viernes, 28 de enero de 2011

Diagnóstico

Cristal:

Dos paros cardiacos... le habían dado dos paros cardiacos en la ambulancia. Dios, ¿por qué ahora que parecía estar tan bien?
La sala de emergencias estaba llena de gente, peor afortunadamente lo atendieron de inmediato.
Cami y yo esperamos en los pasillos, abrazándonos la una a la otra. Los chicos llegaron una hora después, acompañados de Yos y Abii. -¿Ya pudieron verlo?
-No.- mi voz se quebraba. -Está en el quirófano.- Bill se acercó, rodeándome con sus brazos. Tom hizo lo mismo con mi pequeña hermana. -Ya verán que saldrá bien.
Las chicas tomaron asiento, tratando de tranquilizarnos, pero no podíamos estar en paz: sabíamos que lo que seguía no iba a ser nada alentador.
Ya habíamos pasado por algo parecido antes; un par de semanas después de la muerte de nuestra madre, pero ahora era diferente. Algo nos decía que ésta vez iba a ser diferente.
La noche la pasamos en el pasillo: Abii llamó a su padre y en un lapso cosrto de tiempo estuvo a nuestro lado, apoyándonos... y, al igual que el resto, diciéndonos que todo iba a estar bien.
Pasaron las horas: todos nos quedamos ahí, velando a mi padre... esperando no tener que escuchar una mala noticia.
El doctor se acercó, por fin, con gesto serio. -¿Familiares del señor Richard?
-Sí, nosotras.- nos apartó del resto.
-Les seré franco: el estado de su padre es delicado. Tiene que quedarce unos días.
-¿Qué tan grave es?- dudó al decirnos. Como yo no tenía el valor suficiente para repetirle la pregunta, mi hermana lo hizo.
-Les diré que está muy delicado. Ahora, si quieren pasar a verlo...- no esperamos a que nos dijera más, fuimos directamente a su habitación, con los gemelos siguiéndonos, pues la pequeña acababa de dormirce sobre el regazo de su padre y Yos ya tenía que irse.
Entramos en silencio. Al escucharnos, giró su rostro a vernos, tratando de sonreir. -Lamento haberles arruinado el día.- apenas si se oía su voz.
-Por favor, papá, no hables, ¿quieres? Te harás daño.- dibujó una media sonrisa. Ya sabía yo que no  me iba a hacer caso, pues rara vez lo hacía.
-¿Ya estás mejor?- Cami se acercó y pasó su mano por su rostro. Él sonrió aún más.
-¿Quieres que las dejemos solas?- preguntó Bill. Le pedí que no; necesitábamos de ellos en éstos momentos.
-Chicos... ¿puedo hablar con ustedes?- nos hicimos a un lado, dándoles espacio. Por el gesto de seriedad de los tres, pudimos darnos cuenta que no era algo alentador.
-Cristal...- mi hermana se aferró a mi brazo. -...papá se pondrá bien, ¿verdad?
-Claro que sí, ya verás.- mentía tratando que no se diera cuenta; haciéndome la fuerte frente a la adversidad... -Se pondrá bien y los tres volveremos a casa. Siempre pasa eso, ¿no? Siempre se arreglan las cosas.
Quizás se había dado cuenta de que mentía... después de todo, ella era muy sencible en cuanto a eso. Si lo hizo, no dijo nada. Tal vez ella también buscaba consuelo en las mentiras...
-Cris, Cami.- Tom nos llamó y nos tomó de la mano. -Escuchen, si quieren...
-En dos días tenemos que regresar.- interrumpió Bill, dejando caer sus manos sobre nuestros hombros. -Si quieren, podemos alargar nuestra estancia.
-Podríamos decirle a David y a los chicos que tenemos cosas que atender aqui y así...
-David no querrá eso.- ví a papá ahí recostado, viéndonos fijamente. -Tienen que regresar.
-Pero...
-El trabajo los espera.- traté de sonreir.
-Pero...
-Ella tiene razón: tienen que regresar.- ya no dijeron nada. Se quedaron ahí, con nosotros, velando el sueño de nuestro padre, hasta la tarde siguiente.
Les pedimos que nos dejatan solas, así servía que podrían ir a dormir un poco. Y aunque al principio no quisieron, terminaron por irse, al igual que Abii y su padre.
-Niñas...- alargó sus manos para que las tomáramos. -..tienen que prometerme que estarán juntas, siempre.
-Sabes que eso no nos lo tienes que pedir.- tratamos de detener las lágrimas y de no mostrarnos tristez. Le  pedí a mi hermana que saliera un momento, usando de pretexto que le haría bien un poco de aire.
Nos dejó con desgano. -Papá, te pondrás bien, ya verás. Regresaremos a casa y prepararé esa pasta que tanto te gusta.
-Cristal... muñequita, escucha: tú y yo sabemos que esta vez no será así.
-Siempre terminas por reponerte, ¿por qué esta vez tendría que ser diferente?
-Sabes que me he escapado de ésto muchas veces... esta vez no podré hacerlo.
-Papá...
-Esos chicos las quieren... les he pedido que las cuiden.- sonrió.
El doctor entró, interrumpiendo la conversación. -Señor, me temo que el pronóstico no es alentador.- ambos cerramos los ojos fuertemente.
-¿Cuánto?- preguntó él.
-Poco. Un mes a lo mucho.- sentí un tremendo golpe en el pecho. Las lágrimas se agolparon en mi garganta... ¿por qué ahora? -Si hubiese guardado completo reposo en el tiempo señalad, tal vez hubiera podido conseguir más tiempo.
-De haberlo hecho me hubiera perdido gran parte de la vida.- sonrió.
Cami entró de pronto, enontrándonos serios, menos a nuestro padre. Richar estaba tranquilo, como si nada malo pasara.
Le pidió que se acercara a él; besó su mano y le dijo que todo iba a estar bien...

1 comentario:

Camii Ruiz Diaz dijo...

me encatnta tus fics Cris sigue asi sister ;), casi más lorro por el capitulo de hoy pero estubo muy lindo