Bill:
Me parecía escuchar la voz de Cristal entre sueños, diciéndome que todo estaría bien... que todo podría ser como en nuestros sueños: tranquilo y feliz.
Me parecía sentir sus brazos a mi alrededor; su calor envolviendo mi cuepo, alejando las pesadillas de mi... cuando de pronto giré y un golpe seco me despertó.
-¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! ¡¡¡Mierda!!!
-Por fin despiertas.- Tom estaba de pie en la entrada de mi habitación, recargado en el marco de la puerta, bebiendo un poco de jugo. -Intenté despertarte por las buenas, pero lo único que logró despertarte fue el caerte de la cama.- Me llevé la mano a mi espalda baja... el golpe me había dolido... ¿por qué demonios me había caído? -Eres tan estúpido como cuando niño, Billi.- se rió.
Volteé a todos lados, buscando a Cristal. -No está.- dijo mi hermano llevándose el vaso a los labios de nuevo.
-¿Cómo sabes?
-Las chicas me llamaron hace unos minutos. Se fueron al hospital como... am... creo que a las 4.
-¡A las 4!- Me puse de pie rápidamente y entré en la ducha, dejándo abierta la puerta. -¿Se puede saber por qué demonios no me despertaste?
-¡Ya te lo dije! ¡No pude despertarte con nada!
-¿Intentaste echarme agua?
-¿Y que después me persiguieras por toda la casa para tratar de ahorcarme o sumergir mi cabeza en la bañera? No gracias.
-¡Eso sólo lo hice una vez y fue hace años!
-¡Pues con esa vez tuve suficiente, créeme!- escuché cómo se acercaba a la entrada. -Vamos, Bill: tómate tu tiempo para arreglarte, estoy seguro que Cris entenderá si llegamos tarde.
-No creo: tuve que irme con ella.
-La operación saldrá bien, ¿de acuerdo? No pasará nada grave.
Si supiera la gravedad de las cosas: hubiese intenyado despertarme de la manera que fuera; no estaría haciendo ese tipo de comentarios... en lugar de eso, me estaría apurando.
Suspiré. -Tom...
-¿Qué?
-¿Puedo decirte algo?
-Lo que sea, ya sabes.
-Pero tienes que prometerme que no lo dirás a nadie.
-Lo juro.
-Es acerca de Cristal.
-No me digas que ya no la quieres... eso sería lo más idiota que...- como siempre, sacaba conclusiones antes de escucharme.
-¿Quieres callarte y no sacar conclusiones?- no hubo respuesta . -Es algo serio, Tom.- bajé la cabeza, dejando que el agua corriera libremente por mi cuerpo. -Es algo que... quiero... que necesito que mantengas en silencio y no hables de ello, ¿puedo contar contigo?
-Ehm... sí, claro.- lo dijo dudoso.
-La operación es... se supone que es de alto riesgo.- hice una pausa, cerrando los ojos. -Se supone que es... es la única manera en que... en que...- ni siquiera podía completar la frase.
-En que pueda salir de ésto, ¿cierto?
Abrí lentamente los ojos. -Cierto.- respondiendo bajo.
-Eso ya lo sabía.
-¿En serio?
-Bueno... digamos que sí. Cristal ha estado extraña últimamente y... me supuse que algo grave le pasaba.
-Pero jamás te dijimos lo que...
-No, pero tú también estabas raro y sentía que algo realmente malo pasaba. Ya sabes: la bendita carga de ser gemelos; no me puedes ocultar nada, hermanito.- sonreí.
Era agradable tener ésta conexión tan especial con él: de una u otra manera siempre terminaba dándoce cuenta de las cosas. Me ahorraba explicaciones y el tener que romper promesas como la que le había hecho a mi chica.
-No les digas nada a las chicas, por favor.
-No lo haré mientras no sea necesario.
Cerré lentamente la llave. Pasé la toalla por mi cuerpo y me vestí... exceptuando el torso.
-Gracias.- en cuanto salí, Tom se me quedó viendo fijamente.
-No agradezcas, chico tonto.- sonreímos. Pasó su mano por mi nuca y en seguida salió de mi habitación.
Había veces que en verdad precía como todo hermano mayor: sobreprotector, comprensible y hasta cariñoso. Era extrao luego de un tiempo que lo veías sólo molestando y actuando como niño peuqeño...
Me coloqué la camisa y fuimos al hospital en su auto. Al llegar, encontramos a las chicas aún en el pasillo.
-Hallo, chicos.- la primera en saludarnos fue Yos. Abii se había quedado dormirda a su lado y Cami venía con un par de vasos en las manos.
-Hallo. ¿Aún no hay noticias?
-No.- Le entregó uno de ellos a Yos, el otro nos lo ofreció. -¿Café?
-Danke.- Tom se lo rechazó, pero yo no iba a haer lo mismo. Lo tomé y me lo llevé a los labios, sin dejar de ver el muro frente a nosotros, pidiendo en silencio que Crisal estuviese bien.
-¿Creen que falte mucho?- preguntó mi hermano impaciente.
-No lo sé.- Cami suspiró. -Pero espero que sí: me pone de nervios el no saber nada de ella.- su celulcar sonó. En cuanto vió el origen de la llamada, se disculpó y se alejó para charlar mejor.
-¿DEsde hace cuánto está dormida?- Tom se sentó a su lado.
-Desde hace... am... como una hora. anoche no pudo dormir.
-Pobre.
-Está preocupada... igual que nosotros: Crital es como nuestra hermana... y no queremos perderla.- sus palabras me llenaron de tristeza y de nerviosismo: aún sin saber a ciencia cierta la gravedad del problema, sabían que podían perderla de un momento a otro.
Pasaron las horas: Cami había regresado a nuestro lado y la pequeña Abii segía dormida, con la cabeza en el hombro de Yos... esperando tener noticias, hasta que por fin, el doctor salió del quirófano.
-¡Doc! ¿Cómo está?- las chicas se acercaron a él apenas lo vieron, dejando a tom a cargo de Abii.
-No hay de qué preocuparce: salió bien librada de la operación.- dibujó una onrisa fingida... de la que sólo mi hermano y yo nos dimos cuenta. -Bill, ¿puedo hablar contigo?
-¿Qué pasa?-nos alejamos al fondo del pasillo, con las miradas de todos sobre nosotros.
-La peración...
-¿Salió mal algo?
-No, no, al contrario: todo salió muy bien. Sólo hubo una sola complicación, pero ella es fuerte y la superó.
-¿Entonces?
-No sabemos realmente cuánto tiempo más le hemos brindado: puede ser un mes... dos... quizás un año como les había dicho.
-Es más tiempo del que muchos le han dicho. Con eso nos basta: sólo quiero tenerla conmigo un tiepo más...- dije melancólicamente. Me hubiese gustado decir que quería tenerla conmigo el resto de mi vida... pero no puedo ignorar tan fácil la realidad.
-El punto es que... no sabemos qué comñicaciones haya después de la operación.
.¿Cómo?
-Escucha, Bill, te seré sincero: su condición es crítica y desde ahora ambos tendrán que vivir con la esperanza de que nada malo pase.
-¿Malo como qué?
-Algún paro cardiaco o respiratorio... no sabemos exactamente lo que pueda venir.- sentí cómo mi coracón se detenía. ¿Es que en serio al destino le gustaba jugar conmigo?
-¿Qué no era para eso la operación?- dije entre dientes.
-¿qué?
-¿No se supone que la operación arreglaría todo eso para que pudiera vivir tranquilamente?- me llenaba de coraje el saber que, en cierto sentido, la operación había resultado inútil. -Creí que le daría más tiempo...
-Eso es seguro.
-...y que no tendríamos que vivir con la incertidumbre de si despertaría a mi lado al día siguiente.- Sentía ganas de tomarlo por el cuello y obligarle aa entrar d enuevo en el quirófano y arreglara todo ésto, pero no seía justo enfadarme con él.
-Escucha: está delicada, pero con los cuidados pertinentes, es seguro que pueda superar todo ésto. Pero por lo pronto, ya sabes...
-Hay que estar al pendiente de ella y todo eso, ¿no?
-Exacto.
Suspiré un poco aliviado: sí, quizás no habían arreglado del todo el problema, pero en fin... ya el tiempo dirá qué tanto podemos disfrutar...

1 comentario:
bellizimo siguelaaa no nos dejes asi :S
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