor.
-¡¡¡Cristal!!!- la voz de Tom llegó hasta nosotros desde su habitación. -¡¡¡Bill!!!
Subimos a prisa: Yos, divertida, se encontraba recargada en el marco de la puerta. -¿Qué pasa?
-El chico se metió en problemas y quiere que lo salven.
-¿Y por qué no le ayudas tú?- pregunté mientras los tres entrabamos a la habitación.
-Porque es divertido verlo batallar con dos chiquillas.- rió.
Cami y Abii estaban sobre él, golpeándolo con las almohadas, riendo... mientras el pobrecillo se cubría el rostro, riendo al igual que ellas. -¡Sálvenme de éste par de monstruos!
-¡Tú empezaste, Tom! ¡Ahora tienes que pagar las consecuencias!
-¡Niñas!- me las arreglé para llegar hasta ellas y prguntar entre risas por qué era aquello.
-Me llamó sanguijuela... ¡Y así sólo me llama Yosy!- le valió un golpe más al pobre Tom.
-¡Me dijo monstruo!- respondió mi hermana.
-¿Y desde cuando te molesta que te diga así? ¡Te ha dicho así desde que llegamos!
-Déjame, Cris... quería un pretexto para unírmele a Abii.- se detuvo un momento y, en cuanto terminó de darme su "brillante" pretexto, se lanzó de nuevo contra él.
-¡Ya, ya! ¡Lo siento!- a penas se le entendió.
En cuanto escucharon su disculpa, lo dejaron en paz. Bajaron de la cama y salieron de la habitación.
-¿Ves lo que pasa cuando molestas a unas damas, hermanito?
-Cállate, Bill.- se levantó y, al salir del cuarto, le empujó ligeramente, sonriendo... y, como toque final, mostrándole el dedo medio.
-¡Pero ya verán!- gritó en la sala. Los tres volvimos a soltar la risa en cuanto le escuchamos.
-No le basta con una pelea en desventaja.- se me ocurrió decir.
-Am... prepararé algo de comer, ¿quieren algo en especial?- Preguntó Yos al tiempo que bajaba.
-No, danke.
-¡Tom! ¿Quieres algo especial para comer?
-¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! ¡¡¡Primero ayúdame a librarme de ellas y luego preguntas!!!- al parecer, la pelea se había prolongado a la sala... y al igual que en la habitación, Tom iba perdiendo, y en lugar de que le ayudara, Yos se perdió en la cocina, con una sonrisa en los labios.
-Amor...- una vez más, Bill se acercó a mí. Era como si al aferrarme, garantizara que me quedara con él, si no para siempre... por lo menos más tiempo del que me quedaba. -...¿estás bien?
-¿Por qué no debía de estarlo?
-Bueno, mañana...
Mañana será un día en que s eme brinde una oportunidad para tener más tiempo juntos, Bill. Estoy tranquila.
¿La verdad? Me estaba muriendo de nervios... y quizás hasta de miedo, pero no quería decírcelo. Él ya tenía bastante con su pesar y yo no quería agrandarlo.
El día pasó entre risas... y, sobre todo, peleas entre Tom y las chicas.
En toda la noche, no pude dormir. Me la pasé atada al cuerpo de Bill, escuchando el latir de su corazón... era lo único que me tranquilizaba en esos momentos.
-Amor.. cielo...- las 4 de la madrugada... y teníamos que ir al hospital. -Bill...- estaba profundamente dormido.
Me levanté sin hacer mucho movimiento, para no despertarlo. Me duché y arreglé un poco. Bajé de puntillas a la sala, esperando no encontrarme con nadie.
-Ibamos a despertarte en seguida.- Mas las chicas ya se me habían adelantado.
-Am... Bill aún duerme.- fue lo úniko ke se me ocurrió decir.
-Igual que Tom.- dijo Abii.
-No te preocupes: nosotras te acompañamos. Les llamaremos más tarde, ¿si?- no me dejaron responder. Me tomaron de la mano; subimos a una de las camionetas y fuimos directamente al hospital.
El doctor ya nos esperaba. Les pidió a ellas que esperaran; que todo estaría bien... y todo eso, y a mí, que me preparara.
Me hicieron acostarme en una camilla... los nervios comenzaban a aumentar de manera increíble... y lo único que podía hacer era quedarme en silencio.
Entramos al quirófano. Colocaron uan mascarilla en mi rostro. -Cuenta desde 10 de manera regresiva.- Hice caso... aunque ni siquiera logré llegar al 5.
Recordé el latir de Bill: me arrullaba el palpitar de su corazón a pesar de la distancia...
Aún inconcientemente, me sentía cercana a él... algo que me daba fuerza para no darme por vencia a hora.


1 comentario:
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